La pureza, el respeto, la disciplina y metas posibles

Si el coaching se refiere a trabajar el presente para ir hacia un futuro prometedor, esto implica necesariamente revisar nuestros valores y creencias para que se cumplan nuestros planes. Sólo si pensamos en las cosas que podemos hacer bien, cuáles son nuestras capacidades, cuáles son las creencias limitantes que tenemos, qué debemos hacer, podremos lograr nuestros objetivos.

Por Leticia Brando(*)

El coaching tiene que ver con una mejora personal. Precisamente cuando una persona que ha vivido los últimos años dedicada a la crianza de sus hijos, en caso que quiera regresar al mundo laboral, el coaching le puede servir para comenzar a clarificar sus valores, lo que para ella era importante. Puede ser el caso de una ama de casa que cambia su vida al reconocer sus cualidades y potencial. Descubre entonces que le gusta la literatura, el trato con el público y las relaciones públicas. Entonces pide un crédito y decide abrir una pequeña librería que le permite autonomía y conciliar la crianza de sus hijos con un trabajo que le gusta.

El primer paso para valorar nuestro potencial es recordar que en cada parte de nuestro ser, tenemos la cualidad de la pureza. En Occidente, la palabra pureza suele asociarse con movimientos religiosos que promulgan la abstinencia total de placer. Pero en realidad, la pureza es esa cualidad que empleamos para huir de los ruidos, de las distorsiones en la comunicación. Cuando alguien se está comunicando con nosotros de manera agresiva, poco cortés o con indiferencia, nuestro ser puede reaccionar entrando en ese mundo de ruidos y voces elevadas o bien, puede apartarse y buscar su instante de luz. Del mismo modo, cuando tenemos un plan que parece lleno de obstáculos, como planear una boda, conectar nuevo equipo tecnológico en nuestra oficina, y nos tardan en hacer las invitaciones o bien los servidores se caen, lo mejor es buscar nuestra pureza, nuestra paz interna, nuestro optimismo y claridad que nos llevarán a encontrar una solución. Esa pureza está muy vinculada a la humildad, que muchos confunden con falsa modestia. El coach necesita que el cliente sepa sus cualidades, las valore y las cultive. No hay que temer reconocer las cualidades porque son ellas las que me permitirán llegar adonde quiero llegar.


El respeto a la diferencia

Para encontrar rápidamente la pureza y no dejarnos contaminar por los ruidos, gritos, agresiones externas, debemos cultivar el respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Así como debemos aprender a dibujar y pintar el mundo que queremos, debemos respetar a los que no dibujan y pintan como nosotros.

El respeto implica la cooperación, la aceptación del diferente pero también implica reconocer nuestra particularidad y nuestro espacio propio. Muchas personas han vivido sus vidas siguiendo las expectativas de los demás. El hijo abogado, apasionado al dibujo y la arquitectura, que estudia la carrera por seguir una tradición familiar pero que no respeta sus inquietudes e intereses y al mismo tiempo. Mientras tanto, sigue trabajando siendo un arquitecto frustrado y luego culpa de sus males a una familia opresora y exigente. ¿Pero quién es responsable? ¿Podemos seguir culpando a los otros una vez que somos adultos? Sin duda, la familia ejerce una fuerza descomunal en la personalidad del individuo. Por eso, para nuestro beneficio, es importante crear nuestras propias ideas, creencias, opiniones y crear nuestra propia visión de nosotros mismos. Cada uno es el responsable de sus bienes y sus males. Todos somos los creadores de nuestro destino. La falta de respeto quita libertad y bloquea el camino. En cambio si he respetado eso que he querido ser, el respeto volverá a nosotros mismos.

El respeto a las cosas es tan provechoso como respetar personas. La libertad verdadera llega cuando no ridiculizamos la fealdad ni nos volvemos arrogantes por ser bellos, inteligentes o atractivos.

Vinculado con la pureza y el respeto, llega la disciplina que me permitirá llegar a mis metas, a eso que quiero ser y hacer. Pero no siempre los planes que nos trazamos son realistas. Será mejor planear cosas posibles así no nos desmoronamos cuando no salen las cosas como esperábamos. La disciplina es una especie de respeto por la vida que nos permitirá conservar nuestra fortaleza cuando los planes no salen como planeábamos.

Con disciplina, hay seguridad aún en el sufrimiento porque te permite que continúes caminando a través de acciones que te devolverán la alegría.

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(*) Psicóloga, coach, escritora y directora de la consultora de desarrollo personal Single Coach, especializada en Liderazgo, Inteligencia Emocional, Autoestima y Valores.

Puedes leerlo también en Single Coach

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