No escucho,no leo, veo pero no miro, igual opino así me ven

Aquellos que dicen que la gente cada vez lee menos con la invasión de los medios audiovisuales y digitales, sostengo que ocurre todo lo contrario. Cada vez leemos más pero el problema es que lo hacemos mal. Escuchamos, miramos sin ver y leemos en segundos asuntos que duran minutos. Aunque eso sí, no nos olvidamos nunca de opinar, no vaya a ser cosa que nadie nos vea.

Ciertamente tenía razón Joan Jiménez, especialista en branding social, cuando una vez me comentó que con el apogeo de Facebook, todos somos marca. Cada vez que cambiamos la fotografía en nuestro perfil, estamos refrescando nuestra marca personal. Si todos somos marca, entonces es natural que queramos mirar y ser mirados. Facebook ha traído el exhibicionismo y el voyeurismo hasta la extenuación.

Entonces aparecen personas que entran en el juego y lo hacen de una forma magistral y tienen una reputación digital potente. Puedo citar como ejemplos a Carlos Blanco, director del grupo Itnet o Marc Vidal, economista y pionero en los blogs económicos que exhiben su opinión sobre los temas de su área y luego admiten la proliferación de comentarios de sus seguidores. Este tema de los comentarios es justamente el objeto de mi última reflexión. Una persona influyente, dícese Carlos Blanco, Marc Vidal o Joan Jiménez crea un post y es innumerable la cantidad de comentarios que suscitan. Entonces tenemos los líderes de opinión y los cultores de la opinión o de la opinionitis, entre las cuales me encuentro siempre y cuando el tema me interese porque tampoco me va esto de hablar por hablar y menos me va lo de escribir sin leer. No digo esto por encontrar posts con errores ortográficos que denotan que esa persona difícilmente haya pasado de leer el último libro de moda de autoayuda, ni tampoco lo digo por comentarios malintencionados de personas que se hacen fan de páginas solamente para criticar a la persona en cuestión, sino por la proliferación de opiniones reactivas que predominan a los comentarios que denotan pensamiento crítico. Una persona coloca un post con un link a un artículo y algunas personas hacen una lectura con vista de pájaro y en esa vista, imaginan el resto del texto que no han leído y sobre eso que han imaginado, opinan. Una vez más, los que están leyendo este blog dirán que es fascinante la creatividad del ser humano, esto de crear un comentario luego de haber leído apenas el 1% del texto. Más que creatividad, creo que lo que subyace a esto es otra vez el predominio del ego frente al nosotros. Mi ego dice que debo opinar, decir algo aunque sea corto y de esta manera, alguien me verá y no importa tanto si los otros me entienden. No importa si ellos me entienden porque no hay nadie más interesante que yo, eso dice el perfil del usuario medio que reacciona al estilo que el perro de Pavlov cuando escuchaba el sonido de la campana. Basta que alguien cuelgue algún nuevo post para que el opinador reactivo escriba algo sin leer ni ver.

¿Qué nos ha pasado que ahora no solamente nos cuesta escuchar sino también nos cuesta leer? Nadie duda que estamos inmersos en un tiempo vertiginoso donde el cambio es lo único permanente. Vamos de la casa al trabajo, del trabajo al gimnasio y del gimnasio a casa y algunos ni eso, van directamente de la casa al trabajo como el ratón de laboratorio va de la rueda a buscar el queso.

Este ritmo acelerado parece que ha vuelto creativos a los Relaciones Públicas de Barcelona. Ahora la excusa para sociabilizar más allá de la pareja, los amigos de siempre y la familia está dada por los Afterworks que invitan a mezclar la charla distendida con la creación de posibles contactos de negocios. Victor Capilla ha sido casi pionero en esto con su Afterwork del Hyde Park que se mantiene con éxito y luego le han seguido otros con éxito relativo. Pero más allá de la idea, todo esto me hace reflexionar sobre estos tiempos turbulentos. Un evento es la excusa para parar este ritmo acelerado en el que nos hemos metido. La promesa de descanso sólo es tentadora si además se nos promete que también tenemos la oportunidad de hacer negocios. En realidad, he asistido a alguno de estos eventos de networkings y no puedo decir que no me he sentido escuchada por las personas presentes. Todo lo contrario. Quizá cuando promovamos más el contacto de carne y hueso y no tanto el contacto virtual, leeremos más, miraremos viendo y escucharemos oyendo. Y quizá dejaremos las batallas de egos y construyamos juntos un fuerte de poder, cooperación, respeto y solidaridad.

Leticia Brando De Camilli, 2010 ©

Puedes encontrarlo también en sección Novedades de Single Coach

Anuncios

Una respuesta a “No escucho,no leo, veo pero no miro, igual opino así me ven

  1. ¡Excelente entrada!, y como decís vos… me ofrezco al contacto de carne y hueso 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s