Archivo mensual: septiembre 2011

El líder amoroso, la gestión del cambio y la visión superadora

¿Cuántas veces te preguntaste si el lugar donde estabas era el mejor lugar para vivir tus días? ¿Cuántas veces te arrepentiste de no hablarle a alguien que te interesaba? ¿Cuántas veces dudaste sobre el camino a escoger? ¿Cuántas veces pensaste en las cosas que quieres y en las cosas que puedes? ¿Cuántas veces te molestaste cuando alguien te criticó? ¿Cuántas veces sentiste miedo a cambiar? ¿Cuántas veces te viste incapaz de liderar?  Vivimos pensando en los peros antes que en los quiero.  Parafraseando a Mikel Erentxun, los días pasan factura si no te das una oportunidad.

Decidir dejar a esa persona que ya no me hace feliz es algo doloroso porque implica un cambio de vida y de rutina. Decidir dejar de buscar trabajo y emprender mi propio negocio es otro riesgo que vale la pena cuando se tiene visión y ambición. Decidir cambiar de país porque donde vivo ya no es el sitio que quiero estar, es otro emprendimiento que nos conecta con nuestro poder y voluntad. En este último viaje por trabajo a Montevideo y Buenos Aires, tuve oportunidad de encontrarme con mucha gente inspiradora. No sólo comprobé el interés en el coaching y la formación en Liderazgo y Habilidades directivas en muchos individuos y empresas sino también pude escuchar muchos ejemplos de vida. Entre ellos, la historia de un hombre argentino, que previniendo su ceguera, tuvo la visión  de ahorrar dinero, comprar seguros y hoy goza de  una posición privilegiada, viviendo de rentas y ayudando a sus cinco hijos. Un ejemplo de vida. Un señor que dejó de ver pero nunca perdió su visión ni su misión sobre lo que deseaba en su vida. En su caso, el cambio que implicó pasar de ser vidente a invidente, no le hizo sentarse a quejarse por no poder visualizar más el mundo. Según testimonios de su hija, él vive, ama, disfruta del cariño de los suyos y actúa como mentor para sus cinco hijos, que lo admiran y siguen.

No todas las personas asumen el cambio y enfrentan los obstáculos de la vida como lo hizo este visionario.  Muchos prefieren quedarse en su zona de comodidad, amoldarse a colchones que ya no hacen bien para la columna. La sensación de pereza de ir a la tienda a cambiarlo es mayor, aunque la espalda sufra cada día. Similar quietud se observa en algunos matrimonios que prefieren mantener relaciones frías y distantes porque dudan de su capacidad de amar a otra persona. Los hábitos nos vuelven seres rígidos y apáticos pero esos hábitos han sido creados por nosotros. Por tanto, también somos los responsables de eliminarlos y crear hábitos más saludables. En crisis existenciales, muchas parejas, amistades y formas de vida se rompen. El cambio implica una aventura o un riesgo que no está exento de dolor.

Ciertamente que somos seres rutinarios y nos angustia la inestabilidad.  De todos modos, en Barcelona, el espíritu emprendedor siempre da sorpresas de flexibilidad. En plena crisis española, muchos empleados se atrevieron a combatir el paro y la falta de oportunidades, transformándose en emprendedores.

Muchas personas son reacias a cambiar porque sienten miedo. ¿Cuántas ojeras surgen en nuestro rostro cada vez que nos preocupamos en demasía? ¿Cuánto brillo en la mirada recuperamos tras un día feliz jugando con niños o tras una charla amena con amigos? Comprobadlo, tras horas de dolor y de risa. Lo segundo nos asegura una vida más plena.

Siempre les comento a mis alumnos de Liderazgo, Hablar en Público e Inteligencia Emocional que cada día decidimos cómo nos levantamos. Las emociones son hábitos y si cada día de mi vida me levanto de mal humor, me habituaré a ello. Pero si cada día nos levantamos felices de disfrutar un día más, estaremos mimando nuestro cerebro porque las conexiones neuronales nos conectarán más con la vida y la alegría. Mucha gente me dice que es muy fácil la teoría pero no es tan fácil la práctica. Estas personas no encuentran ningún beneficio a la ausencia de reacción ante la crítica o el comentario agresivo. Lo que no saben es que cuando evitan la reacción explosiva, aprenden a tolerar la frustración y a potenciar  valores como la paciencia, el respeto, la paz y la bondad. Cuando alguien me envía un comentario malicioso o intenta mantener una comunicación beligerante conmigo, nada mejor que responderle con silencio o con alguna frase pacífica. Desde el hecho más negativo en nuestra vida puede tener su connotación positiva, sólo debemos percibirlo..

Ciertamente que hay actos que nos causan fastidio  y nos tientan a actuar de forma impulsiva. Aún hay líderes que despiden a un empleado porque les pide aumento de salario o muestra una diferencia con él. Esto sucede porque todavía persiste el modelo del empleado obsecuente que sigue los postulados de su jefe como una oveja. Pero también está el líder resonante, como lo define Daniel Goleman y Richard Boyatzis en su libro “El líder resonante crea más”, ese que conecta con las emociones de los demás,  escucha sus necesidades, acepta críticas constructivas y tolera la diferencia porque jamás ha pensado que es perfecto. A ese tipo de líder, yo le llamo líder amoroso porque logra encauzar el amor a su equipo en un amor hacia la tarea, la unión, la cooperación. Cuando el líder expresa “amor” a su equipo, este está más motivado para trabajar y alinearse con los valores de la empresa. Ese es el líder que gestiona de forma eficiente el cambio en su organización.  En tiempos dinámicos, ese tipo de liderazgo es el más eficaz. El líder autoritario propone un trato distante y retador con sus subordinados y cualquiera que quiera promover el cambio va a ser discutido y combatido porque sólo se realiza lo que la autoridad máxima considera que es correcto. El líder amoroso fomenta la cultura emprendedora en su equipo y conoce los beneficios de delegar y de respetar la visión de sus subordinados.

Filmando el documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo”, aprendí mucho de la importancia de liderar proyectos, siempre y cuando se tenga en cuenta la mirada de las otras personas. Por eso, tuve en cuenta la visión de los realizadores, tanto de Iván González en Barcelona como de Pablo Scaldaferro en Montevideo y México. Ellos depositaron su experiencia y dieron su visión sobre el proyecto pero respetaron mi idea y guión del documental. Ellos dieron su know how pero se atrevieron también a recomendar mejores caminos cuando el proyecto crecía sin claridad de caminos. Acostumbrada a escribir mi opinión, asesorar a personas como psicóloga o coach, me enseñaron la importancia de una cooperación dinámica, donde cada uno aportó su talento, sin desmerecer la opinión del otro ante posibles mejoras. Ignoro si tras terminar el documental, mi vida cambiará pero lo cierto es que aprendí que además de enseñar a personas a adaptarse a los cambios, siempre es estimulante ver que puedo modificar mi forma de ver el mundo cuando me encuentro con gente positiva, que abre mis miras y me conecta con la conciencia que siempre hay algo nuevo para aprender. 


El poder de las apariencias

Un imagen vale mucho más que mil palabras dice el dicho. Y parece que muchas mujeres y hombres se lo están tomando a rajatabla. Aunque una  estética trabajada no siempre coincide con una adecuada actitud. La incoherencia sigue siendo uno de los defectos de la sociedad actual.

En el mundo de las apariencias, la imagen que se proyecta no siempre está relacionada con la vida que se tiene. Por ello, predominan las personas tan cuidadosas de la apariencia como incoherentes. Recientemente, Dominique Strauss-Khan, el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue acusado de agredir sexualmente a una camarera del hotel Sofitel de Manhattan. Este señor se le considera un economista intachable en cuanto a su lucha contra la crisis. Pero parece que la ética financiera no siempre coincide con la ética personal. La inevitable diferencia entre lo que se ve y lo que se es. También hay  autores de libros de auotayuda, que venden recetas de felicidad pero en su vida privada son personas de ánimo sombrío.

En este predominio de la apariencia, siguiendo las directivas del libro “El método” de Neil Strauss, en Madrid y Barcelona proliferan talleres de seducción que enseñan técnicas para seducir mujeres.  Antes de publicar su exitoso libro, Strauss era un hombre  poco agraciado y carente de confianza en sí mismo en cuanto a su acercamiento a las mujeres. En 2002 fue a un taller de seducción y dos años más tarde, se había acostado con muchas mujeres y pasó a llamarse “Style”.  Con su libro “El método” creó escuela para esos hombres perdidos en cuanto a su estrategia amatoria.

Durante un programa de radio en Onda Cero en Barcelona, me encontré con un controlador aéreo, que me comentó que imparte estos talleres de seducción en Barcelona. Tras su intención de apadrinar a otros en su aprendizaje de nuevos movimientos, incorporación de frases certeras y asesoramiento en la vestimenta y peinado, este hombre “aparentó” ser un maestro en el arte amatorio. La idea central que subyace en este tipo de talleres es que los sentimientos de las mujeres son como las raspaditas, en cuanto rascas, sacas algo: premio(si te besa) o castigo(si te rechaza). Entre las curiosidades que se les aconseja a los alumnos es que finjan interés por la vida de las mujeres como si nosotras fuéramos robots que reaccionamos según la frase utilizada. Hasta se recomienda que intenten llegar a nuestro corazón probando unos trucos de magia o una lectura de manos, o bien conversaciones sobre el tarot. Si los hombres encuentran una chica que les gusta en una discoteca, la clave está en mostrarse indiferente y ser simpático con sus acompañantes. Una vez a solas con la mujer,  la ironía es mucho mejor que las alabanzas, y por eso, en lugar de utilizar el típico “sos muy linda”, mejor decirle “tenés una preciosa dentadura postiza”. Además consideran importante no regalar nada a la mujer antes de haberse acostado con ella.  Y si el intento de beso no llega a buen puerto, mejor no incomodarse. La sugerencia es crear un muro de silencio o se prueba con la simpatía y la vuelta a empezar. Todas estas artimañas para llevar a una mujer a la cama.

Mientras algunos hombres asisten a estos talleres y aprenden a usar estrategias y cultivan imágenes para aparentar un ser atractivo y digno de besar, otras personas dejan de lado las apariencias y se lanzan a vivir. Así lo ha hecho mi amiga Alicia, una creativa publicitaria catalana de treinta y siete años. Tras un divorcio y varias rupturas amorosas, ha comenzado a salir con un amigo que conoce desde los dieciocho años.  Guiada por lo que dictaban las apariencias, Alicia se negaba a prestarle atención a este hombre pensando en el qué dirán sus amigos en común, de los ex respectivos y su entorno afectivo. Cuando dejó de pensar  en la sociedad y se atrevió a sentir, ha descubierto que su amigo es el hombre más compatible que ha conocido en los últimos diez años. Y no sólo esto, ha descubierto que alguien la quiere por lo que ella es y no por lo que aparenta.

(Esta columna apareció en la edición de junio de 2011 de Bernik Magazine)