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Hombres perros, mujeres gatas y reivindicando el realismo

Mientras en España aún se escuchan los ecos del triunfo del PP en las últimas elecciones, para no perder la costumbre estuve pensando en el amor. Pero no en cualquier tipo de amor. Estuve pensando en los amores perros y gatunos.(*)

En el marco de un documental que escribí y produje sobre el amor, titulado “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo”, que fue filmado en Barcelona, Buenos Aires, Montevideo y México, aproveché para hablar sobre las diferencias entre perros y gatos con mi amigo, el escritor Francesc Miralles, partidario del amor gatuno. Ciertamente, el perro es más dependiente y necesita que lo saques varias veces a la calle. El gato se muestra independiente, solitario y suele demandar poca atención. Por lo demás, el gato acompaña sin demandar atención. Es diferente el perro que busca que le mimes, le hables, juegues con él y hasta que le digas que le quieres. Pensando en personas, cuando hablamos de un hombre que actúa como un perro, solemos pensar en alguien que engaña, es ruin y actúa con malicia. Cuando se habla de un hombre que es un perro faldero, pensamos en un tonto que acepta sin chistar todo lo que su mujer le dice. Contrariamente a esta expresión, existe la de fiel como un perro. Todo lo aguantarás porque como tu perro, ese hombre te espera, te celebra y te venera. En cambio, si le decimos a una mujer que es como una gata, aludimos a su astucia, sensualidad y flexibilidad. Si pensamos que además en Brasil se le dice gatinha a la chica guapa, entonces da más ganas de maullar que de proferir ladridos.

Al mismo tiempo, pensemos en nuestras relaciones. Si ladramos a nuestra pareja y a nuestros amigos como un perro, si demandamos constantemente cariño y una jornada intensa de atención, a la corta o la larga, el otro se aburre de nosotros. El mundo actual requiere de seres independientes y no dependientes. Nuestros resultados son diferentes si actuamos como un felino. La mujer de Francesc me confesó que ella cree que sus trece años continuados de amor se deben a que ella actúa como una gata: es silenciosa, independiente, deja espacio, no se entromete en su decisiones pero está presente. Pero más allá de cultivar el amor perruno o gatuno, Francesc opina que debemos cortar con la fantasía romántica que instaló “Madame Bovary”, la novela de Gustave Flaubert. En este libro, la heroína está insatisfecha de su matrimonio con un médico mediocre y rechaza su rol de madre. Se evade leyendo novelas románticas y buscando amantes que le prometan una mejor vida. Francesc cree que el secreto del amor estable es dejar de pensar que uno se tiene que quemar por dentro para sentir amor. El realismo o la aceptación del otro como un ser común y silvestre evita dolores de cabeza y desazones del corazón. Tanto se pide al otro de una forma intensa y rápida que las relaciones suele ser tan fugaces como los destellos de la pasión.

Este mismo realismo pero con una perspectiva más despiadada manifestaron algunos hombres argentinos y uruguayos al ser entrevistados para el documental. Los barceloneses suelen separarse o divorciarse cuando su pareja no les hace feliz. Los argentinos y uruguayos prefieren continuar su relación y recurren a amantes estables o esporádicas para volver a arder como Emma Bovary. Ya no hay amor, mucho menos pasión, ni siquiera caricias, ni comunicación ni comprensión pero subsiste el suficiente compañerismo para continuar con su matrimonio y no romper la armonía familiar. La familia triunfa sobre la pareja. En esta sociedad de perros fieles a la institución familiar, más partidarios de las obligaciones que de prodigar afecto, las esposas deberían circular como gatas y buscar nuevos tejados para reposar. Pero muchas no quieren o creen que no pueden.

(*) Columna realizada para la edición de diciembre de 2011 de Bernik Magazine

Steve Jobs o el hambre de vida

Hoy leo en la revista Time que el cáncer de páncreas que se llevó la vida de Steve Jobs es uno de los más duros, drásticos y fulminantes. La expectativa de vida suele ser de cinco meses. Pero el fundador de Apple  luchó contra esta terrible enfermedad durante siete años. Seguramente su amor a su mujer Laurene Powell y sus cuatro hijos lo tenía atado a la vida. O quizá su amor a lo que él hacía. O simplemente su amor a la vida le hacían luchar por no irse antes de tiempo. Pero como él bien lo dijo, nuestro tiempo en la Tierra es limitado. Aun así lo seguimos malgastando vinculándonos con gente que no nos conviene,  estando en pareja sin estar enamorados,  negociando con clientes que no nos aportan y pretendiendo vivir cuando en realidad,  estamos en piloto automático.

Cuando una figura tan inspiradora como Steve Jobs se va, nos queda la reflexión sobre lo que dejó. Además de fortuna, una genial estrategia de marketing y una marca, Steve Jobs es recordado porque funcionó como ejemplo de vida. Pero más allá de los miles de millones facturados desde que fundara Apple, me interesa recordar el hombre. El hombre que fue una inspiración para muchos mentores, coaches, psicólogos, facilitadores. Un hombre que habló de valores y para quien tuviera alguna duda, confesó cómo hizo práctica de esos valores en su discurso para los graduados en la Universidad de Stanford en 2005.  Este debe ser uno de los más emocionantes discursos sobre la vida que escuché.

Porque no habla de cómo hizo para amasar su fortuna sino que habla de los valores internos que necesitó para hacerlo. Ciertamente que recuerda que fundó su empresa en un garaje y de golpe tenía cuatro mil empleados y facturaba dos mil millones de dólares. Pero el central de su discurso no es el dinero sino la importancia de disfrutar la vida y encontrar un sentido a todo lo que hacemos.

Todo el día, he estado leyendo diversos artículos sobre su muerte anunciada.  De paso, miro fotos de Steve Jobs con Steve Wozniak, el otro fundador de Apple. Corría el año 1976. Un pequeño Wozniak aparece como Sancho Panza ante el físico quijotesco y altivo de su socio. Jobs emerge alto, tímido, joven y guapo.  Ya de  veinteañero mostraba una expresión de tranquilidad que le acompañaría toda su vida. Esa mirada que habla más que mil palabras. Sin demasiada gesticulación, unos ojos que parecen guiñarte aunque estén simulando seriedad. En sus últimos días, ya no se veía esa mirada. Las últimas fotos lo muestran desmejorado, débil, excesivamente delgado y la premonición de su muerte era más que evidente.

Quizá toda esa complicidad que lograba con el gran público hace que hoy mucha gente no sepa qué decir. Muchos lo admiraban, otros tanto lo envidiaban, incluso su competidor más fuerte,  Bill Gates declaró que lo echará en falta.  Aún recuerdo algunos de sus debates con Gates.  En vez de la discusión sórdida y con ataques personales de la mayoría de políticos, los dos  líderes dieron una muestra de respeto, elegancia y claridad.

Jobs no sólo fue un visionario, el creador de una marca emblemática, un revolucionario que imagino una tipografía innovadora en sus computadoras. El bebé abandonado por sus padres biológicos a una pareja que lo quiso sin condiciones, fue el creador de una marca imitada por muchos. Ya nadie puede prescindir de la liviandad de cargar miles de discos en un aparato de pequeños gramos y más allá que el Ipod y el Iphone tiene sus competidores, también nos presentó el Ipad hace poco, ni que hablar que su manzanita es uno de los emblemas de la innovación.

Muchos líderes y emprendedores que conozco apenas leen, ni oyen, menos escuchan ni aprecian a alguien más allá de la facturación anual. Pero los buenos líderes que conozco,  admiran a Jobs por sus valores, parte de los cuales quedaron resumidos en ese discurso.  Más que admirarlo por su riqueza exterior, lo admiran por su riqueza interior. Durante su discurso en Stanford , relató tres historias: una sobre «conectar los puntos», otra sobre «el amor y la pérdida» y la última sobre «la muerte». Básicamente, él sugiere que permanezcamos hambrientos y alocados, que eso es lo que valdrá la pena en la vida. Tener un motivo para vivir. El sentido. Creo que sobran las palabras y mejor que la persona que no haya escuchado ese discurso, vaya a verlo aquí y también los dejo con una edición preciosa, un resumen de ese discurso en inglés, que vale la pena tanto como su discurso completo en Stanford.

El poder de las apariencias

Un imagen vale mucho más que mil palabras dice el dicho. Y parece que muchas mujeres y hombres se lo están tomando a rajatabla. Aunque una  estética trabajada no siempre coincide con una adecuada actitud. La incoherencia sigue siendo uno de los defectos de la sociedad actual.

En el mundo de las apariencias, la imagen que se proyecta no siempre está relacionada con la vida que se tiene. Por ello, predominan las personas tan cuidadosas de la apariencia como incoherentes. Recientemente, Dominique Strauss-Khan, el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue acusado de agredir sexualmente a una camarera del hotel Sofitel de Manhattan. Este señor se le considera un economista intachable en cuanto a su lucha contra la crisis. Pero parece que la ética financiera no siempre coincide con la ética personal. La inevitable diferencia entre lo que se ve y lo que se es. También hay  autores de libros de auotayuda, que venden recetas de felicidad pero en su vida privada son personas de ánimo sombrío.

En este predominio de la apariencia, siguiendo las directivas del libro “El método” de Neil Strauss, en Madrid y Barcelona proliferan talleres de seducción que enseñan técnicas para seducir mujeres.  Antes de publicar su exitoso libro, Strauss era un hombre  poco agraciado y carente de confianza en sí mismo en cuanto a su acercamiento a las mujeres. En 2002 fue a un taller de seducción y dos años más tarde, se había acostado con muchas mujeres y pasó a llamarse “Style”.  Con su libro “El método” creó escuela para esos hombres perdidos en cuanto a su estrategia amatoria.

Durante un programa de radio en Onda Cero en Barcelona, me encontré con un controlador aéreo, que me comentó que imparte estos talleres de seducción en Barcelona. Tras su intención de apadrinar a otros en su aprendizaje de nuevos movimientos, incorporación de frases certeras y asesoramiento en la vestimenta y peinado, este hombre “aparentó” ser un maestro en el arte amatorio. La idea central que subyace en este tipo de talleres es que los sentimientos de las mujeres son como las raspaditas, en cuanto rascas, sacas algo: premio(si te besa) o castigo(si te rechaza). Entre las curiosidades que se les aconseja a los alumnos es que finjan interés por la vida de las mujeres como si nosotras fuéramos robots que reaccionamos según la frase utilizada. Hasta se recomienda que intenten llegar a nuestro corazón probando unos trucos de magia o una lectura de manos, o bien conversaciones sobre el tarot. Si los hombres encuentran una chica que les gusta en una discoteca, la clave está en mostrarse indiferente y ser simpático con sus acompañantes. Una vez a solas con la mujer,  la ironía es mucho mejor que las alabanzas, y por eso, en lugar de utilizar el típico “sos muy linda”, mejor decirle “tenés una preciosa dentadura postiza”. Además consideran importante no regalar nada a la mujer antes de haberse acostado con ella.  Y si el intento de beso no llega a buen puerto, mejor no incomodarse. La sugerencia es crear un muro de silencio o se prueba con la simpatía y la vuelta a empezar. Todas estas artimañas para llevar a una mujer a la cama.

Mientras algunos hombres asisten a estos talleres y aprenden a usar estrategias y cultivan imágenes para aparentar un ser atractivo y digno de besar, otras personas dejan de lado las apariencias y se lanzan a vivir. Así lo ha hecho mi amiga Alicia, una creativa publicitaria catalana de treinta y siete años. Tras un divorcio y varias rupturas amorosas, ha comenzado a salir con un amigo que conoce desde los dieciocho años.  Guiada por lo que dictaban las apariencias, Alicia se negaba a prestarle atención a este hombre pensando en el qué dirán sus amigos en común, de los ex respectivos y su entorno afectivo. Cuando dejó de pensar  en la sociedad y se atrevió a sentir, ha descubierto que su amigo es el hombre más compatible que ha conocido en los últimos diez años. Y no sólo esto, ha descubierto que alguien la quiere por lo que ella es y no por lo que aparenta.

(Esta columna apareció en la edición de junio de 2011 de Bernik Magazine)

Tras tantos días de oscuridad, otra vez el triunfo del amor

Dice Joan Manuel Serrat que nunca es triste la verdad pero lo que no tiene es remedio. En los últimos días, los que tratamos de practicar la paz y el amor en nuestras vidas, fuimos testigos de una verdad horrorosa. Junto al amor, el respeto, la paz, la cooperación, la solidaridad, la unión,  sigue conviviendo el miedo, el dolor, la culpa y el odio. Claramente todos percibimos de forma diferente la realidad pero quizá en la educación escolar, deberíamos agregar una asignatura llamada Tolerancia y así se evitarían el crecimiento de estos seres que creen en una superioridad de razas o de naciones.  Sinceramente, creo que la fuerza del amor siempre es más potente que cualquier anti valor pero eso no parece haber pensado el ultraderechista Anders Behring Breivik, de 32 años, autor confeso de la doble matanza de Noruega.  Disfrazado de policía,  primero colocó un coche bomba cerca de la oficina del gobierno en Oslo y mató a 7 personas. Luego  partió hacia la isla de Utoya donde se organizaba un campamento de jóvenes de la Liga Juvenil del Partido Laborista. Estamos hablando de chicos y chicas de entre 15 a 22 años que se reunían para debatir  temas de igualdad de género, medio ambiente y política internacional.  Lamentablemente logró matar a 68 jóvenes y el resto se salvaron porque fingieron estar muertos, otros trataron de huir, nadando las heladas aguas noruegas hasta la costa más cercana. El asesino ya testificó y no se arrepiente porque como todo psicópata cree estar salvando al mundo de los musulmanes y de los marxistas. Otro pensamiento que sólo fomenta el odio, la ira y la rabia. Mientras este señor testifica y espero sea juzgado, las familias lloran desconsoladas sus muertos.

En Londres, también recibimos la noticia de la muerte ya anunciada de la cantante Amy Winehouse. Con una voz prodigiosa, Amy cantaba mejor que Billie Holiday pero sus vicios eran mayores.  Finalmente ingresó en el club de los 27, ese que forman Janis Joplin, Jim Morrison, Jimi Hendrix, Kurt Cobain. Bendecidos por el talento, fueron maldecidos por sus excesos que los llevó a morir con apenas veintisiete años. La vida de Amy como la de sus compañeros de club siempre estuvo sujeta a su adicción a drogas diversas como el crack y la heroína. En sus últimos conciertos ya casi no cantaba, simplemente se tambaleaba y era respaldada por un corista negro, de maravillosa voz y presencia. Por tanto, como ella rezaba en uno de sus temas “Back to black”, Amy seguramente ha regresado a la oscuridad porque ella hace tiempo eligió huir de la luz. Si en el atentado de Noruega, subyace la ira, la rabia y el odio, en la muerte de Amy podríamos decir que se esconde un hastío y nihilismo, que la estaba exponiendo hace años a caminar en la cuerda floja entre la vida y la muerte. Finalmente venció la última.

Afortunadamente, la selección de fútbol de mi pequeño país, Uruguay quiso demostrar que no todo es horror, muerte, odio, miedo y dolor. Conectados a la fuerza de la vida, ganaron la Copa América y sumaron 15 copas a los triunfos del país. Liderados por uno de los mejores coaches del mundo, el maestro Óscar Washington Tabárez,  los Diego Forlan y Lugano,  Luis Suárez, entre otros, nos iluminaron un ratito a todos los que estábamos siguiendo el partido por la televisión o por Internet.

Entonces potenciando valores como el amor, la cooperación, la generosidad,  el respeto, lograron alzarse con la copa América, ganando 3 a 0 a la selección paraguaya. Otra vez el país de fiesta y sólo espero que esa fuerza celeste se propague a ese país que un día fue llamado la Suiza de América. También espero que la fuerza del amor combata estos brotes de odio y aprendamos que la diferencia hace la riqueza del universo humano.

Y les dejo con uno de los mejores temas de Amy Winehouse, que espero que al menos ahora descanse en paz.

Facundo Cabral o el arte de vivir por disfrute nomás

 “Si tenés miedo vas a ser un valle de lágrimas, irás de compromiso en compromiso, de matrimonio en matrimonio, de conflicto en conflicto y yo decidí vivir. Desde muy pequeño supe por mi madre, aun en la miseria más absoluta, que cuando uno nace es para vivir y vivir quiere decir seguir tu corazón”.

Facundo Cabral( (La Plata, Argentina, 22 de mayo de 1937  Ciudad de Guatemala9 de julio de 2011)

Tanto desde el coaching como desde la psicología, la meta central se enfoca en  el  logro del cambio y la mejora personal. Para promover el cambio en nuestros clientes, previamente debemos haber vivido. No basta que hayamos nacido, crecido, asistido a la escuela,  aprobado las asignaturas en el liceo y haber concurrido a la Universidad. Necesitamos haber experimentado gran parte de lo que engloba la vida: amor, dolor, ganancias, pérdidas, cambio, alegrías, llantos. Porque la práctica siempre da cosas que no siempre la teoría aporta. Si alguien me está hablando de una pena de amor, mejor haberla sufrido antes para generar empatía.  Si alguien me dice que cerró su empresa por la crisis, mejor haber sufrido alguna vez  alguna dificultad económica para conectar con eso que le aqueja.

En realidad, la cuestión está en enseñarle al cliente a  descifrar las claves para reordenar ese caos permanente que es la vida. Porque nada es ordenado en este universo aunque así lo queramos ver. “Si aceptas que la vida es como es y no como debería, vas a ser muy feliz”, decía Facundo Cabral, tristemente asesinado por unos sicarios el 9 de julio de 2011 en Guatemala. “Uno nace cuando está consciente que está presente, no cuando sale de la madre”, dijo una vez. Y claro que él había vivido. Vivió la pobreza, la lucha por salir de esa condición, la rebeldía juvenil, el amor a Dios y a las mujeres, el exilio, la muerte de sus seres queridos, la superación de un cáncer. “Yo esquivo y vivo con la gente que quiero vivir. Estoy de novio conmigo, por eso tengo tanto amor, sembré mucho amor. Las cosas que te dice la gente, un ciego que se te acerca y te dice que ve cuando te escucha. Una señora que me muestra a su hijo y me dice que le puso mi nombre porque iba camino a abortar y escuchando mi música, dijo ‘Cómo le iba a hacer perder esta fiesta a mi hijo’… esa es la realidad que quiero“, declaró en una de sus últimas entrevistas.

Cabral fue reconocido por su clásico “No soy de aquí, ni soy de allá”. Era muy conocido en el mundo entero pero seguramente es un fenómeno más latinoamericano porque en sus canciones había mucho del arte de la payada, como se le dice en el sur de América a los poemas gauchescos, muy similar al arte de los trovadores.  Muchos otros artistas reconocidos cantaron esta canción pero nadie como él para ponerle voz a esa oda a la felicidad.

Para mí es inevitable relacionarle con el desarrollo personal porque creo que Cabral fue un gran coach o mejor dicho maestro. Mediante la palabra y sus canciones, generaba repreguntas sobre esta existencia que nos había tocado vivir.  La vida es un regalo pero también es  para los valientes. ¿Cuánta gente se está sacrificando por miedo al cambio? ¿Cuánta gente va al trabajo que odia o sigue casada con la pareja que ya no le gusta? Si la gente supiera que aprendemos más de los errores que de los aciertos, quizá se atrevería más a vivir la vida que quieren. Facundo  provocaba constantemente la salida de esa zona de comodidad. 

Facundo siempre cantó a la vida, descifró la humanidad del Diablo, encontró la perfección de Dios y supo reconocer las debilidades del hombre. Uno puede pensar que tras su marcha, nos  queda un mundo con menos poesía y sin casi pensamiento crítico. Apenas nos queda de consuelo sus canciones, sus videos que están circulando por You Tube, sus entrevistas que no tienen desperdicio, la película producida por Ramier Ayala, productor de 1996 Films y dirigida por Imanol Uribe, que espero que algún día salga a la luz. Deberíamos seleccionar gran parte de los vídeos de Cabral para muchas clases que fomentan el cambio, la motivación, la autoestima, el pensamiento positivo y los valores. “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”, cantaba porque él sabía que “lo importante no es el precio sino el valor de las cosas” y que él había elegido la libertad y se negaba “a vivir de esclavo”.

Tanta felicidad la llevó a sus canciones y esa amabilidad la derrochó en sus presentaciones. Seguramente Facundo se fue tranquilo porque  fue un hombre libre que vivió como quiso. Justamente en este mundo tan banal, donde los adolescentes escriben con faltas de ortografía aunque sus padres les paguen los mejores colegios, él que fue analfabeto hasta los catorce años, se dio el lujo de cultivar amistad con Jorge Luis Borges y Carl Sagan. En un mundo donde los jóvenes que terminan el instituto no saben qué camino tomar, él que estuvo en un reformatorio, encontró la luz en su creencia en Dios y fue un protegido de la madre Teresa de Calcuta. En un mundo donde mucha gente sigue casada por obligación, él escogió amar sin concesiones.

Nuestra rabia ante los asesinos apenas cesa cuando pensamos en sus enseñanzas. Posiblemente él nos diría que Dios lo quiso así. El rencor era algo que no albergaba su alma. Aunque él sufrió la pobreza, seguramente no ha habido ser más rico en esta vida. Porque esa riqueza de espíritu la tuvo hasta el fin de sus días.  Promovía el desapego y  predicó con el ejemplo. Nunca quiso tener casa ni tarjeta de crédito. Siempre vivió en hoteles. Decía que era un becado de la vida, que le pagaban para ser feliz.

Esta filosofía fue en gran parte influencia de su madre Sara, que fue su gran mentora y le enseñó la fórmula de la felicidad que consiste en escuchar el corazón antes que a la cabeza. “La cabeza es un asistente, el corazón te lleva y aunque los demás piensen que te equivocaste, si te lleva el corazón, hiciste lo correcto”, declaró.  Una vez recordó en una entrevista televisiva que cuando ellos sufrían el frío atroz de Tierra del Fuego, su madre le decía, qué suerte que no tenemos calor. Y cuando estaban con cuarenta grados en Sevilla, le decía qué bueno que no hace frío.De su madre Sara heredó esa sabiduría y ese amor al prójimo que lo hacían tan grande. Este mago de las palabras recibió la declaración más conmovedora de su progenitora antes de morir: “cada vez te pareces más a lo que cantas”. Sara sacó adelante a siete hijos(murieron cuatro de hambre y frío) cuando fue abandonada por su marido. Ella también le dio una gran lección de bondad y humanidad con respecto a su padre. “Un día mi madre, que nunca habló mal de él, me dijo: ‘Vos que caminas tanto te vas a encontrar un día con tu padre, no cometas el error de juzgarlo, recordá el mandamiento ‘Honrarás al padre y la madre’ y recordá que el hombre que tengas adelante fue quien más amo, ama y amara a tu madre, entonces dale un abrazo y las gracias porque por él estás en este mundo”.

Posiblemente de ella haya también haya heredado la coherencia. Él que siempre daba “la cara al enemigo, la espalda al buen comentario” porque decía que “el que acepta un halago empieza a ser dominado”. Por eso, poca importancia le dio a los premios aunque tuvo muchos, entre ellos fue nombrado Mensajero Mundial de la Paz por Unesco en 1996 y hasta fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz. Ni siquiera la muerte de su mujer y de su hija en un accidente aéreo nubló sus creencias. Cuando tuvo dudas y no encontró explicaciones a la tragedia, la madre Teresa lo llevó a Calcuta a curar leprosos y allí aprendió donde podía dirigir todo el amor que le sobraba. No había perdido, había ganado otra vez. Él sabía que nunca perdemos a las personas porque nadie nos pertenece. Y así vivió el resto de su vida, sin ataduras, sin prisiones ficticias ni reales y expresando el amor en todas sus dimensiones.

Para cualquier persona interesada en el desarrollo personal,  recomiendo que busquen grabaciones de Facundo donde se lo ve en todo su esplendor. Siempre con una sonrisa en sus labios. Nunca demostrando que sabe más que el que pregunta, aunque muchas veces le han tocado entrevistadores de lo más tontos y necios. Siempre humilde, escuchando empáticamente al entrevistador. Todas las lecciones de coaching y de psicología positiva están resumidas en su figura. Todo el amor del mundo en él. Todo el amor que ha dejado y como él ya ha dicho, para velar a un cantor, con una milonga alcanza. Pero muchos sabemos que no alcanza con eso. Hoy el mundo de la paz y el amor está de luto.

Los dejo con una participación que tuvo Cabral en el programa de Jesus Quintero hace unos años.

La autoestima del líder: Conócete a ti mismo

Para tener éxito en este nuevo mundo, primero debemos saber quiénes somos. Pocas personas, aún las personas altamente exitosas, pueden responder esta pregunta. La cuestión del autoconocimiento está siendo el gran tema de conversación de la mayoría de las escuelas de negocios. La importancia de conocerse con sus potencialidades y debilidades no es un tema nuevo. Peter Drucker, uno de los principales gurús del management, insistía con ese tema hace varios años.

¿Sabes en qué eres bueno? ¿Sabes qué necesitas aprender para obtener el beneficio total de tus fuerzas? Pocos se han preguntado a sí mismos estas preguntas. Muchas veces los líderes dan por sentado que si están en ese puesto de poder, seguramente se deba a que es porque saben, tienen conocimientos técnicos necesarios, han realizado el MBA correcto en la escuela de negocios más adecuada. Pero nunca se ponen a pensar las cosas y temas que ignoran.

Al contrario, muchos están orgullosos de su ignorancia. Hay personas que trabajan en recursos humanos que están orgullosos de reconocer que no pueden leer una página de balance económico. Del mismo modo, hay tantos jefes de sistemas informáticos, que casi no levantan la mirada de sus pantallas y apenas tienen contacto con las personas de su empresa. Lo cierto que si se desea ser efectivo en el mundo de hoy, se debe ser capaz de entender distintas áreas. Conocer solamente lo que engloba mi área de trabajo e ignorar la actividad del resto de trabajadores, no es nada para estar orgullosos. Cualquiera puede aprender a trabajar pacíficamente con otros, a generar empatía, crear un clima adecuado de trabajo y reconocer la contribución de cada uno en la actividad y los beneficios de la empresa. Para comunicarme bien con los otros, primero debemos cuidar mis modales sin necesidad de ir a un curso de protocolo. Basta propiciar climas de respeto, cooperación, confianza y empatía. Los buenos modales y los valores adecuados son los que permitirán que las personas se relacionen bien.

A través de la historia de la humanidad, únicamente las personas exitosas han sabido cuando decir “no”. Steve Jobs, Bill Gates, Konosuke Matsushita, por nombrar algunos. Ellos siempre han sabido qué querían alcanzar. Ellos han sabido dónde ubicarse. Ahora todos nosotros debemos aprender eso. No es muy difícil. Una sugerencia que ya proponía Drucker a sus alumnos: cada vez que tú haces algo que es importarte, escribe lo que esperas que pase. Las decisiones más importantes en las organizaciones son las decisiones de la gente. Si anotamos los resultados qué esperamos, veremos más tarde, cuando se aplicó determinado plan de acción, qué porcentajes de resultados se han alcanzado.

Si asigno a una persona como Marketing manager, ¿qué espero que realice? ¿espero que se limite a redactar los CRM de la empresa con ayuda de los becarios?, ¿o espero que pueda planificar, realizar seguimiento y elaboración de informes de campañas en línea y fuera de línea?, ¿o también busco que sea una persona motivada y creativa para asumir tareas de autogestión? Si espero un simple ejecutor de una de las patas del marketing, estaré conforme pero si espero un verdadero Marketing manager, deberé tratar que pueda responder a los estímulos del ambiente. Deberé esperar que tenga dotes de negociación y gestión de presupuestos, ni que hablar que tenga buen nivel comunicativo y al menos domine el idioma inglés.

Para revisar nuestra efectividad como empresarios, debemos preguntarnos si estamos trabajando bien con nuestro equipo o somos líderes solitarios. ¿Cuál es nuestro compromiso? ¿Cuál es nuestra contribución?¿Cuáles son nuestras fuerzas y dónde radica nuestra debilidad? ¿Cuáles son nuestros valores?

Desafortunadamente, nadie enseña estas cosas. Pero la manera de recuperar esas fuerzas y reconocer nuestro potencial, es revisar nuestras herramientas internas. Dejar de ver los problemas fuera de la organización y hacer una profunda revisión de las deficiencias internas. Pero antes de evaluar los aspectos internos de la empresa, el líder debe potenciar su autoestima y sus propios valores. En los próximos años, las personas más educadas deben aprender a encontrar su lugar en el trabajo y en su vida. Comprendiendo nuestras fuerzas, articulando nuestros valores, reconociendo dónde estamos, estos son los puntos esenciales para dirigir los desafíos más grandes de las organizaciones: mejorar la productividad de los trabajadores.

© 2009, Leticia Brando De Camilli. Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción de este texto sólo será permitido si se cita la fuente original.

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Ser felices: el poder de elegir y ser libres

El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta, como un estado de bienestar ideal. Para algunos, la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.

¿Dónde buscar la felicidad? ¿En acontecimientos externos y materiales o en nuestras propias disposiciones internas?

Desde un punto de vista psicológico, se suele estudiar el bienestar subjetivo de cada individuo y sus consecuencias en su familia, pareja, amigos y trabajo. El abordaje de la felicidad suele ser propiedad de la filosofía pero nunca como en esta época moderna, hemos estado tan necesitados de filosofía, que alimente el alma y espíritu.

Desde las nuevas terapias alternativas, algunas corrientes psicológicas como Gestalt y los seguidores de Oriente, se nos pide que nos centremos en el presente y dejemos de lado el pasado. El interés se centra en el aquí y ahora.

Por el otro lado, desde los principios del coaching ontológico, se resalta la importancia de las metas, de los planes a futuro, mientras que el presente y el pasado son tiempos secundarios.

En el psicoanálisis se hace necesario ahondar en el pasado para descubrir las causas de los síntomas del presente.

En la práctica, sabemos que para que algo salga bien, debemos centrarnos en nuestros proyectos actuales y no lamentarnos de lo que no hicimos en el pasado. Pero recurrir al pasado, a los errores cometidos, nos sirve para perfeccionar nuestra accionar actual. Por otra parte, los planes de futuro nos crean esperanza, ilusión, uno de los motores más potentes para tener una vida optimista. De esta manera, se hace esencial aprender de las experiencias pasadas para cambiar y evolucionar.

La condición de ser felices viene asociada con una autoestima sólida, que permanece y no fluctúa. Gracias a esta autoestima, sabremos la importancia de rememorar con agrado nuestra historia, sin arrepentimientos y la ilusión de proyectarnos en el futuro.

AUTOCONOCIMIENTO PARA ELEGIR
Cuesta creer que es posible ser feliz tan sólo con el viaje al interior hacia uno mismo. Parece una frase cliché que repite un sector minoritario. Pese a la tristeza, el crecimiento de la depresión, el crecimiento del individualismo, la deshumanización de la sociedad en este auge de la robótica, los seres humanos se han formado para estar contentos y felices.

La felicidad es lo opuesto a tristeza, depresión, ansiedad, estrés, los grandes males del siglo. Es importante pensar de forma positiva aunque las circunstancias sean adversas. Cuando la persona está deprimida, su percepción es que todo es demasiado malo o demasiado difícil y esto le hace perder objetividad.

La felicidad es un concepto con profundos significados. No solamente los alegres son felices. No necesariamente debemos dejar de ser felices porque en nuestra vida se cruzan otras emociones como el dolor ante la pérdida de un ser querido, o la incomodidad de no conseguir los objetivos deseados en un trabajo, o la impotencia frente a la falta de compromiso de otras personas en un proyecto común que se debe liderar.

La vida no está exenta de obstáculos y no por ello, debemos reaccionar negativamente. Pensemos que nuestra vida es una gran película, donde somos los actores principales, nos relacionamos con algunos otros protagonistas, actores secundarios, que aportan algo al guión pero no son esenciales y los obstáculos, problemas, discusiones, rupturas, pérdidas serían como cuando se descompone algún aspecto técnico en el medio del rodaje del film. Los desperfectos técnicos no deben evitar que la película siga rodándose, son solamente detalles que debo solucionar y mientras lo hago, continúo tratando de vivir mi personaje de forma creíble y honesta.

Si supero los desperfectos técnicos, si dejo que sean sólo detalles sin importancia, tendré mi película, lograré mi objetivo. Además del aprecio a uno mismo, a sentirnos capaces de dar y recibir amor, otro asunto esencial en el logro de la felicidad es nuestro derecho a elegir. Si no podemos tener capacidad de elección, estamos como prisioneros en un mundo sin libertad. Elegir el curso de nuestra vida nos acerca a ser felices y libres. Elegimos a quien amar, en qué trabajar, qué decir y en qué invertir nuestro tiempo. Y ante el obstáculo, elegimos superarlo y no sentirlo como una desgracia.

EL PODER INTERNO DE LA RESILIENCIA

Relacionado con esto, está el tema de la resiliencia, la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas graves. La resiliencia es una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que experimentaron una situación traumática, han conseguido superarla y seguir desenvolviéndose y viviendo en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. La resiliencia resulta ser un ajuste saludable a la adversidad. En algunos casos, puede ser la capacidad de superar una ruptura en el amor, la capacidad de cambiar de país, volver a empezar tras diez años sin trabajar en el caso de una ama de casa, transformar un despido en una experiencia enriquecedora como la creación de un nuevo proyecto laboral, o en un alto ejecutivo puede ser el riesgo de salir de su zona de comodidad, dejando la empresa donde ha trabajado toda su vida.

Por más obstáculos que tengamos si sentimos motivación, reaccionaremos positivamente para concretar nuestros fines. La motivación es la actividad dirigida a algo y en su búsqueda, las personas experimentan sentimientos positivos profundos.

Para proyectarnos de forma positiva al futuro, el optimismo es una condición esencial. El optimismo puede definirse como una disposición de la personalidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos. Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

Las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y exitosos y a tener mejor estado de salud física. Las personas que poseen altos niveles de optimismo y esperanza suelen obtener resultados positivos en el futuro y creen en su propia capacidad para alcanzar metas. Estas personas tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes.

Por mi experiencia de vida y la comprobación de algunos casos científicos, he comprobado casos de enfermos de cáncer terminales, a los que se les pronostica una expectativa de vida de apenas 6 meses, en los casos de los enfermos optimistas, los que hicieron uso de su energía positiva, ven alargado su tiempo vital, contrario a todos los pronósticos.

Si en vez de tratar de ver que podemos superar una enfermedad, una crisis económica, o de pareja, nos tornamos pesimistas, difícilmente veamos la luz. Todo radica en el enfoque que se vean las cosas, en el poder de elección y de decisión de cada persona. Si nos empeñamos en ver inconvenientes y problemas, nos volveremos desanimados y apáticos. Si miramos la vida del lado optimista, encontraremos soluciones, ventajas y posibilidades.

(*)Licenciada en psicología y single coach, consultora en desarrollo personal

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De la creencia en mí, en ti a la creencia en nosotros

Aquí os dejo con una parte de la columna “El ángel viste de Prada” que salió en noviembre de 2010 en la revista uruguaya, Bernik Magazine donde hablo de creencias y de parejas de leyenda como John y Yoko.

Decía John Lennon que no creía en nada. Ni en Dios, ni en Jesús, ni en Hitler, ni en Buda, ni en el Mantra, ni en Elvis, ni en Bob Dylan, ni en Los Beatles. Sólo creía en él y en su mujer Yoko Ono. Esta creencia en ese amor que todo lo podía es lo que inspiró gran parte de su obra solista y lo que impulsó su protesta en la cama contra la guerra de Vietnam hace ya más de cuarenta años. El amor como arma de destrucción masiva contra la intolerancia, la guerra y la codicia. Ayer nomás pasaba todo esto pero hoy las mujeres y los hombres de todo el mundo siguen creyendo que el amor los puede acercar a la paz y a la conquista de la felicidad en la Tierra.

Individualismo. Egocentrismo. Amor descartable. Vínculos líquidos. Son sólo algunos términos más nombrados en el siglo XXI. La pareja y la familia como ideal frente a una creciente cantidad de personas frustradas luego de hacer una gira nocturna por bares y discotecas. Barcelona, que es considerado un centro cosmopolita y de ocio, es una muestra evidente de esta frustración. En los ámbitos más exclusivos de la llamada ciudad condal, la estética cuidada y la música ensordecedora no aseguran la posibilidad de entablar una comunicación profunda y honesta. Las treintañeras y cuarentonas más sofisticadas lucen sus mejores vestidos de Gucci, Carolina Herrera, Chanel, Christian Dior y se alzan en sus zapatos Salvatore Ferragamo y dejan que sus piernas torneadas recorran los pasillos del último restaurante lounge de moda. Las veinteañeras se conforman con unos tops comprados en Zara o en Mango y lucen sus cuerpos trabajados en horas de gimnasio. Todas desfilan por esos locales ostentando una seguridad que se esfuma cuando son apenas miradas por los guapos de turno.

Al mismo tiempo, esos guapos y no tan guapos, menos ansiosos y más despreocupados, apoyan sus espaldas y sus bíceps en la barra y miran el desfile de esbeltas, rellenitas, bellas, no tan bellas y seres deseosos de volver a creer y alejarse de las malas experiencias. En realidad, ellos también tienen la fantasía de conocer a alguien y hacer su vida menos solitaria pero la paciencia es una virtud masculina que no siempre la detentan muchas mujeres. La ausencia de ansiedad ante la posibilidad de tener una nueva pareja es menor en el hombre, especialmente en Barcelona, donde hay más sobredosis de estímulos y de ofertas de nuevas chicas para conocer. En cambio, en Montevideo, los divorciados de treinta, cuarenta y cincuenta años, no tardan mucho en volver a creer en otra chica para compartir sus días.

Así le ha pasado a mi amiga Gabriela, que tras separarse de su marido de más de diez años, él ya tiene una nueva novia, que le asegura que la ha conocido a los dos meses de dejar y que le está sirviendo de paño de lágrimas mientras supera la ruptura de mi amiga. Gabriela lo tiene más difícil porque hombres de más de cuarenta años que estén libres no es algo que abunde en la capital de Uruguay. A sus treinta y ocho años, recibe invitaciones de señores de cincuenta o de jóvenes de veinticinco y ahora está en la disyuntiva de hacerse monja budista o instruir a los jovencitos en el arte amatorio. En realidad, gracias a esta separación, Gabriela tomó conciencia que la ausencia de pareja no implica que una persona sea un ser solitario y huraño. Ahora, Gabriela disfruta del amor hacia su familia, sus amigas, sus dos hijos y su trabajo como voluntaria en una organización no gubernamental.

Cuando llegue el momento, Gabriela volverá a creer. Porque los divorcios aumentan tanto como las dificultades de comunicación entre propios y extraños pero las personas siguen aspirando a la unión. No importa que el alma y el corazón estén heridos de guerra tras varias rupturas. Ningún día es tirado cuando el corazón siente. La pena se hace eterna sólo cuando no nos atrevemos a darnos una nueva oportunidad. A veces, la nostalgia puede ser un arma que nos permite seguir caminando y nos da esperanza. Si tenemos un buen recuerdo de nuestro pasado amoroso, vinculado a la dicha y la felicidad, seguramente volveremos a repetirlo en el presente. Tal vez en el futuro, podamos construir una pareja de leyenda como la de John y Yoko.

© Leticia Brando, 2010. Toda reproducción debe citar el texto original.

Y la felicidad, ¿alguien cree que la puede comprar en las últimas rebajas?

Sumidos en un mundo materialista que privilegia el tener al ser, los hombres y mujeres han pasado otra vez las fiestas navideñas con una agenda colmada de compras, compromisos, obligaciones y con ciertas expectativas existenciales. Transcurrido este ambiente festivo, ahora llegan las rebajas. Pero los hombres y mujeres siguen ansiando que este año les depare paz, salud, dinero y por supuesto, amor.

Las personas más relajadas se plantean la época pos navideña como un buen momento para la reflexión y para disfrutar de la familia. Entre tantas compras y tanta imposición a ser buenos y caritativos, surgen diversos planteamientos. ¿Es necesario comprometerse a tantas comidas y cenas si no apetece? ¿Ha sido tan terrible la idea de reencontrarse con esa familia tan temida? ¿Y cómo nos situamos ante este nuevo año?

Conozco mucha gente que siempre está disconforme con su vida. Vive agobiada por las cuentas a pagar, o por lo que opinan los otros sobre su vida o por todo lo que aún no han hecho. En realidad, ese tipo de personas suelo observarla más en ciudades como Montevideo, donde la sociedad de control como dirían Michel Foucault o Gilles Deleuze es mucho más evidente. Allí las presiones sociales a tener pareja, una familia y un buen trabajo son las principales causantes de la culpa tan temida. El peso de la familia como núcleo social es tan evidente que no es posible ser sin antes ser observado y juzgado. La mirada es inquisidora, severa, crítica y entonces la persona actúa en función de lo que se espera que sea. En cambio, en ciudades como Barcelona, donde hay una gran confluencia de culturas, donde hay mucha gente que viene y va, las presiones son simplemente para llegar a fin de mes o pagar la hipoteca y los más opulentos en pasar de un Audi a un Mercedes Benz, o los más modestos pensarán en cambiar la bicicleta por una scooter. Pero en la capital de Cataluña no hay tantas imposiciones sociales de cómo debería ser la vida de uno. El individualismo tiene sus ventajas también y una de ellas es que cada uno puede hacer lo que quiere. Cada uno es libre de ser lo que quiere ser y por tanto, cada uno es responsable de sus consecuencias. Ya no se puede culpar a la maestra, a mamá o a papá de los errores propios. El mal no es ajeno pero la vergüenza sí, por supuesto. Esto de avergonzarse al mirar al otro porque se atreve a hacer algo que nunca haría también acontece en Cataluña. Los montevideanos y los catalanes, tan lejos y tan cerca, al fin de cuentas.

Tanto estemos en Barcelona como en Montevideo, lo cierto es que siempre surge el reclamo inocente de pedir al nuevo año que sea mejor que el anterior. Sería mejor evitar las especulaciones y programarse en positivo para el nuevo año. Para ello, nada mejor que reemplazar aquello que parece malo por algo que se proyecta como muy bueno.

Hacia una vida feliz

De esta manera, los empresarios pueden apartar la palabra crisis de su mente y pensar en la cantidad de oportunidades y caminos nuevos que se pueden tomar en 2011. Además tenemos la oportunidad de estar más tiempo con los padres, hermanos, primos, y esos familiares a los que se aprecia pero que no se puede estar mucho tiempo en el resto del año.

Otro reemplazo posible es dejar de lamentarse por no haber recibido un regalo grandioso ni agobiarse por gastos y compras desmedidas a diversas personas. Mejor pensar que es lo que hemos dado o recibido en este último tiempo que no haya sido necesariamente material. Puede ser ese “te quiero” que aún no hemos dicho o ese beso que no hemos aún dado.

Posiblemente el reemplazo esencial que podemos hacer en estas fechas es el de abandonar esa especie de castigo emocional a la que se someten muchos hombres y mujeres: el castigo por lo no conseguido. No siempre es productiva la autocrítica ni la crítica excesiva a los otros. El perfeccionismo y el excesivo detallismo nos impiden disfrutar de las cosas. El goce de la vida supone más amplitud de miras y no está exento de ciertos momentos de tristeza.

Ese proyecto que no se ha alcanzado, esa mudanza que se sigue prometiendo para el año próximo, ese viaje postergado, ese amor no consolidado. Mejor evitar esas preocupaciones tan vinculadas con la culpa. Resulta más sano y más productivo, trazar nuevos objetivos si los anteriores no se han cumplido. En este camino de renovación, de programación de nuevas metas, también vale pensar en nuevos proyectos que sean posibles a corto o mediano plazo. Puede ser la inscripción a clases de guitarra, o de flamenco, o de salsa, o la vuelta a la Universidad a hacer un posgrado, o aprender pintura, o programar nuevas vacaciones con los hijos.

Sencillamente, comenzando con estos reemplazos: de la presión familiar al disfrute de la familia, del gran dinero gastado en presentes sin significado a regalos significativos y de la sensación de fracaso a la motivación ante nuevos proyectos, comenzaremos a caminar hacia una vida feliz. La felicidad no es la carencia de sufrimiento ni significa una opulencia de riqueza y belleza. Las personas que obtienen la felicidad, lo hacen porque antes han aprendido a superar los aspectos negativos en su vida. Aceptar los miedos, los obstáculos, las debilidades y las fortalezas nos van acercando a nuestro ser feliz.

Por tanto, es importante detectar aquello que nos genera bienestar. Si anhelamos imposibles, es probable que estemos alejados de nuestro bienestar emocional y nos sintamos frustrados. Pero si reconocemos que nuestro bienestar puede estar más unido a compartir con nuestro núcleo afectivo, padres, hermanos, hijos, amigos o en soñar y dibujar nuevos emprendimientos, eso nos acercará más a una vida más plena.

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La sana locura de vivir para crear

Disfrutando unos días en Montevideo, comí hoy con la periodista Maria Noel Alvarez y Susana Bernik, diseñadora de modas uruguaya y directora de Bernik Magazine, revista para la que escribo una columna titulada “El ángel viste de Prada” y donde hablo de las aventuras y desventuras amorosas de hombres y mujeres tanto en Barcelona como en Montevideo. Esa columna surgió de algunos de los temas que analicé en mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”. Susana es un ejemplo para mí de una mujer con mente joven y creativa. Proveniente del mundo de la moda, donde triunfó en Argentina y Uruguay como diseñadora de modas, en 2009 fundó su propia revista. Haciendo caso omiso a los críticos y criticones que no entendían que una creadora de la indumentaria se metiera en terrenos periodísticos, Susana armó su equipo e inició la aventura de Bernik Magazine. No escuchó a los que consideraban que estaba loca por emprender una revista en Uruguay. En realidad, todo emprendimiento surge de una visión. Muchas veces esa visión es vista como loca, imposible, un sueño irreal pero lo importante es lograr que esa idea pase a la acción y encontrar la estrategia. Este comportamiento visionario, imaginativo, irracional, poco comprendido por los cuerdos suele ser el empleado por los grandes líderes o las personas que encuentran su razón de ser y de hacer. Este estado de locura sana a veces se transmite en la vida real y es así que hay personas que transmiten esa misma visión colorida, positiva, enérgica en el resto de sus relaciones. De esta clase de gente es Susana Bernik que derrocha creatividad y siempre está dispuesta a escuchar nuevas ideas. Son esos seres que tienen visión de emprender un negocio, crear una nueva marca y también tienen la perspectiva de compartir esa visión con otros. Para compartir, basta que tengamos generosidad y empatía para sintonizar con los otros. Cuánta gente hay en este mundo que carece de visión para ser feliz, sólo se ve triste, sumido en un círculo de preocupaciones, incapaz de valorar a las personas que le dan su tiempo y su energía. Cuántos líderes hay que sólo ven defectos en sus trabajadores y les cuesta apreciar los avances. Cuántas personas hay que deciden vivir en las tinieblas y cuando llega alguien con luz, sienten la tibieza pero por cobardía se resguardan en sus cuevas de temores. De esto se trata precisamente emprender y vivir: desterrar los miedos y atreverse a compartir con otros más allá de las diferencias.

Un ejemplo de tolerancia y de aceptación de esta diferencia que todos tenemos son las redes sociales. Ante los cientos de amigos que podemos hacernos cada día en Facebook, podemos ver la diferencia de sentires y las distintas perspectivas de asumir el juego de vivir. Tendremos amigos que cada día ponen una frase de Osho en su estado, otros que prefieren exhibir su cotidianidad, otros que promocionan sus productos y otros que simplemente son factibles de conocer algún día para cultivar una amistad o compartir una idea. Pero en cada caso, aprendemos que hay distintos mundos posibles en la mente de cada uno.

Los avances tecnológicos están transformando la manera con que las personas se relacionan interna y externamente. En realidad, así como sucede en las empresas, también en la vida de cada uno, la energía intelectual y la imaginación son las que crean nuestras posibilidades en este mundo tan dinámico. La imaginación es esencial también en la vida de una empresa. Según Tom Peters, la organización exitosa del futuro, tendrá la capacidad para administrar la imaginación de las personas. Esa imaginación es lo que creará el valor de mercado en una corporación. Para subsistir en esta era, Peters piensa que toda empresa debe estar dispuesta a cambiar. Sólo podrán prosperar aquellas con verdadera pasión por el aprendizaje y por la adaptación. Muchas organizaciones están estancadas, desorientadas y tienden a ser monótonas, ya que carecen de la habilidad para adaptarse a los cambios requeridos. El comercio se está manejando a un ritmo sumamente acelerado. Si una empresa no está preparada para cambiar, debe conformarse con quedarse rezagada.

También las personas debemos administrar nuestra imaginación y creatividad. A veces, queremos sentirnos cercanos como un cuadro de pop art y buscamos llegar a todos, porque necesitamos el mundo para compartir. Otras veces, nos basta con ser un cuadro de arte abstracto, comprendidos por pocos y donde no siempre el interior puede ser visto con claridad. Imaginamos, creamos, sentimos, vivimos y amamos lo que somos y hacemos. Cuando lo hacemos, no cuesta nada el atrevimiento de cambiar de rumbo. Renovamos la pisada cuando el sendero por el que veníamos, comienza a ser espinoso. Y comenzamos a compartir visión con personas que nos respetan, nos consideran, se comunican de forma transparente y que nos quieren más allá de nuestras locuras y corduras.

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Cómo reducir costes en las pymes sin descuidar la calidad

En la actualidad, los directivos se enfrentan a una gran cantidad de cambios y tendencias sin precedentes. Las exigencias de ser globales, de crecer gastando el menor capital posible, de responder a las crisis y oportunidades de la economía, de crear una fuerza laboral polivalente y sobre todo, se enfrentan a la necesidad de reducir costes.


Cuando se piensa en la reducción de costes en las empresas, la mirada suele estar puesta en la posible reducción de puestos de trabajo. Lo cierto que para la viabilidad de una empresa, la buena gestión de recursos es clave para la continuidad del negocio. En empresas pequeñas y medianas, la reducción cuantitativa es tan evidente como la cualitativa. Porque tras los números, hay personas, familias y proyectos vitales que repercuten en la memoria de la empresa.

Muchas pequeñas empresas familiares, no siempre incluyen en su presupuesto la inclusión de un estudio exhaustivo sobre la reducción de los costes. Esto hace que cuando el presupuesto es superior a las ganancias, la disminución del gasto se hace de forma informal y se programan cambios precipitados como el pasaje de una sociedad tripartita a una sociedad de dos socios, o bien o el despido de una parte del personal, o bien la reestructuración o la eliminación de ciertos proveedores. A veces, estas acciones provocan una irremediable disminución de la calidad. Porque no todas las empresas están dispuestas a pasar por un proceso de auditoría, un informe diagnosis, un plan de objetivos y de acciones, la implementación del plan y el seguimiento de su ejecución. Muchas pymes quieren reducir costes y lo más fácil suele ser subcontratar becarios y prescindir del talento de un puesto senior. Varios puestos de becarios reducen costes pero no aseguran calidad ni la buena gestión para lidiar con los obstáculos que surgen en toda empresa, ya sea microempresa, familiar, mediana o pequeña. No es lo mismo contratar un informático con experiencia en diversos lenguajes de programación que dos becarios que están terminando cursos de ingeniería.

Otras empresas asumen sus problemas de gestión del equipo humano, reconocen estar pasando por una situación conflictiva y recurren a expertos en procesos de auditoría, selección y formación. La acción de nuestra consultora Single Coach en formación a trabajadores y ejecutivos en temas de Liderazgo, Coaching, Inteligencia Emocional y Gestión del tiempo y el estrés suele surgir tras la acción de expertos como por ejemplo, el Gabinete Martínez Comín, especialistas en estudios de clima organizativo, planes de fidelización, polivalencia y outplacement. Este último proceso, que implica la reorientación de un ejecutivo tras ser despedido por una reestructura de su empresa, es vital en el actual mundo empresarial, tan dinámico e inestable. Se debe reorientar positivamente a los ejecutivos que se desvinculan para redefinir su horizonte profesional. Ya hace unos años, en los cursos de management que dirigía Peter Drucker en Estados Unidos, una de las cosas que más llamaba la atención era la creciente presencia de personas con un promedio de 40-45 años que no soñaban con permanecer toda la vida en su empresa actual. La movilidad y las posibilidades de cambio son las grandes constantes del mundo de hoy.

Por eso, cuando se plantea un plan de reducción de costes, se debe actuar sobre los aspectos clave de la compañía: la plantilla, costes de estructura, organización, consumibles, servicios externos. De esta forma se detectarán los puntos fuertes y débiles de la empresa, y así se verán las áreas a mejorar y se detectarán los gastos que se pueden evitar, que pueden significar la eliminación de un coche de empresa, o la modificación de viajes a Madrid-Barcelona por medio del AVE sin necesidad de recurrir al puente aéreo, o establecer menos noches de hotel en viajes de negocios.

En conclusión, la reducción de los gastos de una empresa no implica necesariamente hacer un recorte de personal, sino se trata de estudiar minuciosamente la estructura organizativa e implementar un sistema que nos permita quitar los gastos superfluos, reducir el tiempo de ocio de las máquinas o de la oficina, mejorar los equipos informáticos, fomentar la flexibilidad laboral. Algunos de estos aspectos pueden repercutir al comienzo en el salario pero más adelante pueden acarrear una mejor calidad de vida y una manera de conciliar vida personal con laboral.

Puedes leer el artículo en la sección Novedades de Single Coach

(**) Este artículo se publicó en la revista Top Franquicias del mes de mayo de 2008