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El líder amoroso, la gestión del cambio y la visión superadora

¿Cuántas veces te preguntaste si el lugar donde estabas era el mejor lugar para vivir tus días? ¿Cuántas veces te arrepentiste de no hablarle a alguien que te interesaba? ¿Cuántas veces dudaste sobre el camino a escoger? ¿Cuántas veces pensaste en las cosas que quieres y en las cosas que puedes? ¿Cuántas veces te molestaste cuando alguien te criticó? ¿Cuántas veces sentiste miedo a cambiar? ¿Cuántas veces te viste incapaz de liderar?  Vivimos pensando en los peros antes que en los quiero.  Parafraseando a Mikel Erentxun, los días pasan factura si no te das una oportunidad.

Decidir dejar a esa persona que ya no me hace feliz es algo doloroso porque implica un cambio de vida y de rutina. Decidir dejar de buscar trabajo y emprender mi propio negocio es otro riesgo que vale la pena cuando se tiene visión y ambición. Decidir cambiar de país porque donde vivo ya no es el sitio que quiero estar, es otro emprendimiento que nos conecta con nuestro poder y voluntad. En este último viaje por trabajo a Montevideo y Buenos Aires, tuve oportunidad de encontrarme con mucha gente inspiradora. No sólo comprobé el interés en el coaching y la formación en Liderazgo y Habilidades directivas en muchos individuos y empresas sino también pude escuchar muchos ejemplos de vida. Entre ellos, la historia de un hombre argentino, que previniendo su ceguera, tuvo la visión  de ahorrar dinero, comprar seguros y hoy goza de  una posición privilegiada, viviendo de rentas y ayudando a sus cinco hijos. Un ejemplo de vida. Un señor que dejó de ver pero nunca perdió su visión ni su misión sobre lo que deseaba en su vida. En su caso, el cambio que implicó pasar de ser vidente a invidente, no le hizo sentarse a quejarse por no poder visualizar más el mundo. Según testimonios de su hija, él vive, ama, disfruta del cariño de los suyos y actúa como mentor para sus cinco hijos, que lo admiran y siguen.

No todas las personas asumen el cambio y enfrentan los obstáculos de la vida como lo hizo este visionario.  Muchos prefieren quedarse en su zona de comodidad, amoldarse a colchones que ya no hacen bien para la columna. La sensación de pereza de ir a la tienda a cambiarlo es mayor, aunque la espalda sufra cada día. Similar quietud se observa en algunos matrimonios que prefieren mantener relaciones frías y distantes porque dudan de su capacidad de amar a otra persona. Los hábitos nos vuelven seres rígidos y apáticos pero esos hábitos han sido creados por nosotros. Por tanto, también somos los responsables de eliminarlos y crear hábitos más saludables. En crisis existenciales, muchas parejas, amistades y formas de vida se rompen. El cambio implica una aventura o un riesgo que no está exento de dolor.

Ciertamente que somos seres rutinarios y nos angustia la inestabilidad.  De todos modos, en Barcelona, el espíritu emprendedor siempre da sorpresas de flexibilidad. En plena crisis española, muchos empleados se atrevieron a combatir el paro y la falta de oportunidades, transformándose en emprendedores.

Muchas personas son reacias a cambiar porque sienten miedo. ¿Cuántas ojeras surgen en nuestro rostro cada vez que nos preocupamos en demasía? ¿Cuánto brillo en la mirada recuperamos tras un día feliz jugando con niños o tras una charla amena con amigos? Comprobadlo, tras horas de dolor y de risa. Lo segundo nos asegura una vida más plena.

Siempre les comento a mis alumnos de Liderazgo, Hablar en Público e Inteligencia Emocional que cada día decidimos cómo nos levantamos. Las emociones son hábitos y si cada día de mi vida me levanto de mal humor, me habituaré a ello. Pero si cada día nos levantamos felices de disfrutar un día más, estaremos mimando nuestro cerebro porque las conexiones neuronales nos conectarán más con la vida y la alegría. Mucha gente me dice que es muy fácil la teoría pero no es tan fácil la práctica. Estas personas no encuentran ningún beneficio a la ausencia de reacción ante la crítica o el comentario agresivo. Lo que no saben es que cuando evitan la reacción explosiva, aprenden a tolerar la frustración y a potenciar  valores como la paciencia, el respeto, la paz y la bondad. Cuando alguien me envía un comentario malicioso o intenta mantener una comunicación beligerante conmigo, nada mejor que responderle con silencio o con alguna frase pacífica. Desde el hecho más negativo en nuestra vida puede tener su connotación positiva, sólo debemos percibirlo..

Ciertamente que hay actos que nos causan fastidio  y nos tientan a actuar de forma impulsiva. Aún hay líderes que despiden a un empleado porque les pide aumento de salario o muestra una diferencia con él. Esto sucede porque todavía persiste el modelo del empleado obsecuente que sigue los postulados de su jefe como una oveja. Pero también está el líder resonante, como lo define Daniel Goleman y Richard Boyatzis en su libro “El líder resonante crea más”, ese que conecta con las emociones de los demás,  escucha sus necesidades, acepta críticas constructivas y tolera la diferencia porque jamás ha pensado que es perfecto. A ese tipo de líder, yo le llamo líder amoroso porque logra encauzar el amor a su equipo en un amor hacia la tarea, la unión, la cooperación. Cuando el líder expresa “amor” a su equipo, este está más motivado para trabajar y alinearse con los valores de la empresa. Ese es el líder que gestiona de forma eficiente el cambio en su organización.  En tiempos dinámicos, ese tipo de liderazgo es el más eficaz. El líder autoritario propone un trato distante y retador con sus subordinados y cualquiera que quiera promover el cambio va a ser discutido y combatido porque sólo se realiza lo que la autoridad máxima considera que es correcto. El líder amoroso fomenta la cultura emprendedora en su equipo y conoce los beneficios de delegar y de respetar la visión de sus subordinados.

Filmando el documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo”, aprendí mucho de la importancia de liderar proyectos, siempre y cuando se tenga en cuenta la mirada de las otras personas. Por eso, tuve en cuenta la visión de los realizadores, tanto de Iván González en Barcelona como de Pablo Scaldaferro en Montevideo y México. Ellos depositaron su experiencia y dieron su visión sobre el proyecto pero respetaron mi idea y guión del documental. Ellos dieron su know how pero se atrevieron también a recomendar mejores caminos cuando el proyecto crecía sin claridad de caminos. Acostumbrada a escribir mi opinión, asesorar a personas como psicóloga o coach, me enseñaron la importancia de una cooperación dinámica, donde cada uno aportó su talento, sin desmerecer la opinión del otro ante posibles mejoras. Ignoro si tras terminar el documental, mi vida cambiará pero lo cierto es que aprendí que además de enseñar a personas a adaptarse a los cambios, siempre es estimulante ver que puedo modificar mi forma de ver el mundo cuando me encuentro con gente positiva, que abre mis miras y me conecta con la conciencia que siempre hay algo nuevo para aprender. 


Facundo Cabral o el arte de vivir por disfrute nomás

 “Si tenés miedo vas a ser un valle de lágrimas, irás de compromiso en compromiso, de matrimonio en matrimonio, de conflicto en conflicto y yo decidí vivir. Desde muy pequeño supe por mi madre, aun en la miseria más absoluta, que cuando uno nace es para vivir y vivir quiere decir seguir tu corazón”.

Facundo Cabral( (La Plata, Argentina, 22 de mayo de 1937  Ciudad de Guatemala9 de julio de 2011)

Tanto desde el coaching como desde la psicología, la meta central se enfoca en  el  logro del cambio y la mejora personal. Para promover el cambio en nuestros clientes, previamente debemos haber vivido. No basta que hayamos nacido, crecido, asistido a la escuela,  aprobado las asignaturas en el liceo y haber concurrido a la Universidad. Necesitamos haber experimentado gran parte de lo que engloba la vida: amor, dolor, ganancias, pérdidas, cambio, alegrías, llantos. Porque la práctica siempre da cosas que no siempre la teoría aporta. Si alguien me está hablando de una pena de amor, mejor haberla sufrido antes para generar empatía.  Si alguien me dice que cerró su empresa por la crisis, mejor haber sufrido alguna vez  alguna dificultad económica para conectar con eso que le aqueja.

En realidad, la cuestión está en enseñarle al cliente a  descifrar las claves para reordenar ese caos permanente que es la vida. Porque nada es ordenado en este universo aunque así lo queramos ver. “Si aceptas que la vida es como es y no como debería, vas a ser muy feliz”, decía Facundo Cabral, tristemente asesinado por unos sicarios el 9 de julio de 2011 en Guatemala. “Uno nace cuando está consciente que está presente, no cuando sale de la madre”, dijo una vez. Y claro que él había vivido. Vivió la pobreza, la lucha por salir de esa condición, la rebeldía juvenil, el amor a Dios y a las mujeres, el exilio, la muerte de sus seres queridos, la superación de un cáncer. “Yo esquivo y vivo con la gente que quiero vivir. Estoy de novio conmigo, por eso tengo tanto amor, sembré mucho amor. Las cosas que te dice la gente, un ciego que se te acerca y te dice que ve cuando te escucha. Una señora que me muestra a su hijo y me dice que le puso mi nombre porque iba camino a abortar y escuchando mi música, dijo ‘Cómo le iba a hacer perder esta fiesta a mi hijo’… esa es la realidad que quiero“, declaró en una de sus últimas entrevistas.

Cabral fue reconocido por su clásico “No soy de aquí, ni soy de allá”. Era muy conocido en el mundo entero pero seguramente es un fenómeno más latinoamericano porque en sus canciones había mucho del arte de la payada, como se le dice en el sur de América a los poemas gauchescos, muy similar al arte de los trovadores.  Muchos otros artistas reconocidos cantaron esta canción pero nadie como él para ponerle voz a esa oda a la felicidad.

Para mí es inevitable relacionarle con el desarrollo personal porque creo que Cabral fue un gran coach o mejor dicho maestro. Mediante la palabra y sus canciones, generaba repreguntas sobre esta existencia que nos había tocado vivir.  La vida es un regalo pero también es  para los valientes. ¿Cuánta gente se está sacrificando por miedo al cambio? ¿Cuánta gente va al trabajo que odia o sigue casada con la pareja que ya no le gusta? Si la gente supiera que aprendemos más de los errores que de los aciertos, quizá se atrevería más a vivir la vida que quieren. Facundo  provocaba constantemente la salida de esa zona de comodidad. 

Facundo siempre cantó a la vida, descifró la humanidad del Diablo, encontró la perfección de Dios y supo reconocer las debilidades del hombre. Uno puede pensar que tras su marcha, nos  queda un mundo con menos poesía y sin casi pensamiento crítico. Apenas nos queda de consuelo sus canciones, sus videos que están circulando por You Tube, sus entrevistas que no tienen desperdicio, la película producida por Ramier Ayala, productor de 1996 Films y dirigida por Imanol Uribe, que espero que algún día salga a la luz. Deberíamos seleccionar gran parte de los vídeos de Cabral para muchas clases que fomentan el cambio, la motivación, la autoestima, el pensamiento positivo y los valores. “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”, cantaba porque él sabía que “lo importante no es el precio sino el valor de las cosas” y que él había elegido la libertad y se negaba “a vivir de esclavo”.

Tanta felicidad la llevó a sus canciones y esa amabilidad la derrochó en sus presentaciones. Seguramente Facundo se fue tranquilo porque  fue un hombre libre que vivió como quiso. Justamente en este mundo tan banal, donde los adolescentes escriben con faltas de ortografía aunque sus padres les paguen los mejores colegios, él que fue analfabeto hasta los catorce años, se dio el lujo de cultivar amistad con Jorge Luis Borges y Carl Sagan. En un mundo donde los jóvenes que terminan el instituto no saben qué camino tomar, él que estuvo en un reformatorio, encontró la luz en su creencia en Dios y fue un protegido de la madre Teresa de Calcuta. En un mundo donde mucha gente sigue casada por obligación, él escogió amar sin concesiones.

Nuestra rabia ante los asesinos apenas cesa cuando pensamos en sus enseñanzas. Posiblemente él nos diría que Dios lo quiso así. El rencor era algo que no albergaba su alma. Aunque él sufrió la pobreza, seguramente no ha habido ser más rico en esta vida. Porque esa riqueza de espíritu la tuvo hasta el fin de sus días.  Promovía el desapego y  predicó con el ejemplo. Nunca quiso tener casa ni tarjeta de crédito. Siempre vivió en hoteles. Decía que era un becado de la vida, que le pagaban para ser feliz.

Esta filosofía fue en gran parte influencia de su madre Sara, que fue su gran mentora y le enseñó la fórmula de la felicidad que consiste en escuchar el corazón antes que a la cabeza. “La cabeza es un asistente, el corazón te lleva y aunque los demás piensen que te equivocaste, si te lleva el corazón, hiciste lo correcto”, declaró.  Una vez recordó en una entrevista televisiva que cuando ellos sufrían el frío atroz de Tierra del Fuego, su madre le decía, qué suerte que no tenemos calor. Y cuando estaban con cuarenta grados en Sevilla, le decía qué bueno que no hace frío.De su madre Sara heredó esa sabiduría y ese amor al prójimo que lo hacían tan grande. Este mago de las palabras recibió la declaración más conmovedora de su progenitora antes de morir: “cada vez te pareces más a lo que cantas”. Sara sacó adelante a siete hijos(murieron cuatro de hambre y frío) cuando fue abandonada por su marido. Ella también le dio una gran lección de bondad y humanidad con respecto a su padre. “Un día mi madre, que nunca habló mal de él, me dijo: ‘Vos que caminas tanto te vas a encontrar un día con tu padre, no cometas el error de juzgarlo, recordá el mandamiento ‘Honrarás al padre y la madre’ y recordá que el hombre que tengas adelante fue quien más amo, ama y amara a tu madre, entonces dale un abrazo y las gracias porque por él estás en este mundo”.

Posiblemente de ella haya también haya heredado la coherencia. Él que siempre daba “la cara al enemigo, la espalda al buen comentario” porque decía que “el que acepta un halago empieza a ser dominado”. Por eso, poca importancia le dio a los premios aunque tuvo muchos, entre ellos fue nombrado Mensajero Mundial de la Paz por Unesco en 1996 y hasta fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz. Ni siquiera la muerte de su mujer y de su hija en un accidente aéreo nubló sus creencias. Cuando tuvo dudas y no encontró explicaciones a la tragedia, la madre Teresa lo llevó a Calcuta a curar leprosos y allí aprendió donde podía dirigir todo el amor que le sobraba. No había perdido, había ganado otra vez. Él sabía que nunca perdemos a las personas porque nadie nos pertenece. Y así vivió el resto de su vida, sin ataduras, sin prisiones ficticias ni reales y expresando el amor en todas sus dimensiones.

Para cualquier persona interesada en el desarrollo personal,  recomiendo que busquen grabaciones de Facundo donde se lo ve en todo su esplendor. Siempre con una sonrisa en sus labios. Nunca demostrando que sabe más que el que pregunta, aunque muchas veces le han tocado entrevistadores de lo más tontos y necios. Siempre humilde, escuchando empáticamente al entrevistador. Todas las lecciones de coaching y de psicología positiva están resumidas en su figura. Todo el amor del mundo en él. Todo el amor que ha dejado y como él ya ha dicho, para velar a un cantor, con una milonga alcanza. Pero muchos sabemos que no alcanza con eso. Hoy el mundo de la paz y el amor está de luto.

Los dejo con una participación que tuvo Cabral en el programa de Jesus Quintero hace unos años.

La confianza como la clave de éxito en las organizaciones y en la vida

Paralelamente al desarrollo de la psicología organizacional positiva, que apunta al logro de un liderazgo óptimo y un management efectivo que produzca una mejor calidad de vida de los trabajadores,  también ha surgido la organización positiva. Las prácticas positivas de este tipo de organización tienen bien claro que el negocio está conducido por las relaciones. En la base de estas relaciones, el fundamento es la confianza. La confianza es la que permite que el liderazgo se realice de modo productivo y es también la fuerza que permite regenerar y reforzar ciertos procesos.

Todavía hoy en el mundo de los negocios hay una gran variedad de dinámicas que están desafiando a la confianza en sus diferentes niveles. Las fusiones y adquisiciones, las reducciones de plantilla, las iniciativas de cambio, la velocidad de las demandas del mercado, duros controles al compartir la información pueden poner el interrogante sobre la confianza. Cuando la confianza se erosiona, las relaciones son comprometidas y las personas se callan, se retiran y dudan de involucrarse. Sin confianza, los trabajadores tienen poco interés en ser creativos, tomar riesgos y colaborar. Ese poder generativo comienza a menguar y la performance disminuye.

De todos modos, se necesita las dos facetas: la construcción y la destrucción. La confianza, la traición y la reconstrucción de la confianza se requieren para llegar a la confianza sostenible. Las relaciones pasan por etapas. Puede que el jefe que nos contrató y que admirábamos, en el correr de los años se transforme en un ogro autoritario. ¿Pero este cambio de perspectiva depende de la confianza? Sin lugar a duda que sí. En la medida que ese líder se muestra cercano, honesto, sincero, comunica con empatía tanto lo bueno como lo malo, esa persona se siente respaldada. Pero si el jefe se distancia, mantiene secretos que sólo comparte con la cúpula directiva y comunica parcialmente la información sobre los rumbos de la empresa, puede que la confianza comienza a sufrir pérdidas. Aunque si al comienzo, percibí al jefe como una figura positiva y motivadora, puedo volver a confiar en él en la medida que él cambie su actitud. Para recuperar la confianza, se debe promover la apertura y reformular la comunicación. Podríamos decir que la confianza se gana con facilidad, se pierde por malas actitudes y se recupera por buenas actitudes.

Aunque la confianza no sólo la necesitamos para liderar equipos, también la necesitamos para comunicar efectivamente como oradores, políticos o presentadores. Esto es un asunto que menciono constantemente a mis alumnos de Hablar en público y espero transmitirles a la nueva edición del curso Coaching y PNL para hablar en público con eficacia y en la próxima edición del seminario El valor de valorarse que comienzo el 19 de julio. Porque ellos pueden tener una excelente voz, entonar con precisión, hacer pausas adecuadas, vocalizar perfectamente, caminar de una forma elegante y decidida pero cuando miran a su público, si en su mirada sólo hay un discurso perfectamente armado, bonito pero que no transmite verdad, entonces de poco sirve lo que se comunique. Hay muchas personas  que carecen de una buena voz o de una postura erguida y segura, como solemos recomendar a las personas que quieren mejorar sus dotes de oratoria pero sin embargo, transmiten honestidad y confianza. La gente compra su propuesta porque les cree. Hay una extensa variedad de oradores con voz preciosa, perfecta entonación y un mensaje repetitivo y falso, que aprendió perfectamente porque se lo escribieron.  De ahí que en la política, sólo se cree al que uno piensa que escribió sus ideas y guión. Bill Clinton lograba eso. Interpretaba de una forma tan verdadera cada discurso que era imposible dejarse de cautivar por sus palabras y de ahí que hoy sea uno de los conferenciantes más caros del mundo.  Más allá de sus detractores que han dicho que es un gran actor, creo que en realidad él es un gran intérprete de la realidad que le ha tocado vivir y de ahí que la gente confíe en su discurso y compre su mensaje. Porque siempre interpretamos pero no somos actores. El orador transmite el discurso de una persona real mientras que el actor se basa en un guión para encarnar un personaje de ficción.

Quizá quede más claro el  tema de confianza, del que he hablado varias veces en radio y televisión. Los dejo con un programa que hice en Hola Barcelona donde hablo justamente de ese valor:

Otra entrevista en La Vanguardia para saber si a la pareja hay que decirle todo

El periodista Jordi Jarque que ya me había entrevistado en febrero de 2011, me volvió a entrevistar para el suplemento Estilos de Vida para saber si a la pareja hay que comunicarle todo.

Secretos en pareja

No explicarlo todo no está reñido con la confianza

ES | 24/06/2011 – 11:08h

En el contrato no escrito de una relación sentimental estable se aconseja alimentar la comunicación y la sinceridad. Pero ¿realmente se cuenta todo? ¿Es necesario?

A veces es mejor tener la boca cerrada en casa Getty images

La Luna no revela la parte oculta, al menos si se mira desde la Tierra. Forma parte de su misterio. Y parece que en una relación de pareja tampoco se desvela todo. También hay partes ocultas. Pero no está tan claro si eso fomenta un saludable misterio en la consolidación de la pareja, o fomenta la desconfianza y la incomunicación. ¿Hay que contarlo todo a la persona que de manera estable forma parte de nuestra vida? ¿Es necesario decirle todo lo que se piensa de ella o compartir todo lo que sucede en el interior de cada uno? Hay respuestas para todos los gustos.

Preguntadas al azar a diez personas, tanto hombres como mujeres, de entre 20 y 70 años, ocho de ellas afirman que nunca hay que contarlo todo, que eso sólo fomentaría discusiones que no llevarían a ningún lugar, o que les gusta sentir que conservan parte de su intimidad, algo así como un espacio inviolable. Las otras dos personas, dos mujeres de 34 años y de 40 años, respectivamente, no conciben una relación de pareja sin poder contarlo todo y que les cuenten todo. “No tengo nada que esconder ni tiempo para esconder nada. Tengo absoluta confianza en mi pareja, así que se lo explico todo. Y no concibo que mi pareja no me contara todo. Para mí sería una señal de desconfianza. Si no quisiera compartirlo todo es que no me quiere realmente”. Uno de los chicos entrevistados, de 20 años, aporta la siguiente reflexión: “¿Si tú mismo no sabes todo de ti, cómo vas a explicarlo todo?”. Después añade que, en cualquier caso, la confianza no aparece el primer día como un milagro. Es un proceso, “y en la medida que vas ganando confianza, te vas abriendo más y compartiendo más intimidades”. Y otra mujer, de 47 años, asegura que prefiere jugar a ser un poco misteriosa con su marido, sorprenderle, que tenga cosas por descubrir. “Si lo sabe todo de ti ya no tendré nada nuevo que ofrecerle y se cansará. No tendrá ningún aliciente. Y no se trata de confianza o desconfianza. Si hubiera desconfianza no podría planteármelo de esta manera”. Las personas mayores que rozan los 70 años son más contundentes en sus respuestas, tanto hombres como mujeres, y afirman que nunca hay que decirlo todo. “Las verdades, sólo las justas y para que sean constructivas. Si no, mejor no decir nada o, en todo caso, mentirijillas piadosas. También forma parte de la complicidad decirle a tu esposa de 68 años que es la mujer más bonita. Ella se anima más y se pone un poco más coqueta y de buen humor. Me gusta hacerla feliz de esta manera”. “Si veo que mi marido la ha fastidiado en algo prefiero no decirle nada y que se dé cuenta él mismo, sino él se siente cuestionado y que ya no puede con todo. Con 70 años mejor reforzarle que hundirle más. Así se siente más seguro y está menos nervioso. Mejor vivir tranquilos. Además, así me mima más, es más atento y se muestra más cariñoso. Mejor no contarle todo lo que veo. Ya me lo decía mi abuela y tiene razón”.

¿Y qué aconsejan los expertos? ¿Hay que contarlo todo? El abanico de respuestas es amplio y aportan sus matices.

El misterio también tiene su papel. Leticia Brando, psicóloga y Single Coach en España y México de Parship GmbH, una agencia on line de búsqueda de pareja estable, presente en varios países de Europa y América, afirma que en una relación de pareja “hay que ser honesto, hay que ser auténtico, pero no significa que el otro sepa todo de ti. La feminidad es un misterio, y eso forma parte del atractivo de la mujer. Hay que saber mantener ese misterio para que el hombre vaya descubriendo siempre algo nuevo”. Por otra parte, hay diferencias entre hombres y mujeres, tal como señala Leticia Brando: “A los hombres les cuesta ser misteriosos”. Y, sin embargo, tienen dificultades en compartir su mundo emocional, añade Esperanza Pérez. Julia Pretel asegura que los hombres son más cerrados, y Juan Manzanera afirma que en los hombres es más fácil que les dé miedo la fusión. “Enseguida se ahogan, necesitan más espacio. En cambio, las mujeres tienden más a la fusión. En cualquier caso, es importante no negar que cada uno tiene su propia intimidad y fluir entre la fusión y la individualidad”. Ciara Molina explica que, en el día a día, “habrá gente que explique más o menos cosas a la pareja, pero cuando sabemos gestionar nuestras emociones en tanto en cuanto nos afectan y afectan a la persona con la que estamos, muy pocos son los que verdaderamente lo cuentan todo. Aunque la comunicación es imprescindible cuando compartimos sentimentalmente la vida con alguien, el omitir ciertos momentos de esta no quiere decir que se esté engañando a esa persona, sino que es un compendio que necesitamos para protegernos emocionalmente a título individual”.

Se cuente o no se cuente, las mujeres se percatan enseguida de que los hombres les ocultan cosas, asegura Leticia Brando. “Además, con la edad, el poder intuitivo de una mujer se refina y descubren antes lo que ocultan los hombres. En cambio, las mujeres saben ocultar mejor”. ¿Esto es mejor o peor para la estabilidad de una pareja? Esperanza Pérez comenta que en toda relación de pareja hay cosas que no se dicen para que el otro no lo pase mal. Y relata el caso extremo de una paciente que durante un tiempo llevó una doble vida sin conocimiento del marido, pero que eso salvó el matrimonio. “Reconocía que si no fuera por su amante no hubiera mantenido su matrimonio. En cambio, así fue feliz. Curiosamente, el amante le daba estabilidad en la relación con su pareja, a la que, por otra parte, no quería perder y no perdió. El amante también le daba una morbosidad que con el marido no tenía. Estas situaciones son más habituales de lo que se cree”. ¿Dónde está el límite de lo que se cuenta y lo que no?, se pregunta Juan Manzanera. Y él mismo responde: “Saber reír juntos. Ahora mismo estamos en una época que predomina la independencia, sin demasiada fusión. Y preservar tanta autonomía también es negativo. Hay un exceso de individualidad”. También hay personas que sencillamente tienden a comentar pocas cosas de sí mismas, añade Esperanza Pérez. Julia Pretel habla de personas introvertidas, “hay que entender que no lo expliquen todo, pero poco a poco se van abriendo si en la relación se alimenta la confianza”.

En cualquier caso y, como afirma Janai Colimon, “hay que construir una nueva forma de relacionarnos”. ¿Qué forma? En teoría casi todo el mundo lo sabe. En la práctica queda mucho camino. En eso estamos. “Y nos cuesta tanto porque todavía quedan por descubrir muchas capas de uno mismo”, termina por decir Julia Pretel. Algo así como descubrir la cara oculta de la Luna.

Para leerla completa en La Vanguardia.

La autoestima del líder: Conócete a ti mismo

Para tener éxito en este nuevo mundo, primero debemos saber quiénes somos. Pocas personas, aún las personas altamente exitosas, pueden responder esta pregunta. La cuestión del autoconocimiento está siendo el gran tema de conversación de la mayoría de las escuelas de negocios. La importancia de conocerse con sus potencialidades y debilidades no es un tema nuevo. Peter Drucker, uno de los principales gurús del management, insistía con ese tema hace varios años.

¿Sabes en qué eres bueno? ¿Sabes qué necesitas aprender para obtener el beneficio total de tus fuerzas? Pocos se han preguntado a sí mismos estas preguntas. Muchas veces los líderes dan por sentado que si están en ese puesto de poder, seguramente se deba a que es porque saben, tienen conocimientos técnicos necesarios, han realizado el MBA correcto en la escuela de negocios más adecuada. Pero nunca se ponen a pensar las cosas y temas que ignoran.

Al contrario, muchos están orgullosos de su ignorancia. Hay personas que trabajan en recursos humanos que están orgullosos de reconocer que no pueden leer una página de balance económico. Del mismo modo, hay tantos jefes de sistemas informáticos, que casi no levantan la mirada de sus pantallas y apenas tienen contacto con las personas de su empresa. Lo cierto que si se desea ser efectivo en el mundo de hoy, se debe ser capaz de entender distintas áreas. Conocer solamente lo que engloba mi área de trabajo e ignorar la actividad del resto de trabajadores, no es nada para estar orgullosos. Cualquiera puede aprender a trabajar pacíficamente con otros, a generar empatía, crear un clima adecuado de trabajo y reconocer la contribución de cada uno en la actividad y los beneficios de la empresa. Para comunicarme bien con los otros, primero debemos cuidar mis modales sin necesidad de ir a un curso de protocolo. Basta propiciar climas de respeto, cooperación, confianza y empatía. Los buenos modales y los valores adecuados son los que permitirán que las personas se relacionen bien.

A través de la historia de la humanidad, únicamente las personas exitosas han sabido cuando decir “no”. Steve Jobs, Bill Gates, Konosuke Matsushita, por nombrar algunos. Ellos siempre han sabido qué querían alcanzar. Ellos han sabido dónde ubicarse. Ahora todos nosotros debemos aprender eso. No es muy difícil. Una sugerencia que ya proponía Drucker a sus alumnos: cada vez que tú haces algo que es importarte, escribe lo que esperas que pase. Las decisiones más importantes en las organizaciones son las decisiones de la gente. Si anotamos los resultados qué esperamos, veremos más tarde, cuando se aplicó determinado plan de acción, qué porcentajes de resultados se han alcanzado.

Si asigno a una persona como Marketing manager, ¿qué espero que realice? ¿espero que se limite a redactar los CRM de la empresa con ayuda de los becarios?, ¿o espero que pueda planificar, realizar seguimiento y elaboración de informes de campañas en línea y fuera de línea?, ¿o también busco que sea una persona motivada y creativa para asumir tareas de autogestión? Si espero un simple ejecutor de una de las patas del marketing, estaré conforme pero si espero un verdadero Marketing manager, deberé tratar que pueda responder a los estímulos del ambiente. Deberé esperar que tenga dotes de negociación y gestión de presupuestos, ni que hablar que tenga buen nivel comunicativo y al menos domine el idioma inglés.

Para revisar nuestra efectividad como empresarios, debemos preguntarnos si estamos trabajando bien con nuestro equipo o somos líderes solitarios. ¿Cuál es nuestro compromiso? ¿Cuál es nuestra contribución?¿Cuáles son nuestras fuerzas y dónde radica nuestra debilidad? ¿Cuáles son nuestros valores?

Desafortunadamente, nadie enseña estas cosas. Pero la manera de recuperar esas fuerzas y reconocer nuestro potencial, es revisar nuestras herramientas internas. Dejar de ver los problemas fuera de la organización y hacer una profunda revisión de las deficiencias internas. Pero antes de evaluar los aspectos internos de la empresa, el líder debe potenciar su autoestima y sus propios valores. En los próximos años, las personas más educadas deben aprender a encontrar su lugar en el trabajo y en su vida. Comprendiendo nuestras fuerzas, articulando nuestros valores, reconociendo dónde estamos, estos son los puntos esenciales para dirigir los desafíos más grandes de las organizaciones: mejorar la productividad de los trabajadores.

© 2009, Leticia Brando De Camilli. Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción de este texto sólo será permitido si se cita la fuente original.

Puedes leerlo también en la sección Novedades de Single Coach

De la creencia en mí, en ti a la creencia en nosotros

Aquí os dejo con una parte de la columna “El ángel viste de Prada” que salió en noviembre de 2010 en la revista uruguaya, Bernik Magazine donde hablo de creencias y de parejas de leyenda como John y Yoko.

Decía John Lennon que no creía en nada. Ni en Dios, ni en Jesús, ni en Hitler, ni en Buda, ni en el Mantra, ni en Elvis, ni en Bob Dylan, ni en Los Beatles. Sólo creía en él y en su mujer Yoko Ono. Esta creencia en ese amor que todo lo podía es lo que inspiró gran parte de su obra solista y lo que impulsó su protesta en la cama contra la guerra de Vietnam hace ya más de cuarenta años. El amor como arma de destrucción masiva contra la intolerancia, la guerra y la codicia. Ayer nomás pasaba todo esto pero hoy las mujeres y los hombres de todo el mundo siguen creyendo que el amor los puede acercar a la paz y a la conquista de la felicidad en la Tierra.

Individualismo. Egocentrismo. Amor descartable. Vínculos líquidos. Son sólo algunos términos más nombrados en el siglo XXI. La pareja y la familia como ideal frente a una creciente cantidad de personas frustradas luego de hacer una gira nocturna por bares y discotecas. Barcelona, que es considerado un centro cosmopolita y de ocio, es una muestra evidente de esta frustración. En los ámbitos más exclusivos de la llamada ciudad condal, la estética cuidada y la música ensordecedora no aseguran la posibilidad de entablar una comunicación profunda y honesta. Las treintañeras y cuarentonas más sofisticadas lucen sus mejores vestidos de Gucci, Carolina Herrera, Chanel, Christian Dior y se alzan en sus zapatos Salvatore Ferragamo y dejan que sus piernas torneadas recorran los pasillos del último restaurante lounge de moda. Las veinteañeras se conforman con unos tops comprados en Zara o en Mango y lucen sus cuerpos trabajados en horas de gimnasio. Todas desfilan por esos locales ostentando una seguridad que se esfuma cuando son apenas miradas por los guapos de turno.

Al mismo tiempo, esos guapos y no tan guapos, menos ansiosos y más despreocupados, apoyan sus espaldas y sus bíceps en la barra y miran el desfile de esbeltas, rellenitas, bellas, no tan bellas y seres deseosos de volver a creer y alejarse de las malas experiencias. En realidad, ellos también tienen la fantasía de conocer a alguien y hacer su vida menos solitaria pero la paciencia es una virtud masculina que no siempre la detentan muchas mujeres. La ausencia de ansiedad ante la posibilidad de tener una nueva pareja es menor en el hombre, especialmente en Barcelona, donde hay más sobredosis de estímulos y de ofertas de nuevas chicas para conocer. En cambio, en Montevideo, los divorciados de treinta, cuarenta y cincuenta años, no tardan mucho en volver a creer en otra chica para compartir sus días.

Así le ha pasado a mi amiga Gabriela, que tras separarse de su marido de más de diez años, él ya tiene una nueva novia, que le asegura que la ha conocido a los dos meses de dejar y que le está sirviendo de paño de lágrimas mientras supera la ruptura de mi amiga. Gabriela lo tiene más difícil porque hombres de más de cuarenta años que estén libres no es algo que abunde en la capital de Uruguay. A sus treinta y ocho años, recibe invitaciones de señores de cincuenta o de jóvenes de veinticinco y ahora está en la disyuntiva de hacerse monja budista o instruir a los jovencitos en el arte amatorio. En realidad, gracias a esta separación, Gabriela tomó conciencia que la ausencia de pareja no implica que una persona sea un ser solitario y huraño. Ahora, Gabriela disfruta del amor hacia su familia, sus amigas, sus dos hijos y su trabajo como voluntaria en una organización no gubernamental.

Cuando llegue el momento, Gabriela volverá a creer. Porque los divorcios aumentan tanto como las dificultades de comunicación entre propios y extraños pero las personas siguen aspirando a la unión. No importa que el alma y el corazón estén heridos de guerra tras varias rupturas. Ningún día es tirado cuando el corazón siente. La pena se hace eterna sólo cuando no nos atrevemos a darnos una nueva oportunidad. A veces, la nostalgia puede ser un arma que nos permite seguir caminando y nos da esperanza. Si tenemos un buen recuerdo de nuestro pasado amoroso, vinculado a la dicha y la felicidad, seguramente volveremos a repetirlo en el presente. Tal vez en el futuro, podamos construir una pareja de leyenda como la de John y Yoko.

© Leticia Brando, 2010. Toda reproducción debe citar el texto original.

Uruguayos en Barcelona:entre el ser cosmopolita y la nostalgia de la aldea

Les dejo con una entrevista que hice para una de las ediciones de Bernik Magazine, revista uruguaya, dirigida por Susana Bernik y con la que colaboro aportando una columna sobre mujeres y hombres(El ángel viste de Prada) y algunos reportajes que envío desde Barcelona. Para leer la revista, deben comprarla en los quioscos de Montevideo. Pero si quieren un caramelo para ver cómo es el resto, en la web de la revista, se pueden leer unos pocos artículos. Aquí pueden leer el reportaje sobre uruguayos en Barcelona.

Algunos huyendo de la crisis. Otros por pura aventura. Los más veteranos huyendo de la dictadura. Algunos por experimentar el olor del mar Mediterráneo en plena ciudad. Lo cierto que Barcelona es uno de los sitios españoles en los que muchos uruguayos emigraron. Tras unos años de opulencia, ahora también resuenan palabras como paro, crisis y economía sumergida. Mientras algunos planean la vuelta, otros se quedan pese a la melancolía inevitable por los seres queridos que quedan en el país

A orillas del mar Mediterráneo, la ciudad asoma. Luego de los Juegos Olímpicos de 1992, Barcelona viene cambiando a pasos agigantados. Tras muchos años de espaldas al mar, hoy ostenta uno de los paseos marítimos más atractivos del mundo. En su interior, se rodea de construcciones modernistas del mítico Antoni Gaudí como La Pedrera, Casa Batlló y Sagrada Familia. Estos emblemas de la arquitectura mundial suelen ser frecuentes objetivos de flashes de turistas japoneses y de otras nacionalidades. Parece cansada de ver circular tantos extranjeros en su Plaza Cataluña. Tampoco oculta que ha perdido el orgullo a sus Ramblas, especies de paseos donde pululan comercios de aves, flores y espectáculos de artistas callejeros. Consciente de sus curvas, la ciudad ostenta su montaña Montjuic, su monte Tibidabo y su cercanía a los Pirineos. Siguiendo su inconformismo a seguir líneas rectas, tiene su calle Diagonal que atraviesa todos los barrios. Mientras resuena la palabra crisis, su Paseo de Gracia sigue dando honor a su nombre con sus vidrieras fastuosas de marcas como Carolina Herrera, Giorgio Armani, Chanel, Gucci, Louis Vuitton, entre otras.

Martin Cagno, arquitecto de 38 años se sintió atraído precisamente por la arquitectura y la belleza de la ciudad cuando llegó en 2004. “De Uruguay me fui en 2002 con una beca Fullbright para hacer un Máster en Diseño Arquitectónico y Tecnologías Emergentes en la Universidad de Illinois en Chicago. Luego me surgió otra beca en la Fundación Bauhaus, en las afueras de Berlín, Alemania. Diez meses después, estaba manejando irme a Londres o Barcelona. Me salió una oferta en el estudio de Ricardo Bofill de Barcelona en junio de 2004”.
El orgullo de Martin es haber participado en el proyecto ejecutivo y la dirección de obra del hotel Vela. “El hotel ha sido un éxito, tiene una imagen muy potente. Es como una vela en el borde del mar. Ya se ha convertido ícono de la ciudad. Es un hotel de cinco estrellas y tiene una situación privilegiada, tiene vistas al mar desde todos sus ángulos.”

El glamour de la ciudad también atrajo Alejandra Redin, arquitecta de 38 años y madre de Eugenia de 5 meses. Llegó en 2002 y a los diez días tenía trabajo. “Tuve la suerte de contar con documento comunitario. Pero no puedo decir que me costó. Ahora dejé de trabajar. Trabajaba para una consultora inmobiliaria. Estoy en cambio de vida, más dedicada a mi hija, y seguramente volviendo a Uruguay en breve”.

LA MEZCLA DE CULTURAS
Algunos llegan con su familia. Otros vinieron solos pero en todos los que emprendieron este camino de cambio, emerge un espíritu de aventura y una necesidad de conocer otras culturas. Considerada la ciudad más europea de España, aquí conviven muchos extranjeros de diversos países: alemanes, argentinos, ingleses, irlandeses, franceses, italianos, portugueses, polacos, venezolanos y uruguayos, que vienen a quedarse. Justamente esta mezcla cultural parece ser un factor seductor de la ciudad condal para los uruguayos. “Trabajo en un estudio que es muy internacional. Te diría que de quince compañeros con los que trabajo diariamente, sólo uno es catalán. Trabajo con un chino, belga, italiano, alemán, es bastante particular. Tuve la experiencia de trabajar con muchos catalanes en la obra del hotel Vela y la experiencia fue buena”, comenta Martín Cagno.
“Mucha de la gente que me he rodeado aquí no son catalanes. He conocido gente de todos lados. Eso lo voy a echar de menos. Es una ciudad cosmopolita. De los catalanes en sí, creo que no voy a echar de menos nada. Aunque agradezco la experiencia vivida. La cabeza de los catalanes me gusta pero el modo de ser de la gente es cerrado. En Uruguay, tenemos facilidad de relacionarnos pero somos cerrados en cuanto a que hay una mentalidad más de pueblo, más retrógrada. Ya sé que a veces voy a tener que escuchar discursos y comentarios, que luego de vivir tanto tiempo en Europa, te pueden chocar. Es parte de lo que uno tiene que aceptar al volver y hacer omm”, agrega Alejandra Redin, reflexionando sobre su regreso.
Otros no tienen miras en volver como Pablo Despeyroux, guitarrista de música antigua y arreglista, propietario de su propio estudio en Barcelona. Es considerado como un músico muy virtuoso en la ejecución de la vihuela, la guitarra barroca y la guitarra española. Despeyroux, hijo de un cantante de ópera y una profesora de literatura que debieron exiliarse cuando él tenía 14 años, regresó a los 25 años al país. Pero lo hizo durante nueve meses con la intención de formarse en música. “Volví en 1989 a estudiar con dos grandísimos maestros de guitarra, Abel Carlevaro y Eduardo Fernández. En Barcelona, estudié en el Conservatorio Superior Municipal (CSMMB), aunque principalmente me examiné por libre. Estudié armonía con Lluis Vergés, instrumentación con Gabriel Brncic, música antigua con Luis Gásser. No se me ocurre nada que no tenga Barcelona. Lo que echo de menos es en negativo: menos gente en la playa, menos tráfico, menos polución. Extraño los panchos de la Pasiva, pero cuando estoy en Uruguay, extraño el jamón”.

En cambio, Fernando Santullo reconoce que tiene más éxito en Uruguay que en España, pero aún así decide quedarse. Llegó en 2001 para realizar un Máster y se quedó. No vino solo. Lo acompañaba su pareja en ese momento y su hija, Agustina, que hoy tiene once años. Sociólogo de profesión, alternó durante muchos años su trabajo en la prensa escrita con las composiciones y las actuaciones musicales. “Desde hace un par de años me dedico en exclusiva a la música. En mi caso, no es demasiado relevante dónde estoy. Mi disco se editó en Argentina y Uruguay y allí es donde toco con más frecuencia. Pero mi contrato como letrista es con Universal Latin, que funciona en toda América Latina y España. Creo que Barcelona es una vitrina interesante para los músicos, con o sin crisis. Pero también creo que es un lugar que está orientado hacia lo que llega de otros lados, que no presta demasiada atención a lo que ocurre aquí. A menos que seas amigo de alguien o hijo de alguien. O que estés dentro de algún círculo cercano a festivales o salas. En eso se parece bastante a Uruguay. A los periodistas en general les recomendaría que se dedicaran a otra cosa ya que el oficio se ha puesto muy bravo económicamente. Y a los sociólogos, no se me ocurre nada para decirles aunque no creo que eso les preocupe en lo más mínimo”, ironiza Fernando.

Tanto Pablo Despeyroux que ha vivido más tiempo en Barcelona que en su ciudad natal como Martín, Alejandra y Fernando que también vivió casi diez años en México durante su infancia, se sienten uruguayos. Pero la diferencia de haber tomado vuelo y probar otras tierras, los hace sentir diferentes allá donde vayan. “Uno no es consciente lo que le va a pasar una vez que decide dejar su país. Una vez que lo dejaste, estás en una situación que no sos ni de acá ni de allá”, concluye Alejanda Redin.

UNO SIEMPRE PIENSA EN LA VUELTA CUANDO TIENE HIJOS”
Martin Cagno. Arquitecto de 38 años, casado hace cinco años con Virginia Torres y padre de Martina(3) y Joaquín(2) y espera el tercero.
“Llegué en 2004 y enseguida tenía trabajo en el estudio de Ricardo Bofill. Pensaba que estaría en Barcelona por un tiempo y luego sería otra ciudad. A los dos meses de estar aquí, mi hermana me dice que inauguraba una tienda de unas diseñadoras uruguayas en el Borne, Quiroga& Quiroga. Ahí conocí a Virginia y después de un año y medio, estábamos casados. A partir de ahí, nos afincamos aquí y tuve que abandonar la idea de moverme tanto. Desde que hemos tenido hijos, nuestra vida ha cambiado mucho y hace que pienses que el lugar ideal es tu propio país. Ahora la situación es muy mala. Mi situación es una excepción. Cuando están las crisis, la construcción es lo primero que se para y probablemente lo último que se reactiva. Por suerte, el estudio donde yo trabajo es internacional y tiene pocas obras en España salvo la remodelación del aeropuerto de Barcelona. Tiene dos proyectos muy importantes en Rusia: grandes urbanizaciones de viviendas sociales en Moscú, donde yo estoy trabajando ahora”.

“LOS CATALANES SON GENTE DE FIAR Y SERIA”
Pablo Despeyroux, 46 años, guitarrista de música antigua y arreglista. Una hija de 18 años.
“No creo que la integración sea especialmente dificultosa para un uruguayo en España y menos en Barcelona, que es una ciudad muy cosmopolita donde te encuentras gente de todas partes. Tal vez el catalán, de entrada no es una persona muy simpática o espontánea. Pero no por una cuestión de discriminación hacia los foráneos, sino por carácter. Por contrapartida, suele ser gente fiable en el trabajo y seria. También divertida, yo tengo amigos catalanes y toco con muchos músicos catalanes con los que me siento muy a gusto. Mi novia es italiana, pero tenemos previsto quedarnos en Cataluña y además instalarnos en un pueblo fuera del bullicio de la ciudad. La cultura del uruguayo medio, creo que es muy similar a la del español medio, lo que pasa que en Uruguay se lee un poco más y tal vez haya un poco más de cultura literaria. Pero si nos centramos en la música, la sociedad uruguaya es muy inculta. Aquí, tengo amigos uruguayos, argentinos, catalanes, mexicanos, españoles y toco con músicos de todas partes”.

“EN MI CASO, ES MÁS SIMPLE TOCAR EN EL RÍO DE LA PLATA”
Fernando Santullo, 42 años. Vive en pareja y tiene una hija de 11 años. Fue líder del Peyote Asesino y en 2009 salió “Bajofondo presenta Santullo”, que cosechó excelentes críticas en Uruguay.
“Primero formé Peyote, luego Kato, con quienes vine a Barcelona. Y después comencé mi colaboración con Bajofondo, aporté dos canciones para su último disco “Mar dulce” y luego saqué mi disco con ellos. Tengo manager en España y estoy en cambios en Argentina y Uruguay. En mi caso, es mucho más simple tocar en el Río de la Plata. Ahora compongo canciones para distintos proyectos y para un nuevo disco mío. Me ayudó bastante haber estado nominado al Grammy Latino hace un par de años con el tema “El mareo” que cantó Gustavo Cerati junto a Bajofondo. También hago cosas más raras, como ser el rap coach del último disco del Cuarteto de Nos. Estoy intentando editar mi disco “Bajofondo presenta Santullo” por aquí y también quiero comenzar a tocar con regularidad. Y la idea es seguir promocionándolo en Argentina y Uruguay, que son los digamos “mercados” naturales para mi música. Por otro lado hice un par de canciones para el disco solista de Juan Campodónico, productor de Jorge Drexler, el Cuarteto y Bajofondo y productor junto a Gustavo Santaolalla, de mi disco. Y estoy en estos días componiendo para el futuro nuevo disco de Bajofondo”.

“ENTIENDO LA OBLIGACIÓN DE HABLAR EN CATALÁN PERO NO LA COMPARTO”
Alejandra Redin, arquitecta de 38 años. Una hija de 5 meses. Llegó en 2002 a Barcelona y en el ínterin, vivió de 2004 a 2007 en Milán. Tras tres años trabajando como Project manager para una consultora inmobiliaria, planea regresar en diciembre de 2010 a Uruguay.
“Entiendo que ellos cuiden su idioma, una lengua que fue prohibida durante mucho tiempo en la dictadura. Pero creo que no se dan cuenta, que lo que están haciendo es cerrarse al mundo. ¿Por qué muchas empresas internacionales van a Madrid y no van a Barcelona? Porque tienen menos trabas. Al final, lo único que están haciendo es justamente con esta cosa del catalán, es cerrarse al mundo. A los niños les enseñan primero a hablar en catalán cuando el castellano es la segunda lengua más hablada en el mundo. Creo que la forma de ser del catalán es más cerrada, como que cuesta llegarles, esta falta de expresividad, ya sea para lo bueno como para lo malo, esa falta de demostración es lo que hace que en Italia me sintiera más en casa”.

También podéis leerla en la edición online de Bernik Magazine

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