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Otra entrevista en La Vanguardia para saber si a la pareja hay que decirle todo

El periodista Jordi Jarque que ya me había entrevistado en febrero de 2011, me volvió a entrevistar para el suplemento Estilos de Vida para saber si a la pareja hay que comunicarle todo.

Secretos en pareja

No explicarlo todo no está reñido con la confianza

ES | 24/06/2011 – 11:08h

En el contrato no escrito de una relación sentimental estable se aconseja alimentar la comunicación y la sinceridad. Pero ¿realmente se cuenta todo? ¿Es necesario?

A veces es mejor tener la boca cerrada en casa Getty images

La Luna no revela la parte oculta, al menos si se mira desde la Tierra. Forma parte de su misterio. Y parece que en una relación de pareja tampoco se desvela todo. También hay partes ocultas. Pero no está tan claro si eso fomenta un saludable misterio en la consolidación de la pareja, o fomenta la desconfianza y la incomunicación. ¿Hay que contarlo todo a la persona que de manera estable forma parte de nuestra vida? ¿Es necesario decirle todo lo que se piensa de ella o compartir todo lo que sucede en el interior de cada uno? Hay respuestas para todos los gustos.

Preguntadas al azar a diez personas, tanto hombres como mujeres, de entre 20 y 70 años, ocho de ellas afirman que nunca hay que contarlo todo, que eso sólo fomentaría discusiones que no llevarían a ningún lugar, o que les gusta sentir que conservan parte de su intimidad, algo así como un espacio inviolable. Las otras dos personas, dos mujeres de 34 años y de 40 años, respectivamente, no conciben una relación de pareja sin poder contarlo todo y que les cuenten todo. “No tengo nada que esconder ni tiempo para esconder nada. Tengo absoluta confianza en mi pareja, así que se lo explico todo. Y no concibo que mi pareja no me contara todo. Para mí sería una señal de desconfianza. Si no quisiera compartirlo todo es que no me quiere realmente”. Uno de los chicos entrevistados, de 20 años, aporta la siguiente reflexión: “¿Si tú mismo no sabes todo de ti, cómo vas a explicarlo todo?”. Después añade que, en cualquier caso, la confianza no aparece el primer día como un milagro. Es un proceso, “y en la medida que vas ganando confianza, te vas abriendo más y compartiendo más intimidades”. Y otra mujer, de 47 años, asegura que prefiere jugar a ser un poco misteriosa con su marido, sorprenderle, que tenga cosas por descubrir. “Si lo sabe todo de ti ya no tendré nada nuevo que ofrecerle y se cansará. No tendrá ningún aliciente. Y no se trata de confianza o desconfianza. Si hubiera desconfianza no podría planteármelo de esta manera”. Las personas mayores que rozan los 70 años son más contundentes en sus respuestas, tanto hombres como mujeres, y afirman que nunca hay que decirlo todo. “Las verdades, sólo las justas y para que sean constructivas. Si no, mejor no decir nada o, en todo caso, mentirijillas piadosas. También forma parte de la complicidad decirle a tu esposa de 68 años que es la mujer más bonita. Ella se anima más y se pone un poco más coqueta y de buen humor. Me gusta hacerla feliz de esta manera”. “Si veo que mi marido la ha fastidiado en algo prefiero no decirle nada y que se dé cuenta él mismo, sino él se siente cuestionado y que ya no puede con todo. Con 70 años mejor reforzarle que hundirle más. Así se siente más seguro y está menos nervioso. Mejor vivir tranquilos. Además, así me mima más, es más atento y se muestra más cariñoso. Mejor no contarle todo lo que veo. Ya me lo decía mi abuela y tiene razón”.

¿Y qué aconsejan los expertos? ¿Hay que contarlo todo? El abanico de respuestas es amplio y aportan sus matices.

El misterio también tiene su papel. Leticia Brando, psicóloga y Single Coach en España y México de Parship GmbH, una agencia on line de búsqueda de pareja estable, presente en varios países de Europa y América, afirma que en una relación de pareja “hay que ser honesto, hay que ser auténtico, pero no significa que el otro sepa todo de ti. La feminidad es un misterio, y eso forma parte del atractivo de la mujer. Hay que saber mantener ese misterio para que el hombre vaya descubriendo siempre algo nuevo”. Por otra parte, hay diferencias entre hombres y mujeres, tal como señala Leticia Brando: “A los hombres les cuesta ser misteriosos”. Y, sin embargo, tienen dificultades en compartir su mundo emocional, añade Esperanza Pérez. Julia Pretel asegura que los hombres son más cerrados, y Juan Manzanera afirma que en los hombres es más fácil que les dé miedo la fusión. “Enseguida se ahogan, necesitan más espacio. En cambio, las mujeres tienden más a la fusión. En cualquier caso, es importante no negar que cada uno tiene su propia intimidad y fluir entre la fusión y la individualidad”. Ciara Molina explica que, en el día a día, “habrá gente que explique más o menos cosas a la pareja, pero cuando sabemos gestionar nuestras emociones en tanto en cuanto nos afectan y afectan a la persona con la que estamos, muy pocos son los que verdaderamente lo cuentan todo. Aunque la comunicación es imprescindible cuando compartimos sentimentalmente la vida con alguien, el omitir ciertos momentos de esta no quiere decir que se esté engañando a esa persona, sino que es un compendio que necesitamos para protegernos emocionalmente a título individual”.

Se cuente o no se cuente, las mujeres se percatan enseguida de que los hombres les ocultan cosas, asegura Leticia Brando. “Además, con la edad, el poder intuitivo de una mujer se refina y descubren antes lo que ocultan los hombres. En cambio, las mujeres saben ocultar mejor”. ¿Esto es mejor o peor para la estabilidad de una pareja? Esperanza Pérez comenta que en toda relación de pareja hay cosas que no se dicen para que el otro no lo pase mal. Y relata el caso extremo de una paciente que durante un tiempo llevó una doble vida sin conocimiento del marido, pero que eso salvó el matrimonio. “Reconocía que si no fuera por su amante no hubiera mantenido su matrimonio. En cambio, así fue feliz. Curiosamente, el amante le daba estabilidad en la relación con su pareja, a la que, por otra parte, no quería perder y no perdió. El amante también le daba una morbosidad que con el marido no tenía. Estas situaciones son más habituales de lo que se cree”. ¿Dónde está el límite de lo que se cuenta y lo que no?, se pregunta Juan Manzanera. Y él mismo responde: “Saber reír juntos. Ahora mismo estamos en una época que predomina la independencia, sin demasiada fusión. Y preservar tanta autonomía también es negativo. Hay un exceso de individualidad”. También hay personas que sencillamente tienden a comentar pocas cosas de sí mismas, añade Esperanza Pérez. Julia Pretel habla de personas introvertidas, “hay que entender que no lo expliquen todo, pero poco a poco se van abriendo si en la relación se alimenta la confianza”.

En cualquier caso y, como afirma Janai Colimon, “hay que construir una nueva forma de relacionarnos”. ¿Qué forma? En teoría casi todo el mundo lo sabe. En la práctica queda mucho camino. En eso estamos. “Y nos cuesta tanto porque todavía quedan por descubrir muchas capas de uno mismo”, termina por decir Julia Pretel. Algo así como descubrir la cara oculta de la Luna.

Para leerla completa en La Vanguardia.
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Uruguayos en Barcelona:entre el ser cosmopolita y la nostalgia de la aldea

Les dejo con una entrevista que hice para una de las ediciones de Bernik Magazine, revista uruguaya, dirigida por Susana Bernik y con la que colaboro aportando una columna sobre mujeres y hombres(El ángel viste de Prada) y algunos reportajes que envío desde Barcelona. Para leer la revista, deben comprarla en los quioscos de Montevideo. Pero si quieren un caramelo para ver cómo es el resto, en la web de la revista, se pueden leer unos pocos artículos. Aquí pueden leer el reportaje sobre uruguayos en Barcelona.

Algunos huyendo de la crisis. Otros por pura aventura. Los más veteranos huyendo de la dictadura. Algunos por experimentar el olor del mar Mediterráneo en plena ciudad. Lo cierto que Barcelona es uno de los sitios españoles en los que muchos uruguayos emigraron. Tras unos años de opulencia, ahora también resuenan palabras como paro, crisis y economía sumergida. Mientras algunos planean la vuelta, otros se quedan pese a la melancolía inevitable por los seres queridos que quedan en el país

A orillas del mar Mediterráneo, la ciudad asoma. Luego de los Juegos Olímpicos de 1992, Barcelona viene cambiando a pasos agigantados. Tras muchos años de espaldas al mar, hoy ostenta uno de los paseos marítimos más atractivos del mundo. En su interior, se rodea de construcciones modernistas del mítico Antoni Gaudí como La Pedrera, Casa Batlló y Sagrada Familia. Estos emblemas de la arquitectura mundial suelen ser frecuentes objetivos de flashes de turistas japoneses y de otras nacionalidades. Parece cansada de ver circular tantos extranjeros en su Plaza Cataluña. Tampoco oculta que ha perdido el orgullo a sus Ramblas, especies de paseos donde pululan comercios de aves, flores y espectáculos de artistas callejeros. Consciente de sus curvas, la ciudad ostenta su montaña Montjuic, su monte Tibidabo y su cercanía a los Pirineos. Siguiendo su inconformismo a seguir líneas rectas, tiene su calle Diagonal que atraviesa todos los barrios. Mientras resuena la palabra crisis, su Paseo de Gracia sigue dando honor a su nombre con sus vidrieras fastuosas de marcas como Carolina Herrera, Giorgio Armani, Chanel, Gucci, Louis Vuitton, entre otras.

Martin Cagno, arquitecto de 38 años se sintió atraído precisamente por la arquitectura y la belleza de la ciudad cuando llegó en 2004. “De Uruguay me fui en 2002 con una beca Fullbright para hacer un Máster en Diseño Arquitectónico y Tecnologías Emergentes en la Universidad de Illinois en Chicago. Luego me surgió otra beca en la Fundación Bauhaus, en las afueras de Berlín, Alemania. Diez meses después, estaba manejando irme a Londres o Barcelona. Me salió una oferta en el estudio de Ricardo Bofill de Barcelona en junio de 2004”.
El orgullo de Martin es haber participado en el proyecto ejecutivo y la dirección de obra del hotel Vela. “El hotel ha sido un éxito, tiene una imagen muy potente. Es como una vela en el borde del mar. Ya se ha convertido ícono de la ciudad. Es un hotel de cinco estrellas y tiene una situación privilegiada, tiene vistas al mar desde todos sus ángulos.”

El glamour de la ciudad también atrajo Alejandra Redin, arquitecta de 38 años y madre de Eugenia de 5 meses. Llegó en 2002 y a los diez días tenía trabajo. “Tuve la suerte de contar con documento comunitario. Pero no puedo decir que me costó. Ahora dejé de trabajar. Trabajaba para una consultora inmobiliaria. Estoy en cambio de vida, más dedicada a mi hija, y seguramente volviendo a Uruguay en breve”.

LA MEZCLA DE CULTURAS
Algunos llegan con su familia. Otros vinieron solos pero en todos los que emprendieron este camino de cambio, emerge un espíritu de aventura y una necesidad de conocer otras culturas. Considerada la ciudad más europea de España, aquí conviven muchos extranjeros de diversos países: alemanes, argentinos, ingleses, irlandeses, franceses, italianos, portugueses, polacos, venezolanos y uruguayos, que vienen a quedarse. Justamente esta mezcla cultural parece ser un factor seductor de la ciudad condal para los uruguayos. “Trabajo en un estudio que es muy internacional. Te diría que de quince compañeros con los que trabajo diariamente, sólo uno es catalán. Trabajo con un chino, belga, italiano, alemán, es bastante particular. Tuve la experiencia de trabajar con muchos catalanes en la obra del hotel Vela y la experiencia fue buena”, comenta Martín Cagno.
“Mucha de la gente que me he rodeado aquí no son catalanes. He conocido gente de todos lados. Eso lo voy a echar de menos. Es una ciudad cosmopolita. De los catalanes en sí, creo que no voy a echar de menos nada. Aunque agradezco la experiencia vivida. La cabeza de los catalanes me gusta pero el modo de ser de la gente es cerrado. En Uruguay, tenemos facilidad de relacionarnos pero somos cerrados en cuanto a que hay una mentalidad más de pueblo, más retrógrada. Ya sé que a veces voy a tener que escuchar discursos y comentarios, que luego de vivir tanto tiempo en Europa, te pueden chocar. Es parte de lo que uno tiene que aceptar al volver y hacer omm”, agrega Alejandra Redin, reflexionando sobre su regreso.
Otros no tienen miras en volver como Pablo Despeyroux, guitarrista de música antigua y arreglista, propietario de su propio estudio en Barcelona. Es considerado como un músico muy virtuoso en la ejecución de la vihuela, la guitarra barroca y la guitarra española. Despeyroux, hijo de un cantante de ópera y una profesora de literatura que debieron exiliarse cuando él tenía 14 años, regresó a los 25 años al país. Pero lo hizo durante nueve meses con la intención de formarse en música. “Volví en 1989 a estudiar con dos grandísimos maestros de guitarra, Abel Carlevaro y Eduardo Fernández. En Barcelona, estudié en el Conservatorio Superior Municipal (CSMMB), aunque principalmente me examiné por libre. Estudié armonía con Lluis Vergés, instrumentación con Gabriel Brncic, música antigua con Luis Gásser. No se me ocurre nada que no tenga Barcelona. Lo que echo de menos es en negativo: menos gente en la playa, menos tráfico, menos polución. Extraño los panchos de la Pasiva, pero cuando estoy en Uruguay, extraño el jamón”.

En cambio, Fernando Santullo reconoce que tiene más éxito en Uruguay que en España, pero aún así decide quedarse. Llegó en 2001 para realizar un Máster y se quedó. No vino solo. Lo acompañaba su pareja en ese momento y su hija, Agustina, que hoy tiene once años. Sociólogo de profesión, alternó durante muchos años su trabajo en la prensa escrita con las composiciones y las actuaciones musicales. “Desde hace un par de años me dedico en exclusiva a la música. En mi caso, no es demasiado relevante dónde estoy. Mi disco se editó en Argentina y Uruguay y allí es donde toco con más frecuencia. Pero mi contrato como letrista es con Universal Latin, que funciona en toda América Latina y España. Creo que Barcelona es una vitrina interesante para los músicos, con o sin crisis. Pero también creo que es un lugar que está orientado hacia lo que llega de otros lados, que no presta demasiada atención a lo que ocurre aquí. A menos que seas amigo de alguien o hijo de alguien. O que estés dentro de algún círculo cercano a festivales o salas. En eso se parece bastante a Uruguay. A los periodistas en general les recomendaría que se dedicaran a otra cosa ya que el oficio se ha puesto muy bravo económicamente. Y a los sociólogos, no se me ocurre nada para decirles aunque no creo que eso les preocupe en lo más mínimo”, ironiza Fernando.

Tanto Pablo Despeyroux que ha vivido más tiempo en Barcelona que en su ciudad natal como Martín, Alejandra y Fernando que también vivió casi diez años en México durante su infancia, se sienten uruguayos. Pero la diferencia de haber tomado vuelo y probar otras tierras, los hace sentir diferentes allá donde vayan. “Uno no es consciente lo que le va a pasar una vez que decide dejar su país. Una vez que lo dejaste, estás en una situación que no sos ni de acá ni de allá”, concluye Alejanda Redin.

UNO SIEMPRE PIENSA EN LA VUELTA CUANDO TIENE HIJOS”
Martin Cagno. Arquitecto de 38 años, casado hace cinco años con Virginia Torres y padre de Martina(3) y Joaquín(2) y espera el tercero.
“Llegué en 2004 y enseguida tenía trabajo en el estudio de Ricardo Bofill. Pensaba que estaría en Barcelona por un tiempo y luego sería otra ciudad. A los dos meses de estar aquí, mi hermana me dice que inauguraba una tienda de unas diseñadoras uruguayas en el Borne, Quiroga& Quiroga. Ahí conocí a Virginia y después de un año y medio, estábamos casados. A partir de ahí, nos afincamos aquí y tuve que abandonar la idea de moverme tanto. Desde que hemos tenido hijos, nuestra vida ha cambiado mucho y hace que pienses que el lugar ideal es tu propio país. Ahora la situación es muy mala. Mi situación es una excepción. Cuando están las crisis, la construcción es lo primero que se para y probablemente lo último que se reactiva. Por suerte, el estudio donde yo trabajo es internacional y tiene pocas obras en España salvo la remodelación del aeropuerto de Barcelona. Tiene dos proyectos muy importantes en Rusia: grandes urbanizaciones de viviendas sociales en Moscú, donde yo estoy trabajando ahora”.

“LOS CATALANES SON GENTE DE FIAR Y SERIA”
Pablo Despeyroux, 46 años, guitarrista de música antigua y arreglista. Una hija de 18 años.
“No creo que la integración sea especialmente dificultosa para un uruguayo en España y menos en Barcelona, que es una ciudad muy cosmopolita donde te encuentras gente de todas partes. Tal vez el catalán, de entrada no es una persona muy simpática o espontánea. Pero no por una cuestión de discriminación hacia los foráneos, sino por carácter. Por contrapartida, suele ser gente fiable en el trabajo y seria. También divertida, yo tengo amigos catalanes y toco con muchos músicos catalanes con los que me siento muy a gusto. Mi novia es italiana, pero tenemos previsto quedarnos en Cataluña y además instalarnos en un pueblo fuera del bullicio de la ciudad. La cultura del uruguayo medio, creo que es muy similar a la del español medio, lo que pasa que en Uruguay se lee un poco más y tal vez haya un poco más de cultura literaria. Pero si nos centramos en la música, la sociedad uruguaya es muy inculta. Aquí, tengo amigos uruguayos, argentinos, catalanes, mexicanos, españoles y toco con músicos de todas partes”.

“EN MI CASO, ES MÁS SIMPLE TOCAR EN EL RÍO DE LA PLATA”
Fernando Santullo, 42 años. Vive en pareja y tiene una hija de 11 años. Fue líder del Peyote Asesino y en 2009 salió “Bajofondo presenta Santullo”, que cosechó excelentes críticas en Uruguay.
“Primero formé Peyote, luego Kato, con quienes vine a Barcelona. Y después comencé mi colaboración con Bajofondo, aporté dos canciones para su último disco “Mar dulce” y luego saqué mi disco con ellos. Tengo manager en España y estoy en cambios en Argentina y Uruguay. En mi caso, es mucho más simple tocar en el Río de la Plata. Ahora compongo canciones para distintos proyectos y para un nuevo disco mío. Me ayudó bastante haber estado nominado al Grammy Latino hace un par de años con el tema “El mareo” que cantó Gustavo Cerati junto a Bajofondo. También hago cosas más raras, como ser el rap coach del último disco del Cuarteto de Nos. Estoy intentando editar mi disco “Bajofondo presenta Santullo” por aquí y también quiero comenzar a tocar con regularidad. Y la idea es seguir promocionándolo en Argentina y Uruguay, que son los digamos “mercados” naturales para mi música. Por otro lado hice un par de canciones para el disco solista de Juan Campodónico, productor de Jorge Drexler, el Cuarteto y Bajofondo y productor junto a Gustavo Santaolalla, de mi disco. Y estoy en estos días componiendo para el futuro nuevo disco de Bajofondo”.

“ENTIENDO LA OBLIGACIÓN DE HABLAR EN CATALÁN PERO NO LA COMPARTO”
Alejandra Redin, arquitecta de 38 años. Una hija de 5 meses. Llegó en 2002 a Barcelona y en el ínterin, vivió de 2004 a 2007 en Milán. Tras tres años trabajando como Project manager para una consultora inmobiliaria, planea regresar en diciembre de 2010 a Uruguay.
“Entiendo que ellos cuiden su idioma, una lengua que fue prohibida durante mucho tiempo en la dictadura. Pero creo que no se dan cuenta, que lo que están haciendo es cerrarse al mundo. ¿Por qué muchas empresas internacionales van a Madrid y no van a Barcelona? Porque tienen menos trabas. Al final, lo único que están haciendo es justamente con esta cosa del catalán, es cerrarse al mundo. A los niños les enseñan primero a hablar en catalán cuando el castellano es la segunda lengua más hablada en el mundo. Creo que la forma de ser del catalán es más cerrada, como que cuesta llegarles, esta falta de expresividad, ya sea para lo bueno como para lo malo, esa falta de demostración es lo que hace que en Italia me sintiera más en casa”.

También podéis leerla en la edición online de Bernik Magazine

© Bernik Magazine, 2010. Todos los derechos reservados.

Escucha empática

En este programa estuve hablando sobre Escucha empática y fue el 25 de marzo de 2009, en el espacio de coaching que hice de enero 2008 a abril de 2009 en “Hola Barcelona”, BTV(Barcelona Televisió)

Entrevista a Mario Benedetti en 1997


Category: Books
Genre: Literature & Fiction
Author: EL FUEGO DE UN ESCRITOR QUE NO TIENE TREGUA por Leticia Brando
(entrevista publicada originalmente en revista Son, Montevideo, número de mayo de 1997)Mario Benedetti refleja sin tapujos en su literatura una seria preocupación por la solidaridad social y todo el entramado de las relaciones humanas. Quizá por eso sea uno de los escritores más leídos en América Latina. En la revista“Son” que fundé con unos colegas del periodismo hace muchos años, tuve la oportunidad de entrevistarlo en su piso del centro de Montevideo.

Benedetti, más reflexivo y sagaz que nunca, nos abrió una rendija de su mundo y opinó sobre todo aquello que conforma su pensamiento: su etapa de periodista, su devoción por la literatura, el poco interés en la cultura por parte de los sectores de poder y hasta tuvo la osadía de comentar sus gustos literarios.

Por Leticia Brando

UN LARGO CAMINO HACIA LA LITERATURA

La discreción y la humildad de Mario Benedetti nunca le permitirán que se atribuya el mérito de haber sido uno de los primeros en instaurar la claridad en la poesía hispanoamericana. Esa misma discreción también le impedirá presumir de su futura investidura, el próximo 16 de mayo de 1997, como “Doctor Honoris Causa” por la Universidad de Alicante, España, y la organización de un Congreso dedicado a su obra en la misma Universidad. Tanta humildad también hará que le cueste reconocer que su vasta obra, que incluye poemas, ensayos y novelas, ha sido traducida a más de veinte idiomas. Pero esa discreción y humildad no implican pasividad frente a la intolerancia, aún a pesar que debió sufrir un largo exilio en Argentina, Perú, Cuba y España, países que lo acogieron pero en algunos de los cuales también debió soportar una dura represión.

Para este escritor, comprometido con sus ideales de solidaridad y justicia social, su voluntad de libertad no se detuvo nunca frente a las prohibiciones de la dictadura, cuya censura dejó secuelas en el sentir ciudadano de Mario Benedetti y en el sentir de la gran mayoría de los latinoamericanos.

Además de escritor, Benedetti es un hombre que no se deja envanecer por los trofeos y halagos mundiales ni se conforma con la calma que ocasiona el éxito. Además encuentra el tiempo y la infinita paciencia para interrogarse con minucioso cuidado respecto a esa “rara especie ciudadana”, sin dejar tampoco de lado sus convicciones políticas. Hombre, escritor, ciudadano, mantiene sus principios inalterables y no tiene conflictos en decir que no en un mundo donde a todo se dice que si.

EL NIÑO LITERATO

-Don Mario, usted es escritor y nació en Paso de los Toros, Tacuarembó, ¿es verdad que la gente de pueblo es más “cuentera” y tiene más tiempo para hacer volar su imaginación?

M.B: Tengo que aclarar que en Paso de los Toros viví los primeros dos años de mi vida, después fui dos años más a Tacuarembó. Mi padre era químico y a los cuatro años nos vinimos a Montevideo. Soy más montevideano que de Paso de los Toros. Además en mi época, todos los montevideanos habían nacido en el interior. Ahora les da por nacer en Montevideo. Antes venían a estudiar a Montevideo. Ahora, no es tan difícil la vida en el interior.

-¿Desde su niñez ya fue formado por la literatura?

M.B: Ya leía mucho antes de ir al colegio. Hice toda la primaria en el Colegio Alemán. Ya había leído a Julio Verne, alguna novela de Salgari…

-¿Se le fomentaba la lectura en su casa?

M.B: Mi padre era químico, no era escritor. Mi madre era ama de casa. Pero nunca me pusieron ninguna dificultad. Los primeros poemas que escribí fueron en alemán. Cuando estaba en el colegio, nos mandaban una tarea y yo la hacía en verso. Me costó mucho convencer a los profesores que yo hacía los versos; además escribía cuentos. Estando en primaria, escribí una novela.

-¿Y esa novela se publicó?

M.B: No, era malísima, de mosqueteros, capa y espada.

-¿Qué hacían las maestras frente a un niño con semejante creatividad?

M.B: Tuvo que ir mi padre al colegio para dar fe de que yo escribía esas cosas, que no las copiaba. No me creían.

SU ETAPA DE PERIODISTA

-Más adelante en el tiempo, usted participó como periodista en las revistas Número y en Marcha. ¿Qué recuerda de esa época?

M.B: Hice de todo. Crítica de cine, humorismo. Tenía una sección que se llamaba Damocles, después esa sección la seguí haciendo en la revista Peloduro. En los últimos tiempos de Marcha, hacía artículos de opinión y política, y colaboré prácticamente hasta que la dictadura lo clausuró.

-¿En Marcha se cruzó con Eduardo Galeano?

M.B: Si. Con Galeano estuve en varios lados, en la revista “Epoca”, “Crisis”. Tenemos muchas cosas en común.

-¿Cómo era eso de formar parte del staff de Número?

M.B: Número era una revista típicamente literaria. Se originó con Emir Rodríguez Monegal, Idea Vilariño, entre otros. Tuvo dos épocas, después se deshizo por razones políticas. Rodríguez Monegal estaba en una posición más de derecha, más proyanqui. Todos los otros estábamos muy entusiasmados con la Revolución Cubana. Hubo una ruptura porque Rodríguez Monegal quiso transformar la revista en un órgano del Congreso para la Libertad de la Cultura. Pero como nosotros teníamos una información de fuentes bastante fidedignas que el Congreso para la Libertad de la Cultura estaba financiado por la C.I.A., nos negamos a eso. Entonces se partió la revista y nosotros, los que quedábamos, que éramos la mayoría, no la pudimos seguir publicando porque Rodríguez Monegal había registrado en la Biblioteca Nacional el nombre de la revista a su nombre, sin habernos avisado nada. Años después hubo una Asamblea del Congreso por la Libertad de la Cultura en París ,donde los propios integrantes del Congreso dijeron que estaban financiados por la C.I.A.. Así fue la vida, pasión y muerte de “Número”.

LA ADHESION A LA REVOLUCION CUBANA

-¿Y usted sigue creyendo en la Revolución Cubana, ahora que ya no existe la U.R.S.S., se ha caído el muro de Berlín? ¿Hay lugar para las utopías en este mundo?

M.B: Yo sigo apoyando la Revolución Cubana. No quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que hacen. Porque como yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte, con ninguna ideología que esté detrás, no estoy de acuerdo con la pena de muerte en Cuba. Pero tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras por cinco ejecuciones que hicieron en quince años, cuando Estados Unidos hace una por semana. La última es a ese condenado que le empezó a salir fuego por la cabeza, era precisamente un cubano que estaba en Estados Unidos. Hay dos mil doscientos condenados a muerte en Estados Unidos. Nadie pone el grito en el cielo por esto. Pero por cinco que mataron en Cuba, hay gran escándalo.

-La unión del pueblo cubano es un fuerte que tiene la isla frente a los problemas de la escasez de productos y la angustiante pobreza. Debe ser el único pueblo de Latinoamérica que no depende de Estados Unidos…

M.B: El problema es que a Cuba no la dejan tranquila. De pronto, si se suspendiera el bloqueo…La quieren ahorcar. ¿Qué se puede pretender de un país que es pequeño? Es un país pobre, demasiado ha aguantado. Si la dejaran tranquila, mejoraría la situación económica de la gente. Es como una obsesión que Estados Unidos tiene con Cuba. China es comunista y comercian con China, le volvieron a dar los privilegios de estado de primera categoría, han hecho la paz con Vietnam, comercian con Vietnam, que son países comunistas. Lo que les molesta es Cuba. Es una especie de forúnculo que tienen.

-Pese al bloqueo, sorprende los avances que tienen su sistema sanitario y educativo, con respecto al resto de América Latina.

M.B: Estarían mucho más avanzados si no estuvieran bloqueados, si se suspendiera la ley Helms Burton.

LA HUMANIDAD EN LA ESCRITURA

-Creo que usted es uno de los escritores más humanos, en el sentido que toda su humanidad parece reflejada en sus novelas, cuentos y poesías…

M.B: Me preocupa mucho el tema de las relaciones humanas, no sólo a nivel literario sino también a nivel personal. La solidaridad social, la política, el amor (que me parece un poco la cumbre de las relaciones humanas) y la relación con temas religiosos. Yo no soy nada religioso, soy ateo, pero comprendo que la gente busque una salida por el lado de la religión. Todo lo que tiene que ver con las relaciones humanas, a mí me preocupa mucho, tanto en los poemas como en los cuentos.

LOS ANDAMIOS DEL EXILIO

-Su literatura siempre parece estar a favor de la realidad. Sus lectores leen sus libros y muchas veces se da una suerte de identificación con alguno de sus personajes. Por ejemplo, en “Andamios” cuenta bastantes cosas que pasaron en Uruguay. ¿No hay demasiada coincidencia entre el personaje Javier Montes y el autor Mario Benedetti?

M.B: La única coincidencia es que es un exiliado que vuelve y demás. Pero son cosas del oficio, del ambiente, pero no de la vida de él. Yo me volví de España pero mi mujer vino conmigo. No tengo hijos, tengo un hermano con el que me llevo magníficamente, no como esos dos del libro. Mi padre no fue asesinado ni nada por el estilo.

-¿El regreso es más duro que los momentos del exilio?

M.B: Claro. Es que es muy difícil ese reencuentro. Primero, porque el país después de doce años de exilio, no es el mismo. Estuve exiliado en cuatro países: Argentina, Perú, el más corto porque me echaron, Cuba (que estuve cuatro años) y después el resto, hasta el final en España. Argentina también me toco mucho porque yo creo que ahí corrí más peligro que en Uruguay. Aparte que alguna vez me tuve que ir, porque me amenazaron de muerte, yo era el único extranjero de la lista. En Argentina fue peor: aparecían veinte cadáveres en los basurales por noche. Los que recibíamos amenazas, ya sabíamos que nos teníamos que ir porque si nos quedábamos, nos mataban. En Montevideo, me amenazaban por teléfono, hablaban con mi suegro: “dígale a su yerno que lo vamos a matar” pero aquí rara vez la cumplían. Pero en Argentina, las cumplían todas.

En Perú, fue muy breve. Me echaron sin ninguna razón porque yo no tuve ni la menor actividad política. Trabajaba en un diario y escribía sólo sobre literatura. Después estuve en Cuba y luego en España. En todos los países es como un fenómeno de osmosis, uno da lo que puede y también recibe, eso hace que uno cambie. Porque hay países que tienen otra cultura, otra historia. De los gobiernos, casi nunca se aprende nada, pero de los pueblos sí. Uno vuelve con todo ese bagaje, con toda esa carga de experiencia, viene con mucha más información frente a la gente que se quedó.

Mis libros estaban prohibidos. Publiqué veintitantos libros en el exterior. Cuando comenzaron a aparecer aquí, salieron todos juntos, lo cual perjudica el concepto sobre el escritor porque el lector no sigue un proceso. Compra éste y a lo mejor otro y aquel tiene ocho años de diferencia con el anterior y él piensa que es posterior. Por eso, es difícil el reencuentro, la gente vivió experiencias distintas. Yo creo que la cultura de esos años es como dos muñones de cultura, dos culturas amputadas. Los que se quedaron acá, tenían el ambiente, la Vía Láctea. Allá, en Europa, hay un cielo vacío.Acá hay una alfombra de estrellas. El que se quedó tenía todo eso pero no tenía la libertad para expresarse. Nosotros estábamos afuera, teníamos la libertad para expresarnos pero nos faltaba todo eso. Son dos culturas amputadas. Para que esos muñones se encuentren y otra vez se conviertan en mano, tiene que pasar algo. Yo creo que ya está bastante integrada, los de afuera y los de adentro.

El título “Andamios” del libro es como una metáfora. Cuando un edificio está en construcción o en reconstrucción, precisa andamios. Cuando está terminada la construcción, los andamios se retiran. Yo digo que la reconstrucción democrática de Uruguay todavía precisa andamios.

La Revolución Cubana, el exilio, sus comienzos como periodistaEL FUEGO DE UN ESCRITOR QUE NO TIENE TREGUA

UNA VIDA DE NOVELA

Mario Benedetti nació en Paso de los Toros(departamento de Tacuarembó) pero es más montevideano que otra cosa. Su literatura pone al desnudo las conductas de personajes típicamente montevideanos. Pertenece a esa generación de intelectuales que debió sufrir la intolerancia de la dictadura y el duro exilio. Hoy tiene el privilegio de vivir de la literatura pero ayer conoció etapas donde no siempre hizo lo que quiso, sino más bien lo que pudo. Fue taquígrafo en la UNESCO, tenedor de libros y periodista.

Benedetti es el autor de novelas memorables como “La Tregua” y “Gracias por el fuego”. Además de transitar como novelista, también experimentó como cuentista y dramaturgo. Autor de poemas inolvidables como “Te quiero” y “No te salves”, que como el resto de su poesía tienen la virtud de conjugar la simplicidad y la profundidad en versos frescos e innovadores.

Joan Manuel Serrat, Nacha Guevara, entre otros son los responsables de que los poemas de Benedetti se hayan transformado en canciones.

Su último libro, “Andamios” parece querer explicar la desazón que atraviesa un exiliado cuando regresa a su país de origen, al encontrar que el lugar ya no es el mismo, ni las personas son las mismas porque ni él mismo es ya el mismo.

CONDENADO AL EXILIO

-¿”Andamios” busca mostrar el desencanto del montevideano, extraño en su propio país y extranjero en el exterior?

M.B.-En un poema, lo digo. Uno que es exiliado está condenado a ser exiliado en todas partes. Así como uno, cuando está exiliado, siente nostalgia de su país, del paisaje, de la gente, cuando vuelve, está condenado a ser un eterno exiliado.

-Bueno ahora con estos años de democracia, muchos exiliados políticos pueden cerciorarse que la democracia es relativa. Siempre recuerdo esa frase del filósofo Michel Foucault que dice algo así como que la vieja potencia del rey, luego de la Revolución Francesa, ahora es cuidadosamente recubierta por otros organismos que administran los cuerpos y controlan nuestras vidas…

M.B-La vigilancia de los militares es evidente. Ahora que volvió a salir el tema de los desaparecidos, los militares establecen su presencia allí, no hay quien los mueva. No es el caso de Chile donde Pinochet sigue presente. Yo estuve en Chile hace dos años y vi el miedo de la gente. Aquí la gente habla muchísimo más que en Chile, donde hubo una conferencia de prensa y yo dije cosas muy discretas y no salió nada.

-La discreción es una característica suya…

M.B-Yo, por ejemplo, ahí en Chile, la única cosa que no pudieron cortar fue una entrevista en vivo y en directo en televisión. En ese momento, estaba Patricio Aylwin y acá estaba Luis Alberto Lacalle, y el periodista que era bastante mal intencionado, me preguntó: “Si usted tuviera la oportunidad de encontrarse hoy con Fidel Castro, mañana con Lacalle y pasado con Aylwin, ¿qué le diría a cada uno?”. Yo dije: “A Fidel le diría que tenga confianza, que salga de ese pozo como han salido de otros, que se cuide. A Lacalle le diría que espero que haya asimilado la experiencia de estos años que ya lleva de gobierno y que saque consecuencias que sean favorables al pueblo y no a su clase. Y a Aylwin, es muy difícil pero le haría una pregunta que se hace casi toda América Latina, ¿por qué ha mantenido a Pinochet en el cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas?” El tipo se quedó tan pálido, que tenía ganas de ir a sostenerlo. No sé cómo me dejaron salir.

EL RECONOCIMIENTO MUNDIAL

Mario Benedetti debe viajar constantemente a uno de los países que lo albergó durante su exilio: España, donde lo convocan año a año en las universidades para los cursos de verano. Ha dictado cursos en la Universidad Complutense de Madrid, en la Universidad de Alicante y en la de Valladolid, donde le harán entrega próximamente del Doctorado en Honoris Causa. En la Universidad de Alicante armaron una semana con setenta ponencias sobre toda su obra y además se van a proyectar las películas basadas en sus novelas. El interés por su persona y su literatura continúa en Bilbao, Toledo y otras zonas de España, donde debe concurrir.

Nuestro escritor debe rechazar invitaciones de varias zonas del mundo, como por ejemplo de Australia, Chile, Grecia. Pero este rechazo no se debe a que la fama y el éxito hayan intensificado su soberbia. Más bien obedece a la necesidad de Benedetti de permanecer en un solo sitio pues todos estos viajes lo perturban mucho para escribir. Su regreso a Montevideo no implica mayor tranquilidad pues como bien lo manifiesta el escritor uruguayo: “No estoy tranquilo en ningún lado. En el único lugar donde puedo escribir tranquilo es un lugar de España que no menciono nunca. Voy por tres o cuatro semanas, allí escribí casi todos mis libros. “Andamios” demoré dos años y medio en escribirla, dos tercios de esa novela la escribí en ese lugar. Si a mí me dejan escribir, escribo bastante rápido”.

-¿Cuál fue la obra que marcó a Mario Benedetti hasta el punto que supo que no podía ser otra cosa más que escritor?

M.B: El libro que consiguió lectores y a partir de ese momento, editor, fue el octavo libro. Los primeros libros me los pagué yo con unos créditos que daba el Banco República. El primer libro que tuvo público fue “Los poemas de la oficina” y después con “Montevideanos”, conseguí por primera vez editor. Yo fui el primer autor de Alfa y Alfa fue mi primer editor. Después la novela “La Tregua” llegó a ciento treinta ediciones, traducción a 25 idiomas, se vio en televisión, la radio.

-“La tregua” tuvo su realización en el cine argentino. Argentina es un país que lo adora…

M.B: Pero mis libros también estaban prohibidos. Es un público muy adicto, muy entusiasta.

-Los argentinos parecen ser más fervientes que los uruguayos, que no parecemos tan efusivos.

M.B: El porteño es más exuberante. Aquí son más discretos pero igual me paran muchísimo. En México, peor todavía. Pero el uruguayo es más lector. En México, hay gente que me abraza y no me ha leído. Yo les pregunto, “¿vos qué leíste de mí?” y dicen: “Leer no pero la canción ‘Te quiero’ la escuché una vez”. La canción difunde mucho y a veces la gente por la canción entra en la poesía.

-Usted es una especie de revolucionario dentro de la poesía hispanoamericana en el sentido que introdujo la claridad.

M.B: Siempre tuve cierta obsesión por la claridad, que es difícil. Mis primeras influencias son poetas muy claros: Machado, Martí, que se les entendía a primera vista.

-Don Mario, además de prepararse para ser escritor, ¿también se fue preparando para la fama?

M.B: Me agobia un poco la fama. El otro día, por ejemplo, leí poemas en Colonia y cuando terminé de leerlos, vino una avalancha con un libro en cada mano para que le firmara, parecía un malón de indios. Llegaron a la mesa, me tiraron el agua. Yo tuve que decir: “por favor, o se organizan en cola, o no firmo nada”. En orden , yo los firmo.

-¿Es peligroso estar dentro de los tres escritores más leídos del país?

M.B: El éxito siempre pone nervioso a los escritores y a los críticos.

-Me parece que los intelectuales y los músicos son necesarios porque sin ellos, el mundo sería árido pero, ¿no cree usted que se descuida todo lo relacionado con la inteligencia del corazón?

M.B: A veces se descuida todo lo que tiene que ver con el sentimiento. Por un lado, hay como una tendencia a hacer una literatura light y por otro lado, hacer una literatura lejana del lector. A mí, lo que me parece mal es que el escritor haga concesiones, ya sean concesiones políticas, concesiones a los críticos, concesiones al lector. Yo, por ejemplo, que soy de clase media, he fustigado bastante a la clase media. No la halago y son mis compradores. No la adulo, para nada.

LAS RELACIONES CON EL PODER

-Luego del éxito como escritor, me imagino que aumentó el número de amigos…

M.B: Y de enemigos, por razones políticas. Yo con los poderes, no me llevo bien. Cuando ahora me dieron el Doctorado Honoris Causa en la Facultad de Humanidades, llegaron mensajes de todos lados, de las facultades, del extranjero, de los sindicatos. Ningún mensaje del Ministerio de Cultura cuando sería un trámite casi burocrático. Cuando a un escritor uruguayo le dan una distinción así, parecería lógico. Yo me alegré mucho porque cuanto menos conexión, mejor. Me siento muy honrado con ese olvido. La cultura no le interesa a los gobernantes. La extrema derecha, generalmente los pone presos, los mata o en el mejor de los casos, los censura. A la gente “de centro”, a los neoliberales les interesa a veces la cultura para sacarse una foto con un escritor o con un pintor. Son, a veces, una especie de florero. Tampoco la izquierda se siente influida por los intelectuales de izquierda, les gusta usarlos. El escritor no influye sobre el poder, puede influir sobre un ciudadano particular y eso creo que es el mejor premio que puede tener el escritor.

-Resulta raro que no se promueva la cultura desde los puestos de poder ya que nuestro presidente es considerado un ser cultísimo.

M.B: Tengo dos críticas literarias hechas por Julio Maria Sanguinetti(*) cuando era crítico literario en “Acción”, una a favor y otra en contra. La cultura es crítica. Si ganara el Frente Amplio, yo tampoco le diría “Amén” a todo lo que hace. Me sentiría mucho más cómodo que con un gobierno colorado o blanco. Pero si un día tengo que criticar una cosa, la critico. Hay esas frases hechas, una de las cuales dice que el poder corrompe, hay veces que no es que corrompa por dinero, a veces corrompe la opinión gobernante y a veces, un tipo puede tener las mejores intenciones en las promesas que hace y se encuentra que no las puede cumplir porque están otros poderes más arriba de ese podercito. No es fácil, aún para el tipo más inspirado que llegue al poder en nuestro país. No es fácil cumplir, incluso aquello que él mismo quisiera hacer, porque las presiones son terribles, los chantajes económicos…Tiene que ser un tipo muy osado y valiente para independizarse. El caso Fidel es casi único, si no es la excepción. Realizó lo que él quería, pese a todas las condiciones externas, internas. No se dejó chantajear ni presionar.

-¿Lo conoce a Fidel?

M.B: Sí. Siempre que voy a Cuba, hablo con él.

-¿Fidel lee a Benedetti?

M.B: No sé si me ha leído. Lee muchos ensayos políticos. A veces me ha recomendado novelas.

¿Y BENEDETTI, QUÉ LEE?

José Saramago: “Es sensacional. No le han dado aun el Premio Nobel porque es comunista”.

Antonio Muñoz Molina: “Excelente novelista”.

Marcela Serrano: “Me gustó mucho las dos novelas que leí de ella: ‘Antigua vida mía’ y ‘Nosotras que nos queremos tanto’. Muy interesante”.

María Teresa De Miguel:” Fui compañero de jurado con Angeles Mastretta en el Premio Planeta y la premiamos. Su novela ‘El general, el pintor y la dama’ es de interés para uruguayos y argentinos porque está Juan Manuel Blanes, la mujer de Blanes y Urquiza”.

Federico Andahazi : “Su novela ‘El anatomista’ recibió el premio por unanimidad del Concurso de la Fundación Fortabat (Nota de la redacción: fundación de la multimillonaria Amalia Lacroze de Fortabat) lo consideró inmoral y no le hicieron presentación de libro, sólo recibió el premio, que eran unos 15.000, pero no la publicación. Parece que es un hecho histórico, un pariente de Colón que hace el descubrimiento del clítoris de la mujer como instrumento de placer sexual. Uno descubrió América y el otro el clítoris. No es una novela para nada pornográfica, al contrario. El discurso del colono que se defiende de la Inquisición es una maravilla. Lo salvan cuando ya lo iban a condenar a muerte porque el Papa se estaba muriendo y el colono, que era médico, cura al Papa”.

Eduardo Galeano: “Tiene un estilo muy original. Está a medio camino entre la cosa histórica y la ficción y hasta la poesía. Porque “Memorias de fuego” tiene trocitos que son casi poemas. Además “Las venas abiertas de América Latina” es un libro fundamental. Figura como texto en una gran cantidad de países de América. La historia la han escrito siempre los vencedores pero él trata de escribir la historia desde el punto de vista de los vencidos. Además se documenta muchísimo”.

Gabriel García Márquez : “De sus novelas, la que más me gusta es “El coronel no tiene quien le escriba”. Lo que le dio fama fue ‘Cien años de soledad’, uno llega a creer que ‘Remedios, la bella’, realmente se remonta. Después ‘El amor en los tiempos de cólera’ es otra de sus obras cumbres. Yo escribí un cuento con el mismo tópico, una historia de dos que se conocen desde chicos y recién se encuentran en un barco. Si lo hubiera publicado, todo el mundo hubiera dicho que le copié a García Márquez”.

Jorge Luis Borges: “Yo creo que le tendrían que haber dado el Nobel. No comparto la cosa política de Borges pero era un gran escritor. Lo que más me gusta de él es su poesía”.

(*) ex presidente de Uruguay, período 1995-2000.
©1997 Leticia Brando,revista SON