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Padres y madres modernos: los míos, los tuyos y los nuestros

Ante el día del padre en Uruguay, surgen reflexiones en torno a los roles del hombre y de la mujer en la crianza de los hijos y en su concepción del amor. Afortunadamente en este nuevo posicionamiento que los varones están teniendo con respecto a su rol como padres, cada vez más, se atreven a asumir tareas que tradicionalmente eran exclusivas de la mujer. Pero ¿qué sucede cuando esos padres y madres deciden rehacer su vida? En mi experiencia como coach y psicóloga, me he encontrado con muchas mujeres que me confiesan su dificultad de encontrar una nueva pareja por ser madres. ¿Y qué sucede con los hombres? ¿Ellos tienen más posibilidades para volver a encontrar una compañera?

Entre las revoluciones sociales que han acontecido en el último tiempo puede citarse el rol del hombre en su faceta de progenitor. Muchos de estos padres asumen la paternidad de un modo abnegado y responsable, lo que le resta tiempo a la pareja.  En caso de padres separados, muchos padres no aceptan simplemente ver a sus hijos el fin de semana y hasta surgen asociaciones de padres separados que protegen su derecho a ser y a vivir la paternidad. El siglo XXI ha sido testigo de la lucha de muchos hombres reclamando la tenencia de sus hijos. Los hombres viven su paternidad de una forma comprometida y no como meros proveedores y figuras de autoridad para el niño. En caso de divorcio, muchos hombres en común acuerdo con sus ex parejas, asumen la custodia total de sus hijos.

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En tiempos hipermodernos, de los que hablo en mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado”,  aparecen muchos hombres separados, solteros, divorciados o viudos, que crían y educan a sus hijos sin la presencia de una pareja femenina en su hogar. Muchos de ellos manifiestan ciertos dilemas. Temen que su nueva pareja no acepte su realidad como padres y al mismo tiempo, que sus hijos no acepten a su pareja. Esa inquietud masculina también tiene su correspondencia en las madres solteras, viudas, separadas, divorciadas que circulan por este mundo globalizado.

Esta preocupación de los padres y madres de conseguir una nueva pareja, viene relacionada con la natural dependencia que tienen los niños a sus padres en los primeros años. Los niños suelen ser síntoma de los padres.  Cuando el niño es pequeño, de sólo ellos depende que su hijo crezca sano y feliz. Hasta los seis años de vida, el niño sólo tiene dos modelos básicos, que admira, respeta, imita. Por ello, es tan importante estos primeros años de vida para ir inculcando los valores básicos.

Los primeros años de vida son una época de grandes cambios, que tienen una influencia que dura toda la vida. Las decisiones que tomen los padres y madres y las acciones que realicen en nombre del niño van a influir en su desarrollo posterior. El niño necesita tanto de su padre como de su madre para su crecimiento. La madre es la nutricia, la protectora inicial, la que le brinda el primer alimento pero el padre es básico en su formación y en el posterior desarrollo de su identidad.

Tanta influencia en la vida de alguien hace que  la llegada a la maternidad y la paternidad es usualmente vivida como un estado de dicha y orgullo. Por lo que cualquier padre o madre soltero, separado o divorciado confesará inmediatamente la presencia de hijos a sus interlocutores.  Esa realidad puede conducir a dos caminos. Uno puede ser evitar enfrentarse a lo desconocido, que es en este caso la existencia de hijos. Lo otro, que suele ser el camino más beneficioso para ambos: reconocer que no será sencillo pero tampoco tiene que ser un obstáculo conocer a alguien que sea padre o madre.

Y los dejo con una de las canciones más bonitas que un padre le pudo haber escrito a un hijo, “Father and son” de Steven Demetre Georgiou o mejor dicho, Cat Stevens o más bien, Yusuf Islam, su actual nombre tras convertirse al Islam.

¿Sabes escribir tu propio guión?

Uno de los consejos que da Stephen R. Covey  en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” es recordar que todas las cosas se crean dos veces.  Primero, hay una creación mental y luego hay una creación física.

Por ejemplo, pensamos la remodelación de una oficina. Uno lo crea primero en su cabeza, luego busca apoyo de arquitectos, diseñadores de interiores. Piensa si quiere espejos o puertas corredizas. Trabaja con ideas. Se trabaja con la mente hasta llegar a una imagen clara de lo que uno quiere construir.  Después traza el plano y elabora el proyecto de construcción y recurre a un arquitecto que se encargue de la casa de sus sueños.

Consideremos otro ejemplo, el de una persona que está buscando un trabajo en este momento.  Si queremos tener éxito,  también en este caso corresponde definir con claridad lo que se está tratando lograr.  Uno piensa cuidadosamente en las cosas que ha trabajado hasta ese momento,  se fija un objetivo en el mercado, y después organiza todos los elementos (enviar curriculum, contactar personas, crear un perfil en Linkedin) para dar en el blanco. El grado con que uno empiece con un fin en mente determina a menudo si se puede o no crear un plan exitoso, ya sea empresa, trabajo, libro o película.

Para desarrollar de forma efectiva nuestra creatividad, debemos ser autoconscientes y responsables de nuestra propia creación. Muchas personas crean a partir de lo que le dictan otras personas. Crean una familia pensando en sus padres. Crean una empresa siguiendo los pasos de un familiar exitoso. Pero estos guiones provienen de personas, no de valores. Y surgen de nuestras vulnerabilidades, de nuestra propia dependencia con respecto a los demás, a viejos hábitos y nuestra necesidad de pertenecer a un grupo.

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La autoconciencia, la imaginación y la conciencia moral nos permiten hacernos cargo de nuestra propia creación. En otras palabras, esos son los valores que nos permitirán escribir nuestro propio guión.

La proactividad se basa en el privilegio de la autoconciencia.

Por medio de la imaginación, podemos visualizar los mundos potenciales que hay en nuestro interior. Junto con la autoconciencia, nos permiten escribir nuestro propio guión.

Dado que ya vivimos con muchos guiones que nos han transmitido, el proceso de escribir nuestros propios guiones es en realidad un proceso de reescritura o cambio de paradigma. Cuando reconocemos los guiones inefectivos, los paradigmas incorrectos que están en nuestro interior, podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.

Por ejemplo, el caso de una mujer que es educada en el odio a la familia de su desaparecido padre. Una madre posesiva y demandante le inculca eso desde niña. Durante muchos años, esta mujer cree que la familia de su padre no le prestaba atención, ni la quería, ni habían sido buenos con ella. Cuando crece, decide cuestionar ese paradigma mental que le han impuesto y toma las riendas, reescribe su guión, se atreve a conocer a la familia de su padre y se da cuenta que son cálidos, y que no son tan malos. Reescribe su guion, desarrollando su autoconciencia, empleando su imaginación y conciencia moral. A partir de ese cambio de paradigma, crea nuevas relaciones a su alrededor.

Al desarrollar nuestra autoconciencia, muchos descubrimos guiones inefectivos, hábitos profundamente enraizados e incongruentes con las cosas que valoramos en la vida.

¿Por qué crear mi propio guión si el que me ha marcado mi familia ha funcionado hasta ahora? ¿Por qué buscar otra perspectiva de vida si mi pareja parece feliz? ¿Por qué predicar la paz si durante años fui partidario de la guerra? ¿Por qué practicar el desapego si durante décadas fui ostentoso y arrogante? Quizá las nuevas búsquedas refieran a encontrarnos con nuestro ser más íntimo, con aquello que somos y no con lo que tenemos.

Y para finalizar la reflexión, pueden ver aquí una de las últimas entrevistas a José Mujica, presidente de Uruguay. Sus palabras van más allá de la política, de si eres de izquierda o de derecha. Son palabras que hablan de valores, de la importancia de gestionar el tiempo y de algo tan simple como apreciar la vida.

Y los que no puedan escuchar a Mujica porque su perspectiva les impide ver más allá de su rol político, les dejo con un video donde salgo hablando de creatividad en el programa Hola Barcelona.

El tiempo que nunca sobra pero siempre falta

Recientemente tuve el placer de impartir varias conferencias a la nueva generación de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay. Además de comenzar a trabajar como docente en algunas asignaturas, previamente se me solicitó que les hablara sobre Gestión del tiempo a los alumnos de Montevideo, Maldonado y Salto.

Sin duda, el tiempo es un tema apasionante desde cualquier perspectiva, ya sea desde la historia, la filosofía, la economía o la mera cronología. Desde muy joven, me declaro una curiosa de todo lo que acontezca en este tiempo, tanto en nuestro tiempo mental como histórico y filosófico. Como madre, me maravillo de los avances de mi pequeño bebé, Nicolás, agradezco que su papá sea tan buen compañero en este tiempo que nos tocó vivir,  admiro cada día más a todas las madres del mundo y como tantas, debo conciliar el tiempo de mi familia con mis consultas de coaching y psicología, mis clases como docente en la Universidad y el armado de Ruta feliz, un programa de televisión de desarrollo personal, que se emitirá en Nuevo Siglo Tv y donde me acompañará Pedro Amador, otro inquieto en indagar el alma humana.

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Por todo esto, considero que no podemos medir el tiempo por el dinero que invirtamos o ganemos.  El tiempo es más valioso que el dinero. Porque es un recurso irrecuperable y limitado. Aunque nos cueste reconocerlo en esta época tan dinámica y cambiante, la pérdida del dinero suele ser relativa porque ocasionalmente surgen las posibilidades de volverlo a recuperar. En cambio, el tiempo se marcha de forma irreversible.

Aquello que pasó sólo podemos evocarlo con la fuerza de la nostalgia y con cierta melancolía por lo que ya no es. Hace unos años, tuve la oportunidad de conversar con Emilio Cuatrecasas, presidente de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, uno de los bufetes de abogados más importantes de España, quien me confesó que lo único que le faltaba en su vida era tiempo. No sólo Cuatrecasas quiere más tiempo. Muchas madres trabajadoras quieren tener más tiempo con sus hijos y evitar una doble jornada en casa y en la oficina. Muchos ejecutivos de multinacionales ansían pasar más tiempo en sus hogares que encima de aviones. Mucha gente se lamenta de todas las veces que ha perdido el tiempo. Otras personas ven la vida como un camino indefectible hacia la vejez y las arrugas y tratan de evitar ese camino a través de las cirugías y el botox. En cambio, los niños y los jóvenes hacen un uso indiscriminado del tiempo, como si la vida fuera interminable.

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En nombre de hacer más cosas en menos tiempo, las horas y los minutos que llenan nuestra vida pueden convertirse en nuestros enemigos. El tiempo se nos escabulle o nos sobra o nos falta. Pero es una de las preocupaciones actuales. El tiempo a envejecer, el miedo a no aprovechar el tiempo, los plazos de entrega de un trabajo o proyecto, las presiones de algunos para llegar a fin de mes.Entre tanto, poblamos nuestro tiempo de una serie de rutinas. La mayoría de hombres y mujeres están acostumbrados a la rutina de ganar dinero y gastarlo. Con los vaivenes económicos, las personas limitan esos hábitos consumistas que se han vivido en los últimos años y recurren a conservar lo más esencial.

De todos modos,  el tiempo sigue siendo oro. En el mundo de la empresa, la eficiencia es fundamental. Nuestra cultura se enorgullece de este tipo de eficiencia multi-tarea. Leemos mientras comemos, miramos la TV mientras estudiamos,  y pensamos en nuestros problemas mientras conducimos.   Lo cierto que el aspecto más común en el manejo del tiempo es que las personas suelen ser reactivas en vez de proactivas. En vez de actuar hacia metas a largo plazo, reaccionan a presiones externas.

Una manera de actuar de forma proactiva es utilizar la tecnología para organizar nuestro tiempo de forma efectiva. Para ello, debemos ser simples y no cargarnos con varias agendas, ni varios cuadernos, ni varios teléfonos. Basta que tengamos un laptop, un cuaderno, una agenda, un celular, eso es una forma de fácil acceso a nuestra información. Si tenemos varios objetos, la información también estará en varios sitios. En cambio, si simplificamos, será sólo un lugar donde vayamos a buscar esos datos. Por supuesto que esto no evita que hagamos las suficientes copias de seguridad de la información.

Otro tema muy usual que nos impide ser efectivos con nuestra agenda es el uso abusivo del mail. A veces una llamada simplifica el asunto y eso evita una cadena de mails por el mismo asunto. La tendencia al mail se debe a que se cree que se molesta si uno se atreve a llamar. Lo cierto que una llamada o una reunión personal muchas veces evita una correspondencia larga, tediosa y repetitiva.

Para saber si estás haciendo un uso efectivo del tiempo, mira tu escritorio. Revisa si tienes papeles, post it, trozos de recortes, varias tarjetas y carpetas sin apilar. Si ese es el aspecto de tu escritorio, comienza por ordenar y de esta manera, comenzarán a ordenarse tus ideas y planificaras con mayor cautela y firmeza. Tras mirar tu escritorio, trata de observarte a ti mismo. ¿Sueles procrastinar, es decir posponer las cosas para después? ¿Cuántas cosas tienes pendientes hace más de seis meses? ¿Cuándo crees que sea el momento de comenzar a hacerlo? Quizá la manera que dejes de procrastinar sea que te marques una lista de cosas para hacer que sea posible, concreta y alcanzable. Enumerar diez cosas pendientes hace que te agobies y sigas sin hacerlo. En cambio, si te marcas hacer primero lo que más te gusta, seguro que llegarás más pronto a hacer eso pendiente que no te agrada tanto.

Para terminar, los dejo con un video muy divertido sobre esto de procrastinar

Sobre la eficacia mental y las emociones que nos causan los políticos

¿Somos emocionalmente eficaces?

“Es una falta de respeto eso que hace usted”, me increpa fríamente una señora con acento alemán y de unos sesenta años en un supermercado de Barcelona. “Señora, ¿qué le molesta que me tome mi tiempo para poner la comida en las bolsas. ¿Ha visto todas las cosas que llevo? No sufro de estrés así que no veo la prisa”, le comento amablemente. “Pero están las personas esperando, debe hacerlo más rápido porque quedamos pendientes de pasar”, me dice elevando la voz. “Señora, he esperado que el cliente anterior ponga sus cosas en las bolsas y no me ha impedido ir guardando mis cosas. Puede usted hacer lo mismo y no esperar que yo termine”, le contesto en un tono firme. “Es una falta de respeto que no se apure y no haga eso de forma rápida”, grita esta vez la señora. “Señora, la que está faltando el respeto es usted al ofenderse porque yo no asumo una actitud de persona estresada y con prisas. No se puede ofender que las personas no tengan sus mismos tiempos. Cada persona escribe, camina y pone la comida en las bolsas al tiempo que considera oportuno para su ritmo corporal”, concluí nuevamente de forma amable.

Ante la ira de la señora, debí apelar a todo mi control emocional para no reaccionar reactivamente y ser un reflejo de su ira y su agresividad. Lamentablemente, día a día, estamos sujetos a este tipo de reacciones de las personas que nos rodean. La intolerancia, el egoísmo y la falta de empatía es un caldo de cultivo del estrés que nos rodea. Pero para dominarlo, debemos reconocer esas emociones que están circulando. 
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Durante la última década y sobre todo gracias a los aportes de Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia emocional”, han aparecido muchas investigaciones científicas sobre la emoción. No sólo por la aparición del escáner cerebral que nos permite ver cómo pensamos, sentimos, imaginamos o soñamos según el momento sino por los aportes de la ciencia certificando la influencia de las emociones positivas en la salud y el bienestar.

En el lenguaje popular, las palabras “sentimientos” y “emociones” se utilizan indistintamente pero no son lo mismo. Los sentimientos son la parte consciente de las emociones. En realidad, las emociones básicas son las que nos vienen por herencia biológica y son universales. Todas las culturas reconocen al miedo, la ira, la tristeza, la alegría, la sorpresa y el asco. Luego aparecen emociones más complejas, que se componen de las emociones básicas pero con influencias culturales. De ahí surgen los celos, la envidia, la vergüenza. Estas emociones son más individuales, ya que unos sienten celos con ira mientras otros lo mezclan con tristeza. El país influye mucho. Por ejemplo, una emoción típicamente española y latinoamericana es la vergüenza ajena o también considerado sentido del ridículo. Esta emoción compleja prácticamente no existe para los ingleses y franceses.

En el último tiempo, muchos políticos españoles han señalado una especie de vergüenza ajena ante cada nueva actuación del gobierno español. Ante el nuevo programa de gobierno dispuesto por el presidente español Mariano Rajoy, este no difiere demasiado del descontento que causaba  José Luis Rodríguez Zapatero. Su predecesor tenía la  intención de aumentar la inversión en innovación y en tecnología, promovía  los lemas “menos ladrillo y más ordenadores” o “menos petróleo y más energías renovables”,  y cuando se aspiraba a ese modelo, era inevitable que surgieran emociones como el “miedo al cambio”. “¿Cómo vamos a hacer si la construcción mueve al país?”, decían los escépticos. “¿Pero qué sucederá con el futuro de tantos arquitectos, constructores y obreros?”, cuestionaban otros. “¿Y las personas que dependen económicamente del oro negro?”, preguntaban otros. Aunque luego también aparecen apoyos que hablan de tiempos dinámicos y sostenibles. Sin duda, cualquier propuesta de acción económica a seguir no está exenta de una reducción de beneficios en otros ámbitos y un inevitable “miedo” ante lo imprevisto. Hoy Rajoy promete un gobierno exento de corrupción ante el descubrimiento de 11 millones de euros en una cuenta en Suiza a nombre del ex tesorero de su partido. Y tan sólo puede soñar que descenderá el desempleo en un país donde la gente lucha cada día para no perder la esperanza.

Por lo demás, en estos tiempos de cambio y crisis, no siempre los empresarios y trabajadores están preparados para la carga psíquica, física y psicológica que implican las novedades. Más allá de enseñarles a regular sus emociones a los trabajadores y empresarios, también sería bueno comenzar con el problema desde la raíz. El autoconocimiento, el autocontrol, la proactividad, la interdependencia, la empatía, el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar con los demás deberían ser habilidades de aprendizaje en las escuelas tanto como el inglés, catalán, Matemáticas. 

Pero mientras las instituciones y los organismos del gobierno se ponen de acuerdo, desde Single Coach actualizo mi curso “Líderes con Inteligencia Emocional” que combina la Gestión del tiempo y técnicas de coaching para perder el miedo a hablar en público. Al mismo tiempo porque creo que el amor es una de las emociones más positivas del ser humano, sigo recomendando mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(*).  Este libro inspiró mi documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo“, que pone en imágenes este mundo posmoderno de encuentros y desencuentros entre hombres y mujeres.

¿Quieres dar tu opinión sobre este tema? Escribe a info@singlecoach.es

Y los dejo con un vídeo relacionado con las emociones de una conferencia que realicé hace un tiempo en el Fnac L’Illa de Barcelona.

(*)El libro es el producto de una investigación que cuenta con testimonios de hombres y mujeres de Argentina, España, Estados Unidos, México y Uruguay. Puedes comprar el libro en Fnac, Excellence, Bertrand, Catalonia y Jaime s y más librerías de España.  El documental se inspiró en el libro pero su guión es totalmente diferente.

Las vacaciones y el tiempo para una pausa

Mientras Barcelona recibe su invierno con un clima bastante agradable, en Montevideo acontece el verano. Cuando suben las temperaturas, muchas personas se despojan de sus ropas y de muchos prejuicios. El verano parece ser la estación ideal para disfrutar del amor y de la amistad, hacer ese viaje que teníamos postergado, cambiar ese hábito que nos ha traído problemas con los otros. También es la etapa ideal para revisar nuestras dudas y certezas y emprender un nuevo camino en caso que sea necesario. Pero sobre todo es el tiempo para hacer eso que no siempre tenemos tiempo. Y para dejar de vivir tan acelerados. El verano y las vacaciones no nos permitirán detener el tiempo pero sí disfrutarlo más, sin agobios ni presiones.

Buen tiempo para el amor

Los expertos señalan que las feromonas humanas, esas sustancias causantes de la atracción entre hombre y mujer, tienen un efecto mayor con los primeros calores. Con el alargamiento del día, el calor provoca que las personas pasen más tiempo fuera de casa: paseando, haciendo compras, disfrutando la playa o en la piscina. Del mismo modo, las personas parecen más propensas a relacionarse. Además de ser un buen momento para comenzar a ocuparse de uno mismo y dejarse de preocupar por cosas vanas e inútiles, las vacaciones son también un buen momento para mostrarnos más abiertos al contacto con el otro. 
Otros dicen que las vacaciones son el desencadenante de rupturas. La rutina y los hábitos de cada uno se ponen en juego aquí. Él puede pensar que las vacaciones son un momento ideal para descansar y alejarse de todo contacto con el exterior. Y ella puede pensar que es el momento perfecto para salir, divertirse, practicar diversos deportes y disfrutar de todas las excursiones que se presenten. En este caso, se hace imprescindible que cada uno respete los gustos del otro sin dejar de ser ellos mismos.

Cuando surge el conflicto ante la diferencia, resulta beneficioso revisar, analizar y discutir sin faltar el respeto. La negociación es básica en el amor. Por tanto, puede que ella prefiera salir de compras por los mercados del pueblo y él prefiera yacer en su tumbona, dormitando o leyendo el periódico. Eso no quiere decir que sean incompatibles. Simplemente que en ese momento les apetece distintas cosas. Respetar los tiempos de cada uno es primordial para lograr una buena relación. En este caso, lo más efectivo sería acordar que ella vaya a sus compras, él permanezca tumbado y luego se encuentren en el chiringuito de una playa cercana.

Tiempo de reencuentro con amigos y familiares

Durante nuestras vacaciones, podemos enfocarnos en proyectos que habíamos dejado pendientes. Una salida a pescar con algún familiar, un fin de semana con amigos, una cena pendiente con compañeros de trabajo. Después de todo, no hay mejor tiempo perdido que el tiempo invertido con nuestros afectos.

Aprovechar las vacaciones para emplear bien el tiempo

Para conocer el verdadero valor del tiempo, debemos disfrutarlo y no sentirlo como algo que se nos evade. Si empleamos mal el tiempo, es natural que nos quejemos de su brevedad. Efectivamente, tenemos un 7 por ciento más de tiempo que antes, pero queremos realizar un 20 por ciento más de tareas. Antes era suficiente con satisfacer las necesidades más básicas, mientras que hoy no somos capaces de seleccionar las numerosas opciones que tenemos.
Nuestros deseos crecen con mayor rapidez que el tiempo que tenemos para satisfacerlos. No busquemos en otra parte la raíz profunda de nuestra sensación de falta de tiempo.

El único tiempo que puedes controlar es lo que hagas en tu agenda de 24 horas. Tú decides tus horas de descanso, de sueño e incluso de oficina, porque puedes decidir cómo organizarte. Si antes de partir de vacaciones, solías tener esas agendas colmadas, que te dejaban con agotamiento, puedes comenzar a renunciar y priorizar. Lo primero que tienes que hacer es reconocer dónde estás, actuar en los asuntos significativos y eliminar todo lo que te está quitando tiempo de otras actividades.

Preocuparse por algo no implica progresar en ello. Generalmente, existe una relación inversa entre las preocupaciones que tenemos en mente y lo que en efecto hacemos por resolverlas.

El verano y las vacaciones pueden ser un buen momento para que dejemos de ser tan exigentes con nosotros mismos. Podemos aprender que no pasa nada malo con las cosas que aún no hemos hecho. Debemos tratar de ser eficaces pero estar en paz cuando no hemos podido terminar algo.

Debes tomar conciencia y decidir a qué queremos dedicar nuestro tiempo, poner prioridades, saber decir ‘no’ y ser valiente, porque pueden verte como un bicho raro por no haber visto el último partido del Mundial. La reserva de tiempo para uno mismo es esencial. Podemos aprovechar las vacaciones para crear el hábito de estar solos un rato al día. Parar un momento para decidir dónde voy y cómo voy.

¿Podemos reaprender a vivir en el verano? En cualquier momento del año, podemos decidir que somos los dueños de nuestra vida. Nadie más que nosotros. Ni mi padre, ni mi jefe, ni mi pareja, solamente yo puedo decidir sobre lo que me hace feliz. Para ello, debo ser responsable y elegir sobre lo mejor para mí en cada momento.

Elegir lleva riesgos y responsabilidades, pero a la larga es siempre grato. El lector, que ha decidido leer este post, ya ha elegido. Se ha dado unos minutos para sí mismo, para observar y reflexionar. Ha sabido encontrar tiempo, mejor dicho, ha aprendido a concedérselo. En una época en la que vivimos inmersos en una carrera diaria, la persona que se permite un espacio a la reflexión asume una actitud casi heroica. Ha dado el primer gran paso para disfrutar de una vida plena.

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El dominio del tiempo tiene dos objetivos. El más evidente es ser más eficaz. El más rico y raro es aprender de nuevo a gozar del instante con aquella intensidad que conocimos, cuando éramos niños y nos bastaba disfrutar de la sensación de los rayos de sol en nuestra piel y el aroma de los bosques de pino.

Los dejo aquí con un programa que hice en “Hola Barcelona” de BTV, justamente hablando sobre vacaciones y el disfrute del tiempo:

 

Deseo que en 2013 cada uno sea protagonista de su vida

Mientras el año 2012 agoniza, la rutina sigue siendo la previsible. Cenas corporativas, compras de objetos de usar y tirar, esperanza de que el año próximo sea mejor, ánimos ansiosos por llegar a fin de mes y personas que buscan ser valoradas más allá de su sueldo o de su puesto. La ética del mercado dice que tanto ganas, tanto vales. En esa moral, proliferan los deseos y sueños incumplidos que frustran a los más exigentes y motivan a los más ambiciosos. Pero los más crédulos creen que no todo está perdido. Quedan la psicología y la nueva economía como las panaceas para curar los males del capitalismo.

navidad 2011Por supuesto que creo en las bondades de la psicología y la economía para desarrollarnos como seres sociales. Pero mi formación como psicóloga o coach no me hace tener una confianza ciega en ninguna disciplina. La teoría da un marco y una estructura aunque no es suficiente. No basta con las escuelas psicológicas y económicas. Los dogmas no nos salvan de las crisis. Más bien son las personas que emergen de las crisis y si para ello se respaldan en la psicología y en la economía, bienvenido sea. Pero también conozco gente que no ha leído un solo libro de psicología ni de economía y administra su vida y su empresa de una forma admirable.

De todos modos, me gusta reflexionar  sobre la gran ventaja de ser psicóloga en un mundo donde parece que somos los grandes iluminados o los peores del mundo. Si recorremos las librerías de muchos países, veremos que la psicología domina las estanterías de desarrollo personal pero también podemos encontrar mucho de psicología en las novelas policiales de moda o bien hay mucho de psicología en la biografía póstuma de algún célebre. Este 2012 tuve un hijo, terminé de escribir mi primera novela de ficción, mi primer libro de cuentos y nunca había apelado tanto a la psicología para construir cada característica de personalidad de cada uno de los personajes y para cuidar a mi pequeño bebé. Sin duda, la psicología domina el mundo porque los ministros y gobernantes de turno no dejan de apelar a cierto contenido subliminal y psicológico para obtener sus votantes. Aunque la psicología no puede controlarlo todo y así terminamos el año con la masacre de Connecticut  que sin duda, si los psiquiatras y psicólogos hubieran aparecido tanto como las armas en casa de este chico, es posible que hoy no tengamos que llorar tantas muertes absurdas de maestras y niños. Mientras Time elige a Obama como personaje del año, éste le pide a su gobierno propuestas a su gobierno para prevenir actos de este tipo. Quizá la respuesta está en legislar la venta de armas y evitar así que cualquier persona pueda comprar un arma para su defensa personal.

Volviendo a nuestros lados, en 2012  los discursos de los expertos en Liderazgo, siguieron hablando de la felicidad, de disfrutar las pequeñas cosas, de desapegarse de los detalles nimios y entonces una ya no sabe si está escuchando el discurso de alguien que asesora a empresas o alguien que en sus fantasías nocturnas quería ser Sigmund Freud o Carl Jung. Los mismos economistas, seres a los que se recurre continuadamente en esta época de mercados fluctuantes ya no sólo hablan de cifras. Tampoco intentan meramente racionalizar esta crisis de los mercados. La nueva economía también reflexiona sobre estos tiempos ansiosos donde se comparte siempre y cuando se de algo a cambio.

Casi al lado de los psicólogos, coaches y economistas de moda, aparecen algunos místicos que auguran que el  21 de diciembre de 2012 será nuestro encuentro con el fin del mundo. Otros más positivos creen que el mundo recién ha comenzado porque ya no basta con el apogeo del capital y las grandes potencias. Frente a los que hablan de un nuevo modelo económico, algunos coaches y psicólogos creemos fehacientemente en la llegada de un nuevo hombre y una nueva mujer. El nuevo mundo sólo es posible si las personas cambian la acentuación del tener por la del ser.  No me refiero simplemente a movimientos sociales como el 15M o manifestaciones en toda Europa en repudio de los grandes poderes o de grandes injusticias.  Más bien hablo de un tiempo donde proliferen los valores humanos antes que la ansiedad de no llegar a tiempo, el miedo a no llegar a fin de mes y la tristeza de no ser lo que algunos esperaban que sea. Hablo de un contexto donde no haya una tensión entre el deseo y la posibilidad de ser y de hacer.  La aparente independencia y libertad del individuo no evita que sea frágil y vulnerable.

Entonces mi deseo para este 2013 es que cada uno sea protagonista de su vida y sólo asuma papeles secundarios cuando la compañía lo amerite. En realidad, mi deseo es que rompamos esos muros de omnipotencia donde nos protegemos de la crisis, el paro y la soledad. Mi  deseo es que estemos menos solos y aprendamos a rodearnos de la gente necesaria. Entonces si tiramos cosas viejas para limpiar los trastos de nuestra casa, sería bueno que también prescindamos de los prescindibles. No los desechemos porque las personas no somos objetos desechables  pero confiemos sólo en esos pocos o en esos muchos. Demos las gracias a la vida al estilo Violeta Parra de estar un año más en esta tierra generosa. Principalmente debemos agradecer que no estemos solos. Porque como digo siempre, sólo la unión de muchos y la cooperación de varios puede lograr que nuestros sueños se hagan realidad.

¿Los emprendedores en Uruguay están vivos?

La adaptación al entorno ha sido una de las grandes conquistas del ser humano. Desde el hombre de las cavernas en adelante, nuestra condición de seres sociales nos ha hecho modificar nuestro hábitat, gustos, trabajo y hasta crear impulsos para cambiar las negruras de nuestro carácter. En suma, la sociabilidad, que suele ir acompañada de la cooperación, ha permitido ventajas evolutivas importantes. Para el emprendedor, ser sociable y cooperar con otros son dos condiciones esenciales para dinamizar y ampliar sus redes de contactos y posibles clientes. Desde mi faceta de emprendedora en Barcelona, he visto las ventajas de los eventos de networking: conocerse y hacerse conocer para lograr más clientes. De esta idea surge un nuevo emprendimiento llamado MVD Cenas y Networking, que inauguré el pasado 10 de octubre en la capital de Uruguay.

Cuando se aterriza en Montevideo, se dice que ha crecido la economía, que hay un bajo nivel de desempleo(5,5%), que tiene la tasa más alta de penetración de Internet y la banda ancha en América Latina,  que las exportaciones se triplicaron en los pasados años. Pese a estas mejoras en la economía, sigue siendo el país donde  se sigue aspirando a ser funcionario público o empleado bancario. La gente estudia carreras sin la intención de crear imperios sino con la intención de ser contratado de forma fija y estable. Cuando comenzó la crisis en España y subía la tasa de paro, no cesaron de aparecer eventos donde se buscaba la salvación en la figura de los emprendedores. Se decía que sólo los emprendedores iban a sacar a España de la crisis. En cambio, en Uruguay la salida del trabajo estable sigue siendo la máxima aspiración y pese al surgimiento de algunas asociaciones de jóvenes empresarios y organizaciones como Endeavor, el emprendedor parece ser un ser en extinción. Combatiendo esta idea, he creado MVD Cenas y Networking, un evento que se hace el segundo martes y último viernes de cada mes, que pretende nuclear a empresarios, profesionales y gente que quiera conocer gente. Con el pretexto de concurrir a un brindis, luego escuchar la charla de una figura inspiradora y una posterior cena, se trata de ampliar las redes de contacto. Sólo una cosa ha llamado la atención de este evento. Muchas veces las personas que asistieron a los dos eventos que ya se realizaron el 10 y 26 de octubre respectivamente, muestran una cierta timidez para promocionar sus servicios.  Parece ser que hablar de lo que venden o en lo que trabajan sea un asunto para otros momentos. O quizá sea parte de ese ostracismo y opacidad uruguaya donde el simple hecho de destacarse cause cierta alergia. Lo cierto es que para ser un país pujante, floreciente, no basta con la proliferación de multinacionales, bancos y empresas de importación. Para que este país salga adelante, se necesita gente que crea que puede más allá de un jefe. Más allá de las buenas intenciones, se requiere buenas ideas y ejecutar políticas claras para promover las nuevas empresas. Desde el coaching, propongo dar clases de valores y de cultura emprendedora en las escuelas para promover niños que crezcan con confianza en el país y que crean que pueden más allá de la oferta que encuentren en el Gallito Luis. También que se promuevan valores esenciales para emprender como la honestidad, el respeto, la cooperación, la tolerancia y la voluntad. Se sigue esperando mucho del Estado y más bien hay que fomentar los grupos de personas que se unan para generar mejoras y los cambios pertinentes. Hasta ahora, el emprendedor sigue siendo una figura nebulosa en un horizonte que se promociona como estable y claro. Pero sabemos que la estabilidad sólo se solventa si las posibilidades de negocio son variadas y no dependen sólo de bancos y empresas multinacionales.