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Elogio a la impureza

Hace un tiempo, fui a una cena en Barcelona invitada por un amigo y resultó que era un encuentro para debatir sobre catalanidad. Entre los temas que preocupaban a los presentes era el tema de la pureza del catalán, sobre cuántos catalanes puros había en la sociedad, cuánto de pureza había en cada catalán y se felicitaban por aceptar tener un Presidente de la Generalitat de Cataluña que no fuera catalán puro, ya que José Montilla nació en Iznájar, Córdoba, una ciudad de Andalucía.

Los catalanes presentes veían como un símbolo de tolerancia el hecho que aceptaran un presidente que no hubiera nacido en ninguna de las provincias catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida o Girona). Esto podría sonar extraño para un habitante de Nueva York aunque no es más que el reflejo de la fragmentada España. En la capital de Cataluña, se considera a el resto de España son diferentes países con una nacionalidad propia. Por tanto, siempre surge la polémica cuando alguno que no ha nacido allí triunfa por sí mismo. Desde mi rol de outsider, reconozco que como uruguaya, residente en Barcelona, vengo muy mezclada con ingredientes italianos y españoles. Además creo que los verdaderos triunfadores suelen vislumbrar fronteras abiertas. ¿O creen que los zapatos de Manolo Blahnik serían tan conocidos mundialmente si él hubiera permanecido en Canarias? Por el momento, los catalanes se han librado de tener a otro impuro. El ídolo de Carrie Bradshaw, la heroína de “Sex and the city” ha abierto sólo una tienda en la calle Serrano de Madrid. Aunque Blahnik, nacido de padre checo y madre canaria, residente en Londres, no tenga tienda en Barcelona, al menos los catalanes se conforman con una tienda de otro zapatero de guante blanco: Stuart Weitzman. Tanto Blahnik como Weitzman saben que el mundo es diverso y que entiende de mezclas. Sin duda en la diferencia está la riqueza.

Quizá por una afición a la mezcla, veo con buenos ojos a todos los que asumen cierto espíritu cosmopolita y me sorprende escuchar cuando los catalanes se quejan de la gran afluencia de extranjeros en su mercado de la Boquería o cuando ven inundadas sus ramblas y sus paseos marítimos de alemanes, ingleses, extranjeros en general, a los que ellos llaman, a veces cariñosamente y otras despectivamente, “guiris”. Francamente, aún me cuesta imaginar a uruguayos discutiendo sobre la pureza del ser uruguayo. Primero porque nos encanta saber que provenimos de alemanes, italianos, españoles, polacos, franceses y algunos hasta nos lamentamos de no tener indígenas para sentirnos más mezclados. Posiblemente un debate similar realicen los hombres y mujeres en los tiempos que corren. Ni los hombres creen que son cien por ciento masculinos y rudos de película. Ni ellas creen que son cien por ciento femeninas y esposas relegadas al hogar y al cuidado de sus hijos. Ya no quieren ser lo que otros pidieron que sean. Ellas y ellos quieren ser lo que sienten en el momento. En este disfrute del aquí y ahora, los hombres y las mujeres de Barcelona dejan de lado algunas expectativas sociales como la formación de una familia a una determinada edad porque eso quita tiempo para el culto hedonista.

Mezclados o no, he tenido la oportunidad de conocer a muchos escritores, artistas y músicos tanto en Barcelona como en Montevideo. Algunos viven en soledad y hacen obras magníficas. Pero la mayoría de nosotros vivimos con otras personas y muchas veces esas personas contribuyen a nuestra fuerza y equilibrio. Por tanto, permítanme dudar sobre esas personas alegres de su estado de soltería. Una vez termina esa sensación momentánea tras los romances, suele sobrevenir el vacío existencial. Algo de eso, he podido comprobar tras escribir “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado”(**). No solamente no estamos tan felices siendo solteros eternos sino que además nos cuestionamos hasta dónde nos va a llevar tanta autonomía e individualismo. Posiblemente de este espíritu sean más propensas las mujeres que los hombres. Ellas, por su educación sentimental, siguen evitando idealizar el amor pero lo siguen teniendo en el estandarte de los objetos de culto, siguen queriendo querer sin apego pero se extrañan cuando un hombre no las llama, no les paga la cuenta en el restaurante, no les dice cosas bonitas y no les presta la suficiente atención.

Sin duda, cada minuto de nuestra vida estamos inventando el mundo. Eso es lo que hacen hombres y mujeres en nuestros tiempos. Surge una reinvención del ser frente a las adversidades. Hay un cuidado de sí para ser objeto de deseo del otro pero al mismo tiempo, hay una necesidad de preservarse del otro, que puede causar tanta atracción como temor. Aunque los miedos no pueden evitar una realidad. Somos seres físicos, nos gusta tocarnos, escucharnos, sentirnos y si no pudiéramos pensarnos, ni imaginarnos, no nos reconoceríamos. Y los hombres y mujeres se reconocen a partir de que se piensan. Ellos siguen pensando a una mujer como alguien sensible, que educa, que cuida a los niños. Por eso, están perplejos ante esta mujer que muestra autonomía sexual e independencia económica. Ellas piensan al hombre como un ser que se enfoca en sus cosas, es práctico, protector y por eso, algunas reaccionan incómodas cuando ellos también dicen que no, lloran, se depilan y usan cremas. Básicamente el conflicto surge porque ya no parecen quedar hombres cien por ciento puros con características estrictamente masculinas y tampoco hay mujeres que se jacten de contener únicamente rasgos femeninos. Cada uno de los géneros se ha estado observando y se está tomando prestado sus rasgos más peculiares. Durante décadas, hemos sido irradiados por días lumi¬nosos que nos permitía ver al hombre y la mujer de una forma transpa¬rente, sin tapujos y de forma previsible. Tras años de fogonazos que iluminaban una mujer y un hombre con roles claramente identificables, vivimos un crepúsculo donde nada parece claro. Y en esa oscuridad estamos hasta que alguien encienda la luz.

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Puedes comprar el libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(Letras Difusión, 2009) en toda España, Fnac L’Illa, El Corte Inglés, Catalonia, Bertrand, Jaume’s

En Internet, puedes comprarlo en:

El 9 de septiembre de 2009 volví a presentar mi libro

Con la presencia de Mayte Ametlla, periodista de Onda Cero presenté nuevamente mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado” en Librería Catalonia

Más info sobre el libro: http://www.singlecoach.es/subsec2.php?id=19

Lost cause

MTV.com, in reporting on Sea Change’s upcoming release, referred to “Lost Cause” as “sparse and melancholy, driven by a folksy guitar passage and soft, sedated vocals and embellished with soft brush drumming.” That’s pretty accurate. This was the “single” for the album, as there was a video made, and Beck performed it on David Letterman’s show, Conan O’Brien’s show, and Jay Leno’s show, as well as Saturday Night Live.

The interesting twist on this “break-up” song is all the people watching you, from the “sorry eyes” not allowing for any privacy. Beck allowed in one interview that this was a reference to Los Angeles (“this town is crazy / nobody cares”). (“Yeah, it’s an L.A. line,” he says regretfully. “I wanted to take that line out, but I was too lazy. It is, though. People are very, I don’t know, blasé.”) The third verse builds on that a bit, where it becomes clear that though people are always watching, they’re rarely supportive.

Guess, I’m doing fine

“Guess, I’m doing fine
There’s a blue bird at my window
I can´t hear the songs he sings
All the jewels in heaven
They don´t look the same to me
I just wade the tides that turned
Till I learn to leave the past behind
It´s only lies that I’m living
It´s only tears that I’m crying
It´s only you that I’m losing
Guess I’m doing fine
All the battlements are empty
And the moon is laying low
Yellow roses in the graveyard
Got no time to watch them grow
Now I bade a friend farewell
I can do whatever pleases me
It´s only lies that I’m living
It´s only tears that I’m crying
It´s only you that I’m losing
Guess I’m doing fine
Press my face up to the window
To see how warm it is inside
See the things that I’ve been missing
Missing all this time

Beck: vocals, acoustic guitar, synth, harmonica, background vocals

Me gusta este video de Beck, que pertenece a su álbum “Sea change”. Es una canción de desamor, donde el artista reconoce las lágrimas perdidas, las mentiras vividas y la marcha inevitable de la amada. Pero pese a eso, con ironía, canta: “guess, I’m doing fine”.Me gusta la melancolía del artista arrojando su guitarra como una metáfora de arrojar las penas. Luego la recupera y la arrastra como un juguete. Así mientras camina en un parque y parece hundirse en el abismo de los recuerdos. En la actualidad, no hay casi originalidad en los videos musicales. Todos muestran al artista, sea chica o chico, bailando, en fiestas, rodeado de personas que ríen, seducen y bailan. Cuando aparecen vídeos de este tipo sin casi ornamento, las imágenes resultan más placenteras porque es algo que no estamos acostumbrados a mirar. La MTV, VH1 con esos videos plásticamente perfectos pero sin casi ideas originales de videos, exceptuando algunos artistas. Entre ellos, pese a que no forman parte de mis grupos favoritos, me agrada mucho el video de la canción “Hold me tight” de Marlango. Allí Leonor Watling se luce y las imágenes del grupo en el campo son realmente bonitas.