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¿Sabes escribir tu propio guión?

Uno de los consejos que da Stephen R. Covey  en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” es recordar que todas las cosas se crean dos veces.  Primero, hay una creación mental y luego hay una creación física.

Por ejemplo, pensamos la remodelación de una oficina. Uno lo crea primero en su cabeza, luego busca apoyo de arquitectos, diseñadores de interiores. Piensa si quiere espejos o puertas corredizas. Trabaja con ideas. Se trabaja con la mente hasta llegar a una imagen clara de lo que uno quiere construir.  Después traza el plano y elabora el proyecto de construcción y recurre a un arquitecto que se encargue de la casa de sus sueños.

Consideremos otro ejemplo, el de una persona que está buscando un trabajo en este momento.  Si queremos tener éxito,  también en este caso corresponde definir con claridad lo que se está tratando lograr.  Uno piensa cuidadosamente en las cosas que ha trabajado hasta ese momento,  se fija un objetivo en el mercado, y después organiza todos los elementos (enviar curriculum, contactar personas, crear un perfil en Linkedin) para dar en el blanco. El grado con que uno empiece con un fin en mente determina a menudo si se puede o no crear un plan exitoso, ya sea empresa, trabajo, libro o película.

Para desarrollar de forma efectiva nuestra creatividad, debemos ser autoconscientes y responsables de nuestra propia creación. Muchas personas crean a partir de lo que le dictan otras personas. Crean una familia pensando en sus padres. Crean una empresa siguiendo los pasos de un familiar exitoso. Pero estos guiones provienen de personas, no de valores. Y surgen de nuestras vulnerabilidades, de nuestra propia dependencia con respecto a los demás, a viejos hábitos y nuestra necesidad de pertenecer a un grupo.

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La autoconciencia, la imaginación y la conciencia moral nos permiten hacernos cargo de nuestra propia creación. En otras palabras, esos son los valores que nos permitirán escribir nuestro propio guión.

La proactividad se basa en el privilegio de la autoconciencia.

Por medio de la imaginación, podemos visualizar los mundos potenciales que hay en nuestro interior. Junto con la autoconciencia, nos permiten escribir nuestro propio guión.

Dado que ya vivimos con muchos guiones que nos han transmitido, el proceso de escribir nuestros propios guiones es en realidad un proceso de reescritura o cambio de paradigma. Cuando reconocemos los guiones inefectivos, los paradigmas incorrectos que están en nuestro interior, podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.

Por ejemplo, el caso de una mujer que es educada en el odio a la familia de su desaparecido padre. Una madre posesiva y demandante le inculca eso desde niña. Durante muchos años, esta mujer cree que la familia de su padre no le prestaba atención, ni la quería, ni habían sido buenos con ella. Cuando crece, decide cuestionar ese paradigma mental que le han impuesto y toma las riendas, reescribe su guión, se atreve a conocer a la familia de su padre y se da cuenta que son cálidos, y que no son tan malos. Reescribe su guion, desarrollando su autoconciencia, empleando su imaginación y conciencia moral. A partir de ese cambio de paradigma, crea nuevas relaciones a su alrededor.

Al desarrollar nuestra autoconciencia, muchos descubrimos guiones inefectivos, hábitos profundamente enraizados e incongruentes con las cosas que valoramos en la vida.

¿Por qué crear mi propio guión si el que me ha marcado mi familia ha funcionado hasta ahora? ¿Por qué buscar otra perspectiva de vida si mi pareja parece feliz? ¿Por qué predicar la paz si durante años fui partidario de la guerra? ¿Por qué practicar el desapego si durante décadas fui ostentoso y arrogante? Quizá las nuevas búsquedas refieran a encontrarnos con nuestro ser más íntimo, con aquello que somos y no con lo que tenemos.

Y para finalizar la reflexión, pueden ver aquí una de las últimas entrevistas a José Mujica, presidente de Uruguay. Sus palabras van más allá de la política, de si eres de izquierda o de derecha. Son palabras que hablan de valores, de la importancia de gestionar el tiempo y de algo tan simple como apreciar la vida.

Y los que no puedan escuchar a Mujica porque su perspectiva les impide ver más allá de su rol político, les dejo con un video donde salgo hablando de creatividad en el programa Hola Barcelona.

La ansiedad tan temida y tan creada

Demasiado trabajo, demasiados objetos, demasiados compromisos, demasiadas frustraciones. La ansiedad parece ser la reina del siglo veintiuno. Previamente al estallido, debemos dirigir nuestra propia vida. En la búsqueda del equilibrio, vale la pena apuntarse al minimalismo emocional.

En tiempos hipermodernos, donde todo el mundo tiene prisas y falta de tiempo, la ansiedad parece ser la patología de moda. Ya lo comenté en mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado”.  Cuando la persona se muestra ansiosa sobre un asunto específico, como los perros, las arañas o las reacciones negativas de los demás, la persona tiene claro respecto a qué se siente ansiosa. Sin embargo, mucha gente se muestra ansiosa sobre el mismo hecho de estar ansiosos y esto es tan común y normalmente tan poco comprendido, que esto les conduce a una mayor ansiedad. Como todo tiempo contradictorio,  el soltero que teme al compromiso, además ansía conseguir una pareja y el trabajador que detesta su trabajo también teme el desempleo.  Es la ansiedad del abrazo que no se da, del trabajo deseado y es principalmente ansiedad de lo que aún no se ha vivido. De esta manera, late el corazón con fuerza cuando suena el teléfono en el supermercado, en la oficina o en casa.

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En realidad, el ansioso debería permitirse vivir sin miedo pero la lógica no siempre coincide con la realidad. Por tanto, el ansioso de amor puede permitirse fluir en su primera cita con alguien.  Y el ansioso laboral puede permitirse disfrutar también en su oficina. El ansioso ante los negocios que se le avecinan, puede hacer uso de la paciencia para filtrar las emociones inadecuadas como la ira, el miedo, la desconfianza.

Cuando establecemos metas posibles, definimos nuestras prioridades, dejamos de acumular objetos y nos atrevemos a vivir en el presente, ya no estaremos ansiosos por tener el coche de moda ni por aquello que no tenemos. Sin prisas, con pausas, miraremos de reojo al pasado, disfrutaremos el presente para ir seguros ante un futuro prometedor.

 

 

El tiempo que nunca sobra pero siempre falta

Recientemente tuve el placer de impartir varias conferencias a la nueva generación de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay. Además de comenzar a trabajar como docente en algunas asignaturas, previamente se me solicitó que les hablara sobre Gestión del tiempo a los alumnos de Montevideo, Maldonado y Salto.

Sin duda, el tiempo es un tema apasionante desde cualquier perspectiva, ya sea desde la historia, la filosofía, la economía o la mera cronología. Desde muy joven, me declaro una curiosa de todo lo que acontezca en este tiempo, tanto en nuestro tiempo mental como histórico y filosófico. Como madre, me maravillo de los avances de mi pequeño bebé, Nicolás, agradezco que su papá sea tan buen compañero en este tiempo que nos tocó vivir,  admiro cada día más a todas las madres del mundo y como tantas, debo conciliar el tiempo de mi familia con mis consultas de coaching y psicología, mis clases como docente en la Universidad y el armado de Ruta feliz, un programa de televisión de desarrollo personal, que se emitirá en Nuevo Siglo Tv y donde me acompañará Pedro Amador, otro inquieto en indagar el alma humana.

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Por todo esto, considero que no podemos medir el tiempo por el dinero que invirtamos o ganemos.  El tiempo es más valioso que el dinero. Porque es un recurso irrecuperable y limitado. Aunque nos cueste reconocerlo en esta época tan dinámica y cambiante, la pérdida del dinero suele ser relativa porque ocasionalmente surgen las posibilidades de volverlo a recuperar. En cambio, el tiempo se marcha de forma irreversible.

Aquello que pasó sólo podemos evocarlo con la fuerza de la nostalgia y con cierta melancolía por lo que ya no es. Hace unos años, tuve la oportunidad de conversar con Emilio Cuatrecasas, presidente de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, uno de los bufetes de abogados más importantes de España, quien me confesó que lo único que le faltaba en su vida era tiempo. No sólo Cuatrecasas quiere más tiempo. Muchas madres trabajadoras quieren tener más tiempo con sus hijos y evitar una doble jornada en casa y en la oficina. Muchos ejecutivos de multinacionales ansían pasar más tiempo en sus hogares que encima de aviones. Mucha gente se lamenta de todas las veces que ha perdido el tiempo. Otras personas ven la vida como un camino indefectible hacia la vejez y las arrugas y tratan de evitar ese camino a través de las cirugías y el botox. En cambio, los niños y los jóvenes hacen un uso indiscriminado del tiempo, como si la vida fuera interminable.

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En nombre de hacer más cosas en menos tiempo, las horas y los minutos que llenan nuestra vida pueden convertirse en nuestros enemigos. El tiempo se nos escabulle o nos sobra o nos falta. Pero es una de las preocupaciones actuales. El tiempo a envejecer, el miedo a no aprovechar el tiempo, los plazos de entrega de un trabajo o proyecto, las presiones de algunos para llegar a fin de mes.Entre tanto, poblamos nuestro tiempo de una serie de rutinas. La mayoría de hombres y mujeres están acostumbrados a la rutina de ganar dinero y gastarlo. Con los vaivenes económicos, las personas limitan esos hábitos consumistas que se han vivido en los últimos años y recurren a conservar lo más esencial.

De todos modos,  el tiempo sigue siendo oro. En el mundo de la empresa, la eficiencia es fundamental. Nuestra cultura se enorgullece de este tipo de eficiencia multi-tarea. Leemos mientras comemos, miramos la TV mientras estudiamos,  y pensamos en nuestros problemas mientras conducimos.   Lo cierto que el aspecto más común en el manejo del tiempo es que las personas suelen ser reactivas en vez de proactivas. En vez de actuar hacia metas a largo plazo, reaccionan a presiones externas.

Una manera de actuar de forma proactiva es utilizar la tecnología para organizar nuestro tiempo de forma efectiva. Para ello, debemos ser simples y no cargarnos con varias agendas, ni varios cuadernos, ni varios teléfonos. Basta que tengamos un laptop, un cuaderno, una agenda, un celular, eso es una forma de fácil acceso a nuestra información. Si tenemos varios objetos, la información también estará en varios sitios. En cambio, si simplificamos, será sólo un lugar donde vayamos a buscar esos datos. Por supuesto que esto no evita que hagamos las suficientes copias de seguridad de la información.

Otro tema muy usual que nos impide ser efectivos con nuestra agenda es el uso abusivo del mail. A veces una llamada simplifica el asunto y eso evita una cadena de mails por el mismo asunto. La tendencia al mail se debe a que se cree que se molesta si uno se atreve a llamar. Lo cierto que una llamada o una reunión personal muchas veces evita una correspondencia larga, tediosa y repetitiva.

Para saber si estás haciendo un uso efectivo del tiempo, mira tu escritorio. Revisa si tienes papeles, post it, trozos de recortes, varias tarjetas y carpetas sin apilar. Si ese es el aspecto de tu escritorio, comienza por ordenar y de esta manera, comenzarán a ordenarse tus ideas y planificaras con mayor cautela y firmeza. Tras mirar tu escritorio, trata de observarte a ti mismo. ¿Sueles procrastinar, es decir posponer las cosas para después? ¿Cuántas cosas tienes pendientes hace más de seis meses? ¿Cuándo crees que sea el momento de comenzar a hacerlo? Quizá la manera que dejes de procrastinar sea que te marques una lista de cosas para hacer que sea posible, concreta y alcanzable. Enumerar diez cosas pendientes hace que te agobies y sigas sin hacerlo. En cambio, si te marcas hacer primero lo que más te gusta, seguro que llegarás más pronto a hacer eso pendiente que no te agrada tanto.

Para terminar, los dejo con un video muy divertido sobre esto de procrastinar

Las nuevas empresas en entornos cambiantes

Vamos a pensar en una empresa de nuestros días. Hace muchas décadas atrás, se pensaba en un jefe que ejercía su autoridad y varios empleados que tenían más deberes que derechos. Afortunadamente, en el siglo XXI eso ha cambiado. En esta progresión, se han ido negociando reglas de aquello que consideran que debe ser un trabajo. Por ejemplo, a determinada hora, el empleado pueda salir a almorzar un promedio de treinta a ciento veinte minutos o puede tomarse el día libre en caso de la pérdida de un familiar. Incluso puede exigir una oficina donde haya ventanales que reflejen la luz del sol.  Pero como en toda relación, hay cosas que uno espera de su trabajo y no siempre las dice. Suele ocurrir que en el mundo 2.0 y del auge de las nuevas tecnologías, las mujeres y los hombres quieren estar motivados cuando realizan su trabajo. Eso implica horarios flexibles, consideración por parte de sus jefes y planes de capacitación, que se renueven según las necesidades.

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Hace un tiempo, visitaba la empresa Mango y Alfonso Letosa, su responsable de Recursos Humanos, me relataba que ese año, los empleados habían pedido que se trabajara la gestión del estrés. Una empresa multinacional como Mango aplica el mimo y la consideración y así se asegura mayor motivación y productividad en la jornada laboral. ¿Qué sucede con empresas más pequeñas? ¿Tienen suficiente presupuesto para destinar al bienestar de sus trabajadores o se benefician de la ansiedad y el estrés para llegar a sus objetivos anuales? La posible respuesta podría ser depende. Y de lo que depende siempre involucra a los líderes.

Hoy la firma de un contrato indefinido no basta para la felicidad de los trabajadores. Además de aportar su talento y eficiencia para el logro de la tarea, los empleados saben que un buen desempeño sólo es posible si existe unión entre sus miembros. Esto no implica que no haya conflicto pero todos los miembros comparten similares códigos de cómo debe hacerse el trabajo. Aunque esto no evita que las formas de hacer las cosas se deban renovar constantemente. Las empresas existen en entornos que se modifican constantemente, que exigen las capacidades de realizar continuos cambios.

De la misma manera, una empresa comandada por un consejo de socios implica una organización compleja. No tanto por los empleados que esos socios deciden tener sino por el sistema de creencias que cada uno trae. Cada empleado trae una combinación de actitudes, supuestos básicos, expectativas, prejuicios, convicciones y toda esa combinación la aportan a la empresa.  Las creencias individuales se entrelazan para formar las premisas rectoras que gobiernan una organización. Los jefes mantienen y refuerzan los tipos de creencias que sostienen cada uno de sus miembros individualmente. El sentimiento de pertenencia, el sentir que se forma parte de algo, es uno de los elementos centrales del éxito de una marca o empresa. Basta ir a Mc Donalds o Starbucks donde los empleados parecen disfrutar el reino de los carbohidratos o la variedad de cafés.

A su vez, la empresa no existe fuera de un contexto social. En forma parcial, la cultura determina la estructura organizacional y no lo hace en forma total porque construye sus propios significados. Así como la circulación cerebral tiene un mecanismo de autorregulación propio, la totalidad del sistema organizacional se va ir regulando a sí mismo. A su vez, las partes de esa organización, con el paso del tiempo, van a ir cambiando y eso mantiene de alguna manera el equilibrio del sistema, porque cada uno va asumiendo los roles que se necesitan según sean las circunstancias externas.

Todo esto significa que una conducta que aqueje a algún miembro de una empresa no puede ser concebida separada de la posible de conducta del otro. Las personas pueden influirse mutuamente y lo hacen todo el tiempo. En realidad, algunas personas se especializan en influir sobre otras, más allá de ser líderes de opinión o políticos reconocidos. Por alguna razón, en las últimas décadas, podría decirse que el arte de influir está puesto en discusión. Los líderes ya no son indiscutibles sino más bien se les discute todo. Así sucede también en un contexto más acotado. Los hijos se rebelan a las palabras de sus padres. La esposa ya no escucha al marido sin chistar. Y el hombre no cree que su carrera será su último fin en la vida. En estos tiempos de interrogantes, la palabra crisis aflora como la gran protagonista. Crisis de la familia, crisis de la escuela, crisis de las instituciones, crisis de la familia. ¿Podríamos aventurarnos que es el fin de una era donde las instituciones como la empresa y la familia imponían su ley tras la figura del jefe o del padre y la madre? Nos queda el tiempo para responder esta pregunta y mientras tratamos de responderla, los dejo con un excelente vídeo excelente  sobre el tiempo que nos está tocando vivir.

Sobre la eficacia mental y las emociones que nos causan los políticos

¿Somos emocionalmente eficaces?

“Es una falta de respeto eso que hace usted”, me increpa fríamente una señora con acento alemán y de unos sesenta años en un supermercado de Barcelona. “Señora, ¿qué le molesta que me tome mi tiempo para poner la comida en las bolsas. ¿Ha visto todas las cosas que llevo? No sufro de estrés así que no veo la prisa”, le comento amablemente. “Pero están las personas esperando, debe hacerlo más rápido porque quedamos pendientes de pasar”, me dice elevando la voz. “Señora, he esperado que el cliente anterior ponga sus cosas en las bolsas y no me ha impedido ir guardando mis cosas. Puede usted hacer lo mismo y no esperar que yo termine”, le contesto en un tono firme. “Es una falta de respeto que no se apure y no haga eso de forma rápida”, grita esta vez la señora. “Señora, la que está faltando el respeto es usted al ofenderse porque yo no asumo una actitud de persona estresada y con prisas. No se puede ofender que las personas no tengan sus mismos tiempos. Cada persona escribe, camina y pone la comida en las bolsas al tiempo que considera oportuno para su ritmo corporal”, concluí nuevamente de forma amable.

Ante la ira de la señora, debí apelar a todo mi control emocional para no reaccionar reactivamente y ser un reflejo de su ira y su agresividad. Lamentablemente, día a día, estamos sujetos a este tipo de reacciones de las personas que nos rodean. La intolerancia, el egoísmo y la falta de empatía es un caldo de cultivo del estrés que nos rodea. Pero para dominarlo, debemos reconocer esas emociones que están circulando. 
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Durante la última década y sobre todo gracias a los aportes de Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia emocional”, han aparecido muchas investigaciones científicas sobre la emoción. No sólo por la aparición del escáner cerebral que nos permite ver cómo pensamos, sentimos, imaginamos o soñamos según el momento sino por los aportes de la ciencia certificando la influencia de las emociones positivas en la salud y el bienestar.

En el lenguaje popular, las palabras “sentimientos” y “emociones” se utilizan indistintamente pero no son lo mismo. Los sentimientos son la parte consciente de las emociones. En realidad, las emociones básicas son las que nos vienen por herencia biológica y son universales. Todas las culturas reconocen al miedo, la ira, la tristeza, la alegría, la sorpresa y el asco. Luego aparecen emociones más complejas, que se componen de las emociones básicas pero con influencias culturales. De ahí surgen los celos, la envidia, la vergüenza. Estas emociones son más individuales, ya que unos sienten celos con ira mientras otros lo mezclan con tristeza. El país influye mucho. Por ejemplo, una emoción típicamente española y latinoamericana es la vergüenza ajena o también considerado sentido del ridículo. Esta emoción compleja prácticamente no existe para los ingleses y franceses.

En el último tiempo, muchos políticos españoles han señalado una especie de vergüenza ajena ante cada nueva actuación del gobierno español. Ante el nuevo programa de gobierno dispuesto por el presidente español Mariano Rajoy, este no difiere demasiado del descontento que causaba  José Luis Rodríguez Zapatero. Su predecesor tenía la  intención de aumentar la inversión en innovación y en tecnología, promovía  los lemas “menos ladrillo y más ordenadores” o “menos petróleo y más energías renovables”,  y cuando se aspiraba a ese modelo, era inevitable que surgieran emociones como el “miedo al cambio”. “¿Cómo vamos a hacer si la construcción mueve al país?”, decían los escépticos. “¿Pero qué sucederá con el futuro de tantos arquitectos, constructores y obreros?”, cuestionaban otros. “¿Y las personas que dependen económicamente del oro negro?”, preguntaban otros. Aunque luego también aparecen apoyos que hablan de tiempos dinámicos y sostenibles. Sin duda, cualquier propuesta de acción económica a seguir no está exenta de una reducción de beneficios en otros ámbitos y un inevitable “miedo” ante lo imprevisto. Hoy Rajoy promete un gobierno exento de corrupción ante el descubrimiento de 11 millones de euros en una cuenta en Suiza a nombre del ex tesorero de su partido. Y tan sólo puede soñar que descenderá el desempleo en un país donde la gente lucha cada día para no perder la esperanza.

Por lo demás, en estos tiempos de cambio y crisis, no siempre los empresarios y trabajadores están preparados para la carga psíquica, física y psicológica que implican las novedades. Más allá de enseñarles a regular sus emociones a los trabajadores y empresarios, también sería bueno comenzar con el problema desde la raíz. El autoconocimiento, el autocontrol, la proactividad, la interdependencia, la empatía, el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar con los demás deberían ser habilidades de aprendizaje en las escuelas tanto como el inglés, catalán, Matemáticas. 

Pero mientras las instituciones y los organismos del gobierno se ponen de acuerdo, desde Single Coach actualizo mi curso “Líderes con Inteligencia Emocional” que combina la Gestión del tiempo y técnicas de coaching para perder el miedo a hablar en público. Al mismo tiempo porque creo que el amor es una de las emociones más positivas del ser humano, sigo recomendando mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(*).  Este libro inspiró mi documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo“, que pone en imágenes este mundo posmoderno de encuentros y desencuentros entre hombres y mujeres.

¿Quieres dar tu opinión sobre este tema? Escribe a info@singlecoach.es

Y los dejo con un vídeo relacionado con las emociones de una conferencia que realicé hace un tiempo en el Fnac L’Illa de Barcelona.

(*)El libro es el producto de una investigación que cuenta con testimonios de hombres y mujeres de Argentina, España, Estados Unidos, México y Uruguay. Puedes comprar el libro en Fnac, Excellence, Bertrand, Catalonia y Jaime s y más librerías de España.  El documental se inspiró en el libro pero su guión es totalmente diferente.

Las vacaciones y el tiempo para una pausa

Mientras Barcelona recibe su invierno con un clima bastante agradable, en Montevideo acontece el verano. Cuando suben las temperaturas, muchas personas se despojan de sus ropas y de muchos prejuicios. El verano parece ser la estación ideal para disfrutar del amor y de la amistad, hacer ese viaje que teníamos postergado, cambiar ese hábito que nos ha traído problemas con los otros. También es la etapa ideal para revisar nuestras dudas y certezas y emprender un nuevo camino en caso que sea necesario. Pero sobre todo es el tiempo para hacer eso que no siempre tenemos tiempo. Y para dejar de vivir tan acelerados. El verano y las vacaciones no nos permitirán detener el tiempo pero sí disfrutarlo más, sin agobios ni presiones.

Buen tiempo para el amor

Los expertos señalan que las feromonas humanas, esas sustancias causantes de la atracción entre hombre y mujer, tienen un efecto mayor con los primeros calores. Con el alargamiento del día, el calor provoca que las personas pasen más tiempo fuera de casa: paseando, haciendo compras, disfrutando la playa o en la piscina. Del mismo modo, las personas parecen más propensas a relacionarse. Además de ser un buen momento para comenzar a ocuparse de uno mismo y dejarse de preocupar por cosas vanas e inútiles, las vacaciones son también un buen momento para mostrarnos más abiertos al contacto con el otro. 
Otros dicen que las vacaciones son el desencadenante de rupturas. La rutina y los hábitos de cada uno se ponen en juego aquí. Él puede pensar que las vacaciones son un momento ideal para descansar y alejarse de todo contacto con el exterior. Y ella puede pensar que es el momento perfecto para salir, divertirse, practicar diversos deportes y disfrutar de todas las excursiones que se presenten. En este caso, se hace imprescindible que cada uno respete los gustos del otro sin dejar de ser ellos mismos.

Cuando surge el conflicto ante la diferencia, resulta beneficioso revisar, analizar y discutir sin faltar el respeto. La negociación es básica en el amor. Por tanto, puede que ella prefiera salir de compras por los mercados del pueblo y él prefiera yacer en su tumbona, dormitando o leyendo el periódico. Eso no quiere decir que sean incompatibles. Simplemente que en ese momento les apetece distintas cosas. Respetar los tiempos de cada uno es primordial para lograr una buena relación. En este caso, lo más efectivo sería acordar que ella vaya a sus compras, él permanezca tumbado y luego se encuentren en el chiringuito de una playa cercana.

Tiempo de reencuentro con amigos y familiares

Durante nuestras vacaciones, podemos enfocarnos en proyectos que habíamos dejado pendientes. Una salida a pescar con algún familiar, un fin de semana con amigos, una cena pendiente con compañeros de trabajo. Después de todo, no hay mejor tiempo perdido que el tiempo invertido con nuestros afectos.

Aprovechar las vacaciones para emplear bien el tiempo

Para conocer el verdadero valor del tiempo, debemos disfrutarlo y no sentirlo como algo que se nos evade. Si empleamos mal el tiempo, es natural que nos quejemos de su brevedad. Efectivamente, tenemos un 7 por ciento más de tiempo que antes, pero queremos realizar un 20 por ciento más de tareas. Antes era suficiente con satisfacer las necesidades más básicas, mientras que hoy no somos capaces de seleccionar las numerosas opciones que tenemos.
Nuestros deseos crecen con mayor rapidez que el tiempo que tenemos para satisfacerlos. No busquemos en otra parte la raíz profunda de nuestra sensación de falta de tiempo.

El único tiempo que puedes controlar es lo que hagas en tu agenda de 24 horas. Tú decides tus horas de descanso, de sueño e incluso de oficina, porque puedes decidir cómo organizarte. Si antes de partir de vacaciones, solías tener esas agendas colmadas, que te dejaban con agotamiento, puedes comenzar a renunciar y priorizar. Lo primero que tienes que hacer es reconocer dónde estás, actuar en los asuntos significativos y eliminar todo lo que te está quitando tiempo de otras actividades.

Preocuparse por algo no implica progresar en ello. Generalmente, existe una relación inversa entre las preocupaciones que tenemos en mente y lo que en efecto hacemos por resolverlas.

El verano y las vacaciones pueden ser un buen momento para que dejemos de ser tan exigentes con nosotros mismos. Podemos aprender que no pasa nada malo con las cosas que aún no hemos hecho. Debemos tratar de ser eficaces pero estar en paz cuando no hemos podido terminar algo.

Debes tomar conciencia y decidir a qué queremos dedicar nuestro tiempo, poner prioridades, saber decir ‘no’ y ser valiente, porque pueden verte como un bicho raro por no haber visto el último partido del Mundial. La reserva de tiempo para uno mismo es esencial. Podemos aprovechar las vacaciones para crear el hábito de estar solos un rato al día. Parar un momento para decidir dónde voy y cómo voy.

¿Podemos reaprender a vivir en el verano? En cualquier momento del año, podemos decidir que somos los dueños de nuestra vida. Nadie más que nosotros. Ni mi padre, ni mi jefe, ni mi pareja, solamente yo puedo decidir sobre lo que me hace feliz. Para ello, debo ser responsable y elegir sobre lo mejor para mí en cada momento.

Elegir lleva riesgos y responsabilidades, pero a la larga es siempre grato. El lector, que ha decidido leer este post, ya ha elegido. Se ha dado unos minutos para sí mismo, para observar y reflexionar. Ha sabido encontrar tiempo, mejor dicho, ha aprendido a concedérselo. En una época en la que vivimos inmersos en una carrera diaria, la persona que se permite un espacio a la reflexión asume una actitud casi heroica. Ha dado el primer gran paso para disfrutar de una vida plena.

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El dominio del tiempo tiene dos objetivos. El más evidente es ser más eficaz. El más rico y raro es aprender de nuevo a gozar del instante con aquella intensidad que conocimos, cuando éramos niños y nos bastaba disfrutar de la sensación de los rayos de sol en nuestra piel y el aroma de los bosques de pino.

Los dejo aquí con un programa que hice en “Hola Barcelona” de BTV, justamente hablando sobre vacaciones y el disfrute del tiempo:

 

Deseo que en 2013 cada uno sea protagonista de su vida

Mientras el año 2012 agoniza, la rutina sigue siendo la previsible. Cenas corporativas, compras de objetos de usar y tirar, esperanza de que el año próximo sea mejor, ánimos ansiosos por llegar a fin de mes y personas que buscan ser valoradas más allá de su sueldo o de su puesto. La ética del mercado dice que tanto ganas, tanto vales. En esa moral, proliferan los deseos y sueños incumplidos que frustran a los más exigentes y motivan a los más ambiciosos. Pero los más crédulos creen que no todo está perdido. Quedan la psicología y la nueva economía como las panaceas para curar los males del capitalismo.

navidad 2011Por supuesto que creo en las bondades de la psicología y la economía para desarrollarnos como seres sociales. Pero mi formación como psicóloga o coach no me hace tener una confianza ciega en ninguna disciplina. La teoría da un marco y una estructura aunque no es suficiente. No basta con las escuelas psicológicas y económicas. Los dogmas no nos salvan de las crisis. Más bien son las personas que emergen de las crisis y si para ello se respaldan en la psicología y en la economía, bienvenido sea. Pero también conozco gente que no ha leído un solo libro de psicología ni de economía y administra su vida y su empresa de una forma admirable.

De todos modos, me gusta reflexionar  sobre la gran ventaja de ser psicóloga en un mundo donde parece que somos los grandes iluminados o los peores del mundo. Si recorremos las librerías de muchos países, veremos que la psicología domina las estanterías de desarrollo personal pero también podemos encontrar mucho de psicología en las novelas policiales de moda o bien hay mucho de psicología en la biografía póstuma de algún célebre. Este 2012 tuve un hijo, terminé de escribir mi primera novela de ficción, mi primer libro de cuentos y nunca había apelado tanto a la psicología para construir cada característica de personalidad de cada uno de los personajes y para cuidar a mi pequeño bebé. Sin duda, la psicología domina el mundo porque los ministros y gobernantes de turno no dejan de apelar a cierto contenido subliminal y psicológico para obtener sus votantes. Aunque la psicología no puede controlarlo todo y así terminamos el año con la masacre de Connecticut  que sin duda, si los psiquiatras y psicólogos hubieran aparecido tanto como las armas en casa de este chico, es posible que hoy no tengamos que llorar tantas muertes absurdas de maestras y niños. Mientras Time elige a Obama como personaje del año, éste le pide a su gobierno propuestas a su gobierno para prevenir actos de este tipo. Quizá la respuesta está en legislar la venta de armas y evitar así que cualquier persona pueda comprar un arma para su defensa personal.

Volviendo a nuestros lados, en 2012  los discursos de los expertos en Liderazgo, siguieron hablando de la felicidad, de disfrutar las pequeñas cosas, de desapegarse de los detalles nimios y entonces una ya no sabe si está escuchando el discurso de alguien que asesora a empresas o alguien que en sus fantasías nocturnas quería ser Sigmund Freud o Carl Jung. Los mismos economistas, seres a los que se recurre continuadamente en esta época de mercados fluctuantes ya no sólo hablan de cifras. Tampoco intentan meramente racionalizar esta crisis de los mercados. La nueva economía también reflexiona sobre estos tiempos ansiosos donde se comparte siempre y cuando se de algo a cambio.

Casi al lado de los psicólogos, coaches y economistas de moda, aparecen algunos místicos que auguran que el  21 de diciembre de 2012 será nuestro encuentro con el fin del mundo. Otros más positivos creen que el mundo recién ha comenzado porque ya no basta con el apogeo del capital y las grandes potencias. Frente a los que hablan de un nuevo modelo económico, algunos coaches y psicólogos creemos fehacientemente en la llegada de un nuevo hombre y una nueva mujer. El nuevo mundo sólo es posible si las personas cambian la acentuación del tener por la del ser.  No me refiero simplemente a movimientos sociales como el 15M o manifestaciones en toda Europa en repudio de los grandes poderes o de grandes injusticias.  Más bien hablo de un tiempo donde proliferen los valores humanos antes que la ansiedad de no llegar a tiempo, el miedo a no llegar a fin de mes y la tristeza de no ser lo que algunos esperaban que sea. Hablo de un contexto donde no haya una tensión entre el deseo y la posibilidad de ser y de hacer.  La aparente independencia y libertad del individuo no evita que sea frágil y vulnerable.

Entonces mi deseo para este 2013 es que cada uno sea protagonista de su vida y sólo asuma papeles secundarios cuando la compañía lo amerite. En realidad, mi deseo es que rompamos esos muros de omnipotencia donde nos protegemos de la crisis, el paro y la soledad. Mi  deseo es que estemos menos solos y aprendamos a rodearnos de la gente necesaria. Entonces si tiramos cosas viejas para limpiar los trastos de nuestra casa, sería bueno que también prescindamos de los prescindibles. No los desechemos porque las personas no somos objetos desechables  pero confiemos sólo en esos pocos o en esos muchos. Demos las gracias a la vida al estilo Violeta Parra de estar un año más en esta tierra generosa. Principalmente debemos agradecer que no estemos solos. Porque como digo siempre, sólo la unión de muchos y la cooperación de varios puede lograr que nuestros sueños se hagan realidad.

Desterrando los problemas de comunicación

 En la era de la información, los grandes problemas surgen por las dificultades de comunicación. La comunicación es el primer paso para relacionarse, contactar con el otro pero además es fundamental para la construcción de la identidad. 

En el campo de la psicología clínica y el coaching, uno de los problemas más frecuentes de consulta son los problemas de comunicación. Detrás de una consulta por conflictos en la pareja, o en el caso de una persona abrumada por problemas de conexión con personas de su entorno laboral, subyacen graves problemas de comunicación

En los tiempos del maestro Sigmund Freud aparecían muchas enfermas de histeria (actualmente denominado trastorno de conversión), considerado el mal de la época. Claro que la represión sexual reinaba en la Viena de fines del siglo XIX y principios del XX . El hecho de comunicar los deseos no siempre era bien visto. Actualmente ese no es el problema, se vive en un mundo donde hay una sobredosis de información, la gente habla abiertamente de sexo y de sus relaciones, en otras  palabras, se habla y se dice todo el tiempo. Pero el tema es cómo se dice. ¿Nos estamos comunicando bien con el otro, con nuestro jefe, con nuestros compañeros de trabajo, con aquel que es objeto de nuestro interés amoroso?

El nivel comunicativo, tiene una importancia crucial en la construcción de la identidad como en el vínculo con el medio social. La identidad se construye según los aprendizajes y diálogos que tenemos con nuestro entorno. Inicialmente surge la comunicación temprana con la madre, ya sea en los primeros cuidados de limpieza y nutrición como con el padre, figura que colabora en la crianza y en la creación de un modelo para el niño. Además los dos progenitores son esenciales para instaurar el lenguaje y los valores determinantes en ese núcleo familiar. Luego llega la etapa escolar donde la maestra contacta al niño con la lectura y la escritura, otro medio esencial de comunicación. Además de su contacto con otras figuras (familiares, amigos), todo esto va generando influencia en el niño, que va forjando su personalidad y su ser en el mundo.

La clave del éxito en cualquier empresa, ya sea el amor, trabajo o familia, depende del modo que se regula el aparato emocional, la subjetividad y los datos objetivos sobre el mundo y eso se logra si se tiene un buen nivel comunicativo. El bagaje adquirido nos permite elaborar nuestros códigos y nuestro modo de funcionar con los otros.

Una buena comunicación no implica meramente una buena retórica, donde se establecen claramente el contenido y los objetivos de ese discurso. También implica una escucha atenta.Escuchar las necesidades y deseos del otro es esencial en la relación de pareja y en cualquier otra relación.

Por ello es tan importante la conexión que una persona tenga con el mundo que le rodea. Si alguien es de su agrado o necesita algo, debe saber comunicar ese sentimiento. Para esto es esencial, primero saber comunicarse con su yo interior, con sí mismo. La comunicación intrapersonal, nuestro diálogo con nosotros mismos, es fundamental.
Students at meeting
Para crear esta comunicación con el otro de un modo fluido, primero debemos saber qué es lo se queremos comunicar. Eso implica autorreflexión y reconocimiento de las fortalezas y flaquezas. Cuanto más correctamente, reconocemos y nos conectamos con nuestros propios sentimientos, más fácilmente sintonizamos con los sentimientos de los demás. Cuanto mejor nos conocemos, más conscientes somos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas.

La incertidumbre acerca del ser y sobre el futuro crea confusión. El reconocimiento de la realidad es el primer camino para amarnos a nosotros mismos, condición esencial para amar a los otros. Si no podemos amarnos y aceptarnos cómo somos, difícilmente aceptemos a los otros y podamos amar de un modo sano al otro.

El amor a uno mismo poco tiene que ver con el egocentrismo ni con la vanidad. La autoestima es esencial para la construcción de cualquier relación y tiene que ver con la entrega y con la generosidad de tiempo y afecto. Del mismo modo que si uno tiene buenos pensamientos para el mundo exterior, genera buenos pensamientos de los otros sobre uno mismo.

Nos comunicamos más efectivamente con los otros cuando tomamos conciencia de nosotros mismos y de las metas que perseguimos en la vida. Eso allana el camino para el conocimiento del ser que nos es ajeno, pero que es objeto de nuestro interés, ya sea nueva pareja, nuevo jefe, nuevo socio o nuevo cliente.  En la medida que ese ser ajeno conecte con nuestras particularidades y diferencias, podremos construir una relación plena entre dos seres tan distintos como compatibles.

Para saber más sobre Comunicación efectiva

Princesas sin trono en un mundo de dominio masculino

En la política, las altas finanzas, los medios de comunicación, siguen reinando los varones. Pese a ello, las mujeres han ganado espacios y alguna que otra huella dejan en la subjetividad masculina en cuanto a las relaciones de poder. Algunas estrategias masculinas para resistir este progreso femenino que no siempre agrada es tratar de conservar los clásicos feudos de poder. Esto se lo puede ver en esas organizaciones laborales típicamente masculinas, donde las mujeres para poder ocupar los puestos más elevados se encuentran que deben asumir un carácter masculino para triunfar en el mundo de la empresa.

De esta manera, podemos ver mujeres con una postura fría, distante, reservadas. O mujeres empresarias que reaccionan escandalizadas cuando alguna de sus trabajadoras queda embarazada y deben cancelar su etapa productiva.

Fuera del mundo de la empresa, surgen varones que no asumen este avance de las mujeres. En Estados Unidos se produjo este fenómeno de la reacción, donde en algunos sectores conservadores se trató de convencer a las mujeres que vuelvan al hogar y a la crianza de los niños porque les habían sucedido cosas horribles en estos años por los avances de las mujeres, especialmente en la esfera pública.

En este abanico de hombres posibles, aparecen también los hombres solidarios que consideran esencial el crecimiento personal y profesional de la mujer.  Entre las peculiaridades de esos varones, está el de afirmar su deseo a que su mujer trabaje, que vaya al gimnasio y que no dependa de su tarjeta de crédito para comprar sus necesidades.

Pero aún este grupo de varones, que celebra a esta mujer que participa en política y accede a puestos de poder, no está exento de cierto grado de perplejidad. Recuerdo una charla que tuve en una ocasión con la psicoanalista argentina Irene Meler, que me comentaba una anécdota en la que había tomado conciencia de la galantería masculina como una estrategia para superar el incómodo avance de las féminas. Meler consideraba que cuando el hombre se siente desorientado ante la presencia de una mujer en una situación de poder, busca sexualizar el vínculo.  La intención parece ser la de transformar el vínculo que es político, económico, laboral, en un vínculo erótico. Pero en realidad la intención latente es una intención de dominio, es decir: recordar a las mujeres que son en última instancia su tradicional objeto de deseo. “Esto lo vi una vez que tuve que estar en una entrevista con un ministro de una localidad del interior de Argentina, donde recibió a una delegación de mujeres que veníamos en una misión especial. Él nos dijo una galantería, no me acuerdo exactamente, pero fue algo así como qué hermosas mujeres que adornan el despacho, y a mí me resultó claro que él se sentía extraño, desconcertado por tener que dialogar con mujeres que venían a interpelarlo políticamente; entonces sexualizó el vínculo para retomar la tradicional posición de hombre”, recordaba Irene Meler en la entrevista que mantuvimos en el año 2000 para el suplemento “La República de las Mujeres” del periódico La República.

En realidad, el conflicto existente entre varones y mujeres va más allá de inseguridades de unos sobre otros. Las tensiones existen en todo grupo humano: en el contexto familiar, laboral, social, político. El deseo y el amor no evitan la tensión y la lucha por el poder.

La capacidad amorosa tradicional estaba cimentada sobre la negación de este conflicto latente. El mejor camino para superar esta tensión es hacerla consciente. Cuando los dos géneros reconocen la posibilidad de amor, de compañía, de concepción de hijos, de creación de una familia y al mismo tiempo, la posibilidad de competir por el poder público, se aligeran las tensiones. En este marco, algunos hombres aceptan y comparten y en otros casos, resisten.

Además de emerger como figuras visibles en puestos de poder o en profesiones que en otros tiempos eran exclusivamente de ámbito masculino, la mujer viene demostrando una flamante autonomía en sus decisiones en el terreno emocional en cuanto a la pareja e hijos.  La libertad de disponer sobre su sexualidad y de tomar decisiones sobre su derecho a elegir cuando ser madre son unas de las grandes reivindicaciones femeninas de los últimos tiempos.

En este contexto, surgen relaciones de poder entre los dos géneros. Mientras ellos parecen estar en una etapa de transición en los nuevos roles, donde las mujeres con poder provocan cierto miedo.  Más que poder, la mujer ha conquistado cierto prestigio intelectual, una cierta capacidad de pensar y un reconocimiento profesional. Efectivamente, todavía las mujeres de la generación de los años cuarenta y cincuenta tienden a disimular o a pedir un poco de disculpa en caso de detentar un cierto poder porque parece surgir el fantasma de la “pérdida de la feminidad”.

En el siglo pasado, las mujeres más tradicionales y convencionales podían ostentar eso que se llamaba el poder de los afectos. La mujer se está encontrando con un poder simbólico, el poder de apropiarse de las palabras, el poder de enunciar qué quiere, qué siente, qué desea y de formar parte de un colectivo más amplio que puede sostener y acordar con ella y encontrar afinidad de varones y mujeres. Hasta ahora los enunciados principales estaban hechos por los varones, o por mujeres herederas de la palabra masculina.

Posiblemente en España, el progreso de la mujer se haya dado de forma más visible y brillante que en otros países de Europa donde los cambios se han dado de forma paulatina, tras varios años de luchas de muchos organismos de derechos humanos. Tras la salida de la dictadura en 1975, España comienza a salir del ostracismo cultural y social en el que se encontraba y se da una proliferación de movimientos culturales, el surgimiento del destape, la libertad de prensa y una evidente sublevación de la mujer de sus roles tradicionales. Esto también ocurre en países de América, como Argentina, Chile y Uruguay.

Mientras treintañeras argentinas, españolas y uruguayas  postergan la pareja y la maternidad,  los hombres van cambiando de piel. Algunos muestran cierta resistencia a la asunción de esos cambios. Todo cambio implica un duelo y un proceso inevitable. Y los avances no impiden estereotipos arraigados y ciertas contradicciones. Por tanto, queda aún mucho camino por andar para lograr la tan mencionada equidad e igualdad de oportunidades.

¿Los emprendedores en Uruguay están vivos?

La adaptación al entorno ha sido una de las grandes conquistas del ser humano. Desde el hombre de las cavernas en adelante, nuestra condición de seres sociales nos ha hecho modificar nuestro hábitat, gustos, trabajo y hasta crear impulsos para cambiar las negruras de nuestro carácter. En suma, la sociabilidad, que suele ir acompañada de la cooperación, ha permitido ventajas evolutivas importantes. Para el emprendedor, ser sociable y cooperar con otros son dos condiciones esenciales para dinamizar y ampliar sus redes de contactos y posibles clientes. Desde mi faceta de emprendedora en Barcelona, he visto las ventajas de los eventos de networking: conocerse y hacerse conocer para lograr más clientes. De esta idea surge un nuevo emprendimiento llamado MVD Cenas y Networking, que inauguré el pasado 10 de octubre en la capital de Uruguay.

Cuando se aterriza en Montevideo, se dice que ha crecido la economía, que hay un bajo nivel de desempleo(5,5%), que tiene la tasa más alta de penetración de Internet y la banda ancha en América Latina,  que las exportaciones se triplicaron en los pasados años. Pese a estas mejoras en la economía, sigue siendo el país donde  se sigue aspirando a ser funcionario público o empleado bancario. La gente estudia carreras sin la intención de crear imperios sino con la intención de ser contratado de forma fija y estable. Cuando comenzó la crisis en España y subía la tasa de paro, no cesaron de aparecer eventos donde se buscaba la salvación en la figura de los emprendedores. Se decía que sólo los emprendedores iban a sacar a España de la crisis. En cambio, en Uruguay la salida del trabajo estable sigue siendo la máxima aspiración y pese al surgimiento de algunas asociaciones de jóvenes empresarios y organizaciones como Endeavor, el emprendedor parece ser un ser en extinción. Combatiendo esta idea, he creado MVD Cenas y Networking, un evento que se hace el segundo martes y último viernes de cada mes, que pretende nuclear a empresarios, profesionales y gente que quiera conocer gente. Con el pretexto de concurrir a un brindis, luego escuchar la charla de una figura inspiradora y una posterior cena, se trata de ampliar las redes de contacto. Sólo una cosa ha llamado la atención de este evento. Muchas veces las personas que asistieron a los dos eventos que ya se realizaron el 10 y 26 de octubre respectivamente, muestran una cierta timidez para promocionar sus servicios.  Parece ser que hablar de lo que venden o en lo que trabajan sea un asunto para otros momentos. O quizá sea parte de ese ostracismo y opacidad uruguaya donde el simple hecho de destacarse cause cierta alergia. Lo cierto es que para ser un país pujante, floreciente, no basta con la proliferación de multinacionales, bancos y empresas de importación. Para que este país salga adelante, se necesita gente que crea que puede más allá de un jefe. Más allá de las buenas intenciones, se requiere buenas ideas y ejecutar políticas claras para promover las nuevas empresas. Desde el coaching, propongo dar clases de valores y de cultura emprendedora en las escuelas para promover niños que crezcan con confianza en el país y que crean que pueden más allá de la oferta que encuentren en el Gallito Luis. También que se promuevan valores esenciales para emprender como la honestidad, el respeto, la cooperación, la tolerancia y la voluntad. Se sigue esperando mucho del Estado y más bien hay que fomentar los grupos de personas que se unan para generar mejoras y los cambios pertinentes. Hasta ahora, el emprendedor sigue siendo una figura nebulosa en un horizonte que se promociona como estable y claro. Pero sabemos que la estabilidad sólo se solventa si las posibilidades de negocio son variadas y no dependen sólo de bancos y empresas multinacionales.

Mejorando el trabajo en equipo y la comunicación con la confianza

Los dejo con un artículo que escribí para el Observatorio Europeo de Coaching en el marco de las próximas Jornadas de Coaching en Santiago Compostela.

Aunque muchas personas sigan creyendo que el coaching es una disciplina nueva, podríamos decir que es un asunto milenario ya que encuentra sus raíces en el arte de la mayéutica de Sócrates y en los diálogos de Platón. En ese dialogo con el cliente, es esperable que el coach sepa preguntar y se muestre carente de prejuicios y de opiniones que contaminen la ruta y el plan de acción del cliente.  Quizá por ignorancia de las bases del coaching o por una mala difusión o ejercicio de la disciplina, muchas empresas siguen contratando a coaches para que les den consejos y soluciones sobre lo que deben hacer. Pero esa no es la tarea del coach, ya que no es un consejero ni un consultor. Tan sólo es un guía que acompaña en los procesos de cambio, en la mejora del liderazgo, en el fomento de las habilidades comunicativas y en la gestión del trabajo en equipo, por citar algunos ámbitos de actuación.

Pensando que el 11 y 12 de octubre de 2012 se celebrarán las  IV XornadasInternacionais de Coaching con el lema “Construyendo nuestra mejor versión”, considero que este es el momento para que todos los coaches tratemos de dar nuestra mejor versión para el mundo que se avecina. El abandono del ego y la omnipotencia es imprescindible para versionarnos de forma correcta. Sólo dejando el ego y el falso orgullo, podremos colaborar para crear equipos eficaces, promover liderazgos resonantes y la retroalimentación del cliente. En relación a nuestra mejor versión, quiero referirme a dos temas que trabajo mucho en el último tiempo. Uno es el trabajo en equipo y otro se refiere a las habilidades comunicativas para hablar en público.

En referencia al primer tema, quizá debamos comenzar distinguiendo entre grupo y equipo. En el grupo, hay intereses comunes mientras que en el equipo suele haber objetivos comunes y globales. Por lo tanto, en los equipos efectivos hay claridad de metas,  un líder que sabe dirigir y motivar y ante los problemas, las soluciones suelen darse de forma rápida. Cuando el equipo es inefectivo, hay ausencia de objetivos y metas poco claras y muchas veces se fomenta la competencia en vez de la cooperación. Entonces las primeras preguntas que se le hace a un líder que reconoce inefectividad en su equipo son: ¿qué necesitas cambiar y qué vas a hacer para lograrlo? ¿cuáles son los puntos fuertes y débiles de los miembros del equipo? ¿cómo son las reuniones? ¿cómo son las conversaciones que tienes con tu equipo?

Más allá de las respuestas que surjan, es usual que la confianza aparezca como un requisito esencial para mejorar el trabajo en equipo. La confianza es un valor que se puede relacionar con la identidad, con el quién eres pero también se vincula con la capacidad de producir resultados. Cuando los equipos están motivados, suelen tener un líder creíble y convincente.

El líder genera confianza cuando transmite y comunica de una forma clara, respetuosa y transparente. Y todas estas características también las necesitamos cuando hablamos en público. Contrariamente a creer que hablamos bien en público cuando somos graciosos, elevamos e impostamos la voz al estilo predicador norteamericano y utilizamos una presentación novedosa, nada de eso tiene que ver con las habilidades que podemos potenciar mediante el coaching. Tras varios años dando cursos a empresarios y profesionales donde imparto técnicas de coaching y  PNL para hablar en público, aprendí que el mejor orador no es el que tiene la mejor voz, ni el mejor físico, ni el mejor powerpoint, ni el que cuenta las mejores anécdotas. El mejor orador suele ser el que demuestra verdadero interés en el público que tiene presente. Recuerdo que hace unos años conocí a un autor de libros de desarrollo personal, considerado uno de los conferenciantes más cotizados de España. Ciertamente, este señor tiene una voz bonita, su dicción es buena, maneja los tonos y tiene un rostro atractivo. Invitada por un colega, tuve la oportunidad de verlo en acción durante su presencia en una conferencia en Barcelona. El tan venerado conferenciante llegó media hora tarde, luego tuvo su móvil encendido durante toda la disertación y contestaba mensajes mientras hablaban los otros dos panelistas. Pero mi sorpresa fue mayor cuando hizo preguntas al público y rápidamente las respondía, denotando un desinterés sobre lo que sus espectadores podían devolverle. Sin ánimo de juzgarlo, pensé que había tenido un mal día pero luego me sirvió esa exposición para darme cuenta que la destreza para hablar en público poco tiene que ver con una voz bonita y un discurso elaborado. Como bien lo estableció el profesor Albert Mehrabian de la Universidad de California, el impacto y la credibilidad de una presentación se derivan del lenguaje corporal del comunicador(55%), seguido de su tono de voz(38%) y luego de sus palabras(7%).

Con este énfasis en el lenguaje corporal, muchos coaches que hablan en público suelen actuar sus conferencias como si estuvieran en un gran teatro.  Sin duda, cada vez que hablamos en público, hacemos una interpretación pero no somos actores. Esa es la confusión que tienen muchos oradores: creer que están en un teatro. La sala de conferencias o auditorio no es un lugar para actuar personajes sino para interpretar de la mejor manera eso que digo. Podemos tener una bonita voz y un discurso ampuloso y elaborado pero si el oyente es consciente que el orador no lo siente, ni lo escribió ni lo cree, entonces será una conferencia técnicamente correcta pero vacía en cuanto a la transmisión de la verdad. Porque ni la perfección ni los discursos extensos nos hacen ser creíbles como oradores.

Por tanto, las palabras tienen un peso muy ligero en la fuerza total de una conferencia o exposición. Aun así, podemos encontrar oradores que elaboran discursos extensísimos con citas a diversos autores, a sus libros, teorías sobre la vida y casi no contactan con su público, que es el que en definitiva está escuchando su mensaje y el principal destinatario. Para comunicar de forma efectiva, debo emitir mi mensaje pensando en el receptor y ese es el primer paso para sintonizar con mi público y lograr que mi discurso no se lo lleve el viento. Esta sintonía sólo es posible si trabajo la confianza en mí mismo y el control emocional, que implica reconocer mis emociones y dirigirlas de forma efectiva.  Un orador honesto, que confía en lo que dice y demuestra interés en su auditorio conecta por la verdad y promueve el aprendizaje, tan necesario en estos tiempos vertiginosos.

Y para finalizar comparto una conferencia sobre confianza que di hace unos meses en Barcelona:

De restauraciones pictóricas, mentales y otros menesteres

Con las redes sociales comandando nuestras vidas, el mundo se ha hecho cada vez más global. Las buenas y las malas noticias se propagan por la red con la rapidez de un rayo. También se han globalizado los malos pensamientos. Mientras unos prueban las opciones para ser menos defectuosos asistiendo a talleres, cursos, siguiendo métodos  y leyendo libros variados, otros descargan sus males a través del hartazgo o la risa.  Porque esos son los caminos que quedan cuando los medios sólo hablan de crisis, bancos malos e inseguridad.

En España, muchos despotrican contra los intentos de gobernar de Mariano Rajoy. En Argentina aceptan resignados las medidas de Cristina y algunos echan de menos los tiempos de Evita y sus descamisados. En Uruguay, país seguro en sus tiempos de Suiza de América, los vecinos se enrejan y blindan sus puertas para evitar la invasión de los amigos de lo ajeno mientras su capital Montevideo transcurre con la misma calma y parsimonia de una aldea gallega. Estados Unidos habla por primera vez de crisis pero sigue marcando la diferencia y así el productor de cine Harvey Weinstein se inmiscuye en la política y sueña con la reelección de Obama.  Mientras suma admiradores en Hollywood, Barack  venera la actuación de Anne Hathaway en Batman. Pero sin duda lo que ha conmovido estos días al mundo, tanto de risa como de llanto, es Cecilia Giménez , una anciana de Borja, localidad de Zaragoza, España,  que intentó emular a Picasso en su reconstrucción del Ecce Homo del pintor Elías García Martínez. Seguramente la señora no pensó que a sus ochenta años iba a ser tan famosa ni que la fama podía causarle tanto malestar. En pocos días de estrellato, ya tiene hasta su propia página en Wikipedia.

El conocimiento de todos estos asuntos en apenas segundos nos permite cerciorarnos  del gran poder del marketing viral en esta primera década del siglo XXI. Basta que una persona haga un Twitt o un post en Facebook o un link en You Tube sobre el asunto de Obama, Cristina o la restauradora del Ecce Homo  para que una información se propague en segundos por el mundo entero. Unos minutos o segundos en la televisión valen más que miles de escritos sobre política, economía, antropología y filosofía.

Basta recordar que una de las razones del gran éxito de la película y posteriormente libro “El Secreto” de Rhonda Byrne fue la gran difusión que se hizo por las redes sociales. En ese filme, aparecían personas de distintas disciplinas opinando sobre el poder de la mente, los beneficios de la creación de pensamientos positivos y la creencia en la fuerza de la voluntad. Mientras el mundo occidental se sorprendía, los devotos de la filosofía hinduista y budista sabían que no había nada de nuevo en esta supuesta  revolución mental que promulgaba el agradecimiento y las buenas conexiones mentales.

Algunos europeos y latinoamericanos, con el aprendizaje de la meditación, ya hacían uso de su eficacia mental antes que personas de gran poder mediático como Oprah Winfrey y Larry King apoyaran esta causa en Estados Unidos. Sin necesidad de remontarse a tiempos milenarios, basta que nos remontemos a la década del cincuenta y ver cómo Fritz Perls construyó los principios de la corriente Gestalt. Junto a su mujer Laura, Perls estableció la importancia de vivir y sentir la realidad, el darse cuenta o tomar conciencia de lo que a uno le pasa (“awareness”) o asumir la realidad personal y no buscar los problemas afuera. O bien podemos ir aún más atrás y pensar en el libro “Emilio“(1762) de Jean-Jacques Rousseau, su tratado filosófico sobre la naturaleza humana, donde plantea al hombre como un ser genuinamente bueno, que luego es corrompido por la sociedad.

No es ninguna revelación el poder de nuestro cerebro y sus consecuencias positivas siempre que lo utilicemos de forma eficaz. Si el cerebro es el gran creador de nuestros pensamientos, debemos utilizarlo de forma productiva. Para ello, es vital desechar los pensamientos inútiles, fomentar los pensamientos positivos y eliminar los negativos, que desgastan nuestra energía anímica. Por tanto, el “secreto” de Rhonda Byrne  es más bien algo que hace siglos aplican muchas personas en Occidente, sin necesidad de recurrir a gurúes o a comunidades espirituales ni pensar en un mesías salvador que comunica el mensaje.  Tan sólo recurriendo a la meditación o lo que en coaching llamamos visualización.

Nuestra vida occidental nos aparta de los buenos pensamientos porque  muchas veces estamos más ocupados en pagar facturas, planificar reuniones, definir estrategias de negocio, inventar excusas para evitar algunos encuentros y nos olvidamos que antes que nada, debemos organizar nuestra mente.

Nos importa pensar bien para negociar bien con nuestros clientes, para declarar nuestra verdad sincera a esa persona que nos gusta, para que nuestra pareja entienda esa idea que queremos comunicarle, para actuar adecuadamente con nuestros amigos y colegas y dar ejemplo con nuestras acciones sin necesidad de dar consejos. Al final, la única verdad parece aludir a la frase cliché de siempre: nuestro cerebro puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Pero sólo si somos conscientes de su poder, podremos optimizar su funcionamiento. Quizá cuando asumamos la audacia de vivir como queremos, nos atrevamos a restaurar esa obra maestra, que puede ser nuestra vida. 

Hacia la ruta del bienestar con miGPSVital

¿Dónde estoy? ¿Cómo me siento? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué quiero y puedo hacer? Este período convulsionado donde se habla de crisis, de la prima de riesgo, del aumento del IVA, del fin del trabajo, del fin de la pareja, del fin de la familia es el momento ideal para hacer un balance sobre los pilares más importantes de nuestra vida. Debemos ponernos en acción para afrontar los cambios y otras veces debemos provocarlos. Algunos buscarán el cambio en el trabajo, otros en su pareja, otros querrán ser padres y madres, otros buscarán huir de la rutina, otros quizá quieran cuidarse más y hacer más deporte.

Más allá de los que asumen el coraje de cambiar, la mayoría de los seres humanos somos rutinarios. Nos gusta la estabilidad y el equilibrio. Tener un trabajo fijo, una pareja estable, unos amigos a los que recurrir, un hogar al que regresar. Sin embargo, las novedades  o la tentación de introducir cambios siempre están ahí. Para quien sea audaz y quiera cambiar algo que le incomoda puede iniciar un proceso de coaching o una terapia psicológica. Los más exigentes pueden agregar la lectura de libros como “El principito”,  “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”,  best-seller del recientemente desaparecido Stephen R. Covey, que ha dejado un vacío en el mundo del management y el desarrollo personal. Otros menos adeptos a la lectura pero muy proclives a la mejora personal, pueden visualizar, planear y ejecutar el cambio que quieren, accediendo a una herramienta única en España y en el mundo.  Se trata de miGPSVital, una aplicación para el crecimiento personal y profesional desarrollada por el ingeniero y coach español, Pedro Amador, autor del libro “Autocoaching” y un estudioso de la felicidad. La visión de Amador es conseguir ayudar a las personas a saber lo que quieren en su vida, y a marcarse cambios que les permitan conseguir sus sueños, para así ser más felices. Para los que trabajamos en coaching, resulta muy útil complementar los procesos de coaching de nuestros clientes con esta aplicación. Allí tienen la posibilidad de hacer la rueda de vida, evaluarse en los distintos aspectos de su vida(amor, ocio, hogar, salud, crecimiento personal, dinero, trabajo, familia y amigos). Una vez que visualizan cómo circula su rueda de vida, ahí uno se plantea cómo quiere vivir, sus prioridades, qué quiere cambiar y su plan de acción para el futuro. Para los que tengan dudas, puedes ver aquí un vídeo que explica su funcionamiento en apenas unos minutos.

La primera vez que tuve conocimiento de esta herramienta fue leyendo en una revista femenina una publicidad de la crema Nivea , que  la ofreció a sus clientes durante un tiempo. Tan sólo había que acceder a una web y hacer los pasos para el cambio y la mejora personal. Ahora los coaches y personas interesadas en mejorar pueden acceder a ella clicando aquí.

Sin duda, miGPSVital puede revolucionar el mundo del coaching como en su momento “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” revolucionó el mundo del management y hoy es una referencia para muchos consultores y coaches que trabajamos en empresas. Pienso que un buen libro de management debe ser muy espiritual así como creo que un proceso de coaching efectivo debe incluir la toma de conciencia, la reflexión y la humildad para potenciar el aprendizaje y conectarnos con nuestros valores. Por lo demás, si somos nosotros los que provocamos los cambios con nuestros comportamientos o decisiones, acceder con un simple clic a la posibilidad de ilustrar lo que queremos, puede ser una acción que cambie nuestra vida positivamente. Claro que además de realizar los pasos que nos indica esta herramienta, luego debemos trabajar y ejecutar las acciones. Antes, en la época de nuestros abuelos, la gente se sentía mal, incómoda, desarrollaba depresiones, ansiedades y salvo los valientes que se atrevían a consultar con un psiquiatra o un psicólogo, nada podían hacer para cambiar su horizonte de posibilidades. Hoy las nuevas tecnologías nos permiten acceder a una herramienta pionera en el campo del desarrollo personal. Accediendo a ella, hago uso de mi libertad de elegir la vida que quiero. Nuestra actitud ante las circunstancias y ante la vida crea nuestra verdadera libertad. Somos libres para elegir cómo queremos sentirnos y qué ritmo queremos darnos y somos libres para ser proactivos y escoger el mejor camino para nosotros. También somos libres para vencer nuestros fantasmas y nuestros miedos.

Mi consultora Single Coach es una de las empresas de coaching que ya está utilizando miGPSVital para sus clientes y tenemos nuestra propia página que la puedes ver aquí.

Y los perezosos que no hayan clicado el link de las líneas anteriores, aquí tienen el video explicativo:

Reivindicando el derecho a trabajar y a disfrutar

En un mundo donde resuenan las palabras crisis, fin del trabajo, descenso de salarios, recorte de presupuestos y de créditos, llegamos a este primero de mayo de 2012, día emblemático cuyo trasfondo tiene poco para festejar. Me gustaría contarles a las almas de esos mártires de Chicago que la jornada laboral se ha reducido a seis u ocho horas y no decirles que aún hay empresas que proponen jornadas de doce horas para ofrecer salarios que apenas superan los mil euros.

También me gustaría decirles que ahora se permiten las manifestaciones, se censura la represión policial aunque sigue ocurriendo. También les diría que ahora existe el mobbing, el acoso laboral, que implica un maltrato psicológico a los trabajadores y que da tanto trabajo a mis colegas psicólogos en el tratamiento de las víctimas y a abogados y jueces en las demandas posteriores para resarcir el daño. También me gustaría decir que los gerentes saben liderar pero aún debemos intervenir los coaches en muchas empresas para trabajar sus habilidades directivas y su empatía. Me gustaría decirles que la mujer no posterga más su maternidad por su carrera y que el empresario valora que ella sea una parte importante en la creación de la especie. Me gustaría decirles que ya no importa si eres comunista, socialista, capitalista porque en el fondo, todos quieren lo mismo: vivir, salir a trabajar, ganar el pan sin el sudor excesivo de su frente y ser felices. Me gustaría decirles que la medicina y la psicología curan los males del siglo veintiuno pero sólo son antídotos temporales para funcionar un poco mejor. Nos queda el coaching, que tampoco es una panacea pero ha llegado para decirle a la gente que puede ser lo que quiere ser, siempre que se lo proponga y establezca metas y objetivos posibles.

La reivindicación del mundo actual es tener derecho a disfrutar. Si nuestros abuelos exprimieron su físico a diario para lograr sus propiedades y coches, ahora los jóvenes de hoy, con licenciatura y algunos másteres se preguntan dónde podrán hacer ejercicio de su derecho a trabajar. Mientras otros más listos emigran hacia tierras con más oportunidades, quedan los que no pierden las esperanzas. Los que se levantan temprano, estudian, salen adelante pese a las adversidades y los emprendedores que no se conforman con las cifras del paro o con los datos del Euribor. Los que sueñan despiertos que otro mundo es posible y crean cada día nuevas acciones para cambiarlo. Los que creen y quieren hacer, esa es la raza de hombres y mujeres que vale la pena homenajear en esta fecha tan especial.

© Leticia Brando, 2012. Toda reproducción del texto está permitida siempre y cuando se cite la fuente original.

Give peace a chance

En coaching, constantemente se habla de soluciones,  diseño de objetivos, planes de acción y la importancia de trabajar las creencias del cliente para que perciba un mundo mejor. Algunos tipos de coaching como el ontológico tratan también la fase espiritual del individuo y creo que nunca como en estos tiempos para descentrarnos de las posesiones, los egos, los roles y las competencias.

Haciendo ejercicio de la psicología y del coaching, debo escuchar sin prejuicios lo que el cliente me narra.  Debo crear un contexto de confianza y confidencialidad donde el otro realice la apertura y trabaje sus miedos y sus sueños. Diría que un proceso de coaching exitoso se da cuando el cliente logra descubrir quién es, halla sus valores más positivos, que lo conectan con el camino que quiere seguir para concretar sus objetivos. Para este camino, es imprescindible que el cliente se conecte con su parte espiritual, con su ser más íntimo, con todo eso que poco tiene que ver con sus roles y posesiones. Stephen R. Covey habla de ética del carácter, otros hablan de valores, otros hablan de componentes del alma, lo cierto que siempre hay elementos internos que nos permiten funcionar mejor exteriormente. Lamentablemente, lo que está sucediendo es la conexión de la gente de afuera hacia adentro. Hay pocas personas que conectan con sus valores internos y viven en plenitud. La mayoría de personas asocian la felicidad y la dicha a la ausencia de problemas, a la posesión de bienes materiales, al logro de objetivos, a lograr una casa, un coche, una profesión, a tener éxito económico o profesional. Pero si centramos la felicidad en esos aspectos, como tenemos un tiempo por delante, que es cambiante y fluctuante, algún día, pueda que no tenga mi coche, ni mi casa y algún día quizá también deje de ejercer una profesión. ¿Eso significa que dejaré de ser feliz? Si me aferro a lo material y a lo exterior,  la ausencia de esos bienes significará la infelicidad. Pero si me aferro a lo espiritual, todas las crisis y guerras del mundo, no podrán arrebatarme lo que Viktor Frankl llamó la libertad última.

Pero principalmente la conexión con el ser nos conduce hacia la paz. Recientemente leo muchas cosas llenas de violencia y agresividad en personas influyentes. Desde el actor Ezequiel Campa, conocido por sus espectáculos de stand up que desde su Twitter lanza frases siniestras donde expresa un deseo de asesinar a un grupo de niños que hacen ruido en su edificio hasta personas del ámbito del desarrollo personal que promueven la paz, el amor, la felicidad y constantemente se comparan con otros colegas, para marcar que ellos están en un escalón superior. Los dos casos me parecen preocupantes. Uno es un actor argentino, seguido por 38.587 seguidores en Twitter que declara su deseo de asesinar, aunque sea en broma, suena un tanto desagradable en estos tiempos donde se hace necesaria la paz y armonía. El otro tipo de ejercicio, de buscar las incongruencias en colegas que hacen lo mismo me parece un aspecto poco pacífico, que cada vez más leo en algunos bloggers influyentes. La comparación con otros. La crítica destructiva a ideas y pensamientos. Cuando el maestro critica a otros maestros, me temo que los alumnos débiles harán lo mismo y se creará un círculo de queja, lamentos y carencias. Creo que estamos para ver diversidad de criterios y no debemos compartir todo pero sí respetar las diferentes visiones del mundo. Cuando un coach o psicólogo se muestra tan rígido en sus creencias, al punto de no aceptar al que piensa diferente, creo que debe rendir unas materias en su dimensión espiritual, que le desinflará su ego y le conectará con su ser. Al final de cuentas, ni la paz, ni el amor ni la felicidad son temas de predicadores sino de practicadores. Porque sigue siendo bonito practicar el amor, dando y recibiendo de gente que nos reconforta el corazón. Porque tras duras batallas, siempre llega una tregua para respirar y sentir paz. Y porque si somos felices dando paz y amor, será casi natural engendrar proyectos que nos conecten con la vida.

Y los dejo con un programa que hice en el espacio de coaching que tuve en “Hola Barcelona”, presentado por la excelente periodista, Olga Valencia.

©Leticia Brando, 2012. Toda reproducción del texto está permitida siempre que se cite el texto original.

Especial para hombres y mujeres: entre machos y hembras está la cuestión

Llegamos al 2012 y estamos celebrando otro 8 de marzo, otro nuevo Día Internacional de la Mujer trabajadora, día que se presta para todo tipo de mal interpretaciones. Erróneamente se cree que es para celebrar la presencia de la mujer en la tierra. En realidad, el 8 de marzo es una fecha de reivindicaciones por injusticias sufridas en la figura de la mujer. Porque lamentablemente aún en el siglo XXI muchas mujeres  sufren mutilación genital en África, otras son lapidadas en Kabul por adulterio, o son vendidas por sus padres para casarse contra su voluntad o son obligadas a llevar burka porque son un bien más del hombre, o en países occidentales, muchas mujeres siguen ganando un treinta por ciento menos que los hombres por el mismo puesto de trabajo.

Hace unos días, me desperté a la madrugada. Estaba en la cama de mi casa de Montevideo y una mosca de esas insistentes se me aparecía en mi oído derecho zumbándome con insistencia. Pude evitar sus alas revolotear en mi tímpano cuando me cubrí toda la cara con la sábana y continué durmiendo. Lamentablemente muchas mujeres y niños son las principales víctimas en países africanos de la malaria, esa enfermedad que es transmitida por el mosquito del género Anopheles. Como paradojas de la vida, tan sólo las hembras de esta especie son las que se alimentan de sangre para madurar los huevos mientras que los machos no pican y no pueden transmitir las enfermedades porque sólo se alimentan de néctares y jugos vegetales. Pero en el reino humano, las cosas son diferentes. Los machos pican hace tiempo, establecen territorio y deciden por  el destino de muchos hace siglos. En momentos, son capaces de las mejores obras y de ahí podemos evocar a grandes como Leonardo da Vinci, Albert Einstein o Miguel de Cervantes Saavedra  y en otros momentos, los machos de la especie humana quieren recolectar néctar, jugos, pieles, oro, marfil, petróleo y por ello inventan cacerías, búsquedas del tesoro, guerras y tratados.

Observando rezagadas, siempre han estado las hembras que aprendieron de tanto ver y hoy hay presidentes mujeres que detentan el poder y demuestran que se puede liderar en femenino sin dejar de usar falda ni dejar de maquillarse. De ese estilo es Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina,  Dilma Rousseff, presidenta de Brasil y Laura Chinchilla, presidenta  en Costa Rica. Ya Michelle Bachelet dejó su cargo hace un tiempo como presidenta de Chile en 2010 y hoy es la directora ejecutiva de ONU Mujeres y sigue haciendo de las suyas en pro de los derechos de las mujeres en el mundo.

Claro que surgen los comentarios suspicaces de ellos que piensan que Laura Chinchilla no lo tiene tan difícil gobernar un país pequeño como Costa Rica sin ejército. Más allá de las sospechas sobre el liderazgo femenino, la mujer viene avanzando terreno pero aún su presión es mayor. La capacidad de relajación no parece posible. No sólo porque el hombre político parece que se le permite las arrugas, los kilos de más y las canas pero ellas tienen que estar impecables como si recién hayan salido de la peluquería. Algo similar resulta con sus decisiones socioeconómicas, que van a ser observadas con lupa por el propio país que las votó.

De todos modos, con tantas presidentas mujeres en América, podríamos decir que los tiempos han cambiado. En cambio, otros países como Afganistán se mantienen en la cápsula del tiempo. Recientemente terminé de leer “Mil soles espléndidos” de Khaled Hosseini, escritor afgano radicado en Estados Unidos desde 1980 y que ha creado su propia Fundación para ayudar al pueblo afgano. Quedé muy conmovida por la historia de Mariam y Laila, dos mujeres afganas que deben superar el miedo y los maltratos de un marido opresor, que las trata como una propiedad más de su casa, las maltrata casi diariamente y las obliga a llevar burka cuando están en el exterior. Pensé entonces que esa novela surge de hechos reales que suceden aún en Kabul. La mujer como una propiedad del marido, que es vendida por los padres cuando apenas es adolescente. Pensé también la fortuna que tenemos en Occidente por decidir con quién nos vamos a casar y cuándo nos  vamos a separar si un hombre no nos hace feliz, ni hablar si es un hombre que nos maltrata psicológica o físicamente. Pero lamentablemente, también en países avanzados como Estados Unidos, España, Argentina, Chile, Uruguay, muchas mujeres ilustradas, que tienen acceso a la salud y a la Universidad, son maltratadas y se niegan a dejar su hogar porque sienten que su verdugo es también su esposo y les cuesta salir de ese círculo vicioso. Si alguna mujer que lee este post y ha sufrido casi diariamente de indiferencia, silencio excesivo y malos modos de su pareja, órdenes de que se calle la boca, debe saber que eso es maltrato psicológico. No temas abandonar ese maltratador porque por fortuna,  hay una cantidad de hombres dispuestos a querer a la mujer de forma sana y constructiva. Si la que lee este post es una mujer que sufre de maltrato físico, recurre a tus números de ayuda en tu país porque nadie es más importante que tú y nadie que te quiere, ejerce la violencia contra ti. No es el mismo destino que las mujeres de Kabul porque ellas no siempre tienen una legislación que las respalde. Pero el infierno que viven esas mujeres no difiere demasiado del que deben vivir algunas mujeres que sufren maltrato en su hogar en el mundo occidental. Si eres hombre y estás leyendo este artículo, gracias por acompañarnos en este camino de dar vida a nuevos seres, de acompañarnos en este cambio de roles, de no temer llorar cuando algo te conmueve, tampoco olvidarte de contenernos ni de abrazarnos cuando estamos débiles, ni de dejar de enorgullecerte con cada logro nuestro. Gracias, macho de la especie, por enseñarnos que no siempre la multi tarea es buena cosa y que a veces es mejor focalizarse en una cosa cada vez y principalmente gracias por atreverte a compartir con nosotras.  Como ya dijo Boutros Ghali, ex secretario Gral de la ONU, “la humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre. Hasta que las alas no estén igualmente desarrolladas, la humanidad no podrá volar. Necesitamos una nueva humanidad. Necesitamos volar”.

© Leticia Brando, 2012 Toda reproducción de este post está permitida siempre que se cite la fuente original.

¿La psicología y el coaching nos salvan de la crisis en 2012?

Mientras el año 2011 agoniza, la rutina sigue siendo la previsible. Cenas corporativas, compras de objetos de usar y tirar, esperanza de que el año próximo sea mejor, ánimos ansiosos por llegar a fin de mes y personas que buscan ser valoradas más allá de su sueldo o de su puesto. La ética del mercado dice que tanto ganas, tanto vales. En esa moral, proliferan los deseos y sueños incumplidos que frustran a los más exigentes y motivan a los más ambiciosos. Pero los más crédulos creen que no todo está perdido. Quedan la psicología y la nueva economía como las panaceas para curar los males del capitalismo.

Por supuesto que creo en las bondades de la psicología y la economía para desarrollarnos como seres sociales. Pero mi formación como psicóloga o coach no me hace tener una confianza ciega en ninguna disciplina. La teoría no es suficiente. Sólo es un marco y una estructura. No basta con las escuelas psicológicas y económicas. Los dogmas no nos salvan de las crisis. Más bien son las personas que emergen de las crisis y si para ello se respaldan en la psicología y en la economía, bienvenido sea. Pero también conozco gente que no ha leído un solo libro de psicología ni de economía y administra su vida y su empresa de una forma admirable.

De todos modos, me gusta reflexionar  sobre la gran ventaja de ser psicóloga en un mundo donde parece que somos los grandes iluminados o los peores del mundo. Si recorremos las librerías de muchos países, veremos que la psicología domina las estanterías de desarrollo personal pero también podemos encontrar mucho de psicología en las novelas policiales de moda o bien hay mucho de psicología en la biografía póstuma de algún célebre. Actualmente estoy finalizando de escribir mi primera novela de ficción y nunca había apelado tanto a la psicología para construir cada característica de personalidad de cada uno de los personajes. Sin duda, la psicología domina el mundo porque los ministros y gobernantes de turno no dejan de apelar a cierto contenido subliminal y psicológico para obtener sus votantes. Además si revisamos los discursos de los conferenciantes de moda, todos nos hablan de la felicidad, de disfrutar las pequeñas cosas, de desapegarse de los detalles nimios y entonces una ya no sabe si está escuchando el discurso de alguien que asesora a empresas o alguien que en sus fantasías nocturnas quería ser Sigmund Freud o Carl Jung. Los mismos economistas, seres a los que se recurre continuadamente en esta época de mercados fluctuantes ya no sólo hablan de cifras. Tampoco intentan meramente racionalizar esta crisis de los mercados. La nueva economía también reflexiona sobre estos tiempos ansiosos donde se comparte siempre y cuando se de algo a cambio.

Casi al lado de los psicólogos, coaches y economistas de moda, aparecen algunos místicos que auguran que el 2012 será nuestro encuentro con el fin del mundo. Otros más positivos creen que el mundo recién ha comenzado porque ya no basta con el apogeo del capital y las grandes potencias. Frente a los que hablan de un nuevo modelo económico, algunos coaches y psicólogos creemos fehacientemente en la llegada de un nuevo hombre y una nueva mujer. El nuevo mundo sólo es posible si las personas cambian la acentuación del tener por la del ser.  No me refiero simplemente a movimientos sociales como el 15M o manifestaciones en toda Europa en repudio de los grandes poderes.  Más bien hablo de un tiempo donde proliferen los valores humanos antes que la ansiedad de no llegar a tiempo, el miedo a no llegar a fin de mes y la tristeza de no ser lo que algunos esperaban que sea. Hablo de un contexto donde no haya una tensión entre el deseo y la posibilidad de ser y de hacer.  La aparente independencia y libertad del individuo no evita que sea frágil y vulnerable. Entonces mi deseo para este 2012 es que cada uno sea protagonista de su vida y sólo asuma papeles secundarios cuando la compañía lo amerite. En realidad, mi deseo es que rompamos esos muros de omnipotencia donde nos protegemos de la crisis, el paro y la soledad. Mi  deseo es que estemos menos solos y aprendamos a rodearnos de la gente necesaria. Entonces si tiramos cosas viejas para limpiar los trastos de nuestra casa, sería bueno que también prescindamos de los prescindibles. No los desechemos porque las personas no somos objetos desechables  pero confiemos sólo en esos pocos o en esos muchos. Demos las gracias a la vida al estilo Violeta Parra de estar un año más en esta tierra generosa. Y para evocar mejor el clásico de Parra, nada mejor que la versión de la gran Mercedes Sosa:

Principalmente debemos agradecer que no estemos solos. Porque como digo siempre, sólo la unión de muchos y la cooperación de varios puede lograr que nuestros sueños se hagan realidad.

©Leticia Brando De Camilli, 2011. Toda reproducción es posible siempre que se cite el texto original

De la amistad líquida de Paris a la amistad sincera en Santiago de Compostela

Mientras los políticos se debaten para hacer creer a la gente que alguien sacará a España de la crisis, además de la ausencia de liderazgo, crece la era del vacío. Basta ver un programa que emite la MTV española. Se trata de un reality donde Paris Hilton busca a su mejor amiga. En ella, la multimillonaria realiza distintas pruebas para encontrar  a su mejor amiga siguiendo criterios como la vestimenta, el maquillaje, los cambios de look y la rapidez de unas y otras para conspirar y contarle a Paris las posibles traiciones de alguna. El programa expone  la desorientación en la que están inmersas algunas jóvenes de la sociedad estadounidense. Si pensamos que este programa se vende a todo el mundo, entonces se deduce que la superficialidad es algo que cotiza bien en el mercado de las emociones. Afortunadamente el mundo es amplio y contrariando esta visión donde se privilegia el lujo, la ostentación y las rivalidades varias entre mujeres, hay otros caminos.

Algo de eso pude experimentar en las XIC 2011 Jornadas Internacionales de Coaching en Santiago de Compostela. Este año el lema era “Superando límites” y contó con un workshop magistral de Robert Dilts. Durante dos días, Santiago de Compostela recibió a más de doscientas personas, muchos que trabajan y otros que quieren trabajar en coaching. Lo principal del encuentro fue comprobar una vez más que la unión, la comunicación, la cooperación, la generosidad son asuntos mucho más poderosos y que están presentes en esta era del vacío. Realizar un workshop con Robert Dilts y luego irte de tapas con él y su mujer Deborah Bacon Dilts no es algo que ocurra todos los días. Tampoco ocurre todos los días conocer a Pedro Amador, Laura Lozano y Yolanda Rocha. Ellos también demostraron sus valores y unas creencias enriquecedoras. Las jornadas fueron una oportunidad para que muchos coaches nos reencontráramos, nos conectáramos y pensemos posibles proyectos futuros. También aproveché la oportunidad  para entrevistarlos a todos para un documental sobre coaching que estoy ideando con mi amigo Silvio Raij. Además de entrevistar a Robert Dilts y a Deborah Bacon Dilts, que hizo un taller sobre los 5 ritmos de Gabrielle Roth que fue muy movilizante, también dieron su opinión Daniel Álvarez, director de Q Coach, Alicia Aradilla, cultora de la gestión apreciativa, Inma Capo, maestra de PNL, Pedro Amador, creador de Autocoaching,  Hilde Jaspaert, experta en Mind mapping. También a Dani Cerqueiro, director de Galinus, que ha experimentado el coaching y formó parte de una mesa redonda donde cautivó a muchos presentes.

Catedral de Santiago de Compostela, Galicia.

Junto a esta entrega de conocimientos de ellos, me dejé envolver por la carga positiva y energética de Santiago. La ciudad es el destino final de los peregrinos que deciden hacer el camino de Santiago. Su catedral es un monumento histórico magnífico y poderoso, que se comenzó a construir en 1075 y recibe la visita de miles de personas cada año. Es usual el abrazo a la estatua del apóstol y las personas observando los botafumeiros que cuelgan desde los techos altísimos. Si una persona busca consuelo de penas del corazón, puede recurrir a la fe católica para construir esperanza. Pero si la persona es atea y agnóstica y sólo cree en el poder individual, también puede sentirse energizado por el halo espiritual de esta ciudad. Porque la gracia de Santiago no está meramente en los muros de su catedral. Más bien, el encanto está dado por la magia de su gente, que hace que cultiven la solidaridad y la generosidad, no como una obligación ni un deber sino simplemente porque les da la gana. Una anécdota graciosa me ocurrió un día cuando cenaba con mi mentor de sueños en el restaurante Dezaseis. Pregunté si la dorada venía con espinas y la camarera me comenta que sí pero que iba a convencer a los chicos de la cocina para que me la limpiaran. Del dicho al hecho. Regresa con su estilo amable y risueño para decirme que mi pedido había sido concedido. De sólo pensar ese pedido en Barcelona, sería inadmisible porque exceptuando que te esté atendiendo el propietario del restaurante, los camareros contratados ponen poco empeño en atender de forma educada y respetuosa.

En suma, no sé si será la lluvia que cae y canta sin parar o si es su condición de albergue a peregrinos pero el pueblo de Santiago se te mete en el corazón y en el alma. Todo el tiempo, los gallegos están buscando las formas de ayudarte y hacerte pasar el momento más grato posible. En Santiago de Compostela, no vi a nadie expresar incomodidad cuando le preguntas por una calle. Hasta pueden acompañarte hasta tu destino. Tampoco nadie se siente invadido si le dices tus intenciones de quedarte a vivir en su tierra. Al contrario, les brilla la mirada y la sonrisa se les ensancha. Ellos elaboran su pan, cocinan sus patatas, condimentan su pulpo gallego, derrochan hospitalidad en las casas de xantar y sonríen honestamente siempre que te acercas a hablarles. Todo eso en apenas tres días de Jornadas de coaching con gente que cultiva el ser antes que el tener. Contrariamente a Paris Hilton, mis colegas de las Xornadas de Coaching y los habitantes de Santiago no buscan a su mejor amigo porque hace tiempo saben que todo el que se acerca puede ser amigo. También saben que eso no es bueno ni malo. Más bien es maravilloso.

Steve Jobs o el hambre de vida

Hoy leo en la revista Time que el cáncer de páncreas que se llevó la vida de Steve Jobs es uno de los más duros, drásticos y fulminantes. La expectativa de vida suele ser de cinco meses. Pero el fundador de Apple  luchó contra esta terrible enfermedad durante siete años. Seguramente su amor a su mujer Laurene Powell y sus cuatro hijos lo tenía atado a la vida. O quizá su amor a lo que él hacía. O simplemente su amor a la vida le hacían luchar por no irse antes de tiempo. Pero como él bien lo dijo, nuestro tiempo en la Tierra es limitado. Aun así lo seguimos malgastando vinculándonos con gente que no nos conviene,  estando en pareja sin estar enamorados,  negociando con clientes que no nos aportan y pretendiendo vivir cuando en realidad,  estamos en piloto automático.

Cuando una figura tan inspiradora como Steve Jobs se va, nos queda la reflexión sobre lo que dejó. Además de fortuna, una genial estrategia de marketing y una marca, Steve Jobs es recordado porque funcionó como ejemplo de vida. Pero más allá de los miles de millones facturados desde que fundara Apple, me interesa recordar el hombre. El hombre que fue una inspiración para muchos mentores, coaches, psicólogos, facilitadores. Un hombre que habló de valores y para quien tuviera alguna duda, confesó cómo hizo práctica de esos valores en su discurso para los graduados en la Universidad de Stanford en 2005.  Este debe ser uno de los más emocionantes discursos sobre la vida que escuché.

Porque no habla de cómo hizo para amasar su fortuna sino que habla de los valores internos que necesitó para hacerlo. Ciertamente que recuerda que fundó su empresa en un garaje y de golpe tenía cuatro mil empleados y facturaba dos mil millones de dólares. Pero el central de su discurso no es el dinero sino la importancia de disfrutar la vida y encontrar un sentido a todo lo que hacemos.

Todo el día, he estado leyendo diversos artículos sobre su muerte anunciada.  De paso, miro fotos de Steve Jobs con Steve Wozniak, el otro fundador de Apple. Corría el año 1976. Un pequeño Wozniak aparece como Sancho Panza ante el físico quijotesco y altivo de su socio. Jobs emerge alto, tímido, joven y guapo.  Ya de  veinteañero mostraba una expresión de tranquilidad que le acompañaría toda su vida. Esa mirada que habla más que mil palabras. Sin demasiada gesticulación, unos ojos que parecen guiñarte aunque estén simulando seriedad. En sus últimos días, ya no se veía esa mirada. Las últimas fotos lo muestran desmejorado, débil, excesivamente delgado y la premonición de su muerte era más que evidente.

Quizá toda esa complicidad que lograba con el gran público hace que hoy mucha gente no sepa qué decir. Muchos lo admiraban, otros tanto lo envidiaban, incluso su competidor más fuerte,  Bill Gates declaró que lo echará en falta.  Aún recuerdo algunos de sus debates con Gates.  En vez de la discusión sórdida y con ataques personales de la mayoría de políticos, los dos  líderes dieron una muestra de respeto, elegancia y claridad.

Jobs no sólo fue un visionario, el creador de una marca emblemática, un revolucionario que imagino una tipografía innovadora en sus computadoras. El bebé abandonado por sus padres biológicos a una pareja que lo quiso sin condiciones, fue el creador de una marca imitada por muchos. Ya nadie puede prescindir de la liviandad de cargar miles de discos en un aparato de pequeños gramos y más allá que el Ipod y el Iphone tiene sus competidores, también nos presentó el Ipad hace poco, ni que hablar que su manzanita es uno de los emblemas de la innovación.

Muchos líderes y emprendedores que conozco apenas leen, ni oyen, menos escuchan ni aprecian a alguien más allá de la facturación anual. Pero los buenos líderes que conozco,  admiran a Jobs por sus valores, parte de los cuales quedaron resumidos en ese discurso.  Más que admirarlo por su riqueza exterior, lo admiran por su riqueza interior. Durante su discurso en Stanford , relató tres historias: una sobre «conectar los puntos», otra sobre «el amor y la pérdida» y la última sobre «la muerte». Básicamente, él sugiere que permanezcamos hambrientos y alocados, que eso es lo que valdrá la pena en la vida. Tener un motivo para vivir. El sentido. Creo que sobran las palabras y mejor que la persona que no haya escuchado ese discurso, vaya a verlo aquí y también los dejo con una edición preciosa, un resumen de ese discurso en inglés, que vale la pena tanto como su discurso completo en Stanford.

862 Valencia y el auge del voluntariado social

La inteligencia artificial frente al pensamiento limitado. La comida chatarra frente al vegetarianismo. El ahorro frente al consumo desmedido. La eternidad de lo escrito frente a la fugacidad de la imagen. Niños ensimismados ante su PlayStation frente a niños que devoran los clásicos de la literatura.  Posiblemente, estas contradicciones, tan familiares al vértigo cotidiano, hicieron que Dave Eggers y Nínive Calegari fundaran 826 Valencia en 2002.  Con sede en San Francisco, esta organización sin fines de lucro fomenta el voluntariado social al mismo tiempo que permite que niños desde los seis a los dieciocho años puedan lanzar sus propias publicaciones literarias y comics.


Vivimos en un mundo donde todo se rige por la tecnociencia y la economía de mercado. Un universo donde se dice más de lo que se hace mientras se lee tanto como se escribe. No hay menos lectores ni menos escritores en el siglo XXI. Contrariamente al pensamiento de algunos apocalípticos, las nuevas tecnologías requieren una mayor disposición a  la lectura. Desde hace un tiempo, el libro, las revistas y el periódico han agregado otros artefactos para la transmisión del género literario. Ahora la gran red de redes es la vedette indiscutida en este show de lectores, ávidos de voyerismo y de escritores, deseosos de exhibirse. Con el consabido manejo del marketing que tiene el país del Norte, el escritor Dave Eggers y la educadora Nínive Calegari buscaron una alternativa solidaria para combatir la procrastinación internauta.

El cometido de Eggers y Caligari ha trascendido la enseñanza de técnicas de escritura a niños de seis a dieciocho años. Además, este centro de San Francisco ha generado todo un movimiento cultural, que ha concentrado tutores voluntarios, dispuestos a ofrecer su tiempo para promover las habilidades de incipientes escritores. Conscientes que los maestros de San Francisco estaban abrumados por el crecimiento del número de alumnos en sus aulas y la imposibilidad de transmitir información de calidad, fundan esta organización sin fines de lucro, que cada mes recluta nuevos tutores y mentores voluntarios. Tras el mito del sueño americano, que todo lo puede y todo lo compra, también surgen contra-movimientos que apelan a la unión y la solidaridad, construyendo los cimientos del nuevo voluntariado social. Si el tiempo es un bien escaso en este nuevo mundo, los educadores de 826 Valencia destinan parte de sus horas libres para impartir clases a estos niños.

Mientras Calegari se ha centrado en la faceta didáctica de la organización, Dave Eggers ha sido la imagen y principal promotor del proyecto en los medios y la opinión pública. Eggers es una figura prominente en la escena literaria de su país. Escritor bestseller con su primer libro A Heartbreaking Work of Staggering Genius. Su segunda novela  Ahora sabréis ha sido publicada hace unos años. Finalista del premio Pulitzer, Eggers fundó además  McSweeney’s,  un proyecto formado por una web, una editorial y la revista The Believer, cuya editora es su mujer, la también escritora, Vendela Vida.  Si a esto sumamos, su activismo en derechos humanos, su creencia en los beneficios del  trabajo comunitario, no quedan dudas que ha sido uno de los contrincantes más severos que ha tenido George W. Bush durante su mandato. Cuando el gobierno de Bush Jr. pretendió recortar los fondos a AmeriCorps, organismo que financia los principales programas de voluntariado de Estados Unidos, Eggers no dudó en manifestar su libertad de expresión en el país más democrático del mundo. “Hay que señalar que los cien millones de dólares que podrían salvar a AmeriCorps es inferior a una décima parte de lo que gastamos en Irak cada semana”, escribió en una de sus columnas en McSweeney’s.

Pero Eggers también es un hombre de acción y la teoría la expresa más concretamente en sus libros y artículos. En la práctica, anda muy inmerso en este universo de contradicciones. Por tanto, Eggers no ha dudado de buscar por sí mismo las ayudas y los financiamientos cuando así lo han requerido sus emprendimientos editoriales aunque no ha descuidado la libertad creativa. Posiblemente, ese ser libre e independiente lo ha llevado a creer fervientemente en la fuerza de la solidaridad, la cooperación y el voluntariado para que los estudiantes mejoren su formación y estén preparados para el competitivo mercado laboral.

En las noches y durante los fines de semana, el centro 826 Valencia propone una gran variedad de talleres de escritura gratuitos para escolares y estudiantes de Instituto. En esas clases, los niños y adolescentes aprenden a escribir ficción, no ficción además de aprender ilustración, diseño, maquetación y el arte del debate. Impartidos por escritores, editores de revistas, maestros y directores de cine, 826 Valencia es la cara amable y bonita que combate la mediocridad del sistema educativo americano, tan reverenciado a nivel universitario pero tan vapuleado a nivel escolar. Posiblemente, conscientes de la precariedad de la formación en esos primeros años,  Eggers y Calegari buscaron cubrir diversas áreas que los programas educativos oficiales no suelen incluir.

La variedad de programas gratuitos que ofrece 826 Valencia se desarrollan a lo largo del año escolar y también en los meses de verano, lo cual incluye asistencia por parte de tutores especializados, trabajos de campo, talleres de diversos temas y publicación del trabajo de los estudiantes.

Además del progreso de 826 Valencia en San Francisco, en los últimos años Eggers ha reclutado voluntarios para operar programas similares en Boston, Chicago, Los Ángeles, Nueva York, Michigan y Seattle. Esta propagación del programa de Eggers y Calegari viene a contrariar también el ánimo de los cultores del egoísmo e individualismo. En este túnel en el cual nos hemos metido, no sólo hay números, parece que también hay letras y seres ilustrados, que nos marcan el camino.

(C) Leticia Brando, 2011. Toda reproducción del texto puede ser realizada siempre que se cite el texto original.