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Indagando apreciativamente sobre las cifras españolas: despierta España de tu siesta

Desde hace un tiempo, me he decidido que este blog tendrá un mirada mía como coach, psicóloga pero no puedo evitar mi mirada como periodista y ser humano ante el mundo que se nos avecina. Desde hace un tiempo, también decido estar entre el lado de acá y el lado de allá, así que me duele especialmente todo lo que acontece en Europa(específicamente me  duele España donde estoy desde 2002) y también iré contando las posibles mejoras en mi América querida(específicamente las cosas que suceden en mi país natal, Uruguay y sus países cercanos como Argentina, Brasil y Chile. En ambos lados, la cuestión parece centrarse en transformar el bosque en dinero y poco interesa disfrutar el verde del follaje y vivir en paz sin tormentos sobre acreedores y crisis bancarias. 

Refiriéndome al lado español, observo que vivimos tiempos convulsos donde la cantidad parece dominar a la calidad. Al día de hoy en España, sabemos que  los países de la zona euro decidieron “prestar” 100.000 millones de euros  a la banca española y se asegura que “el dinero de todos está fuera de peligro”.  Sabemos que son 829 personas las víctimas de ETA, el IRPF sube un promedio de  222 euros por contribuyente, los estudiantes  pagarán un 15 o 20% más en su matrícula universitaria. Hace poco, en Madrid se aprobó la ley de la dinamización comercial: los comercios madrileños tendrán la libertad para abrir las 24 horas del día los 365  días del año.  11.000 euros cobra Kiko Rivera por una sesión de DJ. Los españoles gastan un 17% en restaurantes mientras que el resto de europeos apenas un poco más de 8%. Los mileuristas quejosos han dado paso a los que se conforman con 800 euros. La tasa de parados se acerca a 5 millones. Los días festivos de los españoles llegan a los 34 días, cifra escasa para los franceses que tienen 40 y menos suficiente para los finlandeses que tienen 44 días de vacaciones. ¿Qué pasa en España? ¿Mucha fiesta o mucha siesta?

El director  de Mercadona dijo recientemente que de esta crisis sólo se sale trabajando más y entonces me cuestiono si será verdad esto que es culpa de los españoles el desempleo, la burbuja inmobiliaria, la siesta y la fiesta.  Hace nueve años, en Paris, el propietario del hotel en que me alojaba, me comentaba que Francia y toda la comunidad  europea terminarían estallando socialmente como Argentina porque el ciudadano europeo era cómodo, vago y estaba muy acostumbrado al Estado benefactor y eso no siempre sería viable. Observando el lado de allá, las privatizaciones que se han hecho en Argentina, Chile y Uruguay y se ha intentado diluir el Estado Benefactor, esa tampoco ha sido la solución y así anduvo Cristina Fernández de Kirchner que logró recuperar Repsol YPF y casi logró que los argentinos olvidaran que una vez la privatizaron.

Y ya que estoy ahora inmersa en el tema de la indagación apreciativa o el arte de preguntar gracias a Miriam Subirana y su espacio Yesouisi, me pregunto muchas preguntas posibles para hacer ante este panorama incierto.

¿El sol, la playa y el turismo es lo único que funciona en España como piensan algunos? ¿Esta ley que permite a los comercios madrileños abrir durante todo el día todo el año implicará más trabajo? ¿O simplemente será un aumento de la precariedad laboral: más horas e igual sueldo para los mismos empleados?

Si como dice  Wolfgang Schäuble, ministro de finanzas alemán, el dinero se da a España y no a los bancos, ¿entonces puede ese dinero destinarse a los habitantes que no pueden pagar su hipoteca y a los emprendedores que no pueden financiar su proyecto? ¿Con esta inyección de capital, los bancos dejarán de desahuciar a tantas familias como lo hacen cada día?

¿Los españoles deben trabajar como los chinos para salir de la crisis?

¿Qué están haciendo los empresarios para invertir en innovación en tiempos de crisis? ¿Es preferible contratar a veinte operarios en vez de contratar a tres competentes por el mismo salario? ¿Cómo podemos colaborar como coaches y seres humanos para lograr que este mundo sea más sostenible y habitable? ¿Será hora de dejar la siesta y la fiesta y ponerse a trabajar para el cambio como propone Juan Roig, presidente de Mercadona?

Muchas preguntas que requieren agentes de cambio y unas soluciones aquí y ahora. Hace unos años, se hizo el proyecto Despierta Argentina en plena crisis y estallido social donde se pretendía crear una nueva conciencia. Ahora es hora de despertar a España de ese letargo. Ya hemos visto que el dinero llega pero se reparte en los bancos. La gente está cansada y viene resistiendo. El gobierno de turno parece preferir los recortes y las subidas del iva, irpf y de las facturas de luz, agua y gas. La gente puede aceptar todos estos cambios con resignación o comenzar a despertar y crear una nueva revolución social, que proteja a los que tienen menos y no salve únicamente a los que tienen más.

Y para despertar, este “Exit Music(for a film”  de Radiohead que espero que inspire para levantarse y encontrar una salida.

© Leticia Brando, 2012. Toda reproducción está permitida siempre que se cite el texto original.

Reivindicando el derecho a trabajar y a disfrutar

En un mundo donde resuenan las palabras crisis, fin del trabajo, descenso de salarios, recorte de presupuestos y de créditos, llegamos a este primero de mayo de 2012, día emblemático cuyo trasfondo tiene poco para festejar. Me gustaría contarles a las almas de esos mártires de Chicago que la jornada laboral se ha reducido a seis u ocho horas y no decirles que aún hay empresas que proponen jornadas de doce horas para ofrecer salarios que apenas superan los mil euros.

También me gustaría decirles que ahora se permiten las manifestaciones, se censura la represión policial aunque sigue ocurriendo. También les diría que ahora existe el mobbing, el acoso laboral, que implica un maltrato psicológico a los trabajadores y que da tanto trabajo a mis colegas psicólogos en el tratamiento de las víctimas y a abogados y jueces en las demandas posteriores para resarcir el daño. También me gustaría decir que los gerentes saben liderar pero aún debemos intervenir los coaches en muchas empresas para trabajar sus habilidades directivas y su empatía. Me gustaría decirles que la mujer no posterga más su maternidad por su carrera y que el empresario valora que ella sea una parte importante en la creación de la especie. Me gustaría decirles que ya no importa si eres comunista, socialista, capitalista porque en el fondo, todos quieren lo mismo: vivir, salir a trabajar, ganar el pan sin el sudor excesivo de su frente y ser felices. Me gustaría decirles que la medicina y la psicología curan los males del siglo veintiuno pero sólo son antídotos temporales para funcionar un poco mejor. Nos queda el coaching, que tampoco es una panacea pero ha llegado para decirle a la gente que puede ser lo que quiere ser, siempre que se lo proponga y establezca metas y objetivos posibles.

La reivindicación del mundo actual es tener derecho a disfrutar. Si nuestros abuelos exprimieron su físico a diario para lograr sus propiedades y coches, ahora los jóvenes de hoy, con licenciatura y algunos másteres se preguntan dónde podrán hacer ejercicio de su derecho a trabajar. Mientras otros más listos emigran hacia tierras con más oportunidades, quedan los que no pierden las esperanzas. Los que se levantan temprano, estudian, salen adelante pese a las adversidades y los emprendedores que no se conforman con las cifras del paro o con los datos del Euribor. Los que sueñan despiertos que otro mundo es posible y crean cada día nuevas acciones para cambiarlo. Los que creen y quieren hacer, esa es la raza de hombres y mujeres que vale la pena homenajear en esta fecha tan especial.

© Leticia Brando, 2012. Toda reproducción del texto está permitida siempre y cuando se cite la fuente original.

El arte de aceptar el no y los desafíos del liderazgo femenino

Ayer me sucedió algo muy curioso. Envíe una información sobre la nueva edición del curso Coaching y PNL para Hablar en público con eficacia y al poco tiempo recibo un mensaje (con tono amable, por cierto) de alguien que había recibido el correo y lo encontraba dañino para su corazón. Seguramente porque al poner en el mensaje que era de alta importancia, algunos ordenadores tienen sonidos prohibidos para cardíacos.  Esto me hizo reflexionar sobre el vértigo que nos ha tocado vivir. No es la primera vez que defino de esta manera a nuestros tiempos. Pero parece que con la combinación de crisis y paro, algunas personas acrecientan su reactividad. No sólo emergen los nervios cuando llega un email. También es la ansiedad y el fastidio que provoca una negativa de colaboración o de publicidad. Hace unos meses, observé la reactividad de una directiva española cuando me negué a publicitar en un canal de televisión que ella inauguraba. A pesar que le desee la mejor de las suertes en su emprendimiento y hasta le prometí difusión desde mis canales: newsletter, mailings y mis redes sociales(Facebook, Twitter y Linkedin), debo intuir que no le agradó mi verdad. Traté de ser sincera para que no perdiera el tiempo tratando de venderle a alguien que no le iba a comprar. Entonces  le comenté que en mi caso, dado que constantemente soy invitada a colaborar en muchos medios de varios países y principalmente de España, no necesitaba pagar para tener un espacio en un canal de emprendedoras femeninas.  Mi sinceridad provocó su reactividad y esta empresaria pidió darse de baja de mi newsletter. En otras palabras, cerró nuestros canales de comunicación porque también dejó de invitarme a sus eventos. Frente a este tipo de liderazgo femenino, contrario a todo lo que promulgo como coach, psicóloga y oradora, me quedo perpleja.

Las mujeres líderes deben combatir muchos obstáculos en estos tiempos pero principalmente deben aprender a canalizar sus emociones hacia una dirección positiva. Porque así nos evitamos comentarios maliciosos sobre nuestros descontroles y nuestro ciclo menstrual.  No significa dejar de sentir sino simplemente moderar las emociones de una forma respetuosa y madura. Por otro lado, en estos días, dos colegas  reaccionaron reactivamente tomando decisiones siguiendo rumorologías y sin contrastar datos. Otro ejemplo de liderazgo ineficaz porque el buen líder toma decisiones en base a la experiencia y no en comentarios de terceros. Y ya no estoy hablando como psicóloga, coach ni periodista ni escritora. Estoy hablando como ser humano. Al final de cuentas, la persona siempre trasciende cualquier rol. Afortunadamente, quedan aún líderes que cultivan la inteligencia emocional, el respeto, la escucha empática y se vuelven creativos en contextos difíciles. Me gustaría ver a más mujeres ejerciendo esas cualidades.  Por el momento, me conformo con la generosidad y el entusiasmo de algunas líderes mujeres como Ana María Llopis, Marta Carballo, Lara Oliveras y Alicia Castillo Holley. No quiero crearles presión por ser ejemplos de mujeres pero son por el momento, unas pocas que veo que avanzan a paso firme, compartiendo y equilibrando la razón con la emoción.

Recuerdo el programa que hice hace un par de años, una mesa redonda sobre Liderazgo y precisamente hablaba sobre la humildad, tan necesaria para liderar y reconocer que no sabemos todo. Pueden verlo aquí:

Y para quitarle hierro al asunto, vamos a evocar algunos lugares donde se equilibran los géneros y es como siempre en este asunto del amor, que parece que no hay líderes ni sumisos.  Lo dicho, los dejo con un anuncio delicioso(la nueva fragancia de Trésor Midnight Rose, el que protagonizan el actor franco-germano  Cyril Descours y la franco-británica Emma Watson, que demuestra que creció luego de Harry Potter.

Steve Jobs o el hambre de vida

Hoy leo en la revista Time que el cáncer de páncreas que se llevó la vida de Steve Jobs es uno de los más duros, drásticos y fulminantes. La expectativa de vida suele ser de cinco meses. Pero el fundador de Apple  luchó contra esta terrible enfermedad durante siete años. Seguramente su amor a su mujer Laurene Powell y sus cuatro hijos lo tenía atado a la vida. O quizá su amor a lo que él hacía. O simplemente su amor a la vida le hacían luchar por no irse antes de tiempo. Pero como él bien lo dijo, nuestro tiempo en la Tierra es limitado. Aun así lo seguimos malgastando vinculándonos con gente que no nos conviene,  estando en pareja sin estar enamorados,  negociando con clientes que no nos aportan y pretendiendo vivir cuando en realidad,  estamos en piloto automático.

Cuando una figura tan inspiradora como Steve Jobs se va, nos queda la reflexión sobre lo que dejó. Además de fortuna, una genial estrategia de marketing y una marca, Steve Jobs es recordado porque funcionó como ejemplo de vida. Pero más allá de los miles de millones facturados desde que fundara Apple, me interesa recordar el hombre. El hombre que fue una inspiración para muchos mentores, coaches, psicólogos, facilitadores. Un hombre que habló de valores y para quien tuviera alguna duda, confesó cómo hizo práctica de esos valores en su discurso para los graduados en la Universidad de Stanford en 2005.  Este debe ser uno de los más emocionantes discursos sobre la vida que escuché.

Porque no habla de cómo hizo para amasar su fortuna sino que habla de los valores internos que necesitó para hacerlo. Ciertamente que recuerda que fundó su empresa en un garaje y de golpe tenía cuatro mil empleados y facturaba dos mil millones de dólares. Pero el central de su discurso no es el dinero sino la importancia de disfrutar la vida y encontrar un sentido a todo lo que hacemos.

Todo el día, he estado leyendo diversos artículos sobre su muerte anunciada.  De paso, miro fotos de Steve Jobs con Steve Wozniak, el otro fundador de Apple. Corría el año 1976. Un pequeño Wozniak aparece como Sancho Panza ante el físico quijotesco y altivo de su socio. Jobs emerge alto, tímido, joven y guapo.  Ya de  veinteañero mostraba una expresión de tranquilidad que le acompañaría toda su vida. Esa mirada que habla más que mil palabras. Sin demasiada gesticulación, unos ojos que parecen guiñarte aunque estén simulando seriedad. En sus últimos días, ya no se veía esa mirada. Las últimas fotos lo muestran desmejorado, débil, excesivamente delgado y la premonición de su muerte era más que evidente.

Quizá toda esa complicidad que lograba con el gran público hace que hoy mucha gente no sepa qué decir. Muchos lo admiraban, otros tanto lo envidiaban, incluso su competidor más fuerte,  Bill Gates declaró que lo echará en falta.  Aún recuerdo algunos de sus debates con Gates.  En vez de la discusión sórdida y con ataques personales de la mayoría de políticos, los dos  líderes dieron una muestra de respeto, elegancia y claridad.

Jobs no sólo fue un visionario, el creador de una marca emblemática, un revolucionario que imagino una tipografía innovadora en sus computadoras. El bebé abandonado por sus padres biológicos a una pareja que lo quiso sin condiciones, fue el creador de una marca imitada por muchos. Ya nadie puede prescindir de la liviandad de cargar miles de discos en un aparato de pequeños gramos y más allá que el Ipod y el Iphone tiene sus competidores, también nos presentó el Ipad hace poco, ni que hablar que su manzanita es uno de los emblemas de la innovación.

Muchos líderes y emprendedores que conozco apenas leen, ni oyen, menos escuchan ni aprecian a alguien más allá de la facturación anual. Pero los buenos líderes que conozco,  admiran a Jobs por sus valores, parte de los cuales quedaron resumidos en ese discurso.  Más que admirarlo por su riqueza exterior, lo admiran por su riqueza interior. Durante su discurso en Stanford , relató tres historias: una sobre «conectar los puntos», otra sobre «el amor y la pérdida» y la última sobre «la muerte». Básicamente, él sugiere que permanezcamos hambrientos y alocados, que eso es lo que valdrá la pena en la vida. Tener un motivo para vivir. El sentido. Creo que sobran las palabras y mejor que la persona que no haya escuchado ese discurso, vaya a verlo aquí y también los dejo con una edición preciosa, un resumen de ese discurso en inglés, que vale la pena tanto como su discurso completo en Stanford.

862 Valencia y el auge del voluntariado social

La inteligencia artificial frente al pensamiento limitado. La comida chatarra frente al vegetarianismo. El ahorro frente al consumo desmedido. La eternidad de lo escrito frente a la fugacidad de la imagen. Niños ensimismados ante su PlayStation frente a niños que devoran los clásicos de la literatura.  Posiblemente, estas contradicciones, tan familiares al vértigo cotidiano, hicieron que Dave Eggers y Nínive Calegari fundaran 826 Valencia en 2002.  Con sede en San Francisco, esta organización sin fines de lucro fomenta el voluntariado social al mismo tiempo que permite que niños desde los seis a los dieciocho años puedan lanzar sus propias publicaciones literarias y comics.


Vivimos en un mundo donde todo se rige por la tecnociencia y la economía de mercado. Un universo donde se dice más de lo que se hace mientras se lee tanto como se escribe. No hay menos lectores ni menos escritores en el siglo XXI. Contrariamente al pensamiento de algunos apocalípticos, las nuevas tecnologías requieren una mayor disposición a  la lectura. Desde hace un tiempo, el libro, las revistas y el periódico han agregado otros artefactos para la transmisión del género literario. Ahora la gran red de redes es la vedette indiscutida en este show de lectores, ávidos de voyerismo y de escritores, deseosos de exhibirse. Con el consabido manejo del marketing que tiene el país del Norte, el escritor Dave Eggers y la educadora Nínive Calegari buscaron una alternativa solidaria para combatir la procrastinación internauta.

El cometido de Eggers y Caligari ha trascendido la enseñanza de técnicas de escritura a niños de seis a dieciocho años. Además, este centro de San Francisco ha generado todo un movimiento cultural, que ha concentrado tutores voluntarios, dispuestos a ofrecer su tiempo para promover las habilidades de incipientes escritores. Conscientes que los maestros de San Francisco estaban abrumados por el crecimiento del número de alumnos en sus aulas y la imposibilidad de transmitir información de calidad, fundan esta organización sin fines de lucro, que cada mes recluta nuevos tutores y mentores voluntarios. Tras el mito del sueño americano, que todo lo puede y todo lo compra, también surgen contra-movimientos que apelan a la unión y la solidaridad, construyendo los cimientos del nuevo voluntariado social. Si el tiempo es un bien escaso en este nuevo mundo, los educadores de 826 Valencia destinan parte de sus horas libres para impartir clases a estos niños.

Mientras Calegari se ha centrado en la faceta didáctica de la organización, Dave Eggers ha sido la imagen y principal promotor del proyecto en los medios y la opinión pública. Eggers es una figura prominente en la escena literaria de su país. Escritor bestseller con su primer libro A Heartbreaking Work of Staggering Genius. Su segunda novela  Ahora sabréis ha sido publicada hace unos años. Finalista del premio Pulitzer, Eggers fundó además  McSweeney’s,  un proyecto formado por una web, una editorial y la revista The Believer, cuya editora es su mujer, la también escritora, Vendela Vida.  Si a esto sumamos, su activismo en derechos humanos, su creencia en los beneficios del  trabajo comunitario, no quedan dudas que ha sido uno de los contrincantes más severos que ha tenido George W. Bush durante su mandato. Cuando el gobierno de Bush Jr. pretendió recortar los fondos a AmeriCorps, organismo que financia los principales programas de voluntariado de Estados Unidos, Eggers no dudó en manifestar su libertad de expresión en el país más democrático del mundo. “Hay que señalar que los cien millones de dólares que podrían salvar a AmeriCorps es inferior a una décima parte de lo que gastamos en Irak cada semana”, escribió en una de sus columnas en McSweeney’s.

Pero Eggers también es un hombre de acción y la teoría la expresa más concretamente en sus libros y artículos. En la práctica, anda muy inmerso en este universo de contradicciones. Por tanto, Eggers no ha dudado de buscar por sí mismo las ayudas y los financiamientos cuando así lo han requerido sus emprendimientos editoriales aunque no ha descuidado la libertad creativa. Posiblemente, ese ser libre e independiente lo ha llevado a creer fervientemente en la fuerza de la solidaridad, la cooperación y el voluntariado para que los estudiantes mejoren su formación y estén preparados para el competitivo mercado laboral.

En las noches y durante los fines de semana, el centro 826 Valencia propone una gran variedad de talleres de escritura gratuitos para escolares y estudiantes de Instituto. En esas clases, los niños y adolescentes aprenden a escribir ficción, no ficción además de aprender ilustración, diseño, maquetación y el arte del debate. Impartidos por escritores, editores de revistas, maestros y directores de cine, 826 Valencia es la cara amable y bonita que combate la mediocridad del sistema educativo americano, tan reverenciado a nivel universitario pero tan vapuleado a nivel escolar. Posiblemente, conscientes de la precariedad de la formación en esos primeros años,  Eggers y Calegari buscaron cubrir diversas áreas que los programas educativos oficiales no suelen incluir.

La variedad de programas gratuitos que ofrece 826 Valencia se desarrollan a lo largo del año escolar y también en los meses de verano, lo cual incluye asistencia por parte de tutores especializados, trabajos de campo, talleres de diversos temas y publicación del trabajo de los estudiantes.

Además del progreso de 826 Valencia en San Francisco, en los últimos años Eggers ha reclutado voluntarios para operar programas similares en Boston, Chicago, Los Ángeles, Nueva York, Michigan y Seattle. Esta propagación del programa de Eggers y Calegari viene a contrariar también el ánimo de los cultores del egoísmo e individualismo. En este túnel en el cual nos hemos metido, no sólo hay números, parece que también hay letras y seres ilustrados, que nos marcan el camino.

(C) Leticia Brando, 2011. Toda reproducción del texto puede ser realizada siempre que se cite el texto original.

 

El líder amoroso, la gestión del cambio y la visión superadora

¿Cuántas veces te preguntaste si el lugar donde estabas era el mejor lugar para vivir tus días? ¿Cuántas veces te arrepentiste de no hablarle a alguien que te interesaba? ¿Cuántas veces dudaste sobre el camino a escoger? ¿Cuántas veces pensaste en las cosas que quieres y en las cosas que puedes? ¿Cuántas veces te molestaste cuando alguien te criticó? ¿Cuántas veces sentiste miedo a cambiar? ¿Cuántas veces te viste incapaz de liderar?  Vivimos pensando en los peros antes que en los quiero.  Parafraseando a Mikel Erentxun, los días pasan factura si no te das una oportunidad.

Decidir dejar a esa persona que ya no me hace feliz es algo doloroso porque implica un cambio de vida y de rutina. Decidir dejar de buscar trabajo y emprender mi propio negocio es otro riesgo que vale la pena cuando se tiene visión y ambición. Decidir cambiar de país porque donde vivo ya no es el sitio que quiero estar, es otro emprendimiento que nos conecta con nuestro poder y voluntad. En este último viaje por trabajo a Montevideo y Buenos Aires, tuve oportunidad de encontrarme con mucha gente inspiradora. No sólo comprobé el interés en el coaching y la formación en Liderazgo y Habilidades directivas en muchos individuos y empresas sino también pude escuchar muchos ejemplos de vida. Entre ellos, la historia de un hombre argentino, que previniendo su ceguera, tuvo la visión  de ahorrar dinero, comprar seguros y hoy goza de  una posición privilegiada, viviendo de rentas y ayudando a sus cinco hijos. Un ejemplo de vida. Un señor que dejó de ver pero nunca perdió su visión ni su misión sobre lo que deseaba en su vida. En su caso, el cambio que implicó pasar de ser vidente a invidente, no le hizo sentarse a quejarse por no poder visualizar más el mundo. Según testimonios de su hija, él vive, ama, disfruta del cariño de los suyos y actúa como mentor para sus cinco hijos, que lo admiran y siguen.

No todas las personas asumen el cambio y enfrentan los obstáculos de la vida como lo hizo este visionario.  Muchos prefieren quedarse en su zona de comodidad, amoldarse a colchones que ya no hacen bien para la columna. La sensación de pereza de ir a la tienda a cambiarlo es mayor, aunque la espalda sufra cada día. Similar quietud se observa en algunos matrimonios que prefieren mantener relaciones frías y distantes porque dudan de su capacidad de amar a otra persona. Los hábitos nos vuelven seres rígidos y apáticos pero esos hábitos han sido creados por nosotros. Por tanto, también somos los responsables de eliminarlos y crear hábitos más saludables. En crisis existenciales, muchas parejas, amistades y formas de vida se rompen. El cambio implica una aventura o un riesgo que no está exento de dolor.

Ciertamente que somos seres rutinarios y nos angustia la inestabilidad.  De todos modos, en Barcelona, el espíritu emprendedor siempre da sorpresas de flexibilidad. En plena crisis española, muchos empleados se atrevieron a combatir el paro y la falta de oportunidades, transformándose en emprendedores.

Muchas personas son reacias a cambiar porque sienten miedo. ¿Cuántas ojeras surgen en nuestro rostro cada vez que nos preocupamos en demasía? ¿Cuánto brillo en la mirada recuperamos tras un día feliz jugando con niños o tras una charla amena con amigos? Comprobadlo, tras horas de dolor y de risa. Lo segundo nos asegura una vida más plena.

Siempre les comento a mis alumnos de Liderazgo, Hablar en Público e Inteligencia Emocional que cada día decidimos cómo nos levantamos. Las emociones son hábitos y si cada día de mi vida me levanto de mal humor, me habituaré a ello. Pero si cada día nos levantamos felices de disfrutar un día más, estaremos mimando nuestro cerebro porque las conexiones neuronales nos conectarán más con la vida y la alegría. Mucha gente me dice que es muy fácil la teoría pero no es tan fácil la práctica. Estas personas no encuentran ningún beneficio a la ausencia de reacción ante la crítica o el comentario agresivo. Lo que no saben es que cuando evitan la reacción explosiva, aprenden a tolerar la frustración y a potenciar  valores como la paciencia, el respeto, la paz y la bondad. Cuando alguien me envía un comentario malicioso o intenta mantener una comunicación beligerante conmigo, nada mejor que responderle con silencio o con alguna frase pacífica. Desde el hecho más negativo en nuestra vida puede tener su connotación positiva, sólo debemos percibirlo..

Ciertamente que hay actos que nos causan fastidio  y nos tientan a actuar de forma impulsiva. Aún hay líderes que despiden a un empleado porque les pide aumento de salario o muestra una diferencia con él. Esto sucede porque todavía persiste el modelo del empleado obsecuente que sigue los postulados de su jefe como una oveja. Pero también está el líder resonante, como lo define Daniel Goleman y Richard Boyatzis en su libro “El líder resonante crea más”, ese que conecta con las emociones de los demás,  escucha sus necesidades, acepta críticas constructivas y tolera la diferencia porque jamás ha pensado que es perfecto. A ese tipo de líder, yo le llamo líder amoroso porque logra encauzar el amor a su equipo en un amor hacia la tarea, la unión, la cooperación. Cuando el líder expresa “amor” a su equipo, este está más motivado para trabajar y alinearse con los valores de la empresa. Ese es el líder que gestiona de forma eficiente el cambio en su organización.  En tiempos dinámicos, ese tipo de liderazgo es el más eficaz. El líder autoritario propone un trato distante y retador con sus subordinados y cualquiera que quiera promover el cambio va a ser discutido y combatido porque sólo se realiza lo que la autoridad máxima considera que es correcto. El líder amoroso fomenta la cultura emprendedora en su equipo y conoce los beneficios de delegar y de respetar la visión de sus subordinados.

Filmando el documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo”, aprendí mucho de la importancia de liderar proyectos, siempre y cuando se tenga en cuenta la mirada de las otras personas. Por eso, tuve en cuenta la visión de los realizadores, tanto de Iván González en Barcelona como de Pablo Scaldaferro en Montevideo y México. Ellos depositaron su experiencia y dieron su visión sobre el proyecto pero respetaron mi idea y guión del documental. Ellos dieron su know how pero se atrevieron también a recomendar mejores caminos cuando el proyecto crecía sin claridad de caminos. Acostumbrada a escribir mi opinión, asesorar a personas como psicóloga o coach, me enseñaron la importancia de una cooperación dinámica, donde cada uno aportó su talento, sin desmerecer la opinión del otro ante posibles mejoras. Ignoro si tras terminar el documental, mi vida cambiará pero lo cierto es que aprendí que además de enseñar a personas a adaptarse a los cambios, siempre es estimulante ver que puedo modificar mi forma de ver el mundo cuando me encuentro con gente positiva, que abre mis miras y me conecta con la conciencia que siempre hay algo nuevo para aprender. 


Facundo Cabral o el arte de vivir por disfrute nomás

 “Si tenés miedo vas a ser un valle de lágrimas, irás de compromiso en compromiso, de matrimonio en matrimonio, de conflicto en conflicto y yo decidí vivir. Desde muy pequeño supe por mi madre, aun en la miseria más absoluta, que cuando uno nace es para vivir y vivir quiere decir seguir tu corazón”.

Facundo Cabral( (La Plata, Argentina, 22 de mayo de 1937  Ciudad de Guatemala9 de julio de 2011)

Tanto desde el coaching como desde la psicología, la meta central se enfoca en  el  logro del cambio y la mejora personal. Para promover el cambio en nuestros clientes, previamente debemos haber vivido. No basta que hayamos nacido, crecido, asistido a la escuela,  aprobado las asignaturas en el liceo y haber concurrido a la Universidad. Necesitamos haber experimentado gran parte de lo que engloba la vida: amor, dolor, ganancias, pérdidas, cambio, alegrías, llantos. Porque la práctica siempre da cosas que no siempre la teoría aporta. Si alguien me está hablando de una pena de amor, mejor haberla sufrido antes para generar empatía.  Si alguien me dice que cerró su empresa por la crisis, mejor haber sufrido alguna vez  alguna dificultad económica para conectar con eso que le aqueja.

En realidad, la cuestión está en enseñarle al cliente a  descifrar las claves para reordenar ese caos permanente que es la vida. Porque nada es ordenado en este universo aunque así lo queramos ver. “Si aceptas que la vida es como es y no como debería, vas a ser muy feliz”, decía Facundo Cabral, tristemente asesinado por unos sicarios el 9 de julio de 2011 en Guatemala. “Uno nace cuando está consciente que está presente, no cuando sale de la madre”, dijo una vez. Y claro que él había vivido. Vivió la pobreza, la lucha por salir de esa condición, la rebeldía juvenil, el amor a Dios y a las mujeres, el exilio, la muerte de sus seres queridos, la superación de un cáncer. “Yo esquivo y vivo con la gente que quiero vivir. Estoy de novio conmigo, por eso tengo tanto amor, sembré mucho amor. Las cosas que te dice la gente, un ciego que se te acerca y te dice que ve cuando te escucha. Una señora que me muestra a su hijo y me dice que le puso mi nombre porque iba camino a abortar y escuchando mi música, dijo ‘Cómo le iba a hacer perder esta fiesta a mi hijo’… esa es la realidad que quiero“, declaró en una de sus últimas entrevistas.

Cabral fue reconocido por su clásico “No soy de aquí, ni soy de allá”. Era muy conocido en el mundo entero pero seguramente es un fenómeno más latinoamericano porque en sus canciones había mucho del arte de la payada, como se le dice en el sur de América a los poemas gauchescos, muy similar al arte de los trovadores.  Muchos otros artistas reconocidos cantaron esta canción pero nadie como él para ponerle voz a esa oda a la felicidad.

Para mí es inevitable relacionarle con el desarrollo personal porque creo que Cabral fue un gran coach o mejor dicho maestro. Mediante la palabra y sus canciones, generaba repreguntas sobre esta existencia que nos había tocado vivir.  La vida es un regalo pero también es  para los valientes. ¿Cuánta gente se está sacrificando por miedo al cambio? ¿Cuánta gente va al trabajo que odia o sigue casada con la pareja que ya no le gusta? Si la gente supiera que aprendemos más de los errores que de los aciertos, quizá se atrevería más a vivir la vida que quieren. Facundo  provocaba constantemente la salida de esa zona de comodidad. 

Facundo siempre cantó a la vida, descifró la humanidad del Diablo, encontró la perfección de Dios y supo reconocer las debilidades del hombre. Uno puede pensar que tras su marcha, nos  queda un mundo con menos poesía y sin casi pensamiento crítico. Apenas nos queda de consuelo sus canciones, sus videos que están circulando por You Tube, sus entrevistas que no tienen desperdicio, la película producida por Ramier Ayala, productor de 1996 Films y dirigida por Imanol Uribe, que espero que algún día salga a la luz. Deberíamos seleccionar gran parte de los vídeos de Cabral para muchas clases que fomentan el cambio, la motivación, la autoestima, el pensamiento positivo y los valores. “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”, cantaba porque él sabía que “lo importante no es el precio sino el valor de las cosas” y que él había elegido la libertad y se negaba “a vivir de esclavo”.

Tanta felicidad la llevó a sus canciones y esa amabilidad la derrochó en sus presentaciones. Seguramente Facundo se fue tranquilo porque  fue un hombre libre que vivió como quiso. Justamente en este mundo tan banal, donde los adolescentes escriben con faltas de ortografía aunque sus padres les paguen los mejores colegios, él que fue analfabeto hasta los catorce años, se dio el lujo de cultivar amistad con Jorge Luis Borges y Carl Sagan. En un mundo donde los jóvenes que terminan el instituto no saben qué camino tomar, él que estuvo en un reformatorio, encontró la luz en su creencia en Dios y fue un protegido de la madre Teresa de Calcuta. En un mundo donde mucha gente sigue casada por obligación, él escogió amar sin concesiones.

Nuestra rabia ante los asesinos apenas cesa cuando pensamos en sus enseñanzas. Posiblemente él nos diría que Dios lo quiso así. El rencor era algo que no albergaba su alma. Aunque él sufrió la pobreza, seguramente no ha habido ser más rico en esta vida. Porque esa riqueza de espíritu la tuvo hasta el fin de sus días.  Promovía el desapego y  predicó con el ejemplo. Nunca quiso tener casa ni tarjeta de crédito. Siempre vivió en hoteles. Decía que era un becado de la vida, que le pagaban para ser feliz.

Esta filosofía fue en gran parte influencia de su madre Sara, que fue su gran mentora y le enseñó la fórmula de la felicidad que consiste en escuchar el corazón antes que a la cabeza. “La cabeza es un asistente, el corazón te lleva y aunque los demás piensen que te equivocaste, si te lleva el corazón, hiciste lo correcto”, declaró.  Una vez recordó en una entrevista televisiva que cuando ellos sufrían el frío atroz de Tierra del Fuego, su madre le decía, qué suerte que no tenemos calor. Y cuando estaban con cuarenta grados en Sevilla, le decía qué bueno que no hace frío.De su madre Sara heredó esa sabiduría y ese amor al prójimo que lo hacían tan grande. Este mago de las palabras recibió la declaración más conmovedora de su progenitora antes de morir: “cada vez te pareces más a lo que cantas”. Sara sacó adelante a siete hijos(murieron cuatro de hambre y frío) cuando fue abandonada por su marido. Ella también le dio una gran lección de bondad y humanidad con respecto a su padre. “Un día mi madre, que nunca habló mal de él, me dijo: ‘Vos que caminas tanto te vas a encontrar un día con tu padre, no cometas el error de juzgarlo, recordá el mandamiento ‘Honrarás al padre y la madre’ y recordá que el hombre que tengas adelante fue quien más amo, ama y amara a tu madre, entonces dale un abrazo y las gracias porque por él estás en este mundo”.

Posiblemente de ella haya también haya heredado la coherencia. Él que siempre daba “la cara al enemigo, la espalda al buen comentario” porque decía que “el que acepta un halago empieza a ser dominado”. Por eso, poca importancia le dio a los premios aunque tuvo muchos, entre ellos fue nombrado Mensajero Mundial de la Paz por Unesco en 1996 y hasta fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz. Ni siquiera la muerte de su mujer y de su hija en un accidente aéreo nubló sus creencias. Cuando tuvo dudas y no encontró explicaciones a la tragedia, la madre Teresa lo llevó a Calcuta a curar leprosos y allí aprendió donde podía dirigir todo el amor que le sobraba. No había perdido, había ganado otra vez. Él sabía que nunca perdemos a las personas porque nadie nos pertenece. Y así vivió el resto de su vida, sin ataduras, sin prisiones ficticias ni reales y expresando el amor en todas sus dimensiones.

Para cualquier persona interesada en el desarrollo personal,  recomiendo que busquen grabaciones de Facundo donde se lo ve en todo su esplendor. Siempre con una sonrisa en sus labios. Nunca demostrando que sabe más que el que pregunta, aunque muchas veces le han tocado entrevistadores de lo más tontos y necios. Siempre humilde, escuchando empáticamente al entrevistador. Todas las lecciones de coaching y de psicología positiva están resumidas en su figura. Todo el amor del mundo en él. Todo el amor que ha dejado y como él ya ha dicho, para velar a un cantor, con una milonga alcanza. Pero muchos sabemos que no alcanza con eso. Hoy el mundo de la paz y el amor está de luto.

Los dejo con una participación que tuvo Cabral en el programa de Jesus Quintero hace unos años.