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Opciones en el presente y personas desechables

Internet ofrece muchas opciones. En un click, entramos en la tienda Dior y compramos el bolso modelo Pochette. Seguimos navegando y compramos unas vacaciones en Punta del Este. Desde Facebook, recibimos links a artículos de economía, belleza y política. De esa información, seleccionamos qué leemos, recomendamos y desechamos. También lo hacemos con las personas: seleccionamos a quién escuchamos, queremos y descartamos.

Esta facilidad de elegir las opciones que nos da la vida tiene que ver con la selectividad. Tenemos los cinco sentidos que nos permiten percibir el mundo. Cada percepción depende de nuestra biografía, experiencia de vida y teorías que hemos internalizado de nuestra familia, escuela, sociedad y cultura. Al percibir diferente, también seleccionamos de forma diversa. Hay seres muy cuidadosos y otros más propensos a absorber apasionadamente los datos que el mundo les ofrece. De estos últimos es mi amigo Jordi, un arquitecto de treinta y cinco años, que reconoce que no puede estar solo. Termina con una novia y a los dos meses ya conoce otra chica que le endulza la vida, y así en un ciclo interminable. Cuando le preguntas cuál de esas novias ha sido realmente la chica con la que él se ha querido establecer, tener una familia y comenzar un proyecto juntos, él dice que quizá la segunda de sus ocho novias. Cuando se le pregunta si está enamorado de su actual pareja, él dice que no lo suficiente pero reconoce que le resulta cómodo tener una pareja con la que compartir salidas y fines de semana.

Muy distinta es la actitud de mi amigo Andreu, un psicólogo de cuarenta años. Sólo sale con alguien si realmente siente atracción, deseo y un sentimiento cercano al amor. Él cree que su tiempo vale oro. En cuanto percibe que no siente ni sentirá amor por la chica que está conociendo, toma distancia y se aleja. Suele ser sincero y comunica con lujo de detalles sus razones para no amar. Durante su última relación, Andreu se encontró con una cuestionadora de su saber y hacer. La chica abandonada, reclamó amistad y consideración y pidió conversar personalmente. Él decidió dejarla por teléfono aunque ambos viven en la misma ciudad. Esta insistencia hizo que Andreu transformara su ser habitualmente paciente y bondadoso.

Acostumbrado a desechar la información que va recibiendo en la bandeja de entrada de su mail, decidió que esta mujer debería ser desechada y olvidada, como uno de esos spam que uno recibe diariamente. No sólo se negó a tomar un café, sino que además terminó convencido que era una obsesiva al estilo Glenn Close en “Atracción fatal”.

Si durante la relación esta chica se había mostrado cálida, comprensiva, empática y cariñosa, ¿qué había sucedido que Andreu ahora la consideraba un ser horroroso? Quizá porque parece que el reloj se detiene cuando sentimos peligro y miedo. Esa paralización hace que nos olvidemos el pasado feliz con una persona que en el momento presente nos está importunando. Cuando nos sentimos atacados por alguien que nos provoca, podemos ser emocionalmente eficaces y contestar con una frase llena de amor y paz. Pero también podemos actuar reactivamente y atacar con más fuerza al contrincante. Andreu suele ser muy hábil en sus relaciones, pero esta vez, sintió que ella sentía demasiado por él y atacó rechazando y repudiando la intención amistosa de ella. Mi amigo actuó como el niño que golpea a los menores en la escuela para proyectar fuerza en sus colegas de clase.

Al final, no es más que la demostración de un rasgo femenino el hecho de buscar explicaciones en asuntos del corazón. La necesidad humana de cerrar los asuntos hablando y hablando. No siempre esa pasión por las palabras dichas es entendida por algunos ánimos masculinos. Confío que Andreu descubra las trampas de la percepción de su cerebro, tome distancia y relativice. Eso es madurar. Eso es recordar y amar lo que vivimos y sentimos.

Podemos desechar mails, links, información, objetos, pero nunca podemos desechar personas, salvo que hablemos de maltratadores y autores de similares bajezas. Las mujeres y los hombres no somos productos desechables. Tenemos alma, voz y voto. A veces nos equivocamos. A veces acertamos. Pero al final de cuenta, como canta la gran Chavela Vargas, siempre volvemos al lugar donde amamos la vida.

(*) Columna escrita por Leticia Brando en la edición Invierno de Bernik Magazine, mayo 2010

Forlan,La Roja, la nación, Iker, la biblia y el calefón

Desde Single Coach cierro esta semana un nuevo curso de Líderes con Inteligencia Emocional, y aprovecho para reflexionar sobre el poder de las emociones tras los hechos acontecidos en los últimos días. Uruguay, mi país natal es el cuarto país mejor del mundo tras treinta y cuatro años de no lograr esa hazaña. Diego Forlan, sex symbol sin intención y mito nacional, gana el Balón de oro. Mientras, Cataluña se moviliza para reivindicar por el Estatut y salen niños, padres, madres, abuelas, abuelos, animales de compañía y banderas amarillas y rojas para protestar contra esa resolución antipática del Tribunal Constitucional. Y todo para concluir que siento y luego existo(y sólo si quiero, pienso)…

Queja, amargura, modestia exagerada, nobleza son algunos de los denominadores que suelen endilgarle al ser uruguayo. Mis colegas de psicología podrían definir como baja autoestima esta particularidad ciudadana de evitar la ostentación. Será por esa idiosincrasia que todos los uruguayos reaccionaron sorprendidos y agradecidos al alcanzar el cuarto puesto en el último Mundial de Sudáfrica 2010. ¿Nosotros ganadores? ¿Cómo es eso? Es verdad, tenemos carne como Argentina pero ellos exportan más al mundo. Es verdad, tenemos músicos geniales como Jorge Drexler, Fernando Cabrera, Jaime Roos, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Estela Magnone, Peyote Asesino, Luciano Supervielle. Pero estamos al lado de Brasil. Ellos tuvieron, tienen y tendrán siempre a su santidad Caetano Veloso, a su diosa Maria Bethânia, Gal Costa, Gilberto Gil, la inefable Elis Regina, Vinicius de Moraes. Mitos vivientes y muertos que viven porque los talentosos nunca mueren.

Entonces llega un extranjero, seguro de sí mismo que visita este pequeño país, llamado Uruguay y le recuerda a su habitante que ciertamente, los brasileños crearon la bossa nova y expandieron la samba pero los uruguayos han perfeccionado el candombe y comparten los orígenes del tango junto a los argentinos. ¿Tanto cuesta ver las propias proezas en el ánimo uruguayo? Ciertamente que sí. Por eso, elevo las cejas, abro la boca y se me estira la piel ante la sorpresa de ver a los habitantes de mi pequeño país exponiendo su dicha ante los triunfos de sus futbolistas. Un país, definido como la Suiza de América, con gente de ánimo tranquilo y tímido exponiendo el orgullo de ser. Puestos de fruta decorados para la ocasión. Toda la ciudad decorada con los colores de la celeste. Coches que no cesan de dar bocinazos y vitorean a sus jugadores. Tenían que venir unos chicos sudados, con camiseta celeste y gestos apasionados para devolvernos la ilusión de ser y sin caer en el egocentrismo argentino, parece que todo esto ha subido una pizca la autoestima nacional.

Del lado de acá, observo una España dividida. Los catalanes nacionalistas se muestran reacios al triunfo de España en el Mundial. Finalmente la Roja triunfa. España, campeón del mundo. De la emoción de la sorpresa por la flamante autoestima uruguaya, observo ira, celos, tristeza de los catalanes ante los jugadores que triunfan por la madre patria. Resulta que España es una entelequia. Existe Aragón, Andalucía, Cataluña, Cantabria, Galicia, País Vasco, Islas Canarias, Islas Baleares, Navarra, Extremadura, La Rioja, Valencia pero parece que España unida no existe. Eso pregonan los nacionalistas. Distintas imágenes nos muestran los festejos de los jugadores en Madrid. Un río de gente. Cascadas de muchedumbres se largan a las calles y gritan “viva la Roja”, “Iker, todas somos Sara, bésame a mí también”, “San Iker”, rezan los carteles y el supuesto espejismo de país se erige como una fuerza poderosa. Al fin, España existe. ¿Qué tiene el fútbol que no tienen otros deportes? ¿Qué provoca tanta convocatoria de ánimos? ¿Qué hace que hasta los catalanistas no se pierdan un partido, aunque sea a escondidas y para criticar?
La respuesta está en un valor, una emoción y un sentimiento. Tan sólo el amor logra esto. El amor por el fútbol hace que los jugadores avancen con pasión, coraje y entusiasmo y venzan a sus contrincantes. El amor de la afición motiva a estos ídolos de multitudes que expresan su propio amor a través de abrazos, gestos, goles dedicados como la camiseta de Andrés Iniesta(Dani Jarque siempre con nosotros). Y la emoción por el triunfo hacen que Iker Casillas corte las preguntas de su novia, la periodista Sara Carbonero, la coja y la bese en los labios. “Madre mía”, exclama ella emocionada y con voz temblorosa ruega, “luego seguimos, J”. Justamente le comentaba sobre este expresión emocional a Carles Lamelo, el director del espacio del programa “Noches de radio” de Onda Cero, que comienzo el 28 de julio. Iker rompió el encuadre de la entrevista, quebró las convenciones y expresó el sentimiento. Cuando algunas creían que ese hombre con iniciativa y pasión era un cuento chino de nuestras madres, vemos a Iker, puro arrebato y ternura. El portero dejó la figura, se quitó las vestiduras del personaje y mostró la inteligencia del corazón. Besó a su amada con fuerza y suavidad. Ese hombre es el que algunas mujeres parecen decir a gritos que quieren que vuelva. Y versionando a mi manera al enorme Enrique Santos Discépolo en su célebre Cambalache , no quiero la biblia y el calefón, sólo espero que el siglo veintiuno sea un despliegue de amor insolente, que vivamos revolcados en una pasión merengue o en un romance blaugrana, que la celeste siga intensa con o sin Forlán y que todos juntos estemos manoseados por la fuerza del amor y del honor.

©Leticia Brando, 2010
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La amistad o el arte de compartir la vida

Borja Vilaseca,periodista de El País, director del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo y autor de “El principito se pone la corbata” ha sido el disparador para que se me ocurriera escribir esto sobre la amistad que hoy comparto en mi blog. Ahí va:

“Toda la vida he estado bien rodeada. La amistad es una de las formas que adquiere el amor y nos conecta con nuestra pulsión vital. Por lo demás, creo firmemente que un gran amor puede ser además tu mejor amigo.

Nuestros momentos de soledad son muy disfrutables pero cuando compartimos, la dicha puede llegar a ser inmensa. Somos mejores cuando damos y recibimos. Cuando tenemos un amigo al lado, los vaivenes del corazón se vuelven llanos y el intercambio calma la agitación momentánea. Los amigos nos permiten darnos cuenta que la omnipotencia es ineficaz por más que eso quiera decir el individualismo imperante. La necesidad de una palabra amiga en momentos duros nos conecta con nuestra humildad y acrecienta nuestro poder. Cualquier sueño tiene mayores posibilidades cuando se suman más de una mente.

Me considero muy afortunada en el ámbito de las amistades. Conservo aun amigos desde la niñez, la adolescencia y la Universidad. Mi avidez de conocimiento me hizo estudiar tres carreras universitarias: Psicología, Letras y Comunicación y esto no me aisló a centrarme a estudiar sino que acrecentó mis redes sociales. Solía organizar reuniones donde mezclaba a mis amigos de las diferentes facultades y así se creaban ambientes de lo más diversos.

En realidad, el mundo es cada vez más plural y cuando nos mezclamos es una forma de aprender de la peculiaridad del otro y ejercitar nuestra tolerancia. Quizá por la ausencia de hermanos varones y por la muerte temprana de mi padre, desde niña cultivo una sana y provechosa amistad con el género masculino. No digo que no he tenido algún dolor de cabeza porque algunos de estos amigos eran conquistadores encubiertos, o mejor dicho personas que tras su intención amistosa, ocultaban un deseo de conquista amatoria. Pero aun estos chicos, luego resultaron ser amigos entrañables. En el fondo, todos en esta vida queremos lo mismo: ser felices y descubrir los beneficios que implican el vínculo con los otros.

En suma, todo el mundo, sin importar raza, cultura, religión, sexo, es susceptible de ser mi amigo. Por ello, cuando critican este apogeo de las redes sociales, en mi caso, estoy encantada de tener más de 700 amigos en Facebook, que están cambiando el mundo. Creo que el mundo 2.0 es la gran revolución social y todos podemos hacer muchas acciones positivas desde estas redes. Las redes sociales aumentan nuestro horizonte de posibilidades en relación a la amistad y hasta los negocios. Pienso también en amigas mías tan queridas que están recuperándose de una dura enfermedad y la existencia de las redes sociales, les permite momentos de distracción y de entretenimiento. Pienso en una persona que no puede salir de su casa por estar convalesciente y que conecta en estas redes con sus amistades del pasado, algunos que viven a varios kilómetros de distancia, personas de su presente cercano y personas susceptibles de ser grandes amigos en el futuro.

Y pienso también un poco en este exhibicionismo que algunos practican escribiendo en el muro de alguien. Muchos lo critican pero en algunas ocasiones, esto puede tener el mismo poder didáctico que un graffiti removedor que sacude conciencias. Ahora no basta con el abrazo que damos en vivo y en directo. También podemos previamente decir las declaraciones más bonitas en segundos y para beneplácito de los voyeurs, estamparlo en el muro de alguien. En el último tiempo, me he reencontrado con gente fantástica, con amigos de mi adolescencia que me cuentan sus dichas y sus pesares. Algunos viven en Londres, Chicago, Miami, Montevideo, Brasil, Buenos Aires, México, Paris. El asunto reciente más bonito que me ha pasado es que opinando en la foto del bebé de un amigo, que vive en Miami, debato con su madre sobre la privacidad de las redes sociales. Tras intercambiar opiniones, me comenta que echa de menos a su hijo, su nuera y su nieto. Finalmente, nos damos cuenta que compartimos similar sensibilidad, no sólo porque las dos tenemos la familia lejos sino que a ambas nos apasiona el arte. Al final, tengo una amiga más en Facebook y una nueva persona para visitar cuando vaya a Montevideo.

Claro que uno no se hace amigo de alguien en segundos. La amistad como el amor requiere tiempo. Aunque siempre hay un comienzo y ahora tenemos más vías para estar más unidos y menos solos. Siendo una forastera en Barcelona, gracias a mi don para hacer amigos, he roto esquemas y prejuicios con respecto a Cataluña, a la que se le suele definir como una comunidad poco integradora. Puedo decir que además de tener amigos de distintos países, mis mejores amigos son catalanes. Ellos me escuchan, me apoyan en mis emprendimientos, me aceptan sin juzgarme, me desean lo mejor, celebran mi originalidad y son ellos unos de los motivos por los que sigo viviendo en esta ciudad”.

Amando la trama tendida por Drexler o el día que el Auditori se transformó en el cielo

Concierto de Jorge Drexler: 10 de junio de 2010. Auditori
La intención era presentar su último disco “Amar la trama” pero reforzando su peculiaridad, el cantautor terminó evocando viejos éxitos y volviendo a conectar visceralmente con su audiencia.

Al igual que Jorge Drexler, vengo de un país con nombre de río, donde la gente dice buenos días y nunca se olvida de decir gracias. Un país con sólo 3 millones de habitantes, con una Universidad pública, gratuita y obligatoria, con una salud privada incluida en la nómina y con un cielo que mezcla la grisura con el celeste intenso. Quizá por culpa del cielo, a veces estamos animados y otros días, solemos estar nostálgicos de nuestras glorias pasadas. Un país donde los hombres cortejan y las mujeres deciden. Un país donde la gente prefiere dar y recibir antes que usar y tirar. Un país donde la familia es más importante que el individuo. Un país donde se aplican los valores y no te preguntan cuánto vales. Un país donde la melancolía de sus habitantes contrasta con el egocentrismo argentino y el optimismo brasileño. Ellos son nuestros vecinos mayores que a veces nos quieren y otras veces nos desprecian, tratándonos como la metrópoli trata a las aldeas pequeñas, con cierta indiferencia salvo cuando tienen que venir a playas como Punta del Este y Cabo Polonio o buscan el glamour de Colonia de Sacramento y ahí se acuerdan que existimos. Y así va creciendo el uruguayo, al lado de dos hermanos grandes, creyendo que se debe ser buena gente pero que nunca uno es lo suficientemente grande para decirlo. Pero Drexler es enorme y tanto o más que muchos artistas argentinos, brasileños, españoles, catalanes, franceses, cubanos. El hijo de un forastero y de una estrella del alba, casi como el gran Caetano sigue susurrando canciones que hablan de la vida y el amor. Canta y acaricia su guitarra y salen murmullos de poesía y logra que el ánimo adusto de los catalanes se vuelva cálido y demostrativo. En realidad, hay algo de filosófico y existencial en sus letras cotidianas, con juegos de palabras a lo Julio Cortázar. Por otro lado, este pasajero, que confiesa estar aquí de paso, también es generoso y permite el lucimiento de sus músicos y será porque sabe de la fuerza del instante, apoyado en esa potente banda, el artista logra momentos memorables. Así vemos en un momento a sus saxofonistas y trompetista tocando sus instrumentos desde uno de los palcos del Auditori, o se da el lujo de presentar a sus virtuosos músicos con el mismo respeto que lo hace Keith Jarrett o Chick Corea, por orden de lucimiento y demostrando que el todo es mucho más que las partes. En realidad, el sonido de Drexler ahora viene más limpio y despojado, menos electrónico, vuelve su guitarra a brillar, no sólo cuando hace una versión memorable de “Guitarra y vos” sino en la mayoría de los temas. Salvo en Disneylandia, donde aparece la voz en off de su hijo Pablo, el resto de los temas muestra muchos toques de jazz y mucho ensayo en el estudio. Tan gigantes como el cantautor, su banda crea sonidos atmosféricos y son parte esencial de la felicidad que nos deja y la sensación de vacío que tenemos los apasionados de su música cuando se baja el telón. La banda que lo acompaña está integrada por Borja Barrueta(batería), Sebastián Merlín, Matías Cella(bajo, guitarras acústicas), Roc Albero(trompeta), Santiago Cañada, Carlos Campón y Fabrizio Scarafile(saxo tenor).

No puedo dejar de comentar la fuerza y el arte de su telonera, la Shica(que él define como una de las sorpresas de la noche, y nos pregunta al público, “la vieron, es impresionante”). Justamente con la Shica que terminé a los abrazos al final del concierto de Drexler porque se quedó conmovida cuando elogié su brillante actuación. Qué decirles, esta chica es una mezcla entre bailaora, rebelde de la copla, chica de café concert y virtuosa cantante. La Shica canta y se te eriza la piel. Su versión de la Bien Paga fue mágica. Baila y te vienen ganas de coger los tacones de salón y salir a taconear por las aceras. Es garra, pasión, energía celestial y gracia terrenal. Y entonces tenía que venir Jorge luego y debía superar a esa telonera gigante. Pero claro que cuando ya estás en el Olimpo, no cuesta tanto dar lugar a otros grandes. No existe la mezquindad ni el ego y el artista se vuelve generoso.

Por un momento, Drexler logra hechizar a su auditorio y parece que ha tirado polvos mágicos que te hacen gritar “Gigante”, “Enorme”, “Cásate conmigo”, “Qué afortunada es Leonor”, “Cada día estás mejor”. Y entonces aparece la susodicha. Leonor Watling, actriz y cantante de Marlango y también pareja del cantautor y madre de su segundo hijo, Luca. Un rato antes, su pequeño hijo se escapó de las manos de mamá o la niñera y apareció desde la puerta de salida de los músicos riendo y dando honor a su nombre. Discretamente los que lo vimos(solamente los que estábamos sentados en la platea lateral izquierda), observamos la risa y cara de travesura del pequeño ser. Pronto algún adulto quitó de nuestra vista a la criatura que inspiró la tierna canción “Noctiluca”, perteneciente al último disco “Amar la trama”. Además de expresar el poder de las noctilucas o luciérnagas de mar como señales de su segunda paternidad, escribió la milonga “Toque de queda” para la voz grave de su Leonor. La chica más envidiada del Auditori aparece entonces delgadísima, enfundada en unos pantalones negros y camiseta y comparten dúo. El artista reconoce cierta emoción por compartir música y amor al mismo tiempo. Entonces ya hacía rato que Drexler nos tenía hechizados porque siempre conmueve alguien que habla con la inteligencia del corazón, ya estamos presos en sus redes, hombres y mujeres le gritamos que no tenemos prisa y que esto no puede tener un final. Los catalanes ya están prácticamente derretidos. Ni que hablar de los que somos de Sudamérica. Las comparaciones son odiosas pero a esta altura, el público se vuelve un todo casi perfecto. Nos transformamos en su séquito y sólo queremos sentir su música, meditar sus letras y escuchar sus anécdotas. Ya sé que sueno como groupie ciega de amor por el artista de mis sueños pero me acompañó alguien de un país frío que jamás había escuchado a Drexler y se quedó cautivado por su charme, su conexión con el público y principalmente porque canta y conecta con el público desde el corazón.
Y casi el final con un candombe junto a La Candombera, con Leonor Watling que reaparece y se pone a tocar la marimba con el resto de músicos y Drexler con la cara de agradecido y extasiado y seguramente él que sabe que siempre das lo que recibes y luego recibes lo que das, regresará transformado en estos días a Madrid mientras nosotros seguiremos tarareando sus canciones por unos días y creeremos que tiene algo de encantador esto de ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase y todo finalmente para amar la trama, más que el desenlace.

© Leticia Brando, 2010

Hablando sobre confianza

La confianza es un tema muy reclamado tanto a nivel personal, político, social. La confianza es un valor muy importante en las organizaciones y en el trabajo en equipo. Cada vez más, muchas empresas trabajan la inteligencia emocional, el control del estrés, la gestión del cambio y también la gestión de la confianza. La autoconfianza es un básico para conectar con los otros y para generar empatía, una de las claves de la comunicación efectiva.
Este es el programa que realicé el 7 de mayo de 2008 en el espacio de coaching que tuve en “Hola Barcelona” de BTV:

Cómo afrontar la crisis

Mira programas de TV y conferencias de Leticia Brando

Escucha empática

En este programa estuve hablando sobre Escucha empática y fue el 25 de marzo de 2009, en el espacio de coaching que hice de enero 2008 a abril de 2009 en “Hola Barcelona”, BTV(Barcelona Televisió)

¿Se le puede tener fobia al amor?

Entrevista para El Mercurio de Chile

¿Se le puede tener fobia al amor?

Sentirse enamorado ya no es algo a lo que todos aspiren. Por distintas razones puede ocurrir que alguien renuncie al sentimiento más profundo que se pueda experimentar. Es una idea que ha rondado la discusión en muchos espacios, pero finalmente la necesidad supera a la opción porque ningún ser humano de carne y hueso puede vivir sin amor.
Viernes 19 de Marzo de 2010
Carola Inostroza

Casi cualquier persona diría que el amor es un sentimiento intrínseco de los seres humanos, pero algunos han llegado a pensar lo contrario. Tanto por complicaciones derivadas de trastornos psicológicos como por opción personal, ellos han dejado de sentir esta emoción. ¿Por qué tan así?

Pese a que la filofobia no es un término avalado oficialmente, recientemente se ha comenzado a usar para identificar el temor o miedo irracional a enamorarse o a vincularse sentimentalmente con otro y que es relacionado con la fobia social, enfermedad ampliamente estudiada.

“Lo que yo he visto sobre la filofobia es que en vez de presentar esta fobia social en un espectro más amplio- esto es, un temor a tener cualquier tipo de encuentro social- se singulariza la posibilidad de tener un encuentro amoroso o una relación sentimental”, aclara Domingo Izquierdo, psicoanalista y psicólogo clínico de la Universidad Andrés Bello.

Hay muchos motivos que generan este trastorno y muchas son las teorías que explican estas conductas. Se dice que estas personas filofóbicas eligen relaciones imposibles donde nunca podrán enamorarse o huyen de quien pueda sentir una atracción importante. Y pueden llegar a expresarlo incluso físicamente con sudación, latidos irregulares, falta de aire y otros síntomas. Ellos actúan de esa forma, según el psicoanálista, debido a que “tuvieron experiencias traumáticas en su infancia o fallas vinculares tempranas importantes, que luego tienden a repetir en nuevos vínculos afectivos”, señala Izquierdo.

Se habla de una alteración que requiere tratamiento tanto con psicoterapia como con medicamentos con ansiolíticos específicos para frenar este temor hacia el amor y hacia el otro, “configurado por muchos elementos psicopatológicos serios que alteran el funcionamiento normal de una persona y generan un detrimento en sus funciones personales”, explica.

No obstante, la falta de amor en muchos no se debe solamente a perturbaciones a nivel psiquiátrico. La distinción es clara entre los que “no se enamoran por tener una fobia de los que tienen un temor al compromiso o tienen dificultad para encontrar pareja y otros que por opción de vida deciden no tener relaciones amorosas”, distingue Izquierdo.

Tal como lo comprobó un estudio realizado por Parship, una agencia online líder en relaciones estables, más de 8 millones de personas son solteras en un país de 40 como es España. Pero tal tendencia no se limita solamente a países europeos. Hablamos de los “singles”, dispersos alrededor del mundo que muestran una “independencia afectiva, un deseo de no estar con alguien porque no hay presión, porque están bien solos y disfrutan con la familia, amigos y viajan o salen con total libertad”, afirma Leticia Brando, psicóloga uruguaya y single coach de Parship.

Brando quien también es autora de “Las mujeres y hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles” (2009)- que se espera llegué a Chile próximamente -trató de buscar respuestas a este fenómeno que ha hecho desplazar la importancia del amor en la vida de una persona y que ocurre principalmente en ciudades occidentales con un alto número de población.

Los solteros identificados en España, también fueron encontrados en otros países como México, Estados Unidos, Uruguay y Argentina, los cuales sirvieron a Brando para mostrar que hay solteros porque quieren y por mucho tiempo. Ellos, como nadie, gozan de un individualismo “galopante y creciente” y que es signo de los cambios culturales que actualmente vivimos y de la hipermodernidad que estamos experimentando.

Puede ser miedo, indiferencia o inmadurez pero lo cierto es que hay muchas personas que ya no buscan el amor como antes. Según Brando, ahora impera vivir el día a día muy deprisa “con muchas actividades multiocupación y que reflejan el hedonismo que no deja tiempo para el amor que requiere proyección, futuro y tiempo”, indica, y que es configurado, además, por un avance en las tecnologías de información que “ha acortado el tiempo y el espacio para comunicarse, además de no estar presentes físicamente”, dice.

El amor ha comenzado a perder su sitial aspirado por todos los seres humanos, sin dejar de confundir con “enamoramiento” o atracción sexual “que hace que mucha gente pase esta primera etapa muy de taquicardia, muy de hormigueo en el estómago, pero que no logra conocer a la otra persona en todas sus virtudes y sus defectos”. El amor es un elemento cultural y un asunto muy serio que “requiere de personas maduras, de audacia y valentía para atreverse a conocer al otro”, sentencia Brando.

Este escenario parece augurar un final estrepitoso de aquel sentimiento que nos distingue como seres humanos. Sin embargo, los especialistas ponen paños húmedos a esta tendencia porque efectivamente nadie puede vivir sin amor durante la vida. El abandono del amor es un fenómeno “transitorio y remontable” como afirman Izquierdo y Brando.

La psicóloga uruguaya es optimista frente a estas personas que eligen no tener amor en sus vidas porque “hasta las personas más difíciles buscarán y encontrarán amor aunque suene tradicional”. Brando reconoce que existen factores propios de nuestros tiempos modernos que impiden desarrollar el amor en toda su magnitud pero llama a revalorar esos elementos genuinos que nos mueven a seguir viviendo.

“Es una etapa transitoria, debido a que en el fondo todos quieren terminar sus días con un compañero de ruta porque el hombre es un ser social. Para crear todo lo que tenemos ahora el hombre necesita unirse en cooperación, solidaridad, generosidad y estos valores que son muy positivos tienen al amor como el sentimiento más importante. Es lo que nos da sentido a nuestra vida”, manifiesta Brando.

De la separación a la segunda adolescencia

Primera columna que he realizado para la revista Bernik Magazine, que se edita en Argentina y Uruguay, diciembre de 2009.

Me contaba el otro día mi amiga Margarita de su dificultad de ser feliz siendo feminista, directiva y madre. Estaba cansada de ser una mujer perfecta, guapa, atractiva, una madre abnegada y al mismo tiempo destacarse en su trabajo. Pero su extenuación no provenía de pensar en la crianza y el cuidado de David, su pequeño hijo de seis años. Más bien, su tedio provenía de reconocer que era la madre de su marido. Tras ocho años de matrimonio, se había dado cuenta que no sólo criaba a su niño pequeño sino que principalmente criaba a su marido, un director bancario que disfrutaba de jornadas laborales de apenas seis horas.


Margarita es una abogada catalana, que además es directora de Recursos Humanos en su empresa. Tras una jornada de diez horas, solía llegar a su casa, organizaba la cena, aseaba y ayudaba en la tarea a su hijo, además de recoger los periódicos, las gafas, las latas de cerveza que su plácido y apático marido dejaba alrededor de toda la casa. El día que Margarita cumplió treinta y ocho años se dio cuenta que ya no le resultaban divertidas las travesuras de su niño grande. Entonces, ni corta ni perezosa, le propuso la separación y acostumbrada como estaba a decidir por sí misma, fue ella misma la que decidió cómo iba a ser el proceso de divorcio. Ella conservaría la casa, la custodia principal de su hijo y compartirían la casa de verano con la condición de no cruzarse los dos al mismo tiempo en el mismo espacio. Luego vinieron unos meses de liberación, Margarita comenzó a disfrutar una segunda adolescencia con salidas con las pocas amigas solteras que le quedaban. Después de años de adultez y excesivas responsabilidades, ahora era Margarita la que se encontraba como una niña. Parece ser que el matrimonio vuelve solemnes a las mujeres y vuelve niños indefensos a algunos hombres. Basta que ellas decidan separarse para recuperar esa infancia perdida. Salidas a bailar, conciertos con amigos, conocer a nuevas personas, clases de patinaje y de salsa son sólo algunas de las cosas que las niñas separadas de treinta, cuarenta y cincuenta años suelen emprender. Distinta es la situación de mi amiga Lorena, secretaria uruguaya que vive con su marido y sus tres hijos en Montevideo. Lorena escucha fascinada las historias de romances interminables de sus amigas solteras y reconoce cierta envidia de disfrutar las novedades que traen las taquicardias emocionales. Con treinta y cuatro años y once años de matrimonio, no imagina cómo sería eso de besar a otro hombre. Más allá de haber tenido una fantasía momentánea donde se imaginó en la piel de una adolescente soltera de treinta y pico, Lorena aprecia su tesoro familiar. Ese sentimiento no difiere demasiado del que expresa ahora Margarita. Tras un período de necesidad imperiosa de conocer, salir con nueva gente, reírse sin motivos, el alma femenina vuelve a añorar la estabilidad. Diez meses de adolescencia intensa y una serie de romances mal resueltos han creado un cierto malestar en el alma romántica de Margarita. No basta con la libertad ni con la posibilidad de ser. Eso no es suficiente. Porque con la libertad sexual y económica, ahora tenemos más estrés, más presiones y algunas hasta piensan que tenemos más infelicidad porque ambicionamos más cosas de las indispensables. Básicamente, el feminismo nos ha hecho creer que podemos y debemos hacer todo. Nuestro poder es tan inmenso que ahí estamos algunas extenuadas por jornadas interminables, culposas por dejar a nuestro hijo mientras vamos al gimnasio o salimos con amigos. El feminismo ha creado condiciones mejores para la vida de muchas mujeres pero también ha traído más presiones. Si puedo ganar lo mismo que el hombre en similar puesto de trabajo, entonces debo demostrar que soy la mejor. Así lo están haciendo muchas mujeres españolas, que postergan su maternidad para proteger su carrera profesional y se imponen una carga horaria que trasciende su resistencia psíquica y física. Así lo hacen secretarias, abogadas, maestras, doctoras en Montevideo o en Buenos Aires. Ninguna quiere dejar de ser la Mujer Maravilla aunque ya saben que Superman no existe.

© Leticia Brando, 2009

Los que no se enamoran


Entrevista en La Vanguardia:
Los que no se enamoran
Cuando llega, el enamoramiento es inevitable, pero su ausencia no implica ser condenados a la infelicidad
En vísperas de San Valentín muchas parejas ya se están preparando para celebrar su fiesta. Pero ¿qué pasa con los que no están enamorados o que nunca se enamoran? Se puede vivir igual de bien. Solos o en pareja

PIERGIORGIO M. SANDRI | 13/02/2010 | Actualizada a las 03:36h | Gente y TV
Si usted ha encontrado a su media naranja, en estos momentos debe (o tal vez debería) de tenerlo más o menos todo a punto para celebrar mañana el día de los enamorados. Pero piénselo: ¿está enamorado de verdad?

Se supone que sí. En nuestra sociedad tenemos la costumbre de identificar el hecho de tener pareja estable con el enamoramiento. Durante siglos las bodas se celebraban simplemente por conveniencia o interés, pero en la época del romanticismo el enamoramiento llegó a ser mitificado y glorificado. En la era moderna, con la llegada de la libertad y de la emancipación, las relaciones pasan a basarse en el sentimiento. Pese a que en algunas culturas todavía se conciba el vivir en pareja como un arreglo y contrato social, en la mayoría de las sociedades desarrolladas se comparte la vida con alguien “porque se le quiere”. “Es en el siglo XX cuando el amor se convierte en la primera reivindicación auténticamente planetaria. Se impone el derecho de cada uno a ser amado y la pareja se convierte en una relación entre dos personas que se hablan, se observan, se juzgan y se aman”, escriben Jacques Attali y Stéphanie Bonvicini en su libro Amours, un ensayo sobre la historia de las relaciones hombres y mujeres.

Sin embargo, en la actualidad, aunque la mayoría quiera a su pareja, su corazón no le late cada minuto como cuando era adolescente. Por no hablar de los que están encantados con su soledad o simplemente resignados a ella, sin agobios. Porque nunca han conocido el amor. O porque el amor, simplemente, no entra sus planes. Si usted forma parte de este grupo, entonces tranquilo. No está condenado a la infelicidad ni es una persona incompleta. Y tampoco es un bicho raro, sino miembro de una tribu más numerosa de lo que la gente cree: los que no se enamoran.

Preguntado sobre el tema, el ex presidente de Fiat Gianni Agnelli –dandi, bon vivant, playboy convencido y padre de familia a la vez–, contestó una vez al periodista Indro Montanelli con cierto desprecio que “sólo se enamoran las camareras”. Agnelli creía que dejarse llevar por los sentimentalismos era una fantasía un tanto ingenua. Para él, gobernar las pasiones no sólo era posible, sino recomendable. Al teclear la frase “es posible no enamorarse nunca” en Google aparecen cuatro millones de entradas. La duda, por lo menos, es legítima.

Dicen algunos biólogos que enamorarse es un sano desequilibrio químico, con lo que las personas con el sistema neuroendocrino bien ajustado tarde o temprano experimentan esa sensación. Sería algo inevitable a lo largo de la vida, porque es un fenómeno incontrolable. Según Jean Didier Vincent, neurobiólogo del CNRS de París, el flechazo es un acontecimiento emocional transitorio, seguido de un reconocimiento recíproco. Desde un punto de vista estrictamente biológico, se liberan en ese momento determinadas hormonas, como la dopamina entre muchas otras.

Sin embargo, hay quien asegura estar inmune a esta descarga emotiva. Existen personas que eso del “amor ideal” y del “enamoramiento” no lo llevan muy bien. O que por lo menos no está en sus genes y en su biología. Leticia Brando

Olas de frío polar y corazones helados de esperar


Mientras en el cono sur se disfruta el verano, en Europa observamos abrigados y con cierta preocupación cómo crece la tasa de paro y cierra sus cifras a casi 4 millones de parados(exactamente 3.928.603 son las cifras oficiales a finales de diciembre de 2009). Según fuentes de Eurostat, España está en la cola de los países de la zona Euro y ha bajado su tasa de crecimiento económico. Dos meses antes de cerrar sus puertas el que algunos consideran el peor año de la historia española desde la salida de la dictadura, justamente la nieta del dictador Francisco Franco fue la responsable del dato colorido de unos meses tan grises. Carmen Martínez-Bordiú Franco recibió el premio 2009 a la “mujer menopáusica del año”, otorgado por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia(AEEM) durante el día de la Menopausia.

Por Leticia Brando(*)
A sus 58 años, la conocida como la “nietísima” por la prensa rosa, está casada hace más de tres años con José Campos, empresario, 13 años menor que ella y con él que ella ostenta pasárselo estupendamente en el terreno sexual porque ha confesado ser mejor amante ahora que hace 20 años. Mientras su abuelo, principal cultor de la censura, podría estar removiéndose de las cenizas ante su espontaneidad verbal, la otorgación de ese premio a Martínez-Bordiú ha venido a frivolizar en un tema importante. En realidad, la AEEM
buscaba prevenir para que las mujeres se controlen y recurran a la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS), que sigue siendo una gran opción de tratamiento para erradicar los sofocos típicos de esta etapa. Pero como todo en España, parecía más importante polemizar sobre la actividad sexual de Carmen que tiene más atractivo que la propia menopausia.
En realidad, pocos sofocos estamos sintiendo los que vivimos este invierno 2010 en Barcelona o Madrid. También es cierto que estuvimos un poco mal acostumbrados. En vísperas del nuevo año, apenas sentíamos levemente una bajada de temperaturas pero sin ningún dramatismo. Aunque todo tiene su fin y también ese breve invierno otoñal, que nos permitía marchar por la vida en mangas de camisa. Los Reyes Magos han venido acompañados de menos regalos por la crisis y una ola de frío polar en toda España. La nueva década ha comenzado con grados bajo cero en Madrid, nieve suficiente en Ávila para tirarnos de los trineos, mientras que en Soria, se limpian las calles con máquinas para quitar los cúmulos de nieve. De todos modos, la nieve es bienvenida en las estaciones de esquí donde se esperan temperaturas de 10 bajo cero en zonas de montaña y una cota de nieve de hasta 5 centímetros de espesor. Sin contar, el sufrimiento de los comerciantes que pese a rebajar sus precios como se estila en esta época, ven un descenso de los consumidores, que prefieren quedarse encerrados en el calor de sus casas y otros prefieren directamente no gastar. Mientras tanto, el clima produce retrasos o cancelaciones de vuelos en los aeropuertos, cortes en carreteras y corazones helados de esperar el autobús, el sueldo y el encuentro de la media naranja. Porque el frío lo que hace es replegar más a los hombres y mujeres, aparentemente felices por estar solteros, sin compromisos, ni obligaciones familiares. El frío disminuye las posibilidades de diálogo porque la epidemia de gripe está a la vuelta de la esquina. En realidad, lo que provoca el invierno es una inevitable alusión al hogar cálido y acogedor que nos han inculcado el cine, la literatura y la sociedad. En invierno, la llegada al hogar silencioso, helado y vacío acrecienta la melancolía sobre el pasado de glorias amorosas. Aunque en esta sociedad de emociones efímeras, nada es eterno y la nostalgia se vuelve un espejismo cuando en abril arremeten los primeros soles.
(*) Licenciada en psicología, coach y autora del libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(ya editado en España y de próxima edición en la zona del Mercosur)

Pasada la Navidad y el fin de año, camino al bienestar

Preparándonos a los brindis navideños y de fin de año, volvemos a pedir nuevamente salud, dinero y amor. Y la felicidad, ¿se puede comprar esta navidad?

Sumidos en un mundo materialista que privilegia el tener al ser, los hombres y mujeres llegan a las fiestas navideñas con una agenda colmada de compras, compromisos, obligaciones y con ciertas expectativas ante el amor. Cuando los tiempos son duros, el derecho a soñar es legitimo y posible. Por tanto, se acrecientan los ruegos a Papá Noel para que traiga paz, salud, dinero y amor. Mientras tanto, la Navidad suele ser la ocasión ideal para reflexionar sobre el tiempo emocional.

Las personas más relajadas se plantean esta época como un buen momento para la reflexión y para disfrutar de la familia. Las compras de los regalos se alternan con los compromisos de fin de año y las cenas laborales. Entre tantas compras y tanta imposición a ser buenos y caritativos, surgen diversos planteamientos. ¿Es necesario comprometerse a tantas comidas y cenas si no apetece? ¿Qué es lo que verdaderamente se busca esta Navidad? ¿Cuesta la idea de reencontrarse con esa familia tan temida?

Sería mejor evitar las especulaciones sobre la Nochevieja y el Fin de año y programarse en positivo para el nuevo año. Para ello, nada mejor que reemplazar aquello que parece malo por algo que se proyecta como muy bueno.

Hacia una Navidad feliz

En estas fechas, llegan los reencuentros familiares y las supuestas presiones que esto conlleva. Contrariamente a pensar que esto supondrá discusiones y preguntas incómodas, sería bueno pensar que esta es una oportunidad para estar más tiempo con los padres, hermanos, primos, y esos familiares a los que se aprecia pero que no se puede estar mucho tiempo en el resto del año.

Otro reemplazo posible es dejar de esperar un regalo grandioso ni agobiarse por gastos y compras desmedidas a diversas personas. Mejor pensar que es lo que nos gustaría recibir esta Navidad y estos Reyes, pero que no sea necesariamente material. Puede ser ese “te quiero” que aún no hemos dicho o ese beso que no hemos aún dado.

Posiblemente el reemplazo esencial que podemos hacer en estas fechas es el de abandonar esa especie de castigo emocional a la que se someten muchos hombres y mujeres: el castigo por lo no conseguido. No siempre es productiva la autocrítica ni la crítica excesiva a los otros. El perfeccionismo y el excesivo detallismo nos impiden disfrutar de las cosas. El goce de la vida supone más amplitud de miras y no está exento de ciertos momentos de tristeza.

Ese proyecto que no se ha alcanzado, esa mudanza que se sigue prometiendo para el año próximo, ese viaje postergado, ese amor no consolidado. Mejor evitar esas preocupaciones tan vinculadas con la culpa. Resulta más sano y más productivo, trazar nuevos objetivos si los anteriores no se han cumplido. En este camino de renovación, de programación de nuevas metas, también vale pensar en nuevos proyectos que sean posibles a corto o mediano plazo. Puede ser la inscripción a clases de guitarra, o de flamenco, o de salsa, o la vuelta a la Universidad a hacer un posgrado o un Máster, o aprender pintura, o programar nuevas vacaciones con los hijos.

Sencillamente, comenzando con estos reemplazos: de la presión familiar al disfrute de la familia, del gran dinero gastado en presentes sin significado a regalos significativos y de la sensación de fracaso a la motivación ante nuevos proyectos, comenzaremos a caminar hacia una navidad feliz. La felicidad no es la carencia de sufrimiento ni significa una opulencia de riqueza y belleza. Las personas que obtienen la felicidad, lo hacen porque antes han aprendido a superar los aspectos negativos en su vida. Aceptar los miedos, los obstáculos, las debilidades y las fortalezas nos van acercando a nuestro ser feliz.

Por tanto, esta Navidad puede ser una buena época para detectar aquello que nos genera bienestar. Si anhelamos imposibles, es probable que estemos alejados de nuestro bienestar emocional y nos sintamos frustrados. Pero si reconocemos que nuestro bienestar puede estar más unido a compartir con nuestro núcleo afectivo, padres, hermanos, hijos, amigos o en soñar y dibujar nuevos emprendimientos, eso nos acercará más a una vida más plena.

(*) Coach, licenciada en psicología y directora de Single Coach

Sobre la eficacia mental

¿Somos emocionalmente eficaces?

“Es una falta de respeto eso que hace usted”, me increpa fríamente una señora con acento alemán y de unos sesenta años en el supermercado. “Señora, ¿qué le molesta que me tome mi tiempo para poner la comida en las bolsas. ¿Ha visto todas las cosas que llevo? No sufro de estrés así que no veo la prisa”, le comento amablemente. “Pero están las personas esperando, debe hacerlo más rápido porque quedamos pendientes de pasar”, me dice elevando la voz. “Señora, he esperado que el cliente anterior ponga sus cosas en las bolsas y no me ha impedido ir guardando mis cosas. Puede usted hacer lo mismo y no esperar que yo termine”, le contesto en un tono firme. “Es una falta de respeto que no se apure y no haga eso de forma rápida”, grita esta vez la señora. “Señora, la que está faltando el respeto es usted al ofenderse porque yo no asumo una actitud de persona estresada y con prisas. No se puede ofender que las personas no tengan sus mismos tiempos. Cada persona escribe, camina y pone la comida en las bolsas al tiempo que considera oportuno para su ritmo corporal”, concluí nuevamente de forma amable.

Ante la ira de la señora, debí apelar a todo mi control emocional para no reaccionar reactivamente y ser un reflejo de su ira y su agresividad. Lamentablemente, día a día, estamos sujetos a este tipo de reacciones de las personas que nos rodean. La intolerancia, el egoísmo y la falta de empatía es un caldo de cultivo del estrés que nos rodea. Pero para dominarlo, debemos reconocer esas emociones que están circulando.

Durante la última década y sobre todo gracias a los aportes de Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia emocional”, han aparecido muchas investigaciones científicas sobre la emoción. No sólo por la aparición del escáner cerebral que nos permite ver cómo pensamos, sentimos, imaginamos o soñamos según el momento sino por los aportes de la ciencia certificando la influencia de las emociones positivas en la salud y el bienestar.

En el lenguaje popular, las palabras “sentimientos” y “emociones” se utilizan indistintamente pero no son lo mismo. Los sentimientos son la parte consciente de las emociones. En realidad, las emociones básicas son las que nos vienen por herencia biológica y son universales. Todas las culturas reconocen al miedo, la ira, la tristeza, la alegría, la sorpresa y el asco. Luego aparecen emociones más complejas, que se componen de las emociones básicas pero con influencias culturales. De ahí surgen los celos, la envidia, la vergüenza. Estas emociones son más individuales, ya que unos sienten celos con ira mientras otros lo mezclan con tristeza. El país influye mucho. Por ejemplo, una emoción típicamente española y latinoamericana es la vergüenza ajena o también considerado sentido del ridículo. Esta emoción compleja prácticamente no existe para los ingleses y franceses.

En el último tiempo, muchos políticos españoles han señalado una especie de vergüenza ajena ante cada nueva actuación del gobierno español. Ante el nuevo programa de gobierno dispuesto por el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que incluye su intención de aumentar la inversión en innovación y en tecnología, promover los lemas “menos ladrillo y más ordenadores” o “menos petróleo y más energías renovables”, surgen emociones como el “miedo al cambio”. “¿Cómo lo vamos a hacer si la construcción mueve al país?”, dicen los escépticos. “¿Pero qué sucederá con el futuro de tantos arquitectos, constructores y obreros?”, cuestionan otros. “¿Y las personas que dependen económicamente del oro negro?”, preguntan otros. Aunque luego también aparecen apoyos que hablan de tiempos dinámicos y sostenibles. Sin duda, cualquier propuesta de acción económica a seguir no está exenta de una reducción de beneficios en otros ámbitos y un inevitable “miedo” ante lo imprevisto. Por lo demás, en estos tiempos de cambio y crisis, no siempre los empresarios y trabajadores están preparados para la carga psíquica, física y psicológica que implican esas novedades. Más allá de enseñarles a regular sus emociones a los trabajadores y empresarios, también sería bueno comenzar con el problema desde la raíz. El autoconocimiento, el autocontrol, la proactividad, la interdependencia, la empatía, el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar con los demás deberían ser habilidades de aprendizaje en las escuelas tanto como el inglés, catalán, Matemáticas.

Pero mientras las instituciones y los organismos del gobierno se ponen de acuerdo, desde Single Coach renovamos nuestro curso de “Inteligencia Emocional” que combina la Gestión del tiempo y técnicas de coaching para perder el miedo a hablar en público. Al mismo tiempo porque creemos que el amor es una de las emociones más positivas del ser humano, seguimos presentando el libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(**).

¿Quieres dar tu opinión sobre este tema? Escribe a info@singlecoach.es

(**)El libro es el producto de una investigación que cuenta con testimonios de hombres y mujeres de Argentina, España, Estados Unidos, México y Uruguay. Puedes comprar el libro en Fnac, Excellence, Bertrand, Catalonia y Jaime s y más librerías de España.

Lee el artículo completo en:

Elogio a la impureza

Hace un tiempo, fui a una cena en Barcelona invitada por un amigo y resultó que era un encuentro para debatir sobre catalanidad. Entre los temas que preocupaban a los presentes era el tema de la pureza del catalán, sobre cuántos catalanes puros había en la sociedad, cuánto de pureza había en cada catalán y se felicitaban por aceptar tener un Presidente de la Generalitat de Cataluña que no fuera catalán puro, ya que José Montilla nació en Iznájar, Córdoba, una ciudad de Andalucía.

Los catalanes presentes veían como un símbolo de tolerancia el hecho que aceptaran un presidente que no hubiera nacido en ninguna de las provincias catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida o Girona). Esto podría sonar extraño para un habitante de Nueva York aunque no es más que el reflejo de la fragmentada España. En la capital de Cataluña, se considera a el resto de España son diferentes países con una nacionalidad propia. Por tanto, siempre surge la polémica cuando alguno que no ha nacido allí triunfa por sí mismo. Desde mi rol de outsider, reconozco que como uruguaya, residente en Barcelona, vengo muy mezclada con ingredientes italianos y españoles. Además creo que los verdaderos triunfadores suelen vislumbrar fronteras abiertas. ¿O creen que los zapatos de Manolo Blahnik serían tan conocidos mundialmente si él hubiera permanecido en Canarias? Por el momento, los catalanes se han librado de tener a otro impuro. El ídolo de Carrie Bradshaw, la heroína de “Sex and the city” ha abierto sólo una tienda en la calle Serrano de Madrid. Aunque Blahnik, nacido de padre checo y madre canaria, residente en Londres, no tenga tienda en Barcelona, al menos los catalanes se conforman con una tienda de otro zapatero de guante blanco: Stuart Weitzman. Tanto Blahnik como Weitzman saben que el mundo es diverso y que entiende de mezclas. Sin duda en la diferencia está la riqueza.

Quizá por una afición a la mezcla, veo con buenos ojos a todos los que asumen cierto espíritu cosmopolita y me sorprende escuchar cuando los catalanes se quejan de la gran afluencia de extranjeros en su mercado de la Boquería o cuando ven inundadas sus ramblas y sus paseos marítimos de alemanes, ingleses, extranjeros en general, a los que ellos llaman, a veces cariñosamente y otras despectivamente, “guiris”. Francamente, aún me cuesta imaginar a uruguayos discutiendo sobre la pureza del ser uruguayo. Primero porque nos encanta saber que provenimos de alemanes, italianos, españoles, polacos, franceses y algunos hasta nos lamentamos de no tener indígenas para sentirnos más mezclados. Posiblemente un debate similar realicen los hombres y mujeres en los tiempos que corren. Ni los hombres creen que son cien por ciento masculinos y rudos de película. Ni ellas creen que son cien por ciento femeninas y esposas relegadas al hogar y al cuidado de sus hijos. Ya no quieren ser lo que otros pidieron que sean. Ellas y ellos quieren ser lo que sienten en el momento. En este disfrute del aquí y ahora, los hombres y las mujeres de Barcelona dejan de lado algunas expectativas sociales como la formación de una familia a una determinada edad porque eso quita tiempo para el culto hedonista.

Mezclados o no, he tenido la oportunidad de conocer a muchos escritores, artistas y músicos tanto en Barcelona como en Montevideo. Algunos viven en soledad y hacen obras magníficas. Pero la mayoría de nosotros vivimos con otras personas y muchas veces esas personas contribuyen a nuestra fuerza y equilibrio. Por tanto, permítanme dudar sobre esas personas alegres de su estado de soltería. Una vez termina esa sensación momentánea tras los romances, suele sobrevenir el vacío existencial. Algo de eso, he podido comprobar tras escribir “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado”(**). No solamente no estamos tan felices siendo solteros eternos sino que además nos cuestionamos hasta dónde nos va a llevar tanta autonomía e individualismo. Posiblemente de este espíritu sean más propensas las mujeres que los hombres. Ellas, por su educación sentimental, siguen evitando idealizar el amor pero lo siguen teniendo en el estandarte de los objetos de culto, siguen queriendo querer sin apego pero se extrañan cuando un hombre no las llama, no les paga la cuenta en el restaurante, no les dice cosas bonitas y no les presta la suficiente atención.

Sin duda, cada minuto de nuestra vida estamos inventando el mundo. Eso es lo que hacen hombres y mujeres en nuestros tiempos. Surge una reinvención del ser frente a las adversidades. Hay un cuidado de sí para ser objeto de deseo del otro pero al mismo tiempo, hay una necesidad de preservarse del otro, que puede causar tanta atracción como temor. Aunque los miedos no pueden evitar una realidad. Somos seres físicos, nos gusta tocarnos, escucharnos, sentirnos y si no pudiéramos pensarnos, ni imaginarnos, no nos reconoceríamos. Y los hombres y mujeres se reconocen a partir de que se piensan. Ellos siguen pensando a una mujer como alguien sensible, que educa, que cuida a los niños. Por eso, están perplejos ante esta mujer que muestra autonomía sexual e independencia económica. Ellas piensan al hombre como un ser que se enfoca en sus cosas, es práctico, protector y por eso, algunas reaccionan incómodas cuando ellos también dicen que no, lloran, se depilan y usan cremas. Básicamente el conflicto surge porque ya no parecen quedar hombres cien por ciento puros con características estrictamente masculinas y tampoco hay mujeres que se jacten de contener únicamente rasgos femeninos. Cada uno de los géneros se ha estado observando y se está tomando prestado sus rasgos más peculiares. Durante décadas, hemos sido irradiados por días lumi¬nosos que nos permitía ver al hombre y la mujer de una forma transpa¬rente, sin tapujos y de forma previsible. Tras años de fogonazos que iluminaban una mujer y un hombre con roles claramente identificables, vivimos un crepúsculo donde nada parece claro. Y en esa oscuridad estamos hasta que alguien encienda la luz.

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Puedes comprar el libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(Letras Difusión, 2009) en toda España, Fnac L’Illa, El Corte Inglés, Catalonia, Bertrand, Jaume’s

En Internet, puedes comprarlo en:

El 9 de septiembre de 2009 volví a presentar mi libro

Con la presencia de Mayte Ametlla, periodista de Onda Cero presenté nuevamente mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado” en Librería Catalonia

Más info sobre el libro: http://www.singlecoach.es/subsec2.php?id=19

21/04/2009 Presentación del libro en Fnac L’Illa

Más información sobre el libro en la web de Single Coach:

Lost cause

MTV.com, in reporting on Sea Change’s upcoming release, referred to “Lost Cause” as “sparse and melancholy, driven by a folksy guitar passage and soft, sedated vocals and embellished with soft brush drumming.” That’s pretty accurate. This was the “single” for the album, as there was a video made, and Beck performed it on David Letterman’s show, Conan O’Brien’s show, and Jay Leno’s show, as well as Saturday Night Live.

The interesting twist on this “break-up” song is all the people watching you, from the “sorry eyes” not allowing for any privacy. Beck allowed in one interview that this was a reference to Los Angeles (“this town is crazy / nobody cares”). (“Yeah, it’s an L.A. line,” he says regretfully. “I wanted to take that line out, but I was too lazy. It is, though. People are very, I don’t know, blasé.”) The third verse builds on that a bit, where it becomes clear that though people are always watching, they’re rarely supportive.

Cuando hablamos de sexo, ¿de qué genero estamos hablando?

La pasada noche del 12 al 13 de agosto de 2009, tuve el privilegio de ser invitada al programa de radio “Quédate conmigo”, emitido por Onda Cero y dirigido por la periodista Mayte Ametlla. La excusa para estar ahí era hablar acerca de las similitudes y diferencias entre los hombres y las mujeres. Y emulando casi al gran Paco Umbral pero sin expresarlo de forma tan vehemente, quedó claro en la tertulia que la intención central de estar en ese programa era hablar de mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”. En esa obra analizo el desencuentro entre géneros, tomando para ello de modelo a hombres y mujeres de Argentina, España, Estados Unidos, México y Uruguay.

Como contrapartida, Ametlla decidió invitar a Alfons Martos, periodista cuya principal función(y conste que no he dicho intención) fue la de interrumpir cada una de mis intervenciones mientras intentaba convencer a todos los oyentes que todo lo sabía sobre el hombre y todo lo creía intuir sobre las mujeres. Mientras tanto, el arte y profesionalidad de la directora del programa lograron que pudiera continuar con mis ideas y opiniones sobre las relaciones entre hombres y mujeres, ya sea desde mi experiencia como psicóloga y coach como por las cosas que he descubierto tras recopilar varios testimonios de ellos y ellas para mi libro. Siendo una persona que trata de aplicar lo que enseña, el fin del debate culminó con risas y bromas entre mi supuesto oponente y mi persona. Pero esto no es ningún mérito porque desde hace muchos años, trabajo en el arte del logro de la armonía entre contrarios.

Aunque así como reconozco mi poder de construir puentes de unión antes que murallas chinas, también reconozco que en el mundo radial, la sintonía en la comunicación es más bien aparente porque siempre sobrevienen distorsiones. En realidad, resulta casi natural que lleguen malentendidos, interpretaciones erróneas y expectativas frustradas de decir más de lo que se dijo. Principalmente, los principales creadores de la distorsión comunicativa suelen ser los mismos oyentes, cuyos paradigmas, mapas mentales, creencias y generalizaciones les impide entender completamente el nivel “real” de lo que se intentó decir.

También están los oyentes que creen haber oído todo perfectamente y aún así encuentran cosas a mejorar. De este estilo de oyente, resultó don Fernando Sánchez-Rubio García, que me escribió un respetuoso, valiente e ilustrado mail, señalando un “error” de mi parte al referirme al término “género” en lugar de decir “sexo” masculino o femenino. Sin querer compartir todas las objeciones que me endilgaba este oyente, discutía mi justificación de referirme a “género” para señalar la construcción cultural que se hace del ser hombre y ser mujer. Don Sánchez-Rubio García pensaba que no había ninguna definición en nuestro diccionario de la Real Academia Española(RAE) para definir género en cuanto a lo perteneciente al hombre o mujer según mi explicación. Para justificar sus argumentos, el oyente indagó en las distintas definiciones de la palabra “Género” según la RAE y encontró las siguientes:

1.Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.

2. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ejemplo: Ese género de bromas no me gusta.

3. En el comercio, mercancía.

4. Tela o tejido. Géneros de algodón, de hilo, de seda.

5. En las artes, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido.

6. En biología, taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres.

7. En gramática, clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra.

8. En gramática, cada una de estas formas.

9. En gramática, forma por la que se distinguen algunas veces los nombres sustantivos según pertenezcan a una u otra de las tres clases.

Y tras enumerarlas, el oyente se quejaba que en ninguna de las acepciones mencionadas, cabía la posibilidad alguna de encuadrar “género” para referirse a hombres y mujeres.

Afortunadamente, don Sánchez-Rubio García no se conformó únicamente con indagar en la RAE y me citó una recomendación de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), con fecha del 14 de Septiembre de 2005:

Se precisa que los términos “género” y “sexo” designan realidades distintas, pues el primero se refiere a la “categoría gramatical de las palabras” y el segundo hace alusión a la “condición de los seres vivos por la que se distingue el macho de la hembra”. En castellano, una cosa es “sexo” y otra es “género”. “sexo”, para los hispanohablantes, tienen las personas, los animales y algunas plantas, mientras que “género” sólo lo tienen las palabras, y no todas. De modo que podemos decir que una persona es de “sexo” masculino o femenino, pero no que es de uno u otro “género”. Asimismo, podemos decir que un sustantivo es de “género masculino o femenino”, pero no de uno u otro “sexo”. El “sexo” es una categoría biológica, el “género” una categoría  gramatical. (…) En consecuencia, se recuerda que el “género” se refiere a las palabras y el “sexo” a las personas, animales y plantas, por lo cual es incorrecto utilizar estos términos indistintamente.

Sencillamente, mientras leía ese mail, aumentaba mi fascinación por el tema del lenguaje y todo lo que provoca en el accionar de los seres humanos. Don Sánchez-Rubio García siguió con sus objeciones, citando luego al académico dominicano Fabio J. Guzmán Ariza, quien ha señalado que “el uso incorrecto de “género” se originó por calco semántico del inglés “gender”, vocablo que en ese idioma sí se entiende como sinónimo de “sexo” (“sex”), o que como apunta el Diccionario panhispánico de dudas, ha adquirido un sentido técnico específico, resultado del movimiento feminista, que alude a diferencias entre el hombre y la mujer de índole social, económica, política, laboral, etc.”

Tras el brillante mail de don Sánchez-Rubio García, deduzco sin ninguna comprobación estadística pero sí con mucha inocencia generalizadora que para beneplácito de Mayte Ametlla, sus oyentes suelen tener un nivel socio educativo y cultural alto. Pero más allá de dejarme llevar por el peso de las fuentes de la RAE y de otros sitios, seguiré utilizando el término género en mi lenguaje. Esto no evita que concuerde en gran parte con los comentarios que manifestó el oyente con respecto a “sexo” y “género”. Pero vuelvo a subrayar que “género” se refiere a la construcción cultural que hacemos de lo que implica ser hombre y ser mujer. No aparece explicado claramente en el diccionario de la Real Academia Española porque para ello, deberíamos consultar un diccionario antropológico o sociológico que entienden de lo que hablo. No siempre la lengua camina al mismo paso que la sociedad y las ciencias sociales. Trato de ser más clara y precisa: puedo ser mujer  porque así lo ha marcado mi biología y mis caracteres sexuales pero puede que no sienta todas las condiciones culturales y sociales de lo que implica ser mujer de acuerdo a mi sociedad y cultura(género).

Y no es meramente un término utilizado por influencia de Estados Unidos(“gender”) sino porque así se utiliza en el ámbito de la psicología, la sociología y la antropología. Ciertamente, no siempre el lenguaje de psicólogos, sociólogos y antropólogos coincide con el léxico de la Real Academia Española. De todos modos,  también se han introducido términos del lenguaje popular en la RAE y  con estos hechos, albergo la esperanza que también se incluyan definiciones más claras de términos de uso académico, utilizadas por expertos en ciencias sociales. Por lo demás, si hubiera tenido tiempo para enumerar los términos de referencia psicológica que no se incluyen en la RAE, don Sánchez-Rubio García hubiera quedado espantado. Un ejemplo pueden ser palabras como “completud”, “otredad”(que ya está incluida”), “externalización” y tantos más que ahora mismo no recuerdo.

Por lo demás, el gran Miguel de Cervantes Saavedra hizo su contribución a la RAE tras publicar su obra “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Ahora no recuerdo el número de palabras que se han agregado a nuestro léxico castellano/español tras el éxito del fantasioso Alonso Quijano. También se han agregado palabras de uso popular al léxico definido por la RAE. Seguramente, haya que hacer un apartado especial sobre “género” para que no haya más diferencias entre el lenguaje de los académicos de la lengua y los expertos de las ciencias sociales. De todos modos, en las definiciones que  don Sánchez-Rubio García trae sobre género, hay dos que definen lo que le estoy tratando de explicar:

Género:

1.Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.

6. En biología, taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres.

Quizá con un poco más de tiempo, se puede proponer a la RAE que incluya definiciones más pLazing on a sunny afternoonrecisas que se relacionen con el lenguaje expresado por feministas, antropólogos, psicólogos, sociólogos y gente de a pie.  Después de todo, esta no es la primera vez que la Real Academia marcha a paso diferencial con el sentir y vivir de tantos hombres y mujeres.