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La confianza como la clave de éxito en las organizaciones y en la vida

Paralelamente al desarrollo de la psicología organizacional positiva, que apunta al logro de un liderazgo óptimo y un management efectivo que produzca una mejor calidad de vida de los trabajadores,  también ha surgido la organización positiva. Las prácticas positivas de este tipo de organización tienen bien claro que el negocio está conducido por las relaciones. En la base de estas relaciones, el fundamento es la confianza. La confianza es la que permite que el liderazgo se realice de modo productivo y es también la fuerza que permite regenerar y reforzar ciertos procesos.

Todavía hoy en el mundo de los negocios hay una gran variedad de dinámicas que están desafiando a la confianza en sus diferentes niveles. Las fusiones y adquisiciones, las reducciones de plantilla, las iniciativas de cambio, la velocidad de las demandas del mercado, duros controles al compartir la información pueden poner el interrogante sobre la confianza. Cuando la confianza se erosiona, las relaciones son comprometidas y las personas se callan, se retiran y dudan de involucrarse. Sin confianza, los trabajadores tienen poco interés en ser creativos, tomar riesgos y colaborar. Ese poder generativo comienza a menguar y la performance disminuye.

De todos modos, se necesita las dos facetas: la construcción y la destrucción. La confianza, la traición y la reconstrucción de la confianza se requieren para llegar a la confianza sostenible. Las relaciones pasan por etapas. Puede que el jefe que nos contrató y que admirábamos, en el correr de los años se transforme en un ogro autoritario. ¿Pero este cambio de perspectiva depende de la confianza? Sin lugar a duda que sí. En la medida que ese líder se muestra cercano, honesto, sincero, comunica con empatía tanto lo bueno como lo malo, esa persona se siente respaldada. Pero si el jefe se distancia, mantiene secretos que sólo comparte con la cúpula directiva y comunica parcialmente la información sobre los rumbos de la empresa, puede que la confianza comienza a sufrir pérdidas. Aunque si al comienzo, percibí al jefe como una figura positiva y motivadora, puedo volver a confiar en él en la medida que él cambie su actitud. Para recuperar la confianza, se debe promover la apertura y reformular la comunicación. Podríamos decir que la confianza se gana con facilidad, se pierde por malas actitudes y se recupera por buenas actitudes.

Aunque la confianza no sólo la necesitamos para liderar equipos, también la necesitamos para comunicar efectivamente como oradores, políticos o presentadores. Esto es un asunto que menciono constantemente a mis alumnos de Hablar en público y espero transmitirles a la nueva edición del curso Coaching y PNL para hablar en público con eficacia y en la próxima edición del seminario El valor de valorarse que comienzo el 19 de julio. Porque ellos pueden tener una excelente voz, entonar con precisión, hacer pausas adecuadas, vocalizar perfectamente, caminar de una forma elegante y decidida pero cuando miran a su público, si en su mirada sólo hay un discurso perfectamente armado, bonito pero que no transmite verdad, entonces de poco sirve lo que se comunique. Hay muchas personas  que carecen de una buena voz o de una postura erguida y segura, como solemos recomendar a las personas que quieren mejorar sus dotes de oratoria pero sin embargo, transmiten honestidad y confianza. La gente compra su propuesta porque les cree. Hay una extensa variedad de oradores con voz preciosa, perfecta entonación y un mensaje repetitivo y falso, que aprendió perfectamente porque se lo escribieron.  De ahí que en la política, sólo se cree al que uno piensa que escribió sus ideas y guión. Bill Clinton lograba eso. Interpretaba de una forma tan verdadera cada discurso que era imposible dejarse de cautivar por sus palabras y de ahí que hoy sea uno de los conferenciantes más caros del mundo.  Más allá de sus detractores que han dicho que es un gran actor, creo que en realidad él es un gran intérprete de la realidad que le ha tocado vivir y de ahí que la gente confíe en su discurso y compre su mensaje. Porque siempre interpretamos pero no somos actores. El orador transmite el discurso de una persona real mientras que el actor se basa en un guión para encarnar un personaje de ficción.

Quizá quede más claro el  tema de confianza, del que he hablado varias veces en radio y televisión. Los dejo con un programa que hice en Hola Barcelona donde hablo justamente de ese valor:

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Crisis, el valor del tiempo, Inside job o cómo hacer sentir mojarritas a los tiburones de las finanzas

Hoy desayuno noticias asesinas como diría Ismael Serrano. Me cuenta el informativo en apenas segundos que España tiene un paro de más de 5 millones, que la inflación sube 3,8% en ese último trimestre, que el déficit de Catalunya se eleva a un 2%, y que la entidad financiera La Caixa, (seguramente por cobrar tantas comisiones a sus clientes) gana 336 millones y mantiene la morosidad por debajo de la media. Mientras tanto, los emprendedores siguen siendo los kamikazes y los grandes olvidados en esta crisis brutal. Los medios sólo parecen recordar que hay bodas reales, visitas de jequesas y duquesas seniles. Quizá España deba evocar que dio origen a Francisco de Goya, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo y Miguel de Cervantes. Tanta riqueza cultural, hoy menospreciada por la crisis y la frivolidad que impera desde la caja boba. O quizá España necesite a un Charles Ferguson patrio que se destape ollas e investigue exactamente los orígenes de esta crisis cultural y económica. Para los poco informados, Charles Ferguson es nada menos que el productor, guionista y director de “Inside job”, película ganadora de un Oscar 2011 en la categoría documentales. Ferguson es un matemático, proveniente de la Universidad de California, Berkeley, posdoctorado en Political Science en el MIT y emprendedor de nuevas tecnologías. En 1994 creó Vermeer Technologies, una empresa pionera en software por Internet, entre otras herramientas crearon el programa FrontPage. Dos años más tarde, Ferguson vendió Vermeer por 133 millones de dólares a Microsoft.
[youtube.com/watch?v=X2DRm5ES-uA]
Entonces Ferguson además de ser una persona no grata para los poderosos sin escrúpulos, se da el lujo también de tener suficiente dinero para producir sus documentales y concitar la atención de los medios masivos de Estados Unidos. Ya sabemos que el dinero, algo material y finito, no da la felicidad pero si nos permite ganar tiempo. Una vez que dejamos pasar el tiempo y no lo invertimos de forma eficaz, luego nos cercioramos que eso que pasó, es tan intangible como irrecuperable. Mientras tanto, los ricos de siempre engañan al reloj creyendo que han comprado una mejor vida cuando se mueven en primera clase y no soportan los suplicios de la clase turista. Otros más modestos se conforman con ganar lo suficiente como para no hacer horas extras en la oficina y evitar la extenuación laboral. Otros aprovechan el tiempo para decirle a esa persona que les interesa que les espere, porque ya llegaran tarde o temprano a su encuentro. Otros prefieren dar tiempo para comprar bienes y servicios que usan, desechan y comparten con otros seres. Otros usan su tiempo para decir que no les alcanza el tiempo y que esta vida no puede ser más sacrificada ni cruel.

Y otros usan su tiempo y su fortuna para visualizar un mundo mejor. Parece que esa es la meta de Ferguson. Con muchos millones en su bolsillo y una mente inquieta y sagaz, se ha transformado en el ser más incómodo para todos los gobiernos de Estados Unidos. En su anterior documental “No End In Sight” investigó sobre las mentiras de la administración de George Bush JR para atacar Irak. En “Inside Job” podríamos decir que se atreve a atacar la mayor parte de los gobiernos estadounidenses de las últimas décadas, desde Ronald Reagan, papá George Bush, Bill Clinton, George Bush JR y el mismo Barack Obama al que no acusa directamente de ser el culpable de la crisis mundial pero sí de contradecir su discurso pre electoral con su tiempo en el poder. En suma, más de lo mismo. Las quejas de unos, las acusaciones de otros poco tienen de fundamento cuando se contratan a los mismos asesores económicos tras varias crisis y errores. Como es habitual, la dificultad de los políticos para sostener el discurso y denotar coherencia. La dificultad de conciliar el dicho con el hecho.

Pero Ferguson no es un héroe porque pregunte incisivamente a muchos ejecutivos financieros las causas de las decisiones de vender bonos basura. Resulta loable su mente inquieta y su audacia de rebelarse al establishment Pero los grandes héroes de la crisis mundial siguen siendo gente anónima. Las empresas abren y cierran, las personas entran y salen pero lo que siempre se mantiene son esos lazos que nos atan a algunos seres y que se hacen más fuertes en plena incertidumbre. Por tanto, luego de despotricar tanto contra el tradicional modelo de familia, luego de creernos que tenemos cientos de amigos ante la explosión del mundo 2.0, la familia de carne y hueso, sin necesidad de ser un avatar, es uno de los lugares a los que recurrimos cuando la crisis económica y personal nos golpea. De esta clase de gente, puede ser los emprendedores a los que el Banco les ha cerrado todos los créditos pero que obtiene apoyo financiero en su padre o madre. Aunque no es el dinero lo más importante que se obtiene de una familia. Posiblemente sean los valores de amor, respeto, cooperación, paz, paciencia los que buscamos cuando nos acercamos a nuestra familia de origen en períodos de crisis.

El individualismo imperante nos hizo creer que podemos llegar a todo solos. El goce hedonista ha promocionado el egoísmo como un trofeo. Incluso desde el coaching y la psicología siempre le decimos al cliente que el camino para llegar a su meta, depende de él. En esta sociedad de exacerbación del “yo”, el “nosotros” está en crisis tanto como los bancos y la creencia en los líderes. La colaboración familiar en estos tiempos, coloca a la unión y la generosidad como las mejores alternativas entre tanta incoherencia y a Charles Ferguson como el Robin Hood posmoderno en los tiempos del Twitter.

Les dejo con la primera parte de Inside Job aquí:
[youtube.com/watch?v=NfqZa1oKMoM&feature=related]

© Leticia Brando, 2011. Toda reproducción o copia debe citar el texto original