Archivo de la etiqueta: blog de Leticia Brando

¿Sabes escribir tu propio guión?

Uno de los consejos que da Stephen R. Covey  en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” es recordar que todas las cosas se crean dos veces.  Primero, hay una creación mental y luego hay una creación física.

Por ejemplo, pensamos la remodelación de una oficina. Uno lo crea primero en su cabeza, luego busca apoyo de arquitectos, diseñadores de interiores. Piensa si quiere espejos o puertas corredizas. Trabaja con ideas. Se trabaja con la mente hasta llegar a una imagen clara de lo que uno quiere construir.  Después traza el plano y elabora el proyecto de construcción y recurre a un arquitecto que se encargue de la casa de sus sueños.

Consideremos otro ejemplo, el de una persona que está buscando un trabajo en este momento.  Si queremos tener éxito,  también en este caso corresponde definir con claridad lo que se está tratando lograr.  Uno piensa cuidadosamente en las cosas que ha trabajado hasta ese momento,  se fija un objetivo en el mercado, y después organiza todos los elementos (enviar curriculum, contactar personas, crear un perfil en Linkedin) para dar en el blanco. El grado con que uno empiece con un fin en mente determina a menudo si se puede o no crear un plan exitoso, ya sea empresa, trabajo, libro o película.

Para desarrollar de forma efectiva nuestra creatividad, debemos ser autoconscientes y responsables de nuestra propia creación. Muchas personas crean a partir de lo que le dictan otras personas. Crean una familia pensando en sus padres. Crean una empresa siguiendo los pasos de un familiar exitoso. Pero estos guiones provienen de personas, no de valores. Y surgen de nuestras vulnerabilidades, de nuestra propia dependencia con respecto a los demás, a viejos hábitos y nuestra necesidad de pertenecer a un grupo.

autoconocimiento llave

La autoconciencia, la imaginación y la conciencia moral nos permiten hacernos cargo de nuestra propia creación. En otras palabras, esos son los valores que nos permitirán escribir nuestro propio guión.

La proactividad se basa en el privilegio de la autoconciencia.

Por medio de la imaginación, podemos visualizar los mundos potenciales que hay en nuestro interior. Junto con la autoconciencia, nos permiten escribir nuestro propio guión.

Dado que ya vivimos con muchos guiones que nos han transmitido, el proceso de escribir nuestros propios guiones es en realidad un proceso de reescritura o cambio de paradigma. Cuando reconocemos los guiones inefectivos, los paradigmas incorrectos que están en nuestro interior, podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.

Por ejemplo, el caso de una mujer que es educada en el odio a la familia de su desaparecido padre. Una madre posesiva y demandante le inculca eso desde niña. Durante muchos años, esta mujer cree que la familia de su padre no le prestaba atención, ni la quería, ni habían sido buenos con ella. Cuando crece, decide cuestionar ese paradigma mental que le han impuesto y toma las riendas, reescribe su guión, se atreve a conocer a la familia de su padre y se da cuenta que son cálidos, y que no son tan malos. Reescribe su guion, desarrollando su autoconciencia, empleando su imaginación y conciencia moral. A partir de ese cambio de paradigma, crea nuevas relaciones a su alrededor.

Al desarrollar nuestra autoconciencia, muchos descubrimos guiones inefectivos, hábitos profundamente enraizados e incongruentes con las cosas que valoramos en la vida.

¿Por qué crear mi propio guión si el que me ha marcado mi familia ha funcionado hasta ahora? ¿Por qué buscar otra perspectiva de vida si mi pareja parece feliz? ¿Por qué predicar la paz si durante años fui partidario de la guerra? ¿Por qué practicar el desapego si durante décadas fui ostentoso y arrogante? Quizá las nuevas búsquedas refieran a encontrarnos con nuestro ser más íntimo, con aquello que somos y no con lo que tenemos.

Y para finalizar la reflexión, pueden ver aquí una de las últimas entrevistas a José Mujica, presidente de Uruguay. Sus palabras van más allá de la política, de si eres de izquierda o de derecha. Son palabras que hablan de valores, de la importancia de gestionar el tiempo y de algo tan simple como apreciar la vida.

Y los que no puedan escuchar a Mujica porque su perspectiva les impide ver más allá de su rol político, les dejo con un video donde salgo hablando de creatividad en el programa Hola Barcelona.

Anuncios

Las vacaciones y el tiempo para una pausa

Mientras Barcelona recibe su invierno con un clima bastante agradable, en Montevideo acontece el verano. Cuando suben las temperaturas, muchas personas se despojan de sus ropas y de muchos prejuicios. El verano parece ser la estación ideal para disfrutar del amor y de la amistad, hacer ese viaje que teníamos postergado, cambiar ese hábito que nos ha traído problemas con los otros. También es la etapa ideal para revisar nuestras dudas y certezas y emprender un nuevo camino en caso que sea necesario. Pero sobre todo es el tiempo para hacer eso que no siempre tenemos tiempo. Y para dejar de vivir tan acelerados. El verano y las vacaciones no nos permitirán detener el tiempo pero sí disfrutarlo más, sin agobios ni presiones.

Buen tiempo para el amor

Los expertos señalan que las feromonas humanas, esas sustancias causantes de la atracción entre hombre y mujer, tienen un efecto mayor con los primeros calores. Con el alargamiento del día, el calor provoca que las personas pasen más tiempo fuera de casa: paseando, haciendo compras, disfrutando la playa o en la piscina. Del mismo modo, las personas parecen más propensas a relacionarse. Además de ser un buen momento para comenzar a ocuparse de uno mismo y dejarse de preocupar por cosas vanas e inútiles, las vacaciones son también un buen momento para mostrarnos más abiertos al contacto con el otro. 
Otros dicen que las vacaciones son el desencadenante de rupturas. La rutina y los hábitos de cada uno se ponen en juego aquí. Él puede pensar que las vacaciones son un momento ideal para descansar y alejarse de todo contacto con el exterior. Y ella puede pensar que es el momento perfecto para salir, divertirse, practicar diversos deportes y disfrutar de todas las excursiones que se presenten. En este caso, se hace imprescindible que cada uno respete los gustos del otro sin dejar de ser ellos mismos.

Cuando surge el conflicto ante la diferencia, resulta beneficioso revisar, analizar y discutir sin faltar el respeto. La negociación es básica en el amor. Por tanto, puede que ella prefiera salir de compras por los mercados del pueblo y él prefiera yacer en su tumbona, dormitando o leyendo el periódico. Eso no quiere decir que sean incompatibles. Simplemente que en ese momento les apetece distintas cosas. Respetar los tiempos de cada uno es primordial para lograr una buena relación. En este caso, lo más efectivo sería acordar que ella vaya a sus compras, él permanezca tumbado y luego se encuentren en el chiringuito de una playa cercana.

Tiempo de reencuentro con amigos y familiares

Durante nuestras vacaciones, podemos enfocarnos en proyectos que habíamos dejado pendientes. Una salida a pescar con algún familiar, un fin de semana con amigos, una cena pendiente con compañeros de trabajo. Después de todo, no hay mejor tiempo perdido que el tiempo invertido con nuestros afectos.

Aprovechar las vacaciones para emplear bien el tiempo

Para conocer el verdadero valor del tiempo, debemos disfrutarlo y no sentirlo como algo que se nos evade. Si empleamos mal el tiempo, es natural que nos quejemos de su brevedad. Efectivamente, tenemos un 7 por ciento más de tiempo que antes, pero queremos realizar un 20 por ciento más de tareas. Antes era suficiente con satisfacer las necesidades más básicas, mientras que hoy no somos capaces de seleccionar las numerosas opciones que tenemos.
Nuestros deseos crecen con mayor rapidez que el tiempo que tenemos para satisfacerlos. No busquemos en otra parte la raíz profunda de nuestra sensación de falta de tiempo.

El único tiempo que puedes controlar es lo que hagas en tu agenda de 24 horas. Tú decides tus horas de descanso, de sueño e incluso de oficina, porque puedes decidir cómo organizarte. Si antes de partir de vacaciones, solías tener esas agendas colmadas, que te dejaban con agotamiento, puedes comenzar a renunciar y priorizar. Lo primero que tienes que hacer es reconocer dónde estás, actuar en los asuntos significativos y eliminar todo lo que te está quitando tiempo de otras actividades.

Preocuparse por algo no implica progresar en ello. Generalmente, existe una relación inversa entre las preocupaciones que tenemos en mente y lo que en efecto hacemos por resolverlas.

El verano y las vacaciones pueden ser un buen momento para que dejemos de ser tan exigentes con nosotros mismos. Podemos aprender que no pasa nada malo con las cosas que aún no hemos hecho. Debemos tratar de ser eficaces pero estar en paz cuando no hemos podido terminar algo.

Debes tomar conciencia y decidir a qué queremos dedicar nuestro tiempo, poner prioridades, saber decir ‘no’ y ser valiente, porque pueden verte como un bicho raro por no haber visto el último partido del Mundial. La reserva de tiempo para uno mismo es esencial. Podemos aprovechar las vacaciones para crear el hábito de estar solos un rato al día. Parar un momento para decidir dónde voy y cómo voy.

¿Podemos reaprender a vivir en el verano? En cualquier momento del año, podemos decidir que somos los dueños de nuestra vida. Nadie más que nosotros. Ni mi padre, ni mi jefe, ni mi pareja, solamente yo puedo decidir sobre lo que me hace feliz. Para ello, debo ser responsable y elegir sobre lo mejor para mí en cada momento.

Elegir lleva riesgos y responsabilidades, pero a la larga es siempre grato. El lector, que ha decidido leer este post, ya ha elegido. Se ha dado unos minutos para sí mismo, para observar y reflexionar. Ha sabido encontrar tiempo, mejor dicho, ha aprendido a concedérselo. En una época en la que vivimos inmersos en una carrera diaria, la persona que se permite un espacio a la reflexión asume una actitud casi heroica. Ha dado el primer gran paso para disfrutar de una vida plena.

IMG_1395
El dominio del tiempo tiene dos objetivos. El más evidente es ser más eficaz. El más rico y raro es aprender de nuevo a gozar del instante con aquella intensidad que conocimos, cuando éramos niños y nos bastaba disfrutar de la sensación de los rayos de sol en nuestra piel y el aroma de los bosques de pino.

Los dejo aquí con un programa que hice en “Hola Barcelona” de BTV, justamente hablando sobre vacaciones y el disfrute del tiempo:

 

Cambio, reconstrucción y volviendo a creer

Pensaba en esa frase de Jean Paul Sartre, esa que dice algo así como que el infierno son los otros, una metáfora de la poca importancia que tenemos que darle a la opinión de los demás en nuestra vida. Muchas veces, los demás intervienen como consejeros en nuestra vida porque les hemos dado el espacio para ello.

Con la gente de nuestra confianza, solemos compartir información que consideramos privada. Cuando las cosas en nuestra vida no suelen salir como esperábamos, los conservadores de nuestra privacidad suelen aconsejar y vaticinar el futuro.  Eso crea miedos, inseguridades y barreras en personas que están atravesando un momento vulnerable. Por eso, ya sea a un cliente de coaching o de psicología como a una persona de mi confianza, siempre trato de separar aquello que me dice de lo que yo digo o hago. Porque así como al cliente no puedo aconsejarle ni decirle qué camino debe tomar, me parece muy atrevido aconsejar a un amigo sobre su futuro, como si tuviera el poder de anticipar los acontecimientos. Sería apresurado de mi parte y estaría sugestionando a alguien antes de tiempo. El famoso “no lo veo”, “tienes que abandonar esa idea porque no saldrá bien”, “la gente no cambia” son sólo creencias que dinamitan el camino. Porque la gente ve más de lo que quiere ver, puede más de que cree y cambia siempre y cuando una situación le incomode. Si no creyera en el cambio, no trabajaría de psicóloga ni de coach. De hecho, en unos días estaré en Madrid impartiendo un seminario de Gestión del cambio, que viene siendo uno de los temas más apasionantes en el mundo de las relaciones personales y empresariales.

Relacionado al cambio, recuerdo que hace unos años, cuando trabajaba de periodista en el diario La República de Uruguay, me encontré con un compañero, que apoyaba causas feministas y solía estar muy pendiente de todos los avances de la mujer en diversos ámbitos. Un día, curiosa ante esta versión uruguaya de John Lennon, le pregunté a qué se debía esa solidaridad con nuestras causas y él me confesó que se debía a un cambio. Él había sido muy machista recalcitrante, un celoso patológico, que no había dejado ni a sol ni a sombra a su ex mujer y un negador de sus cualidades. Un día, ella lo dejó,  lo que lo devastó emocionalmente y para recuperarla, él pensó que el mejor camino era cambiar. Además de escribirle grafitis románticos en algunos muros, este señor comenzó a ponerse en el lugar de su ex mujer. Casi sin darse cuenta, comprenderla a ella le hizo comprender la situación de otras mujeres, que son madres, trabajan, sacan a sus hijos adelante y progresan personal y profesionalmente.

 

Para poder generar ese cambio, debemos mirarnos adentro y arrojar luz a nuestro interior. Para cambiar, no podemos quedarnos aferrados al pasado ni a nuestros errores. Más bien, debemos darle un amplio vistazo a esos hechos pasados que hicimos mal y transformarlos en aprendizajes.  Para cambiar, debemos creer que es posible renacer, volver  a la pureza que teníamos cuando nacimos y eramos bebés indefensos. Para cambiar, debemos reconstruir esas partes que dejamos olvidadas: recobrar la paciencia, la paz, la calma, el amor. Para cambiar, debemos atrevernos a volver a creer en nosotros y en los otros. Aunque esa creencia en los otros, poco tiene que ver con el seguimiento de  las creencias y opiniones de los demás. La ignorancia de seguir a otros es tan nefasta como el ánimo  cerrado, que no comparte, juzga y se compara. El sol brilla desde lejos, no necesita decir “soy el sol que brilla”. Brilla naturalmente como cada uno de nosotros puede brillar con luz propia, sin necesidad de luces de neón. Porque así como no existe un desierto sin un manantial escondido, tampoco existe un corazón sin amor.

Y para rematar, el video de un hombre que supo evolucionar y cambiar, John Lennon y su bella canción “Watching The Wheels”.

© Leticia Brando, 2012. Toda reproducción está permitida siempre que se cite el texto original.

La autoestima del líder: Conócete a ti mismo

Para tener éxito en este nuevo mundo, primero debemos saber quiénes somos. Pocas personas, aún las personas altamente exitosas, pueden responder esta pregunta. La cuestión del autoconocimiento está siendo el gran tema de conversación de la mayoría de las escuelas de negocios. La importancia de conocerse con sus potencialidades y debilidades no es un tema nuevo. Peter Drucker, uno de los principales gurús del management, insistía con ese tema hace varios años.

¿Sabes en qué eres bueno? ¿Sabes qué necesitas aprender para obtener el beneficio total de tus fuerzas? Pocos se han preguntado a sí mismos estas preguntas. Muchas veces los líderes dan por sentado que si están en ese puesto de poder, seguramente se deba a que es porque saben, tienen conocimientos técnicos necesarios, han realizado el MBA correcto en la escuela de negocios más adecuada. Pero nunca se ponen a pensar las cosas y temas que ignoran.

Al contrario, muchos están orgullosos de su ignorancia. Hay personas que trabajan en recursos humanos que están orgullosos de reconocer que no pueden leer una página de balance económico. Del mismo modo, hay tantos jefes de sistemas informáticos, que casi no levantan la mirada de sus pantallas y apenas tienen contacto con las personas de su empresa. Lo cierto que si se desea ser efectivo en el mundo de hoy, se debe ser capaz de entender distintas áreas. Conocer solamente lo que engloba mi área de trabajo e ignorar la actividad del resto de trabajadores, no es nada para estar orgullosos. Cualquiera puede aprender a trabajar pacíficamente con otros, a generar empatía, crear un clima adecuado de trabajo y reconocer la contribución de cada uno en la actividad y los beneficios de la empresa. Para comunicarme bien con los otros, primero debemos cuidar mis modales sin necesidad de ir a un curso de protocolo. Basta propiciar climas de respeto, cooperación, confianza y empatía. Los buenos modales y los valores adecuados son los que permitirán que las personas se relacionen bien.

A través de la historia de la humanidad, únicamente las personas exitosas han sabido cuando decir “no”. Steve Jobs, Bill Gates, Konosuke Matsushita, por nombrar algunos. Ellos siempre han sabido qué querían alcanzar. Ellos han sabido dónde ubicarse. Ahora todos nosotros debemos aprender eso. No es muy difícil. Una sugerencia que ya proponía Drucker a sus alumnos: cada vez que tú haces algo que es importarte, escribe lo que esperas que pase. Las decisiones más importantes en las organizaciones son las decisiones de la gente. Si anotamos los resultados qué esperamos, veremos más tarde, cuando se aplicó determinado plan de acción, qué porcentajes de resultados se han alcanzado.

Si asigno a una persona como Marketing manager, ¿qué espero que realice? ¿espero que se limite a redactar los CRM de la empresa con ayuda de los becarios?, ¿o espero que pueda planificar, realizar seguimiento y elaboración de informes de campañas en línea y fuera de línea?, ¿o también busco que sea una persona motivada y creativa para asumir tareas de autogestión? Si espero un simple ejecutor de una de las patas del marketing, estaré conforme pero si espero un verdadero Marketing manager, deberé tratar que pueda responder a los estímulos del ambiente. Deberé esperar que tenga dotes de negociación y gestión de presupuestos, ni que hablar que tenga buen nivel comunicativo y al menos domine el idioma inglés.

Para revisar nuestra efectividad como empresarios, debemos preguntarnos si estamos trabajando bien con nuestro equipo o somos líderes solitarios. ¿Cuál es nuestro compromiso? ¿Cuál es nuestra contribución?¿Cuáles son nuestras fuerzas y dónde radica nuestra debilidad? ¿Cuáles son nuestros valores?

Desafortunadamente, nadie enseña estas cosas. Pero la manera de recuperar esas fuerzas y reconocer nuestro potencial, es revisar nuestras herramientas internas. Dejar de ver los problemas fuera de la organización y hacer una profunda revisión de las deficiencias internas. Pero antes de evaluar los aspectos internos de la empresa, el líder debe potenciar su autoestima y sus propios valores. En los próximos años, las personas más educadas deben aprender a encontrar su lugar en el trabajo y en su vida. Comprendiendo nuestras fuerzas, articulando nuestros valores, reconociendo dónde estamos, estos son los puntos esenciales para dirigir los desafíos más grandes de las organizaciones: mejorar la productividad de los trabajadores.

© 2009, Leticia Brando De Camilli. Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción de este texto sólo será permitido si se cita la fuente original.

Puedes leerlo también en la sección Novedades de Single Coach