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Deseo que en 2013 cada uno sea protagonista de su vida

Mientras el año 2012 agoniza, la rutina sigue siendo la previsible. Cenas corporativas, compras de objetos de usar y tirar, esperanza de que el año próximo sea mejor, ánimos ansiosos por llegar a fin de mes y personas que buscan ser valoradas más allá de su sueldo o de su puesto. La ética del mercado dice que tanto ganas, tanto vales. En esa moral, proliferan los deseos y sueños incumplidos que frustran a los más exigentes y motivan a los más ambiciosos. Pero los más crédulos creen que no todo está perdido. Quedan la psicología y la nueva economía como las panaceas para curar los males del capitalismo.

navidad 2011Por supuesto que creo en las bondades de la psicología y la economía para desarrollarnos como seres sociales. Pero mi formación como psicóloga o coach no me hace tener una confianza ciega en ninguna disciplina. La teoría da un marco y una estructura aunque no es suficiente. No basta con las escuelas psicológicas y económicas. Los dogmas no nos salvan de las crisis. Más bien son las personas que emergen de las crisis y si para ello se respaldan en la psicología y en la economía, bienvenido sea. Pero también conozco gente que no ha leído un solo libro de psicología ni de economía y administra su vida y su empresa de una forma admirable.

De todos modos, me gusta reflexionar  sobre la gran ventaja de ser psicóloga en un mundo donde parece que somos los grandes iluminados o los peores del mundo. Si recorremos las librerías de muchos países, veremos que la psicología domina las estanterías de desarrollo personal pero también podemos encontrar mucho de psicología en las novelas policiales de moda o bien hay mucho de psicología en la biografía póstuma de algún célebre. Este 2012 tuve un hijo, terminé de escribir mi primera novela de ficción, mi primer libro de cuentos y nunca había apelado tanto a la psicología para construir cada característica de personalidad de cada uno de los personajes y para cuidar a mi pequeño bebé. Sin duda, la psicología domina el mundo porque los ministros y gobernantes de turno no dejan de apelar a cierto contenido subliminal y psicológico para obtener sus votantes. Aunque la psicología no puede controlarlo todo y así terminamos el año con la masacre de Connecticut  que sin duda, si los psiquiatras y psicólogos hubieran aparecido tanto como las armas en casa de este chico, es posible que hoy no tengamos que llorar tantas muertes absurdas de maestras y niños. Mientras Time elige a Obama como personaje del año, éste le pide a su gobierno propuestas a su gobierno para prevenir actos de este tipo. Quizá la respuesta está en legislar la venta de armas y evitar así que cualquier persona pueda comprar un arma para su defensa personal.

Volviendo a nuestros lados, en 2012  los discursos de los expertos en Liderazgo, siguieron hablando de la felicidad, de disfrutar las pequeñas cosas, de desapegarse de los detalles nimios y entonces una ya no sabe si está escuchando el discurso de alguien que asesora a empresas o alguien que en sus fantasías nocturnas quería ser Sigmund Freud o Carl Jung. Los mismos economistas, seres a los que se recurre continuadamente en esta época de mercados fluctuantes ya no sólo hablan de cifras. Tampoco intentan meramente racionalizar esta crisis de los mercados. La nueva economía también reflexiona sobre estos tiempos ansiosos donde se comparte siempre y cuando se de algo a cambio.

Casi al lado de los psicólogos, coaches y economistas de moda, aparecen algunos místicos que auguran que el  21 de diciembre de 2012 será nuestro encuentro con el fin del mundo. Otros más positivos creen que el mundo recién ha comenzado porque ya no basta con el apogeo del capital y las grandes potencias. Frente a los que hablan de un nuevo modelo económico, algunos coaches y psicólogos creemos fehacientemente en la llegada de un nuevo hombre y una nueva mujer. El nuevo mundo sólo es posible si las personas cambian la acentuación del tener por la del ser.  No me refiero simplemente a movimientos sociales como el 15M o manifestaciones en toda Europa en repudio de los grandes poderes o de grandes injusticias.  Más bien hablo de un tiempo donde proliferen los valores humanos antes que la ansiedad de no llegar a tiempo, el miedo a no llegar a fin de mes y la tristeza de no ser lo que algunos esperaban que sea. Hablo de un contexto donde no haya una tensión entre el deseo y la posibilidad de ser y de hacer.  La aparente independencia y libertad del individuo no evita que sea frágil y vulnerable.

Entonces mi deseo para este 2013 es que cada uno sea protagonista de su vida y sólo asuma papeles secundarios cuando la compañía lo amerite. En realidad, mi deseo es que rompamos esos muros de omnipotencia donde nos protegemos de la crisis, el paro y la soledad. Mi  deseo es que estemos menos solos y aprendamos a rodearnos de la gente necesaria. Entonces si tiramos cosas viejas para limpiar los trastos de nuestra casa, sería bueno que también prescindamos de los prescindibles. No los desechemos porque las personas no somos objetos desechables  pero confiemos sólo en esos pocos o en esos muchos. Demos las gracias a la vida al estilo Violeta Parra de estar un año más en esta tierra generosa. Principalmente debemos agradecer que no estemos solos. Porque como digo siempre, sólo la unión de muchos y la cooperación de varios puede lograr que nuestros sueños se hagan realidad.

Desterrando los problemas de comunicación

 En la era de la información, los grandes problemas surgen por las dificultades de comunicación. La comunicación es el primer paso para relacionarse, contactar con el otro pero además es fundamental para la construcción de la identidad. 

En el campo de la psicología clínica y el coaching, uno de los problemas más frecuentes de consulta son los problemas de comunicación. Detrás de una consulta por conflictos en la pareja, o en el caso de una persona abrumada por problemas de conexión con personas de su entorno laboral, subyacen graves problemas de comunicación

En los tiempos del maestro Sigmund Freud aparecían muchas enfermas de histeria (actualmente denominado trastorno de conversión), considerado el mal de la época. Claro que la represión sexual reinaba en la Viena de fines del siglo XIX y principios del XX . El hecho de comunicar los deseos no siempre era bien visto. Actualmente ese no es el problema, se vive en un mundo donde hay una sobredosis de información, la gente habla abiertamente de sexo y de sus relaciones, en otras  palabras, se habla y se dice todo el tiempo. Pero el tema es cómo se dice. ¿Nos estamos comunicando bien con el otro, con nuestro jefe, con nuestros compañeros de trabajo, con aquel que es objeto de nuestro interés amoroso?

El nivel comunicativo, tiene una importancia crucial en la construcción de la identidad como en el vínculo con el medio social. La identidad se construye según los aprendizajes y diálogos que tenemos con nuestro entorno. Inicialmente surge la comunicación temprana con la madre, ya sea en los primeros cuidados de limpieza y nutrición como con el padre, figura que colabora en la crianza y en la creación de un modelo para el niño. Además los dos progenitores son esenciales para instaurar el lenguaje y los valores determinantes en ese núcleo familiar. Luego llega la etapa escolar donde la maestra contacta al niño con la lectura y la escritura, otro medio esencial de comunicación. Además de su contacto con otras figuras (familiares, amigos), todo esto va generando influencia en el niño, que va forjando su personalidad y su ser en el mundo.

La clave del éxito en cualquier empresa, ya sea el amor, trabajo o familia, depende del modo que se regula el aparato emocional, la subjetividad y los datos objetivos sobre el mundo y eso se logra si se tiene un buen nivel comunicativo. El bagaje adquirido nos permite elaborar nuestros códigos y nuestro modo de funcionar con los otros.

Una buena comunicación no implica meramente una buena retórica, donde se establecen claramente el contenido y los objetivos de ese discurso. También implica una escucha atenta.Escuchar las necesidades y deseos del otro es esencial en la relación de pareja y en cualquier otra relación.

Por ello es tan importante la conexión que una persona tenga con el mundo que le rodea. Si alguien es de su agrado o necesita algo, debe saber comunicar ese sentimiento. Para esto es esencial, primero saber comunicarse con su yo interior, con sí mismo. La comunicación intrapersonal, nuestro diálogo con nosotros mismos, es fundamental.
Students at meeting
Para crear esta comunicación con el otro de un modo fluido, primero debemos saber qué es lo se queremos comunicar. Eso implica autorreflexión y reconocimiento de las fortalezas y flaquezas. Cuanto más correctamente, reconocemos y nos conectamos con nuestros propios sentimientos, más fácilmente sintonizamos con los sentimientos de los demás. Cuanto mejor nos conocemos, más conscientes somos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas.

La incertidumbre acerca del ser y sobre el futuro crea confusión. El reconocimiento de la realidad es el primer camino para amarnos a nosotros mismos, condición esencial para amar a los otros. Si no podemos amarnos y aceptarnos cómo somos, difícilmente aceptemos a los otros y podamos amar de un modo sano al otro.

El amor a uno mismo poco tiene que ver con el egocentrismo ni con la vanidad. La autoestima es esencial para la construcción de cualquier relación y tiene que ver con la entrega y con la generosidad de tiempo y afecto. Del mismo modo que si uno tiene buenos pensamientos para el mundo exterior, genera buenos pensamientos de los otros sobre uno mismo.

Nos comunicamos más efectivamente con los otros cuando tomamos conciencia de nosotros mismos y de las metas que perseguimos en la vida. Eso allana el camino para el conocimiento del ser que nos es ajeno, pero que es objeto de nuestro interés, ya sea nueva pareja, nuevo jefe, nuevo socio o nuevo cliente.  En la medida que ese ser ajeno conecte con nuestras particularidades y diferencias, podremos construir una relación plena entre dos seres tan distintos como compatibles.

Para saber más sobre Comunicación efectiva