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Deseo que en 2013 cada uno sea protagonista de su vida

Mientras el año 2012 agoniza, la rutina sigue siendo la previsible. Cenas corporativas, compras de objetos de usar y tirar, esperanza de que el año próximo sea mejor, ánimos ansiosos por llegar a fin de mes y personas que buscan ser valoradas más allá de su sueldo o de su puesto. La ética del mercado dice que tanto ganas, tanto vales. En esa moral, proliferan los deseos y sueños incumplidos que frustran a los más exigentes y motivan a los más ambiciosos. Pero los más crédulos creen que no todo está perdido. Quedan la psicología y la nueva economía como las panaceas para curar los males del capitalismo.

navidad 2011Por supuesto que creo en las bondades de la psicología y la economía para desarrollarnos como seres sociales. Pero mi formación como psicóloga o coach no me hace tener una confianza ciega en ninguna disciplina. La teoría da un marco y una estructura aunque no es suficiente. No basta con las escuelas psicológicas y económicas. Los dogmas no nos salvan de las crisis. Más bien son las personas que emergen de las crisis y si para ello se respaldan en la psicología y en la economía, bienvenido sea. Pero también conozco gente que no ha leído un solo libro de psicología ni de economía y administra su vida y su empresa de una forma admirable.

De todos modos, me gusta reflexionar  sobre la gran ventaja de ser psicóloga en un mundo donde parece que somos los grandes iluminados o los peores del mundo. Si recorremos las librerías de muchos países, veremos que la psicología domina las estanterías de desarrollo personal pero también podemos encontrar mucho de psicología en las novelas policiales de moda o bien hay mucho de psicología en la biografía póstuma de algún célebre. Este 2012 tuve un hijo, terminé de escribir mi primera novela de ficción, mi primer libro de cuentos y nunca había apelado tanto a la psicología para construir cada característica de personalidad de cada uno de los personajes y para cuidar a mi pequeño bebé. Sin duda, la psicología domina el mundo porque los ministros y gobernantes de turno no dejan de apelar a cierto contenido subliminal y psicológico para obtener sus votantes. Aunque la psicología no puede controlarlo todo y así terminamos el año con la masacre de Connecticut  que sin duda, si los psiquiatras y psicólogos hubieran aparecido tanto como las armas en casa de este chico, es posible que hoy no tengamos que llorar tantas muertes absurdas de maestras y niños. Mientras Time elige a Obama como personaje del año, éste le pide a su gobierno propuestas a su gobierno para prevenir actos de este tipo. Quizá la respuesta está en legislar la venta de armas y evitar así que cualquier persona pueda comprar un arma para su defensa personal.

Volviendo a nuestros lados, en 2012  los discursos de los expertos en Liderazgo, siguieron hablando de la felicidad, de disfrutar las pequeñas cosas, de desapegarse de los detalles nimios y entonces una ya no sabe si está escuchando el discurso de alguien que asesora a empresas o alguien que en sus fantasías nocturnas quería ser Sigmund Freud o Carl Jung. Los mismos economistas, seres a los que se recurre continuadamente en esta época de mercados fluctuantes ya no sólo hablan de cifras. Tampoco intentan meramente racionalizar esta crisis de los mercados. La nueva economía también reflexiona sobre estos tiempos ansiosos donde se comparte siempre y cuando se de algo a cambio.

Casi al lado de los psicólogos, coaches y economistas de moda, aparecen algunos místicos que auguran que el  21 de diciembre de 2012 será nuestro encuentro con el fin del mundo. Otros más positivos creen que el mundo recién ha comenzado porque ya no basta con el apogeo del capital y las grandes potencias. Frente a los que hablan de un nuevo modelo económico, algunos coaches y psicólogos creemos fehacientemente en la llegada de un nuevo hombre y una nueva mujer. El nuevo mundo sólo es posible si las personas cambian la acentuación del tener por la del ser.  No me refiero simplemente a movimientos sociales como el 15M o manifestaciones en toda Europa en repudio de los grandes poderes o de grandes injusticias.  Más bien hablo de un tiempo donde proliferen los valores humanos antes que la ansiedad de no llegar a tiempo, el miedo a no llegar a fin de mes y la tristeza de no ser lo que algunos esperaban que sea. Hablo de un contexto donde no haya una tensión entre el deseo y la posibilidad de ser y de hacer.  La aparente independencia y libertad del individuo no evita que sea frágil y vulnerable.

Entonces mi deseo para este 2013 es que cada uno sea protagonista de su vida y sólo asuma papeles secundarios cuando la compañía lo amerite. En realidad, mi deseo es que rompamos esos muros de omnipotencia donde nos protegemos de la crisis, el paro y la soledad. Mi  deseo es que estemos menos solos y aprendamos a rodearnos de la gente necesaria. Entonces si tiramos cosas viejas para limpiar los trastos de nuestra casa, sería bueno que también prescindamos de los prescindibles. No los desechemos porque las personas no somos objetos desechables  pero confiemos sólo en esos pocos o en esos muchos. Demos las gracias a la vida al estilo Violeta Parra de estar un año más en esta tierra generosa. Principalmente debemos agradecer que no estemos solos. Porque como digo siempre, sólo la unión de muchos y la cooperación de varios puede lograr que nuestros sueños se hagan realidad.

Desterrando los problemas de comunicación

 En la era de la información, los grandes problemas surgen por las dificultades de comunicación. La comunicación es el primer paso para relacionarse, contactar con el otro pero además es fundamental para la construcción de la identidad. 

En el campo de la psicología clínica y el coaching, uno de los problemas más frecuentes de consulta son los problemas de comunicación. Detrás de una consulta por conflictos en la pareja, o en el caso de una persona abrumada por problemas de conexión con personas de su entorno laboral, subyacen graves problemas de comunicación

En los tiempos del maestro Sigmund Freud aparecían muchas enfermas de histeria (actualmente denominado trastorno de conversión), considerado el mal de la época. Claro que la represión sexual reinaba en la Viena de fines del siglo XIX y principios del XX . El hecho de comunicar los deseos no siempre era bien visto. Actualmente ese no es el problema, se vive en un mundo donde hay una sobredosis de información, la gente habla abiertamente de sexo y de sus relaciones, en otras  palabras, se habla y se dice todo el tiempo. Pero el tema es cómo se dice. ¿Nos estamos comunicando bien con el otro, con nuestro jefe, con nuestros compañeros de trabajo, con aquel que es objeto de nuestro interés amoroso?

El nivel comunicativo, tiene una importancia crucial en la construcción de la identidad como en el vínculo con el medio social. La identidad se construye según los aprendizajes y diálogos que tenemos con nuestro entorno. Inicialmente surge la comunicación temprana con la madre, ya sea en los primeros cuidados de limpieza y nutrición como con el padre, figura que colabora en la crianza y en la creación de un modelo para el niño. Además los dos progenitores son esenciales para instaurar el lenguaje y los valores determinantes en ese núcleo familiar. Luego llega la etapa escolar donde la maestra contacta al niño con la lectura y la escritura, otro medio esencial de comunicación. Además de su contacto con otras figuras (familiares, amigos), todo esto va generando influencia en el niño, que va forjando su personalidad y su ser en el mundo.

La clave del éxito en cualquier empresa, ya sea el amor, trabajo o familia, depende del modo que se regula el aparato emocional, la subjetividad y los datos objetivos sobre el mundo y eso se logra si se tiene un buen nivel comunicativo. El bagaje adquirido nos permite elaborar nuestros códigos y nuestro modo de funcionar con los otros.

Una buena comunicación no implica meramente una buena retórica, donde se establecen claramente el contenido y los objetivos de ese discurso. También implica una escucha atenta.Escuchar las necesidades y deseos del otro es esencial en la relación de pareja y en cualquier otra relación.

Por ello es tan importante la conexión que una persona tenga con el mundo que le rodea. Si alguien es de su agrado o necesita algo, debe saber comunicar ese sentimiento. Para esto es esencial, primero saber comunicarse con su yo interior, con sí mismo. La comunicación intrapersonal, nuestro diálogo con nosotros mismos, es fundamental.
Students at meeting
Para crear esta comunicación con el otro de un modo fluido, primero debemos saber qué es lo se queremos comunicar. Eso implica autorreflexión y reconocimiento de las fortalezas y flaquezas. Cuanto más correctamente, reconocemos y nos conectamos con nuestros propios sentimientos, más fácilmente sintonizamos con los sentimientos de los demás. Cuanto mejor nos conocemos, más conscientes somos de nuestro estado de ánimo y de los efectos de nuestras conductas.

La incertidumbre acerca del ser y sobre el futuro crea confusión. El reconocimiento de la realidad es el primer camino para amarnos a nosotros mismos, condición esencial para amar a los otros. Si no podemos amarnos y aceptarnos cómo somos, difícilmente aceptemos a los otros y podamos amar de un modo sano al otro.

El amor a uno mismo poco tiene que ver con el egocentrismo ni con la vanidad. La autoestima es esencial para la construcción de cualquier relación y tiene que ver con la entrega y con la generosidad de tiempo y afecto. Del mismo modo que si uno tiene buenos pensamientos para el mundo exterior, genera buenos pensamientos de los otros sobre uno mismo.

Nos comunicamos más efectivamente con los otros cuando tomamos conciencia de nosotros mismos y de las metas que perseguimos en la vida. Eso allana el camino para el conocimiento del ser que nos es ajeno, pero que es objeto de nuestro interés, ya sea nueva pareja, nuevo jefe, nuevo socio o nuevo cliente.  En la medida que ese ser ajeno conecte con nuestras particularidades y diferencias, podremos construir una relación plena entre dos seres tan distintos como compatibles.

Para saber más sobre Comunicación efectiva

De restauraciones pictóricas, mentales y otros menesteres

Con las redes sociales comandando nuestras vidas, el mundo se ha hecho cada vez más global. Las buenas y las malas noticias se propagan por la red con la rapidez de un rayo. También se han globalizado los malos pensamientos. Mientras unos prueban las opciones para ser menos defectuosos asistiendo a talleres, cursos, siguiendo métodos  y leyendo libros variados, otros descargan sus males a través del hartazgo o la risa.  Porque esos son los caminos que quedan cuando los medios sólo hablan de crisis, bancos malos e inseguridad.

En España, muchos despotrican contra los intentos de gobernar de Mariano Rajoy. En Argentina aceptan resignados las medidas de Cristina y algunos echan de menos los tiempos de Evita y sus descamisados. En Uruguay, país seguro en sus tiempos de Suiza de América, los vecinos se enrejan y blindan sus puertas para evitar la invasión de los amigos de lo ajeno mientras su capital Montevideo transcurre con la misma calma y parsimonia de una aldea gallega. Estados Unidos habla por primera vez de crisis pero sigue marcando la diferencia y así el productor de cine Harvey Weinstein se inmiscuye en la política y sueña con la reelección de Obama.  Mientras suma admiradores en Hollywood, Barack  venera la actuación de Anne Hathaway en Batman. Pero sin duda lo que ha conmovido estos días al mundo, tanto de risa como de llanto, es Cecilia Giménez , una anciana de Borja, localidad de Zaragoza, España,  que intentó emular a Picasso en su reconstrucción del Ecce Homo del pintor Elías García Martínez. Seguramente la señora no pensó que a sus ochenta años iba a ser tan famosa ni que la fama podía causarle tanto malestar. En pocos días de estrellato, ya tiene hasta su propia página en Wikipedia.

El conocimiento de todos estos asuntos en apenas segundos nos permite cerciorarnos  del gran poder del marketing viral en esta primera década del siglo XXI. Basta que una persona haga un Twitt o un post en Facebook o un link en You Tube sobre el asunto de Obama, Cristina o la restauradora del Ecce Homo  para que una información se propague en segundos por el mundo entero. Unos minutos o segundos en la televisión valen más que miles de escritos sobre política, economía, antropología y filosofía.

Basta recordar que una de las razones del gran éxito de la película y posteriormente libro “El Secreto” de Rhonda Byrne fue la gran difusión que se hizo por las redes sociales. En ese filme, aparecían personas de distintas disciplinas opinando sobre el poder de la mente, los beneficios de la creación de pensamientos positivos y la creencia en la fuerza de la voluntad. Mientras el mundo occidental se sorprendía, los devotos de la filosofía hinduista y budista sabían que no había nada de nuevo en esta supuesta  revolución mental que promulgaba el agradecimiento y las buenas conexiones mentales.

Algunos europeos y latinoamericanos, con el aprendizaje de la meditación, ya hacían uso de su eficacia mental antes que personas de gran poder mediático como Oprah Winfrey y Larry King apoyaran esta causa en Estados Unidos. Sin necesidad de remontarse a tiempos milenarios, basta que nos remontemos a la década del cincuenta y ver cómo Fritz Perls construyó los principios de la corriente Gestalt. Junto a su mujer Laura, Perls estableció la importancia de vivir y sentir la realidad, el darse cuenta o tomar conciencia de lo que a uno le pasa (“awareness”) o asumir la realidad personal y no buscar los problemas afuera. O bien podemos ir aún más atrás y pensar en el libro “Emilio“(1762) de Jean-Jacques Rousseau, su tratado filosófico sobre la naturaleza humana, donde plantea al hombre como un ser genuinamente bueno, que luego es corrompido por la sociedad.

No es ninguna revelación el poder de nuestro cerebro y sus consecuencias positivas siempre que lo utilicemos de forma eficaz. Si el cerebro es el gran creador de nuestros pensamientos, debemos utilizarlo de forma productiva. Para ello, es vital desechar los pensamientos inútiles, fomentar los pensamientos positivos y eliminar los negativos, que desgastan nuestra energía anímica. Por tanto, el “secreto” de Rhonda Byrne  es más bien algo que hace siglos aplican muchas personas en Occidente, sin necesidad de recurrir a gurúes o a comunidades espirituales ni pensar en un mesías salvador que comunica el mensaje.  Tan sólo recurriendo a la meditación o lo que en coaching llamamos visualización.

Nuestra vida occidental nos aparta de los buenos pensamientos porque  muchas veces estamos más ocupados en pagar facturas, planificar reuniones, definir estrategias de negocio, inventar excusas para evitar algunos encuentros y nos olvidamos que antes que nada, debemos organizar nuestra mente.

Nos importa pensar bien para negociar bien con nuestros clientes, para declarar nuestra verdad sincera a esa persona que nos gusta, para que nuestra pareja entienda esa idea que queremos comunicarle, para actuar adecuadamente con nuestros amigos y colegas y dar ejemplo con nuestras acciones sin necesidad de dar consejos. Al final, la única verdad parece aludir a la frase cliché de siempre: nuestro cerebro puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Pero sólo si somos conscientes de su poder, podremos optimizar su funcionamiento. Quizá cuando asumamos la audacia de vivir como queremos, nos atrevamos a restaurar esa obra maestra, que puede ser nuestra vida. 

Give peace a chance

En coaching, constantemente se habla de soluciones,  diseño de objetivos, planes de acción y la importancia de trabajar las creencias del cliente para que perciba un mundo mejor. Algunos tipos de coaching como el ontológico tratan también la fase espiritual del individuo y creo que nunca como en estos tiempos para descentrarnos de las posesiones, los egos, los roles y las competencias.

Haciendo ejercicio de la psicología y del coaching, debo escuchar sin prejuicios lo que el cliente me narra.  Debo crear un contexto de confianza y confidencialidad donde el otro realice la apertura y trabaje sus miedos y sus sueños. Diría que un proceso de coaching exitoso se da cuando el cliente logra descubrir quién es, halla sus valores más positivos, que lo conectan con el camino que quiere seguir para concretar sus objetivos. Para este camino, es imprescindible que el cliente se conecte con su parte espiritual, con su ser más íntimo, con todo eso que poco tiene que ver con sus roles y posesiones. Stephen R. Covey habla de ética del carácter, otros hablan de valores, otros hablan de componentes del alma, lo cierto que siempre hay elementos internos que nos permiten funcionar mejor exteriormente. Lamentablemente, lo que está sucediendo es la conexión de la gente de afuera hacia adentro. Hay pocas personas que conectan con sus valores internos y viven en plenitud. La mayoría de personas asocian la felicidad y la dicha a la ausencia de problemas, a la posesión de bienes materiales, al logro de objetivos, a lograr una casa, un coche, una profesión, a tener éxito económico o profesional. Pero si centramos la felicidad en esos aspectos, como tenemos un tiempo por delante, que es cambiante y fluctuante, algún día, pueda que no tenga mi coche, ni mi casa y algún día quizá también deje de ejercer una profesión. ¿Eso significa que dejaré de ser feliz? Si me aferro a lo material y a lo exterior,  la ausencia de esos bienes significará la infelicidad. Pero si me aferro a lo espiritual, todas las crisis y guerras del mundo, no podrán arrebatarme lo que Viktor Frankl llamó la libertad última.

Pero principalmente la conexión con el ser nos conduce hacia la paz. Recientemente leo muchas cosas llenas de violencia y agresividad en personas influyentes. Desde el actor Ezequiel Campa, conocido por sus espectáculos de stand up que desde su Twitter lanza frases siniestras donde expresa un deseo de asesinar a un grupo de niños que hacen ruido en su edificio hasta personas del ámbito del desarrollo personal que promueven la paz, el amor, la felicidad y constantemente se comparan con otros colegas, para marcar que ellos están en un escalón superior. Los dos casos me parecen preocupantes. Uno es un actor argentino, seguido por 38.587 seguidores en Twitter que declara su deseo de asesinar, aunque sea en broma, suena un tanto desagradable en estos tiempos donde se hace necesaria la paz y armonía. El otro tipo de ejercicio, de buscar las incongruencias en colegas que hacen lo mismo me parece un aspecto poco pacífico, que cada vez más leo en algunos bloggers influyentes. La comparación con otros. La crítica destructiva a ideas y pensamientos. Cuando el maestro critica a otros maestros, me temo que los alumnos débiles harán lo mismo y se creará un círculo de queja, lamentos y carencias. Creo que estamos para ver diversidad de criterios y no debemos compartir todo pero sí respetar las diferentes visiones del mundo. Cuando un coach o psicólogo se muestra tan rígido en sus creencias, al punto de no aceptar al que piensa diferente, creo que debe rendir unas materias en su dimensión espiritual, que le desinflará su ego y le conectará con su ser. Al final de cuentas, ni la paz, ni el amor ni la felicidad son temas de predicadores sino de practicadores. Porque sigue siendo bonito practicar el amor, dando y recibiendo de gente que nos reconforta el corazón. Porque tras duras batallas, siempre llega una tregua para respirar y sentir paz. Y porque si somos felices dando paz y amor, será casi natural engendrar proyectos que nos conecten con la vida.

Y los dejo con un programa que hice en el espacio de coaching que tuve en “Hola Barcelona”, presentado por la excelente periodista, Olga Valencia.

©Leticia Brando, 2012. Toda reproducción del texto está permitida siempre que se cite el texto original.

¿Pensaste en mejorar tu clima emocional con un simple abrazo diario?

Me llamó la atención ayer que uno de los tantos amigos que tengo en Facebook, un coach muy conocido en España, se quejaba de una gripe y culpaba al cambio climático. A partir de ahí, todos sus seguidores le respondieron con mensajes de apoyo y lamentaciones varias a este tiempo que se le da por estar frío en España. Lo primero que me vino  la cabeza es Stephen R. Covey, que en su libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” considera que la gente reactiva es la que suele prestar atención al sol o la lluvia. ¿Cuánta gente has visto expresar su desánimo cuando llueve? En vez de disfrutar esa maravilla de la naturaleza que se llama lluvia. En cambio, la gente proactiva, esa que se lo piensa todo antes de actuar, es la que siempre se mantiene feliz y estable más allá del clima que haga. Creo firmemente en eso porque de lo contrario, no existiría gente feliz y alegre en países como Alemania o Holanda.

Frente a eso, me pregunté seriamente si alguien cree que una persona se enferma por un cambio de clima. ¿No será que esa persona debe revisar su clima interior? ¿Quizá revisar sus emociones, su conexión con el corazón? Creo que mucha de la gente que está continuamente poniendo posts en Facebook vive más conectada a la razón, a la máquina, a su imagen virtual, a su ordenador y se olvida de conectar con su corazón y con su red de carne y hueso.

Una vez hablaba con alguien muy conocido en las redes sociales y me decía que estaba harto de ser un esclavo de su imagen y de su reputación digital. Se levantaba temprano y ya decía lo que estaba haciendo en su Twitter, Facebook y Linkedin y se acostaba a las dos de la mañana y seguía conectado, creando conversación donde quiera que esté. ¿Cuánto nos estamos perdiendo de compartir con otro cada vez que enviamos Whatsup o nos conectamos al móvil o celular mientras cenamos con alguien? ¿Cuánto estamos dejando de lado nuestro descanso cuando vivimos pendiente de la respuesta de los seguidores en nuestro blog, Facebook o Twitter? Habría que ver qué nos está enfermando y creo que la mayor parte del tiempo, nos enfermamos de la falta de calor humano. En este sentido, creo que los coaches debemos dar ejemplo y me estoy encontrando con varias decepciones desde diversos ámbitos del coaching. Mucha gente que habla de felicidad y estabilidad y es un paradigma de la queja y de las relaciones líquidas. Hace unos años, la cadena de televisión 4 de España, lanzó varios programas con la figura de un coach como protagonista. El coach del dinero, de la educación, el coach de perros. Salvo algunas excepciones, muchos de los programas, tuvieron como denominador común la omnipotencia que se intentaba transmitir en la figura del coach. Esa misma omnipotencia veo en Facebook cuando el coach pretende pasar como genio de la lámpara, como ya lo comenté otra vez y pueden leerlo aquí. Creo que deberíamos revisar  a quien seguimos y buscar un coach de carne y hueso, quizá no necesariamente que ponga un post cada día pero al menos que intente ser un guía en el camino y no un Dios omnisciente.

Pero si quieren que alguien los lleve a las puertas del cielo, les dejo con Elizabeth Woolridge Grant, más conocida como Lana Del Rey:

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La sana locura de vivir para crear

Disfrutando unos días en Montevideo, comí hoy con la periodista Maria Noel Alvarez y Susana Bernik, diseñadora de modas uruguaya y directora de Bernik Magazine, revista para la que escribo una columna titulada “El ángel viste de Prada” y donde hablo de las aventuras y desventuras amorosas de hombres y mujeres tanto en Barcelona como en Montevideo. Esa columna surgió de algunos de los temas que analicé en mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”. Susana es un ejemplo para mí de una mujer con mente joven y creativa. Proveniente del mundo de la moda, donde triunfó en Argentina y Uruguay como diseñadora de modas, en 2009 fundó su propia revista. Haciendo caso omiso a los críticos y criticones que no entendían que una creadora de la indumentaria se metiera en terrenos periodísticos, Susana armó su equipo e inició la aventura de Bernik Magazine. No escuchó a los que consideraban que estaba loca por emprender una revista en Uruguay. En realidad, todo emprendimiento surge de una visión. Muchas veces esa visión es vista como loca, imposible, un sueño irreal pero lo importante es lograr que esa idea pase a la acción y encontrar la estrategia. Este comportamiento visionario, imaginativo, irracional, poco comprendido por los cuerdos suele ser el empleado por los grandes líderes o las personas que encuentran su razón de ser y de hacer. Este estado de locura sana a veces se transmite en la vida real y es así que hay personas que transmiten esa misma visión colorida, positiva, enérgica en el resto de sus relaciones. De esta clase de gente es Susana Bernik que derrocha creatividad y siempre está dispuesta a escuchar nuevas ideas. Son esos seres que tienen visión de emprender un negocio, crear una nueva marca y también tienen la perspectiva de compartir esa visión con otros. Para compartir, basta que tengamos generosidad y empatía para sintonizar con los otros. Cuánta gente hay en este mundo que carece de visión para ser feliz, sólo se ve triste, sumido en un círculo de preocupaciones, incapaz de valorar a las personas que le dan su tiempo y su energía. Cuántos líderes hay que sólo ven defectos en sus trabajadores y les cuesta apreciar los avances. Cuántas personas hay que deciden vivir en las tinieblas y cuando llega alguien con luz, sienten la tibieza pero por cobardía se resguardan en sus cuevas de temores. De esto se trata precisamente emprender y vivir: desterrar los miedos y atreverse a compartir con otros más allá de las diferencias.

Un ejemplo de tolerancia y de aceptación de esta diferencia que todos tenemos son las redes sociales. Ante los cientos de amigos que podemos hacernos cada día en Facebook, podemos ver la diferencia de sentires y las distintas perspectivas de asumir el juego de vivir. Tendremos amigos que cada día ponen una frase de Osho en su estado, otros que prefieren exhibir su cotidianidad, otros que promocionan sus productos y otros que simplemente son factibles de conocer algún día para cultivar una amistad o compartir una idea. Pero en cada caso, aprendemos que hay distintos mundos posibles en la mente de cada uno.

Los avances tecnológicos están transformando la manera con que las personas se relacionan interna y externamente. En realidad, así como sucede en las empresas, también en la vida de cada uno, la energía intelectual y la imaginación son las que crean nuestras posibilidades en este mundo tan dinámico. La imaginación es esencial también en la vida de una empresa. Según Tom Peters, la organización exitosa del futuro, tendrá la capacidad para administrar la imaginación de las personas. Esa imaginación es lo que creará el valor de mercado en una corporación. Para subsistir en esta era, Peters piensa que toda empresa debe estar dispuesta a cambiar. Sólo podrán prosperar aquellas con verdadera pasión por el aprendizaje y por la adaptación. Muchas organizaciones están estancadas, desorientadas y tienden a ser monótonas, ya que carecen de la habilidad para adaptarse a los cambios requeridos. El comercio se está manejando a un ritmo sumamente acelerado. Si una empresa no está preparada para cambiar, debe conformarse con quedarse rezagada.

También las personas debemos administrar nuestra imaginación y creatividad. A veces, queremos sentirnos cercanos como un cuadro de pop art y buscamos llegar a todos, porque necesitamos el mundo para compartir. Otras veces, nos basta con ser un cuadro de arte abstracto, comprendidos por pocos y donde no siempre el interior puede ser visto con claridad. Imaginamos, creamos, sentimos, vivimos y amamos lo que somos y hacemos. Cuando lo hacemos, no cuesta nada el atrevimiento de cambiar de rumbo. Renovamos la pisada cuando el sendero por el que veníamos, comienza a ser espinoso. Y comenzamos a compartir visión con personas que nos respetan, nos consideran, se comunican de forma transparente y que nos quieren más allá de nuestras locuras y corduras.

©Leticia Brando, 2010. Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción de este texto sólo será permitido si se cita la fuente original.

¿Conocemos cuál es nuestro propio valor?

¿Cómo generar la mejor versión de nosotros mismos tanto en la familia, con nuestros amigos y en el trabajo? Para no saturarnos con los problemas que nos plantea el día a día, debemos reconocer nuestras cualidades más originales. En otras palabras, debemos tener el valor de valorarnos. Para ello, debemos contradecir la imagen negativa que puede surgir de nosotros mismos y generar una nueva versión de cómo queremos ser y cómo queremos que se desarrollen nuestras relaciones con los demás.

Bondad, confianza, paz, humildad, respeto, flexibilidad, disciplina, serenidad no son meros conceptos abstractos. Se pueden llevar a la práctica. Los valores positivos fomentan buenos pensamientos. Los buenos pensamientos promueven que utilicemos palabras adecuadas para nuestra comunicación con los otros. A su vez, esas palabras permitirán que hagamos y los otros hagan acciones realmente efectivas y productivas. Nadie recuerda qué hemos dicho pero sin embargo, siempre se nos recuerda por nuestras acciones. Los hechos son decisivos. Todo esto fomenta la cooperación, la justicia y la comunicación.

Nuestra posibilidad de éxito en el amor, amistad, trabajo y relaciones en general, depende del reconocimiento que hagamos de nuestro potencial. Nuestro potencial no está en los estudios que tengamos ni en la experiencia sino en la actitud que hemos asumido ante las crisis y obstáculos y del uso que demos a valores como amor, paz, felicidad, bondad, respeto, confianza. Sólo si reconocemos cuáles son nuestras capacidades, podremos lograr nuestros objetivos. Sobre esto tratará el seminario “Diseña la vida que quieres con técnicas de coaching y meditación”, que se celebrará el 20 de noviembre de 2010 en el Fnac de L’Illa. Además de aplicar técnicas propias del coaching, la terapia sistémica y la meditación, el objetivo central es que las personas logren construir una versión alternativa de sí mismos, que los conecte con sus valores más positivos.

En el seminario Diseña la vida que quieres, la idea es reconocer nuestros valores internos para lograr nuestras metas. El coach necesita que el cliente sepa sus cualidades, las valore y las cultive. No hay que temer reconocer las cualidades porque son ellas las que nos permitirán llegar adonde queremos llegar.

El primer paso para valorar nuestro potencial es recordar que en cada parte de nuestro ser, tenemos la cualidad de la pureza. En Occidente, la palabra pureza suele asociarse con movimientos religiosos que promulgan la abstinencia total de placer. Pero en realidad, la pureza es esa cualidad que empleamos en nuestra vida laboral y personal para huir de los ruidos, de las distorsiones en la comunicación y de las tensiones en la oficina. Cuando alguien se está comunicando con nosotros de manera agresiva, poco cortés o con indiferencia, nuestro ser puede reaccionar entrando en ese mundo de ruidos y voces elevadas o bien, puede apartarse y buscar su instante de luz. Del mismo modo, cuando tenemos un plan que parece lleno de obstáculos, como planear una boda o conectar un nuevo equipo tecnológico en nuestra oficina, y nos tardan en hacer las invitaciones o bien los servidores se caen, lo mejor es buscar nuestra pureza, nuestra paz interna, nuestro optimismo y claridad que nos llevarán a encontrar una solución.

Para encontrar rápidamente la pureza y no dejarnos contaminar por los ruidos, gritos, agresiones externas, debemos cultivar el respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. La falta de respeto quita libertad y bloquea el camino. En cambio si he respetado eso que he querido ser, el respeto volverá a nosotros mismos.

Respetar cosas es tan provechoso como respetar personas. La liberación del ser llega cuando no ridiculizamos la fealdad ni la pobreza y no nos volvemos arrogantes por ser bellos, inteligentes y ricos.

El respeto implica la cooperación, la aceptación del diferente pero también implica reconocer nuestra particularidad y nuestro espacio propio. Muchas personas han vivido sus vidas siguiendo las expectativas de los demás. El hijo abogado que estudia la carrera por seguir una tradición familiar pero que no respeta sus inquietudes e intereses y al mismo tiempo. Mientras tanto, sigue trabajando siendo un arquitecto frustrado y luego culpa de sus males a una familia opresora y exigente. ¿Pero quién es responsable? ¿Podemos seguir culpando a los otros una vez que somos adultos? Sin duda, la familia ejerce una fuerza descomunal en la personalidad del individuo. Por eso, para nuestro beneficio, es importante crear nuestras propias ideas, creencias, opiniones y crear nuestra propia visión de nosotros mismos. Cada uno es el responsable de sus bienes y sus males. La famosa frase que hoy se repite casi como un cliché nunca ha sido tan cierta: todos somos los creadores de nuestro destino. Así como debemos respetar a los que no dibujan y pintan como nosotros, debemos aprender a dibujar y pintar el mundo que queremos.

Y les dejo con un programa que hice en “Hola Barcelona” donde hablo de todo esto:

©Leticia Brando, 2010