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Deseo que en 2013 cada uno sea protagonista de su vida

Mientras el año 2012 agoniza, la rutina sigue siendo la previsible. Cenas corporativas, compras de objetos de usar y tirar, esperanza de que el año próximo sea mejor, ánimos ansiosos por llegar a fin de mes y personas que buscan ser valoradas más allá de su sueldo o de su puesto. La ética del mercado dice que tanto ganas, tanto vales. En esa moral, proliferan los deseos y sueños incumplidos que frustran a los más exigentes y motivan a los más ambiciosos. Pero los más crédulos creen que no todo está perdido. Quedan la psicología y la nueva economía como las panaceas para curar los males del capitalismo.

navidad 2011Por supuesto que creo en las bondades de la psicología y la economía para desarrollarnos como seres sociales. Pero mi formación como psicóloga o coach no me hace tener una confianza ciega en ninguna disciplina. La teoría da un marco y una estructura aunque no es suficiente. No basta con las escuelas psicológicas y económicas. Los dogmas no nos salvan de las crisis. Más bien son las personas que emergen de las crisis y si para ello se respaldan en la psicología y en la economía, bienvenido sea. Pero también conozco gente que no ha leído un solo libro de psicología ni de economía y administra su vida y su empresa de una forma admirable.

De todos modos, me gusta reflexionar  sobre la gran ventaja de ser psicóloga en un mundo donde parece que somos los grandes iluminados o los peores del mundo. Si recorremos las librerías de muchos países, veremos que la psicología domina las estanterías de desarrollo personal pero también podemos encontrar mucho de psicología en las novelas policiales de moda o bien hay mucho de psicología en la biografía póstuma de algún célebre. Este 2012 tuve un hijo, terminé de escribir mi primera novela de ficción, mi primer libro de cuentos y nunca había apelado tanto a la psicología para construir cada característica de personalidad de cada uno de los personajes y para cuidar a mi pequeño bebé. Sin duda, la psicología domina el mundo porque los ministros y gobernantes de turno no dejan de apelar a cierto contenido subliminal y psicológico para obtener sus votantes. Aunque la psicología no puede controlarlo todo y así terminamos el año con la masacre de Connecticut  que sin duda, si los psiquiatras y psicólogos hubieran aparecido tanto como las armas en casa de este chico, es posible que hoy no tengamos que llorar tantas muertes absurdas de maestras y niños. Mientras Time elige a Obama como personaje del año, éste le pide a su gobierno propuestas a su gobierno para prevenir actos de este tipo. Quizá la respuesta está en legislar la venta de armas y evitar así que cualquier persona pueda comprar un arma para su defensa personal.

Volviendo a nuestros lados, en 2012  los discursos de los expertos en Liderazgo, siguieron hablando de la felicidad, de disfrutar las pequeñas cosas, de desapegarse de los detalles nimios y entonces una ya no sabe si está escuchando el discurso de alguien que asesora a empresas o alguien que en sus fantasías nocturnas quería ser Sigmund Freud o Carl Jung. Los mismos economistas, seres a los que se recurre continuadamente en esta época de mercados fluctuantes ya no sólo hablan de cifras. Tampoco intentan meramente racionalizar esta crisis de los mercados. La nueva economía también reflexiona sobre estos tiempos ansiosos donde se comparte siempre y cuando se de algo a cambio.

Casi al lado de los psicólogos, coaches y economistas de moda, aparecen algunos místicos que auguran que el  21 de diciembre de 2012 será nuestro encuentro con el fin del mundo. Otros más positivos creen que el mundo recién ha comenzado porque ya no basta con el apogeo del capital y las grandes potencias. Frente a los que hablan de un nuevo modelo económico, algunos coaches y psicólogos creemos fehacientemente en la llegada de un nuevo hombre y una nueva mujer. El nuevo mundo sólo es posible si las personas cambian la acentuación del tener por la del ser.  No me refiero simplemente a movimientos sociales como el 15M o manifestaciones en toda Europa en repudio de los grandes poderes o de grandes injusticias.  Más bien hablo de un tiempo donde proliferen los valores humanos antes que la ansiedad de no llegar a tiempo, el miedo a no llegar a fin de mes y la tristeza de no ser lo que algunos esperaban que sea. Hablo de un contexto donde no haya una tensión entre el deseo y la posibilidad de ser y de hacer.  La aparente independencia y libertad del individuo no evita que sea frágil y vulnerable.

Entonces mi deseo para este 2013 es que cada uno sea protagonista de su vida y sólo asuma papeles secundarios cuando la compañía lo amerite. En realidad, mi deseo es que rompamos esos muros de omnipotencia donde nos protegemos de la crisis, el paro y la soledad. Mi  deseo es que estemos menos solos y aprendamos a rodearnos de la gente necesaria. Entonces si tiramos cosas viejas para limpiar los trastos de nuestra casa, sería bueno que también prescindamos de los prescindibles. No los desechemos porque las personas no somos objetos desechables  pero confiemos sólo en esos pocos o en esos muchos. Demos las gracias a la vida al estilo Violeta Parra de estar un año más en esta tierra generosa. Principalmente debemos agradecer que no estemos solos. Porque como digo siempre, sólo la unión de muchos y la cooperación de varios puede lograr que nuestros sueños se hagan realidad.

Hacia la ruta del bienestar con miGPSVital

¿Dónde estoy? ¿Cómo me siento? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué quiero y puedo hacer? Este período convulsionado donde se habla de crisis, de la prima de riesgo, del aumento del IVA, del fin del trabajo, del fin de la pareja, del fin de la familia es el momento ideal para hacer un balance sobre los pilares más importantes de nuestra vida. Debemos ponernos en acción para afrontar los cambios y otras veces debemos provocarlos. Algunos buscarán el cambio en el trabajo, otros en su pareja, otros querrán ser padres y madres, otros buscarán huir de la rutina, otros quizá quieran cuidarse más y hacer más deporte.

Más allá de los que asumen el coraje de cambiar, la mayoría de los seres humanos somos rutinarios. Nos gusta la estabilidad y el equilibrio. Tener un trabajo fijo, una pareja estable, unos amigos a los que recurrir, un hogar al que regresar. Sin embargo, las novedades  o la tentación de introducir cambios siempre están ahí. Para quien sea audaz y quiera cambiar algo que le incomoda puede iniciar un proceso de coaching o una terapia psicológica. Los más exigentes pueden agregar la lectura de libros como “El principito”,  “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”,  best-seller del recientemente desaparecido Stephen R. Covey, que ha dejado un vacío en el mundo del management y el desarrollo personal. Otros menos adeptos a la lectura pero muy proclives a la mejora personal, pueden visualizar, planear y ejecutar el cambio que quieren, accediendo a una herramienta única en España y en el mundo.  Se trata de miGPSVital, una aplicación para el crecimiento personal y profesional desarrollada por el ingeniero y coach español, Pedro Amador, autor del libro “Autocoaching” y un estudioso de la felicidad. La visión de Amador es conseguir ayudar a las personas a saber lo que quieren en su vida, y a marcarse cambios que les permitan conseguir sus sueños, para así ser más felices. Para los que trabajamos en coaching, resulta muy útil complementar los procesos de coaching de nuestros clientes con esta aplicación. Allí tienen la posibilidad de hacer la rueda de vida, evaluarse en los distintos aspectos de su vida(amor, ocio, hogar, salud, crecimiento personal, dinero, trabajo, familia y amigos). Una vez que visualizan cómo circula su rueda de vida, ahí uno se plantea cómo quiere vivir, sus prioridades, qué quiere cambiar y su plan de acción para el futuro. Para los que tengan dudas, puedes ver aquí un vídeo que explica su funcionamiento en apenas unos minutos.

La primera vez que tuve conocimiento de esta herramienta fue leyendo en una revista femenina una publicidad de la crema Nivea , que  la ofreció a sus clientes durante un tiempo. Tan sólo había que acceder a una web y hacer los pasos para el cambio y la mejora personal. Ahora los coaches y personas interesadas en mejorar pueden acceder a ella clicando aquí.

Sin duda, miGPSVital puede revolucionar el mundo del coaching como en su momento “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” revolucionó el mundo del management y hoy es una referencia para muchos consultores y coaches que trabajamos en empresas. Pienso que un buen libro de management debe ser muy espiritual así como creo que un proceso de coaching efectivo debe incluir la toma de conciencia, la reflexión y la humildad para potenciar el aprendizaje y conectarnos con nuestros valores. Por lo demás, si somos nosotros los que provocamos los cambios con nuestros comportamientos o decisiones, acceder con un simple clic a la posibilidad de ilustrar lo que queremos, puede ser una acción que cambie nuestra vida positivamente. Claro que además de realizar los pasos que nos indica esta herramienta, luego debemos trabajar y ejecutar las acciones. Antes, en la época de nuestros abuelos, la gente se sentía mal, incómoda, desarrollaba depresiones, ansiedades y salvo los valientes que se atrevían a consultar con un psiquiatra o un psicólogo, nada podían hacer para cambiar su horizonte de posibilidades. Hoy las nuevas tecnologías nos permiten acceder a una herramienta pionera en el campo del desarrollo personal. Accediendo a ella, hago uso de mi libertad de elegir la vida que quiero. Nuestra actitud ante las circunstancias y ante la vida crea nuestra verdadera libertad. Somos libres para elegir cómo queremos sentirnos y qué ritmo queremos darnos y somos libres para ser proactivos y escoger el mejor camino para nosotros. También somos libres para vencer nuestros fantasmas y nuestros miedos.

Mi consultora Single Coach es una de las empresas de coaching que ya está utilizando miGPSVital para sus clientes y tenemos nuestra propia página que la puedes ver aquí.

Y los perezosos que no hayan clicado el link de las líneas anteriores, aquí tienen el video explicativo:

El líder amoroso, la gestión del cambio y la visión superadora

¿Cuántas veces te preguntaste si el lugar donde estabas era el mejor lugar para vivir tus días? ¿Cuántas veces te arrepentiste de no hablarle a alguien que te interesaba? ¿Cuántas veces dudaste sobre el camino a escoger? ¿Cuántas veces pensaste en las cosas que quieres y en las cosas que puedes? ¿Cuántas veces te molestaste cuando alguien te criticó? ¿Cuántas veces sentiste miedo a cambiar? ¿Cuántas veces te viste incapaz de liderar?  Vivimos pensando en los peros antes que en los quiero.  Parafraseando a Mikel Erentxun, los días pasan factura si no te das una oportunidad.

Decidir dejar a esa persona que ya no me hace feliz es algo doloroso porque implica un cambio de vida y de rutina. Decidir dejar de buscar trabajo y emprender mi propio negocio es otro riesgo que vale la pena cuando se tiene visión y ambición. Decidir cambiar de país porque donde vivo ya no es el sitio que quiero estar, es otro emprendimiento que nos conecta con nuestro poder y voluntad. En este último viaje por trabajo a Montevideo y Buenos Aires, tuve oportunidad de encontrarme con mucha gente inspiradora. No sólo comprobé el interés en el coaching y la formación en Liderazgo y Habilidades directivas en muchos individuos y empresas sino también pude escuchar muchos ejemplos de vida. Entre ellos, la historia de un hombre argentino, que previniendo su ceguera, tuvo la visión  de ahorrar dinero, comprar seguros y hoy goza de  una posición privilegiada, viviendo de rentas y ayudando a sus cinco hijos. Un ejemplo de vida. Un señor que dejó de ver pero nunca perdió su visión ni su misión sobre lo que deseaba en su vida. En su caso, el cambio que implicó pasar de ser vidente a invidente, no le hizo sentarse a quejarse por no poder visualizar más el mundo. Según testimonios de su hija, él vive, ama, disfruta del cariño de los suyos y actúa como mentor para sus cinco hijos, que lo admiran y siguen.

No todas las personas asumen el cambio y enfrentan los obstáculos de la vida como lo hizo este visionario.  Muchos prefieren quedarse en su zona de comodidad, amoldarse a colchones que ya no hacen bien para la columna. La sensación de pereza de ir a la tienda a cambiarlo es mayor, aunque la espalda sufra cada día. Similar quietud se observa en algunos matrimonios que prefieren mantener relaciones frías y distantes porque dudan de su capacidad de amar a otra persona. Los hábitos nos vuelven seres rígidos y apáticos pero esos hábitos han sido creados por nosotros. Por tanto, también somos los responsables de eliminarlos y crear hábitos más saludables. En crisis existenciales, muchas parejas, amistades y formas de vida se rompen. El cambio implica una aventura o un riesgo que no está exento de dolor.

Ciertamente que somos seres rutinarios y nos angustia la inestabilidad.  De todos modos, en Barcelona, el espíritu emprendedor siempre da sorpresas de flexibilidad. En plena crisis española, muchos empleados se atrevieron a combatir el paro y la falta de oportunidades, transformándose en emprendedores.

Muchas personas son reacias a cambiar porque sienten miedo. ¿Cuántas ojeras surgen en nuestro rostro cada vez que nos preocupamos en demasía? ¿Cuánto brillo en la mirada recuperamos tras un día feliz jugando con niños o tras una charla amena con amigos? Comprobadlo, tras horas de dolor y de risa. Lo segundo nos asegura una vida más plena.

Siempre les comento a mis alumnos de Liderazgo, Hablar en Público e Inteligencia Emocional que cada día decidimos cómo nos levantamos. Las emociones son hábitos y si cada día de mi vida me levanto de mal humor, me habituaré a ello. Pero si cada día nos levantamos felices de disfrutar un día más, estaremos mimando nuestro cerebro porque las conexiones neuronales nos conectarán más con la vida y la alegría. Mucha gente me dice que es muy fácil la teoría pero no es tan fácil la práctica. Estas personas no encuentran ningún beneficio a la ausencia de reacción ante la crítica o el comentario agresivo. Lo que no saben es que cuando evitan la reacción explosiva, aprenden a tolerar la frustración y a potenciar  valores como la paciencia, el respeto, la paz y la bondad. Cuando alguien me envía un comentario malicioso o intenta mantener una comunicación beligerante conmigo, nada mejor que responderle con silencio o con alguna frase pacífica. Desde el hecho más negativo en nuestra vida puede tener su connotación positiva, sólo debemos percibirlo..

Ciertamente que hay actos que nos causan fastidio  y nos tientan a actuar de forma impulsiva. Aún hay líderes que despiden a un empleado porque les pide aumento de salario o muestra una diferencia con él. Esto sucede porque todavía persiste el modelo del empleado obsecuente que sigue los postulados de su jefe como una oveja. Pero también está el líder resonante, como lo define Daniel Goleman y Richard Boyatzis en su libro “El líder resonante crea más”, ese que conecta con las emociones de los demás,  escucha sus necesidades, acepta críticas constructivas y tolera la diferencia porque jamás ha pensado que es perfecto. A ese tipo de líder, yo le llamo líder amoroso porque logra encauzar el amor a su equipo en un amor hacia la tarea, la unión, la cooperación. Cuando el líder expresa “amor” a su equipo, este está más motivado para trabajar y alinearse con los valores de la empresa. Ese es el líder que gestiona de forma eficiente el cambio en su organización.  En tiempos dinámicos, ese tipo de liderazgo es el más eficaz. El líder autoritario propone un trato distante y retador con sus subordinados y cualquiera que quiera promover el cambio va a ser discutido y combatido porque sólo se realiza lo que la autoridad máxima considera que es correcto. El líder amoroso fomenta la cultura emprendedora en su equipo y conoce los beneficios de delegar y de respetar la visión de sus subordinados.

Filmando el documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo”, aprendí mucho de la importancia de liderar proyectos, siempre y cuando se tenga en cuenta la mirada de las otras personas. Por eso, tuve en cuenta la visión de los realizadores, tanto de Iván González en Barcelona como de Pablo Scaldaferro en Montevideo y México. Ellos depositaron su experiencia y dieron su visión sobre el proyecto pero respetaron mi idea y guión del documental. Ellos dieron su know how pero se atrevieron también a recomendar mejores caminos cuando el proyecto crecía sin claridad de caminos. Acostumbrada a escribir mi opinión, asesorar a personas como psicóloga o coach, me enseñaron la importancia de una cooperación dinámica, donde cada uno aportó su talento, sin desmerecer la opinión del otro ante posibles mejoras. Ignoro si tras terminar el documental, mi vida cambiará pero lo cierto es que aprendí que además de enseñar a personas a adaptarse a los cambios, siempre es estimulante ver que puedo modificar mi forma de ver el mundo cuando me encuentro con gente positiva, que abre mis miras y me conecta con la conciencia que siempre hay algo nuevo para aprender. 


Facundo Cabral o el arte de vivir por disfrute nomás

 “Si tenés miedo vas a ser un valle de lágrimas, irás de compromiso en compromiso, de matrimonio en matrimonio, de conflicto en conflicto y yo decidí vivir. Desde muy pequeño supe por mi madre, aun en la miseria más absoluta, que cuando uno nace es para vivir y vivir quiere decir seguir tu corazón”.

Facundo Cabral( (La Plata, Argentina, 22 de mayo de 1937  Ciudad de Guatemala9 de julio de 2011)

Tanto desde el coaching como desde la psicología, la meta central se enfoca en  el  logro del cambio y la mejora personal. Para promover el cambio en nuestros clientes, previamente debemos haber vivido. No basta que hayamos nacido, crecido, asistido a la escuela,  aprobado las asignaturas en el liceo y haber concurrido a la Universidad. Necesitamos haber experimentado gran parte de lo que engloba la vida: amor, dolor, ganancias, pérdidas, cambio, alegrías, llantos. Porque la práctica siempre da cosas que no siempre la teoría aporta. Si alguien me está hablando de una pena de amor, mejor haberla sufrido antes para generar empatía.  Si alguien me dice que cerró su empresa por la crisis, mejor haber sufrido alguna vez  alguna dificultad económica para conectar con eso que le aqueja.

En realidad, la cuestión está en enseñarle al cliente a  descifrar las claves para reordenar ese caos permanente que es la vida. Porque nada es ordenado en este universo aunque así lo queramos ver. “Si aceptas que la vida es como es y no como debería, vas a ser muy feliz”, decía Facundo Cabral, tristemente asesinado por unos sicarios el 9 de julio de 2011 en Guatemala. “Uno nace cuando está consciente que está presente, no cuando sale de la madre”, dijo una vez. Y claro que él había vivido. Vivió la pobreza, la lucha por salir de esa condición, la rebeldía juvenil, el amor a Dios y a las mujeres, el exilio, la muerte de sus seres queridos, la superación de un cáncer. “Yo esquivo y vivo con la gente que quiero vivir. Estoy de novio conmigo, por eso tengo tanto amor, sembré mucho amor. Las cosas que te dice la gente, un ciego que se te acerca y te dice que ve cuando te escucha. Una señora que me muestra a su hijo y me dice que le puso mi nombre porque iba camino a abortar y escuchando mi música, dijo ‘Cómo le iba a hacer perder esta fiesta a mi hijo’… esa es la realidad que quiero“, declaró en una de sus últimas entrevistas.

Cabral fue reconocido por su clásico “No soy de aquí, ni soy de allá”. Era muy conocido en el mundo entero pero seguramente es un fenómeno más latinoamericano porque en sus canciones había mucho del arte de la payada, como se le dice en el sur de América a los poemas gauchescos, muy similar al arte de los trovadores.  Muchos otros artistas reconocidos cantaron esta canción pero nadie como él para ponerle voz a esa oda a la felicidad.

Para mí es inevitable relacionarle con el desarrollo personal porque creo que Cabral fue un gran coach o mejor dicho maestro. Mediante la palabra y sus canciones, generaba repreguntas sobre esta existencia que nos había tocado vivir.  La vida es un regalo pero también es  para los valientes. ¿Cuánta gente se está sacrificando por miedo al cambio? ¿Cuánta gente va al trabajo que odia o sigue casada con la pareja que ya no le gusta? Si la gente supiera que aprendemos más de los errores que de los aciertos, quizá se atrevería más a vivir la vida que quieren. Facundo  provocaba constantemente la salida de esa zona de comodidad. 

Facundo siempre cantó a la vida, descifró la humanidad del Diablo, encontró la perfección de Dios y supo reconocer las debilidades del hombre. Uno puede pensar que tras su marcha, nos  queda un mundo con menos poesía y sin casi pensamiento crítico. Apenas nos queda de consuelo sus canciones, sus videos que están circulando por You Tube, sus entrevistas que no tienen desperdicio, la película producida por Ramier Ayala, productor de 1996 Films y dirigida por Imanol Uribe, que espero que algún día salga a la luz. Deberíamos seleccionar gran parte de los vídeos de Cabral para muchas clases que fomentan el cambio, la motivación, la autoestima, el pensamiento positivo y los valores. “Pobrecito mi patrón, piensa que el pobre soy yo”, cantaba porque él sabía que “lo importante no es el precio sino el valor de las cosas” y que él había elegido la libertad y se negaba “a vivir de esclavo”.

Tanta felicidad la llevó a sus canciones y esa amabilidad la derrochó en sus presentaciones. Seguramente Facundo se fue tranquilo porque  fue un hombre libre que vivió como quiso. Justamente en este mundo tan banal, donde los adolescentes escriben con faltas de ortografía aunque sus padres les paguen los mejores colegios, él que fue analfabeto hasta los catorce años, se dio el lujo de cultivar amistad con Jorge Luis Borges y Carl Sagan. En un mundo donde los jóvenes que terminan el instituto no saben qué camino tomar, él que estuvo en un reformatorio, encontró la luz en su creencia en Dios y fue un protegido de la madre Teresa de Calcuta. En un mundo donde mucha gente sigue casada por obligación, él escogió amar sin concesiones.

Nuestra rabia ante los asesinos apenas cesa cuando pensamos en sus enseñanzas. Posiblemente él nos diría que Dios lo quiso así. El rencor era algo que no albergaba su alma. Aunque él sufrió la pobreza, seguramente no ha habido ser más rico en esta vida. Porque esa riqueza de espíritu la tuvo hasta el fin de sus días.  Promovía el desapego y  predicó con el ejemplo. Nunca quiso tener casa ni tarjeta de crédito. Siempre vivió en hoteles. Decía que era un becado de la vida, que le pagaban para ser feliz.

Esta filosofía fue en gran parte influencia de su madre Sara, que fue su gran mentora y le enseñó la fórmula de la felicidad que consiste en escuchar el corazón antes que a la cabeza. “La cabeza es un asistente, el corazón te lleva y aunque los demás piensen que te equivocaste, si te lleva el corazón, hiciste lo correcto”, declaró.  Una vez recordó en una entrevista televisiva que cuando ellos sufrían el frío atroz de Tierra del Fuego, su madre le decía, qué suerte que no tenemos calor. Y cuando estaban con cuarenta grados en Sevilla, le decía qué bueno que no hace frío.De su madre Sara heredó esa sabiduría y ese amor al prójimo que lo hacían tan grande. Este mago de las palabras recibió la declaración más conmovedora de su progenitora antes de morir: “cada vez te pareces más a lo que cantas”. Sara sacó adelante a siete hijos(murieron cuatro de hambre y frío) cuando fue abandonada por su marido. Ella también le dio una gran lección de bondad y humanidad con respecto a su padre. “Un día mi madre, que nunca habló mal de él, me dijo: ‘Vos que caminas tanto te vas a encontrar un día con tu padre, no cometas el error de juzgarlo, recordá el mandamiento ‘Honrarás al padre y la madre’ y recordá que el hombre que tengas adelante fue quien más amo, ama y amara a tu madre, entonces dale un abrazo y las gracias porque por él estás en este mundo”.

Posiblemente de ella haya también haya heredado la coherencia. Él que siempre daba “la cara al enemigo, la espalda al buen comentario” porque decía que “el que acepta un halago empieza a ser dominado”. Por eso, poca importancia le dio a los premios aunque tuvo muchos, entre ellos fue nombrado Mensajero Mundial de la Paz por Unesco en 1996 y hasta fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz. Ni siquiera la muerte de su mujer y de su hija en un accidente aéreo nubló sus creencias. Cuando tuvo dudas y no encontró explicaciones a la tragedia, la madre Teresa lo llevó a Calcuta a curar leprosos y allí aprendió donde podía dirigir todo el amor que le sobraba. No había perdido, había ganado otra vez. Él sabía que nunca perdemos a las personas porque nadie nos pertenece. Y así vivió el resto de su vida, sin ataduras, sin prisiones ficticias ni reales y expresando el amor en todas sus dimensiones.

Para cualquier persona interesada en el desarrollo personal,  recomiendo que busquen grabaciones de Facundo donde se lo ve en todo su esplendor. Siempre con una sonrisa en sus labios. Nunca demostrando que sabe más que el que pregunta, aunque muchas veces le han tocado entrevistadores de lo más tontos y necios. Siempre humilde, escuchando empáticamente al entrevistador. Todas las lecciones de coaching y de psicología positiva están resumidas en su figura. Todo el amor del mundo en él. Todo el amor que ha dejado y como él ya ha dicho, para velar a un cantor, con una milonga alcanza. Pero muchos sabemos que no alcanza con eso. Hoy el mundo de la paz y el amor está de luto.

Los dejo con una participación que tuvo Cabral en el programa de Jesus Quintero hace unos años.

La vida o un placer constante en el cambio

No sabemos casi nada de dónde venimos. De una madre y de un padre pero del origen de la vida, hay diversas teorías. Algunos dicen que somos seres un poco más evolucionados del chimpancé. Otros que somos polvo de estrellas. Sólo sabemos que la vida viene evolucionando sin prisa y sin pausa. Antes de nacer, vamos desarrollando los ojos pero la mirada viene después. Sentimos el desarrollo como un camino inevitable hacia lo desconocido. La placenta nos alberga y aunque no queramos, nacemos y vemos la luz. Lloramos y nos calmamos cuando alguien nos coloca en el pecho materno. Gateamos y exploramos ese mundo que nos ha tocado vivir. Vemos el sol y nos tapamos los ojos cuando su luz es muy intensa. Otras veces, disfrutamos de la calidez de sus rayos mientras creemos ver estrellas fugaces en pleno día. La luna es redonda a veces y pronto nos cercioramos que la tierra no es plana. Nos caemos, lloramos y volvemos a levantarnos. Nos trepamos por árboles o por sillones. Dibujamos en papeles o en paredes blancas que parecen invitar a crear. Somos pequeñas criaturas que ya sabemos que podemos hacer grandes obras de arte en cualquier superficie lisa. Luego vamos al colegio y necesitamos saber que el reloj se ha inventado por algo. Aún no pensamos en agendas apretadas pero desayunamos con prisa porque hay un timbre que señala el inicio de las clases y es el mismo que nos recuerda que también tenemos recreo. Hablamos, leemos, saltamos, jugamos, nos disfrazamos, leemos libros, miramos cine, acariciamos animales, reímos y otra vez creamos mundos imaginarios cuando alguien nos pregunta qué seremos. Seré maestra porque ellas saben de todo un poco. Aunque pensándolo bien, seré DJ porque pasando música, todos se lo pasan bien o mejor corresponsal de guerra para cubrir lo que duele al mundo. No, no, mejor escribiré libros porque así alegro la vida de otros con mi imaginación. Y si mejor sigo pensando porque si me decido a ser algo, quizá dejo de ser pronto.

Algunos dejan a la vida que decida lo que serán y así andan torpes y perdidos. Y otros crecen y deciden con claridad lo que quieren ser. Desde sus primeros años, tienen clara su vocación. Desde niños, imaginan mundos posibles que luego construyen de adultos. Y escogen usar zapatos en la ciudad y descalzarse en la tierra cuantas veces sea necesario. Escogen ser felices no sólo cuando hay risas y diversión. Escogen ser buena gente porque les sale más económico que la rabia, la envidia, la pena y la mala leche. Y son ese tipo de gente que cada tanto recurre a su niño interior, que se permite la risa, el llanto y la risa sin imposiciones de cosas o de terceros. Nuestro niño interno sólo escucha el sonido de nuestro corazón. Y casi sin querer, queremos y nos enamoramos. Pronto aprendemos que en esto del juego del amor, hay que aprender a vivir sin miedos. Tan tranquilos estábamos inmersos en nuestros planes, cómodos ante lo previsible y de golpe nos viene alguien que nos desacomoda y nos alegra el alma. Con algo de ansiedad y temor, aceptamos ese desorden dichoso y todo para volver más tarde a la estructura y a la rutina.
En realidad, buscamos la rutina pero nada más constante que el cambio. A veces, la vida nos regala historias mágicas. Otras veces, sólo vemos fiestas interminables, gente esporádica, que viene y se va y algunos amigos intermitentes. Entonces, puede que reivindiquemos el poder reflexivo de la melancolía, la construcción de un mundo privado que nos aísle cada tanto y nos proteja, que nos haga replegarnos para emerger más fuertes. Creemos que sólo recordando el pasado de glorias, podremos repetir las mismas hazañas en el presente. Otras veces, sentimos que todas las flores se han marchitado en nuestro huerto de felicidad. Los relojes se detienen entonces en las glorias pasadas. Ni nuestros vínculos más cercanos parecen suficientes para solventar la desazón. Pero un día, dejamos de tejer sueños imposibles en nuestra mente, dejamos de regodearnos en nuestro propio dolor y otra vez nos superamos. Cambiamos otra vez y volvemos a creer, a construir, a amar, a vendar las heridas del alma. Y casi no sufrimos los vaivenes de la vida cuando desarrollamos nuestra veta espiritual y nos identificamos con nuestros valores genuinos, esos que trajimos desde que nacemos. Reconocemos que somos amor, poder, sabiduría, generosidad, cooperación, respeto y entonces vienen las crisis y los huracanes del mundo y seguimos erguidos y tan campantes. Cuando trabajamos nuestra fuerza interior y escuchamos a nuestra alma, no sufrimos si alguien nos critica porque aceptamos que no somos perfectos. Tampoco nos inflamos si alguien nos elogia porque sabemos que no necesitamos frases vanas. Cuando potenciamos los valores, reforzamos nuestra autoestima y conectamos con el ser. Las personas que cultivan el ser siempre dicen “quiero” en contraposición a las personas que se centran en el “tener” y sólo dicen “tengo que”. Cuando quiero, seguramente llegue a mi meta porque estoy partiendo de la potencia. En realidad, las personas que dicen “quiero” son las que siempre están bien rodeadas. A veces, sienten que suben una cuesta dura pero tienen cerca a otras personas, que proponen, invitan, se acercan, sonríen, se interesan, preguntan, y no sólo escuchan sino que comparten sus vivencias. En otras palabras, saben cómo unir su tiempo y espacio con otros. Y aquí estamos hoy, 6 de septiembre de 2010, queriendo que el mundo sea mejor, que las personas sean auténticas, que no se enrollen con gente inadecuada, que se quieran para así poder querer más, que sientan porque sino la vida no tiene sentido, que sean activos procesos de su cambio, que tomen las riendas de su vida, que rían siempre que puedan y que no duden en emocionarse y llorar. Y sobre todo que no se queden solos. Que se unan porque sólo en la cooperación tenemos la fuerza. Al final de cuentas, todo depende de nosotros. Cada día, podemos ver aparecer a nuevas personas que nos pintan el mundo con colores nuevos. Afortunadamente, todavía quedan muchos de esos seres que desbordan nuestro pobre lenguaje y nos dejan sin palabras.

Las vacaciones y el tiempo para una pausa

El verano parece ser la estación ideal para disfrutar del amor y de la amistad, hacer ese viaje que teníamos postergado, cambiar ese hábito que me ha traído problemas con los otros. También es la etapa ideal para revisar nuestras dudas y certezas y emprender un nuevo camino en caso que sea necesario. Pero sobre todo es el tiempo para hacer eso que no siempre tenemos tiempo. Y para dejar de vivir tan acelerados. El verano y las vacaciones no nos permitirán detener el tiempo pero sí disfrutarlo más, sin agobios ni presiones.

Buen tiempo para el amor

Los expertos señalan que las feromonas humanas, esas sustancias causantes de la atracción entre hombre y mujer, tienen un efecto mayor con los primeros calores. Sucede que con el alargamiento del día, el calor provoca que las personas pasen más tiempo fuera de casa: paseando, haciendo compras, disfrutando la playa o en la piscina. Del mismo modo, las personas parecen más propensas a relacionarse. Además de ser un buen momento para comenzar a ocuparse de uno mismo y dejarse de preocupar por cosas vanas e inútiles, las vacaciones son también un buen momento para mostrarnos más abiertos al contacto con el otro.

Otros dicen que las vacaciones son el desencadenante de rupturas. La rutina y los hábitos de cada uno se ponen en juego aquí. Él puede pensar que las vacaciones son un momento ideal para descansar y alejarse de todo contacto con el exterior. Y ella puede pensar que es el momento perfecto para salir, divertirse, practicar diversos deportes y disfrutar de todas las excursiones que se presenten. En este caso, se hace imprescindible que cada uno respete los gustos del otro sin dejar de ser ellos mismos.

Cuando surge el conflicto ante la diferencia, resulta beneficioso revisar, analizar y discutir sin faltar el respeto. La negociación es básica en el amor. Por tanto, puede que ella prefiera salir de compras por los mercados del pueblo y él prefiera yacer en su tumbona, dormitando o leyendo el periódico. Eso no quiere decir que sean incompatibles. Simplemente que en ese momento les apetece distintas cosas. Respetar los tiempos de cada uno es primordial para lograr una buena relación. En este caso, lo más efectivo sería acordar que ella vaya a sus compras, él permanezca tumbado y luego se encuentren en el chiringuito de una playa cercana.

Tiempo de reencuentro con amigos y familiares

Durante nuestras vacaciones, podemos enfocarnos en proyectos que habíamos dejado pendientes. Una salida a pescar con algún familiar, un fin de semana con amigos, una cena pendiente con compañeros de trabajo. Después de todo, no hay mejor tiempo perdido que el tiempo invertido con nuestros afectos.

Aprovechar las vacaciones para emplear bien el tiempo

Para conocer el verdadero valor del tiempo, debemos disfrutarlo y no sentirlo como algo que se nos evade. Si empleamos mal el tiempo, es natural que nos quejemos de su brevedad. Efectivamente, tenemos un 7 por ciento más de tiempo que antes, pero queremos realizar un 20 por ciento más de tareas. Antes era suficiente con satisfacer las necesidades más básicas, mientras que hoy no somos capaces de seleccionar las numerosas opciones que tenemos.
Nuestros deseos crecen con mayor rapidez que el tiempo que tenemos para satisfacerlos. No busquemos en otra parte la raíz profunda de nuestra sensación de falta de tiempo.

El único tiempo que puedes controlar es lo que hagas en tu agenda de 24 horas. Tú decides tus horas de descanso, de sueño e incluso de oficina, porque puedes decidir cómo organizarte. Si antes de partir de vacaciones, solías tener esas agendas colmadas, que te dejaban con agotamiento, puedes comenzar a renunciar y priorizar. Lo primero que tienes que hacer es reconocer dónde estás, actuar en los asuntos significativos y eliminar todo lo que te está quitando tiempo de otras actividades.

Preocuparse por algo no implica progresar en ello. Generalmente, existe una relación inversa entre las preocupaciones que tenemos en mente y lo que en efecto hacemos por resolverlas.

El verano y las vacaciones pueden ser un buen momento para que dejemos de ser tan exigentes con nosotros mismos. Podemos aprender que no pasa nada malo con las cosas que aún no hemos hecho. Debemos tratar de ser eficaces pero estar en paz cuando no hemos podido terminar algo.

Debes tomar conciencia y decidir a qué queremos dedicar nuestro tiempo, poner prioridades, saber decir ‘no’ y ser valiente, porque pueden verte como un bicho raro por no haber visto el último partido del Mundial. La reserva de tiempo para uno mismo es esencial. Podemos aprovechar las vacaciones para crear el hábito de estar solos un rato al día. Parar un momento para decidir dónde voy y cómo voy.

¿Podemos reaprender a vivir en el verano? En cualquier momento del año, podemos decidir que somos los dueños de nuestra vida. Nadie más que nosotros. Ni mi padre, ni mi jefe, ni mi pareja, solamente yo puedo decidir sobre lo que me hace feliz. Para ello, debo ser responsable y elegir sobre lo mejor para mí en cada momento.

Elegir lleva riesgos y responsabilidades, pero a la larga es siempre grato. El lector, que ha decidido leer este post, ya ha elegido. Se ha dado unos minutos para sí mismo, para observar y reflexionar. Ha sabido encontrar tiempo, mejor dicho, ha aprendido a concedérselo. En una época en la que vivimos inmersos en una carrera diaria, la persona que se permite un espacio a la reflexión asume una actitud casi heroica. Ha dado el primer gran paso para disfrutar de una vida plena.

El dominio del tiempo tiene dos objetivos. El más evidente es ser más eficaz. El más rico y raro es aprender de nuevo a gozar del instante con aquella intensidad que conocimos, cuando éramos niños y nos bastaba disfrutar de la sensación de los rayos de sol en nuestra piel y el aroma de los bosques de pino.

Carl Honoré, autor de “Elogio de la lentitud”(RBA, 2005) decidió escribir su libro al disfrutar especialmente un cuento de un sólo minuto. Pensó que era una muy buena idea para contentar a un niño. Cuando recapacitó, se asustó y pensó que estamos viviendo un tiempo muy acelerado, lo que él califica la “orgía de la aceleración”. Su libro, basado en el movimiento slow, invita a un disfrute de la lentitud. Sus orígenes están en el movimiento “slow food”(comida lenta), que nace en Italia en oposición a la “fast food”(comida rápida) y promueve volver a saborear la comida y los aromas. Ya son cuarenta y dos países los que la siguen. Inspiradas en el movimiento, surgen en Italia las “ciudades lentas”. Hay treinta y dos localidades comprometidas a reducir el tráfico, evitar alarmas, aumentar zonas verdes y sistemas ecológicos y huir de luces de neón o vallas de publicidad. El movimiento no ha hecho más que empezar.También ha surgido el “slow sex”, que invita a disfrutar del sexo sin prisas, y el “slow schooling”, un sistema escolar menos estresante. Los dejo aquí con un programa que hice en “Hola Barcelona” de BTV, justamente hablando sobre vacaciones y el disfrute del tiempo:

Los valores para superar la crisis

La idea de esta conferencia surge un poco provocada por la situación que estamos viviendo. Una situación donde al mismo tiempo que se nos habla de éxito, perfección, esfuerzo, inmediatez, también se nos habla de crisis, paro, fin del trabajo. Algunas de las palabras que describen los tiempos que corren. En los tiempos actuales, hay muchas exigencias de crecimiento y conquista permanente y eso hace que algunos colapsen cuando no logran alcanzar los objetivos ansiados.

Pero más que nunca, ante la crisis financiera y global, de la que todo el mundo habla, se hace necesario que hagamos uso de nuestra inteligencia emocional y de valores como el respeto, la disciplina, la bondad, la paz y la paciencia para enfrentar los obstáculos que se avecinan.

Desde Single Coach, estoy muy acostumbrada a trabajar como coach y formadora con líderes, empresarios, trabajadores que suelen hacerme planteamientos en relación a su trabajo, su implicación en el mismo, sus expectativas, pero en esta conferencia amplié un poco el abanico para ir más allá de la crisis en el terreno laboral. Si pensamos que como seres humanos, lo único constante es el cambio, podremos con facilidad asumir de un modo más efectivo las turbulencias que vengan con la crisis.

Por todo esto, en este encuentro no pretendí actuar de gurú ni prometí rituales o explicaciones complicadas, porque todos somos alumnos o profesores los unos de los otros. Como dice Ken O’ Donnell, a medida que vamos aprendiendo, pasamos a enseñar mediante el propio ejemplo.

Por otro lado, el tema de valores es un tema apasionante para mí porque es de mi interés desde que egresé de la Universidad como psicóloga, cuando era muy joven ya trascendía mi formación psicoanalítica, sistémica para trabajar los valores con niños, maestras y directores de instituciones educativas. Más tarde, me interesó el tema de Valores en las organizaciones y es así que escribí un curso específico sobre eso. Afortunadamente, algunas empresas que fomentan los valores en sus trabajadores, han comenzado a trabajar con ese programa, en el cual la gran vedette es el Curso de Confianza en las organizaciones.

Sólo nuestra flexibilidad, nuestra capacidad para adaptarnos a lo nuevo y el modo que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás, nos permitirán salir airosos de las crisis.

Aquí el comienzo de la conferencia que realicé el 8 de junio de 2010 en CINC, Barcelona: