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Cómo afrontar la crisis

Mira programas de TV y conferencias de Leticia Brando

Un año: 12 meses y 12 razones para seguir

En los umbrales de 2010, aprendimos que 2009 fue un año de:

1. De creatividad y precisamente este valor se acentúa más en tiempos de crisis.

2.De unión porque los problemas del mercado provocaron las reuniones y asociaciones de coaches, consultores, empresarios, políticos para superar los obstáculos y promover nuevos negocios.

3. De optimismo porque los hombres y mujeres que creen en el cambio son muchos más que los pesimistas.

4. De innovación y juventud más allá de la cronología. Porque nos sorprendió encontrar empresarios con mente innovadora, puros de espíritu y que valoran y escuchan a sus trabajadores.

5. De conocimiento personal porque toda crisis siempre es una oportunidad de cambio. La reflexión, la autocrítica constructiva, el reconocimiento de nuestras potencialidades y debilidades aporta los primeros datos para la conciencia de nuestra realidad, camino esencial para el logro de la felicidad.

6. De respeto. Sabemos que no sólo respetamos a nuestros clientes, sus marcas. Principalmente respetamos a sus personas porque es tan provechoso como respetar las cosas. Esto nos ha permitido seguir valorando a las personas por su ser y no por su tener.

7. De renovación. Por eso, hemos duplicado nuestra oferta de cursos, preparamos nuevos libros de ensayo y de ficción, actualizamos los contenidos de nuestra web y seguimos promoviendo estudios sobre inteligencia emocional, liderazgo, amor, Internet y los hábitos sociales.

8. De confianza en el mundo 2.0. Nos hemos sorprendido de la gente fascinante, interesante, generosa y talentosa que hemos conocido desde las redes sociales como Facebook, Twitter y Linkedin.

9. De promoción de la autoestima. Porque sabemos que el ego no tiene nada que ver con el amor propio, creemos en la combinación del coaching, meditación y la terapia sistémica como método de cambio y también creemos en la ilusión como valor que nos mantiene vivos. Hoy todos sabemos que primero debemos querernos a nosotros mismos antes de querer a alguien.

10. De la buena comunicación con nuestros clientes desde nuestros artículos en la sección Novedades. Nosotros también hemos pasado un año de sonrisas y de agradecimientos de nuestros clientes y alumnos que nos agradecen haber aprendido a controlar sus emociones y nos reconocen que ahora se sienten mejores líderes.

11. De literatura. El libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(Letras Difusión, 2009) es un ensayo que indaga en las relaciones descartables en un mundo vertiginoso y dinámico. Durante abril, mayo y septiembre realizamos tres presentaciones del libro y queremos agradecer la presencia de Olga València, René Lönngren y Mayte Ametlla en cada presentación respectiva.

12. De difusión de los valores de nuestra consultora a través de las entrevistas y espacios en radio, televisión, prensa escrita. Gracias a los periodistas como Gaspar Hernández que desde Catalunya Radio o la contraportada de El Periódico nos hicieron más visibles. Gracias a Olga València por ofrecernos ese espacio de coaching en su programa “Hola Barcelona” de BTV durante 2008 y parte de 2009 y gracias Mayte Ametlla y el programa “La Ciutat” de Onda Cero, donde realizamos un espacio de psicología.

Deseamos un feliz año nuevo a todos los que asumen el desafío de crecer, aprender y ser mejores personas.

Nos vemos en 2010 en España y en el mundo
Leticia Brando

Pasada la Navidad y el fin de año, camino al bienestar

Preparándonos a los brindis navideños y de fin de año, volvemos a pedir nuevamente salud, dinero y amor. Y la felicidad, ¿se puede comprar esta navidad?

Sumidos en un mundo materialista que privilegia el tener al ser, los hombres y mujeres llegan a las fiestas navideñas con una agenda colmada de compras, compromisos, obligaciones y con ciertas expectativas ante el amor. Cuando los tiempos son duros, el derecho a soñar es legitimo y posible. Por tanto, se acrecientan los ruegos a Papá Noel para que traiga paz, salud, dinero y amor. Mientras tanto, la Navidad suele ser la ocasión ideal para reflexionar sobre el tiempo emocional.

Las personas más relajadas se plantean esta época como un buen momento para la reflexión y para disfrutar de la familia. Las compras de los regalos se alternan con los compromisos de fin de año y las cenas laborales. Entre tantas compras y tanta imposición a ser buenos y caritativos, surgen diversos planteamientos. ¿Es necesario comprometerse a tantas comidas y cenas si no apetece? ¿Qué es lo que verdaderamente se busca esta Navidad? ¿Cuesta la idea de reencontrarse con esa familia tan temida?

Sería mejor evitar las especulaciones sobre la Nochevieja y el Fin de año y programarse en positivo para el nuevo año. Para ello, nada mejor que reemplazar aquello que parece malo por algo que se proyecta como muy bueno.

Hacia una Navidad feliz

En estas fechas, llegan los reencuentros familiares y las supuestas presiones que esto conlleva. Contrariamente a pensar que esto supondrá discusiones y preguntas incómodas, sería bueno pensar que esta es una oportunidad para estar más tiempo con los padres, hermanos, primos, y esos familiares a los que se aprecia pero que no se puede estar mucho tiempo en el resto del año.

Otro reemplazo posible es dejar de esperar un regalo grandioso ni agobiarse por gastos y compras desmedidas a diversas personas. Mejor pensar que es lo que nos gustaría recibir esta Navidad y estos Reyes, pero que no sea necesariamente material. Puede ser ese “te quiero” que aún no hemos dicho o ese beso que no hemos aún dado.

Posiblemente el reemplazo esencial que podemos hacer en estas fechas es el de abandonar esa especie de castigo emocional a la que se someten muchos hombres y mujeres: el castigo por lo no conseguido. No siempre es productiva la autocrítica ni la crítica excesiva a los otros. El perfeccionismo y el excesivo detallismo nos impiden disfrutar de las cosas. El goce de la vida supone más amplitud de miras y no está exento de ciertos momentos de tristeza.

Ese proyecto que no se ha alcanzado, esa mudanza que se sigue prometiendo para el año próximo, ese viaje postergado, ese amor no consolidado. Mejor evitar esas preocupaciones tan vinculadas con la culpa. Resulta más sano y más productivo, trazar nuevos objetivos si los anteriores no se han cumplido. En este camino de renovación, de programación de nuevas metas, también vale pensar en nuevos proyectos que sean posibles a corto o mediano plazo. Puede ser la inscripción a clases de guitarra, o de flamenco, o de salsa, o la vuelta a la Universidad a hacer un posgrado o un Máster, o aprender pintura, o programar nuevas vacaciones con los hijos.

Sencillamente, comenzando con estos reemplazos: de la presión familiar al disfrute de la familia, del gran dinero gastado en presentes sin significado a regalos significativos y de la sensación de fracaso a la motivación ante nuevos proyectos, comenzaremos a caminar hacia una navidad feliz. La felicidad no es la carencia de sufrimiento ni significa una opulencia de riqueza y belleza. Las personas que obtienen la felicidad, lo hacen porque antes han aprendido a superar los aspectos negativos en su vida. Aceptar los miedos, los obstáculos, las debilidades y las fortalezas nos van acercando a nuestro ser feliz.

Por tanto, esta Navidad puede ser una buena época para detectar aquello que nos genera bienestar. Si anhelamos imposibles, es probable que estemos alejados de nuestro bienestar emocional y nos sintamos frustrados. Pero si reconocemos que nuestro bienestar puede estar más unido a compartir con nuestro núcleo afectivo, padres, hermanos, hijos, amigos o en soñar y dibujar nuevos emprendimientos, eso nos acercará más a una vida más plena.

(*) Coach, licenciada en psicología y directora de Single Coach

Sobre la eficacia mental

¿Somos emocionalmente eficaces?

“Es una falta de respeto eso que hace usted”, me increpa fríamente una señora con acento alemán y de unos sesenta años en el supermercado. “Señora, ¿qué le molesta que me tome mi tiempo para poner la comida en las bolsas. ¿Ha visto todas las cosas que llevo? No sufro de estrés así que no veo la prisa”, le comento amablemente. “Pero están las personas esperando, debe hacerlo más rápido porque quedamos pendientes de pasar”, me dice elevando la voz. “Señora, he esperado que el cliente anterior ponga sus cosas en las bolsas y no me ha impedido ir guardando mis cosas. Puede usted hacer lo mismo y no esperar que yo termine”, le contesto en un tono firme. “Es una falta de respeto que no se apure y no haga eso de forma rápida”, grita esta vez la señora. “Señora, la que está faltando el respeto es usted al ofenderse porque yo no asumo una actitud de persona estresada y con prisas. No se puede ofender que las personas no tengan sus mismos tiempos. Cada persona escribe, camina y pone la comida en las bolsas al tiempo que considera oportuno para su ritmo corporal”, concluí nuevamente de forma amable.

Ante la ira de la señora, debí apelar a todo mi control emocional para no reaccionar reactivamente y ser un reflejo de su ira y su agresividad. Lamentablemente, día a día, estamos sujetos a este tipo de reacciones de las personas que nos rodean. La intolerancia, el egoísmo y la falta de empatía es un caldo de cultivo del estrés que nos rodea. Pero para dominarlo, debemos reconocer esas emociones que están circulando.

Durante la última década y sobre todo gracias a los aportes de Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia emocional”, han aparecido muchas investigaciones científicas sobre la emoción. No sólo por la aparición del escáner cerebral que nos permite ver cómo pensamos, sentimos, imaginamos o soñamos según el momento sino por los aportes de la ciencia certificando la influencia de las emociones positivas en la salud y el bienestar.

En el lenguaje popular, las palabras “sentimientos” y “emociones” se utilizan indistintamente pero no son lo mismo. Los sentimientos son la parte consciente de las emociones. En realidad, las emociones básicas son las que nos vienen por herencia biológica y son universales. Todas las culturas reconocen al miedo, la ira, la tristeza, la alegría, la sorpresa y el asco. Luego aparecen emociones más complejas, que se componen de las emociones básicas pero con influencias culturales. De ahí surgen los celos, la envidia, la vergüenza. Estas emociones son más individuales, ya que unos sienten celos con ira mientras otros lo mezclan con tristeza. El país influye mucho. Por ejemplo, una emoción típicamente española y latinoamericana es la vergüenza ajena o también considerado sentido del ridículo. Esta emoción compleja prácticamente no existe para los ingleses y franceses.

En el último tiempo, muchos políticos españoles han señalado una especie de vergüenza ajena ante cada nueva actuación del gobierno español. Ante el nuevo programa de gobierno dispuesto por el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que incluye su intención de aumentar la inversión en innovación y en tecnología, promover los lemas “menos ladrillo y más ordenadores” o “menos petróleo y más energías renovables”, surgen emociones como el “miedo al cambio”. “¿Cómo lo vamos a hacer si la construcción mueve al país?”, dicen los escépticos. “¿Pero qué sucederá con el futuro de tantos arquitectos, constructores y obreros?”, cuestionan otros. “¿Y las personas que dependen económicamente del oro negro?”, preguntan otros. Aunque luego también aparecen apoyos que hablan de tiempos dinámicos y sostenibles. Sin duda, cualquier propuesta de acción económica a seguir no está exenta de una reducción de beneficios en otros ámbitos y un inevitable “miedo” ante lo imprevisto. Por lo demás, en estos tiempos de cambio y crisis, no siempre los empresarios y trabajadores están preparados para la carga psíquica, física y psicológica que implican esas novedades. Más allá de enseñarles a regular sus emociones a los trabajadores y empresarios, también sería bueno comenzar con el problema desde la raíz. El autoconocimiento, el autocontrol, la proactividad, la interdependencia, la empatía, el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar con los demás deberían ser habilidades de aprendizaje en las escuelas tanto como el inglés, catalán, Matemáticas.

Pero mientras las instituciones y los organismos del gobierno se ponen de acuerdo, desde Single Coach renovamos nuestro curso de “Inteligencia Emocional” que combina la Gestión del tiempo y técnicas de coaching para perder el miedo a hablar en público. Al mismo tiempo porque creemos que el amor es una de las emociones más positivas del ser humano, seguimos presentando el libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(**).

¿Quieres dar tu opinión sobre este tema? Escribe a info@singlecoach.es

(**)El libro es el producto de una investigación que cuenta con testimonios de hombres y mujeres de Argentina, España, Estados Unidos, México y Uruguay. Puedes comprar el libro en Fnac, Excellence, Bertrand, Catalonia y Jaime s y más librerías de España.

Lee el artículo completo en:

Elogio a la impureza

Hace un tiempo, fui a una cena en Barcelona invitada por un amigo y resultó que era un encuentro para debatir sobre catalanidad. Entre los temas que preocupaban a los presentes era el tema de la pureza del catalán, sobre cuántos catalanes puros había en la sociedad, cuánto de pureza había en cada catalán y se felicitaban por aceptar tener un Presidente de la Generalitat de Cataluña que no fuera catalán puro, ya que José Montilla nació en Iznájar, Córdoba, una ciudad de Andalucía.

Los catalanes presentes veían como un símbolo de tolerancia el hecho que aceptaran un presidente que no hubiera nacido en ninguna de las provincias catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida o Girona). Esto podría sonar extraño para un habitante de Nueva York aunque no es más que el reflejo de la fragmentada España. En la capital de Cataluña, se considera a el resto de España son diferentes países con una nacionalidad propia. Por tanto, siempre surge la polémica cuando alguno que no ha nacido allí triunfa por sí mismo. Desde mi rol de outsider, reconozco que como uruguaya, residente en Barcelona, vengo muy mezclada con ingredientes italianos y españoles. Además creo que los verdaderos triunfadores suelen vislumbrar fronteras abiertas. ¿O creen que los zapatos de Manolo Blahnik serían tan conocidos mundialmente si él hubiera permanecido en Canarias? Por el momento, los catalanes se han librado de tener a otro impuro. El ídolo de Carrie Bradshaw, la heroína de “Sex and the city” ha abierto sólo una tienda en la calle Serrano de Madrid. Aunque Blahnik, nacido de padre checo y madre canaria, residente en Londres, no tenga tienda en Barcelona, al menos los catalanes se conforman con una tienda de otro zapatero de guante blanco: Stuart Weitzman. Tanto Blahnik como Weitzman saben que el mundo es diverso y que entiende de mezclas. Sin duda en la diferencia está la riqueza.

Quizá por una afición a la mezcla, veo con buenos ojos a todos los que asumen cierto espíritu cosmopolita y me sorprende escuchar cuando los catalanes se quejan de la gran afluencia de extranjeros en su mercado de la Boquería o cuando ven inundadas sus ramblas y sus paseos marítimos de alemanes, ingleses, extranjeros en general, a los que ellos llaman, a veces cariñosamente y otras despectivamente, “guiris”. Francamente, aún me cuesta imaginar a uruguayos discutiendo sobre la pureza del ser uruguayo. Primero porque nos encanta saber que provenimos de alemanes, italianos, españoles, polacos, franceses y algunos hasta nos lamentamos de no tener indígenas para sentirnos más mezclados. Posiblemente un debate similar realicen los hombres y mujeres en los tiempos que corren. Ni los hombres creen que son cien por ciento masculinos y rudos de película. Ni ellas creen que son cien por ciento femeninas y esposas relegadas al hogar y al cuidado de sus hijos. Ya no quieren ser lo que otros pidieron que sean. Ellas y ellos quieren ser lo que sienten en el momento. En este disfrute del aquí y ahora, los hombres y las mujeres de Barcelona dejan de lado algunas expectativas sociales como la formación de una familia a una determinada edad porque eso quita tiempo para el culto hedonista.

Mezclados o no, he tenido la oportunidad de conocer a muchos escritores, artistas y músicos tanto en Barcelona como en Montevideo. Algunos viven en soledad y hacen obras magníficas. Pero la mayoría de nosotros vivimos con otras personas y muchas veces esas personas contribuyen a nuestra fuerza y equilibrio. Por tanto, permítanme dudar sobre esas personas alegres de su estado de soltería. Una vez termina esa sensación momentánea tras los romances, suele sobrevenir el vacío existencial. Algo de eso, he podido comprobar tras escribir “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado”(**). No solamente no estamos tan felices siendo solteros eternos sino que además nos cuestionamos hasta dónde nos va a llevar tanta autonomía e individualismo. Posiblemente de este espíritu sean más propensas las mujeres que los hombres. Ellas, por su educación sentimental, siguen evitando idealizar el amor pero lo siguen teniendo en el estandarte de los objetos de culto, siguen queriendo querer sin apego pero se extrañan cuando un hombre no las llama, no les paga la cuenta en el restaurante, no les dice cosas bonitas y no les presta la suficiente atención.

Sin duda, cada minuto de nuestra vida estamos inventando el mundo. Eso es lo que hacen hombres y mujeres en nuestros tiempos. Surge una reinvención del ser frente a las adversidades. Hay un cuidado de sí para ser objeto de deseo del otro pero al mismo tiempo, hay una necesidad de preservarse del otro, que puede causar tanta atracción como temor. Aunque los miedos no pueden evitar una realidad. Somos seres físicos, nos gusta tocarnos, escucharnos, sentirnos y si no pudiéramos pensarnos, ni imaginarnos, no nos reconoceríamos. Y los hombres y mujeres se reconocen a partir de que se piensan. Ellos siguen pensando a una mujer como alguien sensible, que educa, que cuida a los niños. Por eso, están perplejos ante esta mujer que muestra autonomía sexual e independencia económica. Ellas piensan al hombre como un ser que se enfoca en sus cosas, es práctico, protector y por eso, algunas reaccionan incómodas cuando ellos también dicen que no, lloran, se depilan y usan cremas. Básicamente el conflicto surge porque ya no parecen quedar hombres cien por ciento puros con características estrictamente masculinas y tampoco hay mujeres que se jacten de contener únicamente rasgos femeninos. Cada uno de los géneros se ha estado observando y se está tomando prestado sus rasgos más peculiares. Durante décadas, hemos sido irradiados por días lumi¬nosos que nos permitía ver al hombre y la mujer de una forma transpa¬rente, sin tapujos y de forma previsible. Tras años de fogonazos que iluminaban una mujer y un hombre con roles claramente identificables, vivimos un crepúsculo donde nada parece claro. Y en esa oscuridad estamos hasta que alguien encienda la luz.

¿Quieres opinar sobre este artículo? Puedes escribir a info@singlecoach.es y dejarnos tu opinión

Puedes comprar el libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(Letras Difusión, 2009) en toda España, Fnac L’Illa, El Corte Inglés, Catalonia, Bertrand, Jaume’s

En Internet, puedes comprarlo en:

El 9 de septiembre de 2009 volví a presentar mi libro

Con la presencia de Mayte Ametlla, periodista de Onda Cero presenté nuevamente mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado” en Librería Catalonia

Más info sobre el libro: http://www.singlecoach.es/subsec2.php?id=19

21/04/2009 Presentación del libro en Fnac L’Illa

Más información sobre el libro en la web de Single Coach: