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La ansiedad tan temida y tan creada

Demasiado trabajo, demasiados objetos, demasiados compromisos, demasiadas frustraciones. La ansiedad parece ser la reina del siglo veintiuno. Previamente al estallido, debemos dirigir nuestra propia vida. En la búsqueda del equilibrio, vale la pena apuntarse al minimalismo emocional.

En tiempos hipermodernos, donde todo el mundo tiene prisas y falta de tiempo, la ansiedad parece ser la patología de moda. Ya lo comenté en mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado”.  Cuando la persona se muestra ansiosa sobre un asunto específico, como los perros, las arañas o las reacciones negativas de los demás, la persona tiene claro respecto a qué se siente ansiosa. Sin embargo, mucha gente se muestra ansiosa sobre el mismo hecho de estar ansiosos y esto es tan común y normalmente tan poco comprendido, que esto les conduce a una mayor ansiedad. Como todo tiempo contradictorio,  el soltero que teme al compromiso, además ansía conseguir una pareja y el trabajador que detesta su trabajo también teme el desempleo.  Es la ansiedad del abrazo que no se da, del trabajo deseado y es principalmente ansiedad de lo que aún no se ha vivido. De esta manera, late el corazón con fuerza cuando suena el teléfono en el supermercado, en la oficina o en casa.

Difference-between-Goals-and-Dreams

En realidad, el ansioso debería permitirse vivir sin miedo pero la lógica no siempre coincide con la realidad. Por tanto, el ansioso de amor puede permitirse fluir en su primera cita con alguien.  Y el ansioso laboral puede permitirse disfrutar también en su oficina. El ansioso ante los negocios que se le avecinan, puede hacer uso de la paciencia para filtrar las emociones inadecuadas como la ira, el miedo, la desconfianza.

Cuando establecemos metas posibles, definimos nuestras prioridades, dejamos de acumular objetos y nos atrevemos a vivir en el presente, ya no estaremos ansiosos por tener el coche de moda ni por aquello que no tenemos. Sin prisas, con pausas, miraremos de reojo al pasado, disfrutaremos el presente para ir seguros ante un futuro prometedor.

 

 

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