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Sobre la eficacia mental y las emociones que nos causan los políticos

¿Somos emocionalmente eficaces?

“Es una falta de respeto eso que hace usted”, me increpa fríamente una señora con acento alemán y de unos sesenta años en un supermercado de Barcelona. “Señora, ¿qué le molesta que me tome mi tiempo para poner la comida en las bolsas. ¿Ha visto todas las cosas que llevo? No sufro de estrés así que no veo la prisa”, le comento amablemente. “Pero están las personas esperando, debe hacerlo más rápido porque quedamos pendientes de pasar”, me dice elevando la voz. “Señora, he esperado que el cliente anterior ponga sus cosas en las bolsas y no me ha impedido ir guardando mis cosas. Puede usted hacer lo mismo y no esperar que yo termine”, le contesto en un tono firme. “Es una falta de respeto que no se apure y no haga eso de forma rápida”, grita esta vez la señora. “Señora, la que está faltando el respeto es usted al ofenderse porque yo no asumo una actitud de persona estresada y con prisas. No se puede ofender que las personas no tengan sus mismos tiempos. Cada persona escribe, camina y pone la comida en las bolsas al tiempo que considera oportuno para su ritmo corporal”, concluí nuevamente de forma amable.

Ante la ira de la señora, debí apelar a todo mi control emocional para no reaccionar reactivamente y ser un reflejo de su ira y su agresividad. Lamentablemente, día a día, estamos sujetos a este tipo de reacciones de las personas que nos rodean. La intolerancia, el egoísmo y la falta de empatía es un caldo de cultivo del estrés que nos rodea. Pero para dominarlo, debemos reconocer esas emociones que están circulando. 
diverse business people in huddle screaming.
Durante la última década y sobre todo gracias a los aportes de Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia emocional”, han aparecido muchas investigaciones científicas sobre la emoción. No sólo por la aparición del escáner cerebral que nos permite ver cómo pensamos, sentimos, imaginamos o soñamos según el momento sino por los aportes de la ciencia certificando la influencia de las emociones positivas en la salud y el bienestar.

En el lenguaje popular, las palabras “sentimientos” y “emociones” se utilizan indistintamente pero no son lo mismo. Los sentimientos son la parte consciente de las emociones. En realidad, las emociones básicas son las que nos vienen por herencia biológica y son universales. Todas las culturas reconocen al miedo, la ira, la tristeza, la alegría, la sorpresa y el asco. Luego aparecen emociones más complejas, que se componen de las emociones básicas pero con influencias culturales. De ahí surgen los celos, la envidia, la vergüenza. Estas emociones son más individuales, ya que unos sienten celos con ira mientras otros lo mezclan con tristeza. El país influye mucho. Por ejemplo, una emoción típicamente española y latinoamericana es la vergüenza ajena o también considerado sentido del ridículo. Esta emoción compleja prácticamente no existe para los ingleses y franceses.

En el último tiempo, muchos políticos españoles han señalado una especie de vergüenza ajena ante cada nueva actuación del gobierno español. Ante el nuevo programa de gobierno dispuesto por el presidente español Mariano Rajoy, este no difiere demasiado del descontento que causaba  José Luis Rodríguez Zapatero. Su predecesor tenía la  intención de aumentar la inversión en innovación y en tecnología, promovía  los lemas “menos ladrillo y más ordenadores” o “menos petróleo y más energías renovables”,  y cuando se aspiraba a ese modelo, era inevitable que surgieran emociones como el “miedo al cambio”. “¿Cómo vamos a hacer si la construcción mueve al país?”, decían los escépticos. “¿Pero qué sucederá con el futuro de tantos arquitectos, constructores y obreros?”, cuestionaban otros. “¿Y las personas que dependen económicamente del oro negro?”, preguntaban otros. Aunque luego también aparecen apoyos que hablan de tiempos dinámicos y sostenibles. Sin duda, cualquier propuesta de acción económica a seguir no está exenta de una reducción de beneficios en otros ámbitos y un inevitable “miedo” ante lo imprevisto. Hoy Rajoy promete un gobierno exento de corrupción ante el descubrimiento de 11 millones de euros en una cuenta en Suiza a nombre del ex tesorero de su partido. Y tan sólo puede soñar que descenderá el desempleo en un país donde la gente lucha cada día para no perder la esperanza.

Por lo demás, en estos tiempos de cambio y crisis, no siempre los empresarios y trabajadores están preparados para la carga psíquica, física y psicológica que implican las novedades. Más allá de enseñarles a regular sus emociones a los trabajadores y empresarios, también sería bueno comenzar con el problema desde la raíz. El autoconocimiento, el autocontrol, la proactividad, la interdependencia, la empatía, el arte de escuchar, resolver conflictos y cooperar con los demás deberían ser habilidades de aprendizaje en las escuelas tanto como el inglés, catalán, Matemáticas. 

Pero mientras las instituciones y los organismos del gobierno se ponen de acuerdo, desde Single Coach actualizo mi curso “Líderes con Inteligencia Emocional” que combina la Gestión del tiempo y técnicas de coaching para perder el miedo a hablar en público. Al mismo tiempo porque creo que el amor es una de las emociones más positivas del ser humano, sigo recomendando mi libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(*).  Este libro inspiró mi documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo“, que pone en imágenes este mundo posmoderno de encuentros y desencuentros entre hombres y mujeres.

¿Quieres dar tu opinión sobre este tema? Escribe a info@singlecoach.es

Y los dejo con un vídeo relacionado con las emociones de una conferencia que realicé hace un tiempo en el Fnac L’Illa de Barcelona.

(*)El libro es el producto de una investigación que cuenta con testimonios de hombres y mujeres de Argentina, España, Estados Unidos, México y Uruguay. Puedes comprar el libro en Fnac, Excellence, Bertrand, Catalonia y Jaime s y más librerías de España.  El documental se inspiró en el libro pero su guión es totalmente diferente.

Steve Jobs o el hambre de vida

Hoy leo en la revista Time que el cáncer de páncreas que se llevó la vida de Steve Jobs es uno de los más duros, drásticos y fulminantes. La expectativa de vida suele ser de cinco meses. Pero el fundador de Apple  luchó contra esta terrible enfermedad durante siete años. Seguramente su amor a su mujer Laurene Powell y sus cuatro hijos lo tenía atado a la vida. O quizá su amor a lo que él hacía. O simplemente su amor a la vida le hacían luchar por no irse antes de tiempo. Pero como él bien lo dijo, nuestro tiempo en la Tierra es limitado. Aun así lo seguimos malgastando vinculándonos con gente que no nos conviene,  estando en pareja sin estar enamorados,  negociando con clientes que no nos aportan y pretendiendo vivir cuando en realidad,  estamos en piloto automático.

Cuando una figura tan inspiradora como Steve Jobs se va, nos queda la reflexión sobre lo que dejó. Además de fortuna, una genial estrategia de marketing y una marca, Steve Jobs es recordado porque funcionó como ejemplo de vida. Pero más allá de los miles de millones facturados desde que fundara Apple, me interesa recordar el hombre. El hombre que fue una inspiración para muchos mentores, coaches, psicólogos, facilitadores. Un hombre que habló de valores y para quien tuviera alguna duda, confesó cómo hizo práctica de esos valores en su discurso para los graduados en la Universidad de Stanford en 2005.  Este debe ser uno de los más emocionantes discursos sobre la vida que escuché.

Porque no habla de cómo hizo para amasar su fortuna sino que habla de los valores internos que necesitó para hacerlo. Ciertamente que recuerda que fundó su empresa en un garaje y de golpe tenía cuatro mil empleados y facturaba dos mil millones de dólares. Pero el central de su discurso no es el dinero sino la importancia de disfrutar la vida y encontrar un sentido a todo lo que hacemos.

Todo el día, he estado leyendo diversos artículos sobre su muerte anunciada.  De paso, miro fotos de Steve Jobs con Steve Wozniak, el otro fundador de Apple. Corría el año 1976. Un pequeño Wozniak aparece como Sancho Panza ante el físico quijotesco y altivo de su socio. Jobs emerge alto, tímido, joven y guapo.  Ya de  veinteañero mostraba una expresión de tranquilidad que le acompañaría toda su vida. Esa mirada que habla más que mil palabras. Sin demasiada gesticulación, unos ojos que parecen guiñarte aunque estén simulando seriedad. En sus últimos días, ya no se veía esa mirada. Las últimas fotos lo muestran desmejorado, débil, excesivamente delgado y la premonición de su muerte era más que evidente.

Quizá toda esa complicidad que lograba con el gran público hace que hoy mucha gente no sepa qué decir. Muchos lo admiraban, otros tanto lo envidiaban, incluso su competidor más fuerte,  Bill Gates declaró que lo echará en falta.  Aún recuerdo algunos de sus debates con Gates.  En vez de la discusión sórdida y con ataques personales de la mayoría de políticos, los dos  líderes dieron una muestra de respeto, elegancia y claridad.

Jobs no sólo fue un visionario, el creador de una marca emblemática, un revolucionario que imagino una tipografía innovadora en sus computadoras. El bebé abandonado por sus padres biológicos a una pareja que lo quiso sin condiciones, fue el creador de una marca imitada por muchos. Ya nadie puede prescindir de la liviandad de cargar miles de discos en un aparato de pequeños gramos y más allá que el Ipod y el Iphone tiene sus competidores, también nos presentó el Ipad hace poco, ni que hablar que su manzanita es uno de los emblemas de la innovación.

Muchos líderes y emprendedores que conozco apenas leen, ni oyen, menos escuchan ni aprecian a alguien más allá de la facturación anual. Pero los buenos líderes que conozco,  admiran a Jobs por sus valores, parte de los cuales quedaron resumidos en ese discurso.  Más que admirarlo por su riqueza exterior, lo admiran por su riqueza interior. Durante su discurso en Stanford , relató tres historias: una sobre «conectar los puntos», otra sobre «el amor y la pérdida» y la última sobre «la muerte». Básicamente, él sugiere que permanezcamos hambrientos y alocados, que eso es lo que valdrá la pena en la vida. Tener un motivo para vivir. El sentido. Creo que sobran las palabras y mejor que la persona que no haya escuchado ese discurso, vaya a verlo aquí y también los dejo con una edición preciosa, un resumen de ese discurso en inglés, que vale la pena tanto como su discurso completo en Stanford.

El líder amoroso, la gestión del cambio y la visión superadora

¿Cuántas veces te preguntaste si el lugar donde estabas era el mejor lugar para vivir tus días? ¿Cuántas veces te arrepentiste de no hablarle a alguien que te interesaba? ¿Cuántas veces dudaste sobre el camino a escoger? ¿Cuántas veces pensaste en las cosas que quieres y en las cosas que puedes? ¿Cuántas veces te molestaste cuando alguien te criticó? ¿Cuántas veces sentiste miedo a cambiar? ¿Cuántas veces te viste incapaz de liderar?  Vivimos pensando en los peros antes que en los quiero.  Parafraseando a Mikel Erentxun, los días pasan factura si no te das una oportunidad.

Decidir dejar a esa persona que ya no me hace feliz es algo doloroso porque implica un cambio de vida y de rutina. Decidir dejar de buscar trabajo y emprender mi propio negocio es otro riesgo que vale la pena cuando se tiene visión y ambición. Decidir cambiar de país porque donde vivo ya no es el sitio que quiero estar, es otro emprendimiento que nos conecta con nuestro poder y voluntad. En este último viaje por trabajo a Montevideo y Buenos Aires, tuve oportunidad de encontrarme con mucha gente inspiradora. No sólo comprobé el interés en el coaching y la formación en Liderazgo y Habilidades directivas en muchos individuos y empresas sino también pude escuchar muchos ejemplos de vida. Entre ellos, la historia de un hombre argentino, que previniendo su ceguera, tuvo la visión  de ahorrar dinero, comprar seguros y hoy goza de  una posición privilegiada, viviendo de rentas y ayudando a sus cinco hijos. Un ejemplo de vida. Un señor que dejó de ver pero nunca perdió su visión ni su misión sobre lo que deseaba en su vida. En su caso, el cambio que implicó pasar de ser vidente a invidente, no le hizo sentarse a quejarse por no poder visualizar más el mundo. Según testimonios de su hija, él vive, ama, disfruta del cariño de los suyos y actúa como mentor para sus cinco hijos, que lo admiran y siguen.

No todas las personas asumen el cambio y enfrentan los obstáculos de la vida como lo hizo este visionario.  Muchos prefieren quedarse en su zona de comodidad, amoldarse a colchones que ya no hacen bien para la columna. La sensación de pereza de ir a la tienda a cambiarlo es mayor, aunque la espalda sufra cada día. Similar quietud se observa en algunos matrimonios que prefieren mantener relaciones frías y distantes porque dudan de su capacidad de amar a otra persona. Los hábitos nos vuelven seres rígidos y apáticos pero esos hábitos han sido creados por nosotros. Por tanto, también somos los responsables de eliminarlos y crear hábitos más saludables. En crisis existenciales, muchas parejas, amistades y formas de vida se rompen. El cambio implica una aventura o un riesgo que no está exento de dolor.

Ciertamente que somos seres rutinarios y nos angustia la inestabilidad.  De todos modos, en Barcelona, el espíritu emprendedor siempre da sorpresas de flexibilidad. En plena crisis española, muchos empleados se atrevieron a combatir el paro y la falta de oportunidades, transformándose en emprendedores.

Muchas personas son reacias a cambiar porque sienten miedo. ¿Cuántas ojeras surgen en nuestro rostro cada vez que nos preocupamos en demasía? ¿Cuánto brillo en la mirada recuperamos tras un día feliz jugando con niños o tras una charla amena con amigos? Comprobadlo, tras horas de dolor y de risa. Lo segundo nos asegura una vida más plena.

Siempre les comento a mis alumnos de Liderazgo, Hablar en Público e Inteligencia Emocional que cada día decidimos cómo nos levantamos. Las emociones son hábitos y si cada día de mi vida me levanto de mal humor, me habituaré a ello. Pero si cada día nos levantamos felices de disfrutar un día más, estaremos mimando nuestro cerebro porque las conexiones neuronales nos conectarán más con la vida y la alegría. Mucha gente me dice que es muy fácil la teoría pero no es tan fácil la práctica. Estas personas no encuentran ningún beneficio a la ausencia de reacción ante la crítica o el comentario agresivo. Lo que no saben es que cuando evitan la reacción explosiva, aprenden a tolerar la frustración y a potenciar  valores como la paciencia, el respeto, la paz y la bondad. Cuando alguien me envía un comentario malicioso o intenta mantener una comunicación beligerante conmigo, nada mejor que responderle con silencio o con alguna frase pacífica. Desde el hecho más negativo en nuestra vida puede tener su connotación positiva, sólo debemos percibirlo..

Ciertamente que hay actos que nos causan fastidio  y nos tientan a actuar de forma impulsiva. Aún hay líderes que despiden a un empleado porque les pide aumento de salario o muestra una diferencia con él. Esto sucede porque todavía persiste el modelo del empleado obsecuente que sigue los postulados de su jefe como una oveja. Pero también está el líder resonante, como lo define Daniel Goleman y Richard Boyatzis en su libro “El líder resonante crea más”, ese que conecta con las emociones de los demás,  escucha sus necesidades, acepta críticas constructivas y tolera la diferencia porque jamás ha pensado que es perfecto. A ese tipo de líder, yo le llamo líder amoroso porque logra encauzar el amor a su equipo en un amor hacia la tarea, la unión, la cooperación. Cuando el líder expresa “amor” a su equipo, este está más motivado para trabajar y alinearse con los valores de la empresa. Ese es el líder que gestiona de forma eficiente el cambio en su organización.  En tiempos dinámicos, ese tipo de liderazgo es el más eficaz. El líder autoritario propone un trato distante y retador con sus subordinados y cualquiera que quiera promover el cambio va a ser discutido y combatido porque sólo se realiza lo que la autoridad máxima considera que es correcto. El líder amoroso fomenta la cultura emprendedora en su equipo y conoce los beneficios de delegar y de respetar la visión de sus subordinados.

Filmando el documental sobre amor “Ni contigo ni sin ti pero a solas conmigo”, aprendí mucho de la importancia de liderar proyectos, siempre y cuando se tenga en cuenta la mirada de las otras personas. Por eso, tuve en cuenta la visión de los realizadores, tanto de Iván González en Barcelona como de Pablo Scaldaferro en Montevideo y México. Ellos depositaron su experiencia y dieron su visión sobre el proyecto pero respetaron mi idea y guión del documental. Ellos dieron su know how pero se atrevieron también a recomendar mejores caminos cuando el proyecto crecía sin claridad de caminos. Acostumbrada a escribir mi opinión, asesorar a personas como psicóloga o coach, me enseñaron la importancia de una cooperación dinámica, donde cada uno aportó su talento, sin desmerecer la opinión del otro ante posibles mejoras. Ignoro si tras terminar el documental, mi vida cambiará pero lo cierto es que aprendí que además de enseñar a personas a adaptarse a los cambios, siempre es estimulante ver que puedo modificar mi forma de ver el mundo cuando me encuentro con gente positiva, que abre mis miras y me conecta con la conciencia que siempre hay algo nuevo para aprender. 


La autoestima del líder: Conócete a ti mismo

Para tener éxito en este nuevo mundo, primero debemos saber quiénes somos. Pocas personas, aún las personas altamente exitosas, pueden responder esta pregunta. La cuestión del autoconocimiento está siendo el gran tema de conversación de la mayoría de las escuelas de negocios. La importancia de conocerse con sus potencialidades y debilidades no es un tema nuevo. Peter Drucker, uno de los principales gurús del management, insistía con ese tema hace varios años.

¿Sabes en qué eres bueno? ¿Sabes qué necesitas aprender para obtener el beneficio total de tus fuerzas? Pocos se han preguntado a sí mismos estas preguntas. Muchas veces los líderes dan por sentado que si están en ese puesto de poder, seguramente se deba a que es porque saben, tienen conocimientos técnicos necesarios, han realizado el MBA correcto en la escuela de negocios más adecuada. Pero nunca se ponen a pensar las cosas y temas que ignoran.

Al contrario, muchos están orgullosos de su ignorancia. Hay personas que trabajan en recursos humanos que están orgullosos de reconocer que no pueden leer una página de balance económico. Del mismo modo, hay tantos jefes de sistemas informáticos, que casi no levantan la mirada de sus pantallas y apenas tienen contacto con las personas de su empresa. Lo cierto que si se desea ser efectivo en el mundo de hoy, se debe ser capaz de entender distintas áreas. Conocer solamente lo que engloba mi área de trabajo e ignorar la actividad del resto de trabajadores, no es nada para estar orgullosos. Cualquiera puede aprender a trabajar pacíficamente con otros, a generar empatía, crear un clima adecuado de trabajo y reconocer la contribución de cada uno en la actividad y los beneficios de la empresa. Para comunicarme bien con los otros, primero debemos cuidar mis modales sin necesidad de ir a un curso de protocolo. Basta propiciar climas de respeto, cooperación, confianza y empatía. Los buenos modales y los valores adecuados son los que permitirán que las personas se relacionen bien.

A través de la historia de la humanidad, únicamente las personas exitosas han sabido cuando decir “no”. Steve Jobs, Bill Gates, Konosuke Matsushita, por nombrar algunos. Ellos siempre han sabido qué querían alcanzar. Ellos han sabido dónde ubicarse. Ahora todos nosotros debemos aprender eso. No es muy difícil. Una sugerencia que ya proponía Drucker a sus alumnos: cada vez que tú haces algo que es importarte, escribe lo que esperas que pase. Las decisiones más importantes en las organizaciones son las decisiones de la gente. Si anotamos los resultados qué esperamos, veremos más tarde, cuando se aplicó determinado plan de acción, qué porcentajes de resultados se han alcanzado.

Si asigno a una persona como Marketing manager, ¿qué espero que realice? ¿espero que se limite a redactar los CRM de la empresa con ayuda de los becarios?, ¿o espero que pueda planificar, realizar seguimiento y elaboración de informes de campañas en línea y fuera de línea?, ¿o también busco que sea una persona motivada y creativa para asumir tareas de autogestión? Si espero un simple ejecutor de una de las patas del marketing, estaré conforme pero si espero un verdadero Marketing manager, deberé tratar que pueda responder a los estímulos del ambiente. Deberé esperar que tenga dotes de negociación y gestión de presupuestos, ni que hablar que tenga buen nivel comunicativo y al menos domine el idioma inglés.

Para revisar nuestra efectividad como empresarios, debemos preguntarnos si estamos trabajando bien con nuestro equipo o somos líderes solitarios. ¿Cuál es nuestro compromiso? ¿Cuál es nuestra contribución?¿Cuáles son nuestras fuerzas y dónde radica nuestra debilidad? ¿Cuáles son nuestros valores?

Desafortunadamente, nadie enseña estas cosas. Pero la manera de recuperar esas fuerzas y reconocer nuestro potencial, es revisar nuestras herramientas internas. Dejar de ver los problemas fuera de la organización y hacer una profunda revisión de las deficiencias internas. Pero antes de evaluar los aspectos internos de la empresa, el líder debe potenciar su autoestima y sus propios valores. En los próximos años, las personas más educadas deben aprender a encontrar su lugar en el trabajo y en su vida. Comprendiendo nuestras fuerzas, articulando nuestros valores, reconociendo dónde estamos, estos son los puntos esenciales para dirigir los desafíos más grandes de las organizaciones: mejorar la productividad de los trabajadores.

© 2009, Leticia Brando De Camilli. Todos los derechos reservados. Cualquier reproducción de este texto sólo será permitido si se cita la fuente original.

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La vida o un placer constante en el cambio

No sabemos casi nada de dónde venimos. De una madre y de un padre pero del origen de la vida, hay diversas teorías. Algunos dicen que somos seres un poco más evolucionados del chimpancé. Otros que somos polvo de estrellas. Sólo sabemos que la vida viene evolucionando sin prisa y sin pausa. Antes de nacer, vamos desarrollando los ojos pero la mirada viene después. Sentimos el desarrollo como un camino inevitable hacia lo desconocido. La placenta nos alberga y aunque no queramos, nacemos y vemos la luz. Lloramos y nos calmamos cuando alguien nos coloca en el pecho materno. Gateamos y exploramos ese mundo que nos ha tocado vivir. Vemos el sol y nos tapamos los ojos cuando su luz es muy intensa. Otras veces, disfrutamos de la calidez de sus rayos mientras creemos ver estrellas fugaces en pleno día. La luna es redonda a veces y pronto nos cercioramos que la tierra no es plana. Nos caemos, lloramos y volvemos a levantarnos. Nos trepamos por árboles o por sillones. Dibujamos en papeles o en paredes blancas que parecen invitar a crear. Somos pequeñas criaturas que ya sabemos que podemos hacer grandes obras de arte en cualquier superficie lisa. Luego vamos al colegio y necesitamos saber que el reloj se ha inventado por algo. Aún no pensamos en agendas apretadas pero desayunamos con prisa porque hay un timbre que señala el inicio de las clases y es el mismo que nos recuerda que también tenemos recreo. Hablamos, leemos, saltamos, jugamos, nos disfrazamos, leemos libros, miramos cine, acariciamos animales, reímos y otra vez creamos mundos imaginarios cuando alguien nos pregunta qué seremos. Seré maestra porque ellas saben de todo un poco. Aunque pensándolo bien, seré DJ porque pasando música, todos se lo pasan bien o mejor corresponsal de guerra para cubrir lo que duele al mundo. No, no, mejor escribiré libros porque así alegro la vida de otros con mi imaginación. Y si mejor sigo pensando porque si me decido a ser algo, quizá dejo de ser pronto.

Algunos dejan a la vida que decida lo que serán y así andan torpes y perdidos. Y otros crecen y deciden con claridad lo que quieren ser. Desde sus primeros años, tienen clara su vocación. Desde niños, imaginan mundos posibles que luego construyen de adultos. Y escogen usar zapatos en la ciudad y descalzarse en la tierra cuantas veces sea necesario. Escogen ser felices no sólo cuando hay risas y diversión. Escogen ser buena gente porque les sale más económico que la rabia, la envidia, la pena y la mala leche. Y son ese tipo de gente que cada tanto recurre a su niño interior, que se permite la risa, el llanto y la risa sin imposiciones de cosas o de terceros. Nuestro niño interno sólo escucha el sonido de nuestro corazón. Y casi sin querer, queremos y nos enamoramos. Pronto aprendemos que en esto del juego del amor, hay que aprender a vivir sin miedos. Tan tranquilos estábamos inmersos en nuestros planes, cómodos ante lo previsible y de golpe nos viene alguien que nos desacomoda y nos alegra el alma. Con algo de ansiedad y temor, aceptamos ese desorden dichoso y todo para volver más tarde a la estructura y a la rutina.
En realidad, buscamos la rutina pero nada más constante que el cambio. A veces, la vida nos regala historias mágicas. Otras veces, sólo vemos fiestas interminables, gente esporádica, que viene y se va y algunos amigos intermitentes. Entonces, puede que reivindiquemos el poder reflexivo de la melancolía, la construcción de un mundo privado que nos aísle cada tanto y nos proteja, que nos haga replegarnos para emerger más fuertes. Creemos que sólo recordando el pasado de glorias, podremos repetir las mismas hazañas en el presente. Otras veces, sentimos que todas las flores se han marchitado en nuestro huerto de felicidad. Los relojes se detienen entonces en las glorias pasadas. Ni nuestros vínculos más cercanos parecen suficientes para solventar la desazón. Pero un día, dejamos de tejer sueños imposibles en nuestra mente, dejamos de regodearnos en nuestro propio dolor y otra vez nos superamos. Cambiamos otra vez y volvemos a creer, a construir, a amar, a vendar las heridas del alma. Y casi no sufrimos los vaivenes de la vida cuando desarrollamos nuestra veta espiritual y nos identificamos con nuestros valores genuinos, esos que trajimos desde que nacemos. Reconocemos que somos amor, poder, sabiduría, generosidad, cooperación, respeto y entonces vienen las crisis y los huracanes del mundo y seguimos erguidos y tan campantes. Cuando trabajamos nuestra fuerza interior y escuchamos a nuestra alma, no sufrimos si alguien nos critica porque aceptamos que no somos perfectos. Tampoco nos inflamos si alguien nos elogia porque sabemos que no necesitamos frases vanas. Cuando potenciamos los valores, reforzamos nuestra autoestima y conectamos con el ser. Las personas que cultivan el ser siempre dicen “quiero” en contraposición a las personas que se centran en el “tener” y sólo dicen “tengo que”. Cuando quiero, seguramente llegue a mi meta porque estoy partiendo de la potencia. En realidad, las personas que dicen “quiero” son las que siempre están bien rodeadas. A veces, sienten que suben una cuesta dura pero tienen cerca a otras personas, que proponen, invitan, se acercan, sonríen, se interesan, preguntan, y no sólo escuchan sino que comparten sus vivencias. En otras palabras, saben cómo unir su tiempo y espacio con otros. Y aquí estamos hoy, 6 de septiembre de 2010, queriendo que el mundo sea mejor, que las personas sean auténticas, que no se enrollen con gente inadecuada, que se quieran para así poder querer más, que sientan porque sino la vida no tiene sentido, que sean activos procesos de su cambio, que tomen las riendas de su vida, que rían siempre que puedan y que no duden en emocionarse y llorar. Y sobre todo que no se queden solos. Que se unan porque sólo en la cooperación tenemos la fuerza. Al final de cuentas, todo depende de nosotros. Cada día, podemos ver aparecer a nuevas personas que nos pintan el mundo con colores nuevos. Afortunadamente, todavía quedan muchos de esos seres que desbordan nuestro pobre lenguaje y nos dejan sin palabras.

Forlan,La Roja, la nación, Iker, la biblia y el calefón

Desde Single Coach cierro esta semana un nuevo curso de Líderes con Inteligencia Emocional, y aprovecho para reflexionar sobre el poder de las emociones tras los hechos acontecidos en los últimos días. Uruguay, mi país natal es el cuarto país mejor del mundo tras treinta y cuatro años de no lograr esa hazaña. Diego Forlan, sex symbol sin intención y mito nacional, gana el Balón de oro. Mientras, Cataluña se moviliza para reivindicar por el Estatut y salen niños, padres, madres, abuelas, abuelos, animales de compañía y banderas amarillas y rojas para protestar contra esa resolución antipática del Tribunal Constitucional. Y todo para concluir que siento y luego existo(y sólo si quiero, pienso)…

Queja, amargura, modestia exagerada, nobleza son algunos de los denominadores que suelen endilgarle al ser uruguayo. Mis colegas de psicología podrían definir como baja autoestima esta particularidad ciudadana de evitar la ostentación. Será por esa idiosincrasia que todos los uruguayos reaccionaron sorprendidos y agradecidos al alcanzar el cuarto puesto en el último Mundial de Sudáfrica 2010. ¿Nosotros ganadores? ¿Cómo es eso? Es verdad, tenemos carne como Argentina pero ellos exportan más al mundo. Es verdad, tenemos músicos geniales como Jorge Drexler, Fernando Cabrera, Jaime Roos, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Estela Magnone, Peyote Asesino, Luciano Supervielle. Pero estamos al lado de Brasil. Ellos tuvieron, tienen y tendrán siempre a su santidad Caetano Veloso, a su diosa Maria Bethânia, Gal Costa, Gilberto Gil, la inefable Elis Regina, Vinicius de Moraes. Mitos vivientes y muertos que viven porque los talentosos nunca mueren.

Entonces llega un extranjero, seguro de sí mismo que visita este pequeño país, llamado Uruguay y le recuerda a su habitante que ciertamente, los brasileños crearon la bossa nova y expandieron la samba pero los uruguayos han perfeccionado el candombe y comparten los orígenes del tango junto a los argentinos. ¿Tanto cuesta ver las propias proezas en el ánimo uruguayo? Ciertamente que sí. Por eso, elevo las cejas, abro la boca y se me estira la piel ante la sorpresa de ver a los habitantes de mi pequeño país exponiendo su dicha ante los triunfos de sus futbolistas. Un país, definido como la Suiza de América, con gente de ánimo tranquilo y tímido exponiendo el orgullo de ser. Puestos de fruta decorados para la ocasión. Toda la ciudad decorada con los colores de la celeste. Coches que no cesan de dar bocinazos y vitorean a sus jugadores. Tenían que venir unos chicos sudados, con camiseta celeste y gestos apasionados para devolvernos la ilusión de ser y sin caer en el egocentrismo argentino, parece que todo esto ha subido una pizca la autoestima nacional.

Del lado de acá, observo una España dividida. Los catalanes nacionalistas se muestran reacios al triunfo de España en el Mundial. Finalmente la Roja triunfa. España, campeón del mundo. De la emoción de la sorpresa por la flamante autoestima uruguaya, observo ira, celos, tristeza de los catalanes ante los jugadores que triunfan por la madre patria. Resulta que España es una entelequia. Existe Aragón, Andalucía, Cataluña, Cantabria, Galicia, País Vasco, Islas Canarias, Islas Baleares, Navarra, Extremadura, La Rioja, Valencia pero parece que España unida no existe. Eso pregonan los nacionalistas. Distintas imágenes nos muestran los festejos de los jugadores en Madrid. Un río de gente. Cascadas de muchedumbres se largan a las calles y gritan “viva la Roja”, “Iker, todas somos Sara, bésame a mí también”, “San Iker”, rezan los carteles y el supuesto espejismo de país se erige como una fuerza poderosa. Al fin, España existe. ¿Qué tiene el fútbol que no tienen otros deportes? ¿Qué provoca tanta convocatoria de ánimos? ¿Qué hace que hasta los catalanistas no se pierdan un partido, aunque sea a escondidas y para criticar?
La respuesta está en un valor, una emoción y un sentimiento. Tan sólo el amor logra esto. El amor por el fútbol hace que los jugadores avancen con pasión, coraje y entusiasmo y venzan a sus contrincantes. El amor de la afición motiva a estos ídolos de multitudes que expresan su propio amor a través de abrazos, gestos, goles dedicados como la camiseta de Andrés Iniesta(Dani Jarque siempre con nosotros). Y la emoción por el triunfo hacen que Iker Casillas corte las preguntas de su novia, la periodista Sara Carbonero, la coja y la bese en los labios. “Madre mía”, exclama ella emocionada y con voz temblorosa ruega, “luego seguimos, J”. Justamente le comentaba sobre este expresión emocional a Carles Lamelo, el director del espacio del programa “Noches de radio” de Onda Cero, que comienzo el 28 de julio. Iker rompió el encuadre de la entrevista, quebró las convenciones y expresó el sentimiento. Cuando algunas creían que ese hombre con iniciativa y pasión era un cuento chino de nuestras madres, vemos a Iker, puro arrebato y ternura. El portero dejó la figura, se quitó las vestiduras del personaje y mostró la inteligencia del corazón. Besó a su amada con fuerza y suavidad. Ese hombre es el que algunas mujeres parecen decir a gritos que quieren que vuelva. Y versionando a mi manera al enorme Enrique Santos Discépolo en su célebre Cambalache , no quiero la biblia y el calefón, sólo espero que el siglo veintiuno sea un despliegue de amor insolente, que vivamos revolcados en una pasión merengue o en un romance blaugrana, que la celeste siga intensa con o sin Forlán y que todos juntos estemos manoseados por la fuerza del amor y del honor.

©Leticia Brando, 2010
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El hábito de la proactividad

Acostumbrados a los tiempos reactivos, donde las personas reaccionan a los estímulos sin razonar,me pareció importante hablar del hábito de la proactividad que implica responsabilidad de nuestra respuesta. El ser proactivo no culpa a la crisis, ni a su familia, ni a su educación ni a su cultura de sus problemas. Cuando funcionamos proactivamente, tomamos las riendas de nuestra vida y nos hacemos responsables de nuestros éxitos y fracasos. En este programa del 7 de enero de 2009 en “Hola Barcelona”, en BTV y conversando con Olga València, cité como ejemplo a Viktor Frankl, psiquiatra austríaco, creador de la logoterapia y ex prisionero en un campo de concentración. Tenemos que saber manejar nuestras emociones pero principalmente debemos reforzar nuestros valores.

Hablando sobre confianza

La confianza es un tema muy reclamado tanto a nivel personal, político, social. La confianza es un valor muy importante en las organizaciones y en el trabajo en equipo. Cada vez más, muchas empresas trabajan la inteligencia emocional, el control del estrés, la gestión del cambio y también la gestión de la confianza. La autoconfianza es un básico para conectar con los otros y para generar empatía, una de las claves de la comunicación efectiva.
Este es el programa que realicé el 7 de mayo de 2008 en el espacio de coaching que tuve en “Hola Barcelona” de BTV:

Mesa redonda sobre Liderazgo

Esto fue el 17 de enero de 2008 y comparto Mesa redonda para hablar de Liderazgo con Ceferí Soler de ESADE y Joaquín Coromines de la Universidad Ramón Llull. En ese entonces promocionaba los cursos de Liderazgo de AIJEC. Fue en el programa “Hola Barcelona” de BTV(Barcelona Televisió) y luego de participar en esa mesa redonda, en el programa me ofrecen colaborar y tener mi propio espacio de coaching, que tuve desde enero de 2008 a abril de 2009.

Hablando sobre crisis

Leticia Brando habla sobre la crisis, 15/10/2008 from Leticia Brando on Vimeo.

Cómo afrontar la crisis

Mira programas de TV y conferencias de Leticia Brando

Escucha empática

En este programa estuve hablando sobre Escucha empática y fue el 25 de marzo de 2009, en el espacio de coaching que hice de enero 2008 a abril de 2009 en “Hola Barcelona”, BTV(Barcelona Televisió)

En programa sobre crisis en “Hola Barcelona”

Poco a poco, voy recuperando los programas que hice de enero de 2008 a abril de 2009 en el programa “Hola Barcelona” de BTV. Creo que valen la pena porque muchos programas traté el tema de autoestima, pensamiento positivo, valores, ver la oportunidad en la crisis, el amor como fuerza poderosa que nos une en vez de atarnos y tantos temas más que hoy en 2010 todos hablan.

Este programa trató sobre cómo afrontar la crisis, 15 de octubre de 2008 y tal como se hacía en ese formato, Olga València, directora del programa “Hola Barcelona” me entrevistaba y hablábamos de este tema en concreto, así se hizo en los sucesivos programas que se emitían cada miércoles.

Puedes ver el vídeo en el siguiente link:

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Un año: 12 meses y 12 razones para seguir

En los umbrales de 2010, aprendimos que 2009 fue un año de:

1. De creatividad y precisamente este valor se acentúa más en tiempos de crisis.

2.De unión porque los problemas del mercado provocaron las reuniones y asociaciones de coaches, consultores, empresarios, políticos para superar los obstáculos y promover nuevos negocios.

3. De optimismo porque los hombres y mujeres que creen en el cambio son muchos más que los pesimistas.

4. De innovación y juventud más allá de la cronología. Porque nos sorprendió encontrar empresarios con mente innovadora, puros de espíritu y que valoran y escuchan a sus trabajadores.

5. De conocimiento personal porque toda crisis siempre es una oportunidad de cambio. La reflexión, la autocrítica constructiva, el reconocimiento de nuestras potencialidades y debilidades aporta los primeros datos para la conciencia de nuestra realidad, camino esencial para el logro de la felicidad.

6. De respeto. Sabemos que no sólo respetamos a nuestros clientes, sus marcas. Principalmente respetamos a sus personas porque es tan provechoso como respetar las cosas. Esto nos ha permitido seguir valorando a las personas por su ser y no por su tener.

7. De renovación. Por eso, hemos duplicado nuestra oferta de cursos, preparamos nuevos libros de ensayo y de ficción, actualizamos los contenidos de nuestra web y seguimos promoviendo estudios sobre inteligencia emocional, liderazgo, amor, Internet y los hábitos sociales.

8. De confianza en el mundo 2.0. Nos hemos sorprendido de la gente fascinante, interesante, generosa y talentosa que hemos conocido desde las redes sociales como Facebook, Twitter y Linkedin.

9. De promoción de la autoestima. Porque sabemos que el ego no tiene nada que ver con el amor propio, creemos en la combinación del coaching, meditación y la terapia sistémica como método de cambio y también creemos en la ilusión como valor que nos mantiene vivos. Hoy todos sabemos que primero debemos querernos a nosotros mismos antes de querer a alguien.

10. De la buena comunicación con nuestros clientes desde nuestros artículos en la sección Novedades. Nosotros también hemos pasado un año de sonrisas y de agradecimientos de nuestros clientes y alumnos que nos agradecen haber aprendido a controlar sus emociones y nos reconocen que ahora se sienten mejores líderes.

11. De literatura. El libro “Las mujeres y los hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles”(Letras Difusión, 2009) es un ensayo que indaga en las relaciones descartables en un mundo vertiginoso y dinámico. Durante abril, mayo y septiembre realizamos tres presentaciones del libro y queremos agradecer la presencia de Olga València, René Lönngren y Mayte Ametlla en cada presentación respectiva.

12. De difusión de los valores de nuestra consultora a través de las entrevistas y espacios en radio, televisión, prensa escrita. Gracias a los periodistas como Gaspar Hernández que desde Catalunya Radio o la contraportada de El Periódico nos hicieron más visibles. Gracias a Olga València por ofrecernos ese espacio de coaching en su programa “Hola Barcelona” de BTV durante 2008 y parte de 2009 y gracias Mayte Ametlla y el programa “La Ciutat” de Onda Cero, donde realizamos un espacio de psicología.

Deseamos un feliz año nuevo a todos los que asumen el desafío de crecer, aprender y ser mejores personas.

Nos vemos en 2010 en España y en el mundo
Leticia Brando

La pureza, el respeto, la disciplina y metas posibles

Si el coaching se refiere a trabajar el presente para ir hacia un futuro prometedor, esto implica necesariamente revisar nuestros valores y creencias para que se cumplan nuestros planes. Sólo si pensamos en las cosas que podemos hacer bien, cuáles son nuestras capacidades, cuáles son las creencias limitantes que tenemos, qué debemos hacer, podremos lograr nuestros objetivos.

Por Leticia Brando(*)

El coaching tiene que ver con una mejora personal. Precisamente cuando una persona que ha vivido los últimos años dedicada a la crianza de sus hijos, en caso que quiera regresar al mundo laboral, el coaching le puede servir para comenzar a clarificar sus valores, lo que para ella era importante. Puede ser el caso de una ama de casa que cambia su vida al reconocer sus cualidades y potencial. Descubre entonces que le gusta la literatura, el trato con el público y las relaciones públicas. Entonces pide un crédito y decide abrir una pequeña librería que le permite autonomía y conciliar la crianza de sus hijos con un trabajo que le gusta.

El primer paso para valorar nuestro potencial es recordar que en cada parte de nuestro ser, tenemos la cualidad de la pureza. En Occidente, la palabra pureza suele asociarse con movimientos religiosos que promulgan la abstinencia total de placer. Pero en realidad, la pureza es esa cualidad que empleamos para huir de los ruidos, de las distorsiones en la comunicación. Cuando alguien se está comunicando con nosotros de manera agresiva, poco cortés o con indiferencia, nuestro ser puede reaccionar entrando en ese mundo de ruidos y voces elevadas o bien, puede apartarse y buscar su instante de luz. Del mismo modo, cuando tenemos un plan que parece lleno de obstáculos, como planear una boda, conectar nuevo equipo tecnológico en nuestra oficina, y nos tardan en hacer las invitaciones o bien los servidores se caen, lo mejor es buscar nuestra pureza, nuestra paz interna, nuestro optimismo y claridad que nos llevarán a encontrar una solución. Esa pureza está muy vinculada a la humildad, que muchos confunden con falsa modestia. El coach necesita que el cliente sepa sus cualidades, las valore y las cultive. No hay que temer reconocer las cualidades porque son ellas las que me permitirán llegar adonde quiero llegar.


El respeto a la diferencia

Para encontrar rápidamente la pureza y no dejarnos contaminar por los ruidos, gritos, agresiones externas, debemos cultivar el respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás. Así como debemos aprender a dibujar y pintar el mundo que queremos, debemos respetar a los que no dibujan y pintan como nosotros.

El respeto implica la cooperación, la aceptación del diferente pero también implica reconocer nuestra particularidad y nuestro espacio propio. Muchas personas han vivido sus vidas siguiendo las expectativas de los demás. El hijo abogado, apasionado al dibujo y la arquitectura, que estudia la carrera por seguir una tradición familiar pero que no respeta sus inquietudes e intereses y al mismo tiempo. Mientras tanto, sigue trabajando siendo un arquitecto frustrado y luego culpa de sus males a una familia opresora y exigente. ¿Pero quién es responsable? ¿Podemos seguir culpando a los otros una vez que somos adultos? Sin duda, la familia ejerce una fuerza descomunal en la personalidad del individuo. Por eso, para nuestro beneficio, es importante crear nuestras propias ideas, creencias, opiniones y crear nuestra propia visión de nosotros mismos. Cada uno es el responsable de sus bienes y sus males. Todos somos los creadores de nuestro destino. La falta de respeto quita libertad y bloquea el camino. En cambio si he respetado eso que he querido ser, el respeto volverá a nosotros mismos.

El respeto a las cosas es tan provechoso como respetar personas. La libertad verdadera llega cuando no ridiculizamos la fealdad ni nos volvemos arrogantes por ser bellos, inteligentes o atractivos.

Vinculado con la pureza y el respeto, llega la disciplina que me permitirá llegar a mis metas, a eso que quiero ser y hacer. Pero no siempre los planes que nos trazamos son realistas. Será mejor planear cosas posibles así no nos desmoronamos cuando no salen las cosas como esperábamos. La disciplina es una especie de respeto por la vida que nos permitirá conservar nuestra fortaleza cuando los planes no salen como planeábamos.

Con disciplina, hay seguridad aún en el sufrimiento porque te permite que continúes caminando a través de acciones que te devolverán la alegría.

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(*) Psicóloga, coach, escritora y directora de la consultora de desarrollo personal Single Coach, especializada en Liderazgo, Inteligencia Emocional, Autoestima y Valores.

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Pensando estratégicamente

Cada día que pasa, somos conscientes de las dificultades de la comunicación que subyacen en las relaciones laborales y personales. Muchas de estas distorsiones vienen provocadas por una utilización poco efectiva de la mente. Nacemos con una mente racional y una mente emocional pero nadie nos asegura la eficacia personal si nos dejamos dominar por alguna de ellas.

Quizá por nuestro interés en la excelencia comunicativa, Single Coach realizará dos acciones que vinculan la comunicación y el pensamiento positivo. Por un lado, el 14 de noviembre haremos el seminario “Coaching y pensamiento estratégico. De la visión al logro de objetivos” y el 24 de noviembre realizaremos el seminario “Comunicación efectiva. Técnicas de coaching y PNL para adaptarse al cambio”. Inscripciones en Single Coach(T.932187581 y por el mail info@singlecoach.es) o en CINC: http://www.cinc.com/es_ES/eventos/evento.php?id=56

Por Leticia Brando(*)

Mario es empresario y suele gritar para hacerse entender a su equipo. Clara es secretaria y se siente agobiada porque acepta diariamente una gran cantidad de tareas que trascienden su horario estipulado. Pere es abogado y tiene pánico a hablar en público cada vez que debe presentar un caso ante un tribunal. Roser es fiscal pero le sudan las manos cuando se cruza con un profesor de la Universidad. Luis es comercial y reconoce que cuando un cliente no le contesta sus llamadas, suele reaccionar impulsivamente. Ni el predominio de la amigdala(núcleo de neuronas que procesan y almacenan nuestras reacciones emocionales) ni el reino del neocórtex(zona racional de nuestro cerebro) nos pueden dar la felicidad. En la escuela, nos han enseñado Matemáticas, Lengua, Historia, Geografía pero en la escuela se han olvidado a enseñarnos a pensar y a responder asertivamente ante las demandas del medio. Una persona asertiva domina el arte de poner límites y evita las manipulaciones propias o ajenas. Una persona insegura suele dejarse influir y en tiempos de crisis, adopta el miedo como un compañero de viaje.

En realidad, los pensamientos, las palabras, las acciones y la gestión del tiempo son las claves para una existencia relajada. Estudiar una carrera, iniciar una empresa, organizar un viaje, planificar una familia han comenzado con un pensamiento. “Quiero ser médico”, “quiero vender mi producto en China”, “Me iré a recorrer África porque quiero y puedo”, “Quiero a esta persona para construir mi familia”. Todos han sido pensamientos racionales que nos hacen tomar decisiones emocionales. En cada opción meditada que tomamos, estamos dándole valor y emoción a nuestra vida. Dependiendo de nuestra perspectiva, tendremos alegría, felicidad, miedo, sorpresa, vergüenza. En realidad, gestionar las emociones de forma positiva y creativa es nuestro desafío en este siglo XXI.

Pensamientos que nos conectan con nuestro poder

¿Cómo podemos pensar estratégicamente y conectarnos con nuestro poder en tiempos de crisis y de contratos temporales? En los últimos meses, España se presenta como uno de los países que más sufre la crisis económica mundial. Hace unos años, Jeremy Rifkin escribió un libro casi profético llamado “El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era”. Recuerdo que lo tuve que leer como estudiante de psicología y me había alarmado en ese momento pensar que esa realidad podía ser posible aunque ya estaba sucediendo en Estados Unidos. La tesis principal de Rifkin se centra en las consecuencias de la tercera revolución industrial en la generación de empleo. Según el economista, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han provocado la sustitución de hombres y mujeres por máquinas.

Una vez que el mundo parece adecuarse a esta revolución, nos encontramos entonces cerca del año 2010, con ejecutivos, directivos, profesionales, secretarias, obreros, administrativos que se ven fuera del mercado laboral. Entonces la profecía de Rifkin suena más cercana que nunca. Ciertamente, los únicos puestos de trabajo que parecen crearse son los cercanos a las nuevas tecnologías: se buscan responsables 2.0, programadores informáticos, diseñadores con conocimientos de todos los lenguajes de la ingeniería de sistemas. Los analfabetos informáticos no tienen cabida en este nuevo mundo hasta que alguien diga lo contrario. En eso están los que luchan y crean: creando un nuevo discurso que vaya más allá de los mensajes apocalípticos.

Crece la tasa de paro, cierran empresas, los políticos siguen discutiendo y el gobierno adopta medidas de emergencia que cambian sobre la marcha. ¿Alguien ha propuesto alguna medida para crear empleo y evitar la precariedad y la economía sumergida? ¿Alguien piensa en los emprendedores a los que los bancos han cerrado el grifo? Los expertos en la gestión del cambio y del talento siguen buscando soluciones en este mundo dinámico y contradictorio. Desde nuestra consultora, ha salido una nueva línea de trabajo que consiste en reorientar profesionalmente a directivos que hoy se encuentran en paro y que se encuentran extraños en un mercado, que poco los comprende. Esta es una nueva línea de trabajo que puede reforzar los valores y mejorar las creencias de personas que sienten que ya no pueden continuar en esta nueva configuración.

Poco a poco, sobreviene la conciencia que este paradigma económico debe redibujarse para dar cabida a los nuevos desplazados. Pero antes de esperar que el paradigma cambie, debemos anticiparnos al cambio y renovar nuestro modelo. Reforzando valores como la flexibilidad, la disciplina, la voluntad, la visión estratégica nos permitirán caminar hacia donde queremos ir. Cuando más oscuridad veamos en el camino, más responsabilidad y firmeza debemos adoptar para encontrar la luz. Recordar los momentos difíciles que atravesamos en nuestra vida y evocar las soluciones que aplicamos para salir del trance, nos conectará nuevamente con nuestro potencial. Últimamente salen una gran cantidad de coaches o facilitadores que predican una noción omnipotente del ser humano. Por supuesto que si tengo pensamientos positivos, me conectaré más con mis posibilidades. Pero tampoco ayuda la autosugestión superficial. La estrategia mental más eficaz tiene una parte mágica pero también real. Básicamente, deberíamos poder enumerar qué necesito para tener éxito en este mundo, qué valores debo reunir, qué creencias debo mejorar, qué objetivos debo diseñar para llegar a ese plan de reinserción en el mercado laboral. Principalmente, debo ser audaz y no temer las tinieblas porque aun en los túneles más profundos siempre hay una salida al sol.

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