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¿Pensaste en mejorar tu clima emocional con un simple abrazo diario?

Me llamó la atención ayer que uno de los tantos amigos que tengo en Facebook, un coach muy conocido en España, se quejaba de una gripe y culpaba al cambio climático. A partir de ahí, todos sus seguidores le respondieron con mensajes de apoyo y lamentaciones varias a este tiempo que se le da por estar frío en España. Lo primero que me vino  la cabeza es Stephen R. Covey, que en su libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” considera que la gente reactiva es la que suele prestar atención al sol o la lluvia. ¿Cuánta gente has visto expresar su desánimo cuando llueve? En vez de disfrutar esa maravilla de la naturaleza que se llama lluvia. En cambio, la gente proactiva, esa que se lo piensa todo antes de actuar, es la que siempre se mantiene feliz y estable más allá del clima que haga. Creo firmemente en eso porque de lo contrario, no existiría gente feliz y alegre en países como Alemania o Holanda.

Frente a eso, me pregunté seriamente si alguien cree que una persona se enferma por un cambio de clima. ¿No será que esa persona debe revisar su clima interior? ¿Quizá revisar sus emociones, su conexión con el corazón? Creo que mucha de la gente que está continuamente poniendo posts en Facebook vive más conectada a la razón, a la máquina, a su imagen virtual, a su ordenador y se olvida de conectar con su corazón y con su red de carne y hueso.

Una vez hablaba con alguien muy conocido en las redes sociales y me decía que estaba harto de ser un esclavo de su imagen y de su reputación digital. Se levantaba temprano y ya decía lo que estaba haciendo en su Twitter, Facebook y Linkedin y se acostaba a las dos de la mañana y seguía conectado, creando conversación donde quiera que esté. ¿Cuánto nos estamos perdiendo de compartir con otro cada vez que enviamos Whatsup o nos conectamos al móvil o celular mientras cenamos con alguien? ¿Cuánto estamos dejando de lado nuestro descanso cuando vivimos pendiente de la respuesta de los seguidores en nuestro blog, Facebook o Twitter? Habría que ver qué nos está enfermando y creo que la mayor parte del tiempo, nos enfermamos de la falta de calor humano. En este sentido, creo que los coaches debemos dar ejemplo y me estoy encontrando con varias decepciones desde diversos ámbitos del coaching. Mucha gente que habla de felicidad y estabilidad y es un paradigma de la queja y de las relaciones líquidas. Hace unos años, la cadena de televisión 4 de España, lanzó varios programas con la figura de un coach como protagonista. El coach del dinero, de la educación, el coach de perros. Salvo algunas excepciones, muchos de los programas, tuvieron como denominador común la omnipotencia que se intentaba transmitir en la figura del coach. Esa misma omnipotencia veo en Facebook cuando el coach pretende pasar como genio de la lámpara, como ya lo comenté otra vez y pueden leerlo aquí. Creo que deberíamos revisar  a quien seguimos y buscar un coach de carne y hueso, quizá no necesariamente que ponga un post cada día pero al menos que intente ser un guía en el camino y no un Dios omnisciente.

Pero si quieren que alguien los lleve a las puertas del cielo, les dejo con Elizabeth Woolridge Grant, más conocida como Lana Del Rey:

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Gestión del tiempo: conciliando vida laboral con personal

El aspecto más común en el manejo del tiempo es que las personas suelen ser reactivas en vez de proactivas. En vez de actuar hacia metas a largo plazo, reaccionan a presiones externas. En los cursos propuestos por Single Coach enseñamos a los participantes a revertir este proceso. Mediante el estímulo, la participación interactiva y el análisis de sus propios datos, los participantes aprenderán un conjunto de herramientas que podrán aplicarse de manera continua.
Esta metodología utilizaremos en el seminario Gestión del Tiempo y Control de Estrés que haremos en el ciclo de Mujeres IN! organizado por la escuela de negocios ESEI

Cada mañana, el sonido del despertador nos saca del letargo y la paz de las sábanas. Seguimos el día con la presión de no llegar a tiempo al trabajo y luego la ansiedad nos gobierna cuando vemos que nuestro horario de trabajo se extiende del que firmamos en el contrato o del que planeamos cuando armamos nuestra empresa. El trayecto de ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa es la rutina de la mayoría de los hombres y mujeres en la sociedad occidental. Lo curioso del tiempo es que la sensación de su pérdida y su mal uso es sentida tanto por las personas que trabajan en exceso como por las personas que apenas trabajan. La mayoría de las personas que viven en áreas urbanas parecen experimentar serios problemas en el manejo de los minutos y las horas. El tiempo es arena que corre en las manos de seres incapaces de evitar su paso inexorable. Los que trabajan muchas horas pueden tener una casa, un coche y un estilo de vida que no siempre tienen tiempo para disfrutar. Otros permanecen en sus casas con mucho tiempo libre en sus manos pero preocupados sobre el dinero y sus cuentas sin pagar.

En tiempos de crisis económica, las presiones en el manejo del tiempo son mayores. La baja autoestima, el exceso de responsabilidad, el exceso de exigencia, el agregado de horas a la jornada laboral como una manera de creerse que uno es imprescindible en las empresa. Esto no deja de ser una ilusión ficticia porque las empresas no tienen en cuenta esfuerzos, horas extra y dedicación a la hora de reducir su plantilla. Al mismo tiempo, el emprendedor aparece en estos momentos como el caballero andante que salvará a la damisela de la bancarrota y de penurias varias.

¿Por qué la mayoría de las personas están atrapadas en estos problemas entre el tiempo y el dinero? ¿Por qué se sienten ansiosas o agobiadas por la acumulación de trabajo? ¿Por qué se sienten ocupados todo el tiempo pero no evolucionan en las cosas más importantes para ti? ¿Por qué algunos se sienten cansados y quemados por dentro?

Estas personas suelen sentir que no tienen demasiado tiempo en el correr del día. Ponen pausa a temas importantes como la familia y búsquedas personales porque tienes demasiado trabajo para hacer. Suelen aplazar cosas importantes de las que tratan de escapar con la excusa que tienen demasiado trabajo. La creencia que se instala en este tipo de comportamientos lleva a concebir la vida como una prolongación que sigue su curso más allá de su control. Eso significa que la lista de cosas para hacer es cada vez más larga mientras su agenda es cada vez más pequeña. La posesión de demasiadas prioridades llevan hacia diferentes direcciones, creando así a seres estresados, poco preparados y presionados.

La incorrecta gestión del tiempo se debe a la inexistencia de objetivos previamente definidos y una falta de distinción entre lo que es importante y lo que es urgente. Además de tener abrumadoras agendas de trabajo, las personas que no gestionan su tiempo de forma efectiva suelen ser omnipotentes, seres que no aceptan que no pueden hacerlo todo y con una clara dificultad para delegar en otros.

De acuerdo a las últimas investigaciones, España se encuentra entre los países con mayor jornada laboral y con menor tiempo productivo. Algunos proponen racionalizar el tiempo y eso implica desayunar en casa en vez de interrumpir la jornada a media mañana o programar comidas que no trasciendan la hora. Esto permitiría conciliar mejor vida laboral con vida personal. Ese fastidio de vivir en un tiempo donde no se tiene tiempo puede erradicarse cuando uno ejerce el poder y el control de rendir productivamente sin distracciones de Messenger, Facebook y evitando la prolongación de desayunos y comidas que nos restan tiempo para lo más importante: el tiempo invertido con nuestros afectos.

Puedes leerlo también en la sección Novedades de Single Coach

El hábito de la proactividad

Acostumbrados a los tiempos reactivos, donde las personas reaccionan a los estímulos sin razonar,me pareció importante hablar del hábito de la proactividad que implica responsabilidad de nuestra respuesta. El ser proactivo no culpa a la crisis, ni a su familia, ni a su educación ni a su cultura de sus problemas. Cuando funcionamos proactivamente, tomamos las riendas de nuestra vida y nos hacemos responsables de nuestros éxitos y fracasos. En este programa del 7 de enero de 2009 en “Hola Barcelona”, en BTV y conversando con Olga València, cité como ejemplo a Viktor Frankl, psiquiatra austríaco, creador de la logoterapia y ex prisionero en un campo de concentración. Tenemos que saber manejar nuestras emociones pero principalmente debemos reforzar nuestros valores.