Archivo de la etiqueta: Uruguay

¿Los emprendedores en Uruguay están vivos?

La adaptación al entorno ha sido una de las grandes conquistas del ser humano. Desde el hombre de las cavernas en adelante, nuestra condición de seres sociales nos ha hecho modificar nuestro hábitat, gustos, trabajo y hasta crear impulsos para cambiar las negruras de nuestro carácter. En suma, la sociabilidad, que suele ir acompañada de la cooperación, ha permitido ventajas evolutivas importantes. Para el emprendedor, ser sociable y cooperar con otros son dos condiciones esenciales para dinamizar y ampliar sus redes de contactos y posibles clientes. Desde mi faceta de emprendedora en Barcelona, he visto las ventajas de los eventos de networking: conocerse y hacerse conocer para lograr más clientes. De esta idea surge un nuevo emprendimiento llamado MVD Cenas y Networking, que inauguré el pasado 10 de octubre en la capital de Uruguay.

Cuando se aterriza en Montevideo, se dice que ha crecido la economía, que hay un bajo nivel de desempleo(5,5%), que tiene la tasa más alta de penetración de Internet y la banda ancha en América Latina,  que las exportaciones se triplicaron en los pasados años. Pese a estas mejoras en la economía, sigue siendo el país donde  se sigue aspirando a ser funcionario público o empleado bancario. La gente estudia carreras sin la intención de crear imperios sino con la intención de ser contratado de forma fija y estable. Cuando comenzó la crisis en España y subía la tasa de paro, no cesaron de aparecer eventos donde se buscaba la salvación en la figura de los emprendedores. Se decía que sólo los emprendedores iban a sacar a España de la crisis. En cambio, en Uruguay la salida del trabajo estable sigue siendo la máxima aspiración y pese al surgimiento de algunas asociaciones de jóvenes empresarios y organizaciones como Endeavor, el emprendedor parece ser un ser en extinción. Combatiendo esta idea, he creado MVD Cenas y Networking, un evento que se hace el segundo martes y último viernes de cada mes, que pretende nuclear a empresarios, profesionales y gente que quiera conocer gente. Con el pretexto de concurrir a un brindis, luego escuchar la charla de una figura inspiradora y una posterior cena, se trata de ampliar las redes de contacto. Sólo una cosa ha llamado la atención de este evento. Muchas veces las personas que asistieron a los dos eventos que ya se realizaron el 10 y 26 de octubre respectivamente, muestran una cierta timidez para promocionar sus servicios.  Parece ser que hablar de lo que venden o en lo que trabajan sea un asunto para otros momentos. O quizá sea parte de ese ostracismo y opacidad uruguaya donde el simple hecho de destacarse cause cierta alergia. Lo cierto es que para ser un país pujante, floreciente, no basta con la proliferación de multinacionales, bancos y empresas de importación. Para que este país salga adelante, se necesita gente que crea que puede más allá de un jefe. Más allá de las buenas intenciones, se requiere buenas ideas y ejecutar políticas claras para promover las nuevas empresas. Desde el coaching, propongo dar clases de valores y de cultura emprendedora en las escuelas para promover niños que crezcan con confianza en el país y que crean que pueden más allá de la oferta que encuentren en el Gallito Luis. También que se promuevan valores esenciales para emprender como la honestidad, el respeto, la cooperación, la tolerancia y la voluntad. Se sigue esperando mucho del Estado y más bien hay que fomentar los grupos de personas que se unan para generar mejoras y los cambios pertinentes. Hasta ahora, el emprendedor sigue siendo una figura nebulosa en un horizonte que se promociona como estable y claro. Pero sabemos que la estabilidad sólo se solventa si las posibilidades de negocio son variadas y no dependen sólo de bancos y empresas multinacionales.

Uruguayos en Barcelona:entre el ser cosmopolita y la nostalgia de la aldea

Les dejo con una entrevista que hice para una de las ediciones de Bernik Magazine, revista uruguaya, dirigida por Susana Bernik y con la que colaboro aportando una columna sobre mujeres y hombres(El ángel viste de Prada) y algunos reportajes que envío desde Barcelona. Para leer la revista, deben comprarla en los quioscos de Montevideo. Pero si quieren un caramelo para ver cómo es el resto, en la web de la revista, se pueden leer unos pocos artículos. Aquí pueden leer el reportaje sobre uruguayos en Barcelona.

Algunos huyendo de la crisis. Otros por pura aventura. Los más veteranos huyendo de la dictadura. Algunos por experimentar el olor del mar Mediterráneo en plena ciudad. Lo cierto que Barcelona es uno de los sitios españoles en los que muchos uruguayos emigraron. Tras unos años de opulencia, ahora también resuenan palabras como paro, crisis y economía sumergida. Mientras algunos planean la vuelta, otros se quedan pese a la melancolía inevitable por los seres queridos que quedan en el país

A orillas del mar Mediterráneo, la ciudad asoma. Luego de los Juegos Olímpicos de 1992, Barcelona viene cambiando a pasos agigantados. Tras muchos años de espaldas al mar, hoy ostenta uno de los paseos marítimos más atractivos del mundo. En su interior, se rodea de construcciones modernistas del mítico Antoni Gaudí como La Pedrera, Casa Batlló y Sagrada Familia. Estos emblemas de la arquitectura mundial suelen ser frecuentes objetivos de flashes de turistas japoneses y de otras nacionalidades. Parece cansada de ver circular tantos extranjeros en su Plaza Cataluña. Tampoco oculta que ha perdido el orgullo a sus Ramblas, especies de paseos donde pululan comercios de aves, flores y espectáculos de artistas callejeros. Consciente de sus curvas, la ciudad ostenta su montaña Montjuic, su monte Tibidabo y su cercanía a los Pirineos. Siguiendo su inconformismo a seguir líneas rectas, tiene su calle Diagonal que atraviesa todos los barrios. Mientras resuena la palabra crisis, su Paseo de Gracia sigue dando honor a su nombre con sus vidrieras fastuosas de marcas como Carolina Herrera, Giorgio Armani, Chanel, Gucci, Louis Vuitton, entre otras.

Martin Cagno, arquitecto de 38 años se sintió atraído precisamente por la arquitectura y la belleza de la ciudad cuando llegó en 2004. “De Uruguay me fui en 2002 con una beca Fullbright para hacer un Máster en Diseño Arquitectónico y Tecnologías Emergentes en la Universidad de Illinois en Chicago. Luego me surgió otra beca en la Fundación Bauhaus, en las afueras de Berlín, Alemania. Diez meses después, estaba manejando irme a Londres o Barcelona. Me salió una oferta en el estudio de Ricardo Bofill de Barcelona en junio de 2004”.
El orgullo de Martin es haber participado en el proyecto ejecutivo y la dirección de obra del hotel Vela. “El hotel ha sido un éxito, tiene una imagen muy potente. Es como una vela en el borde del mar. Ya se ha convertido ícono de la ciudad. Es un hotel de cinco estrellas y tiene una situación privilegiada, tiene vistas al mar desde todos sus ángulos.”

El glamour de la ciudad también atrajo Alejandra Redin, arquitecta de 38 años y madre de Eugenia de 5 meses. Llegó en 2002 y a los diez días tenía trabajo. “Tuve la suerte de contar con documento comunitario. Pero no puedo decir que me costó. Ahora dejé de trabajar. Trabajaba para una consultora inmobiliaria. Estoy en cambio de vida, más dedicada a mi hija, y seguramente volviendo a Uruguay en breve”.

LA MEZCLA DE CULTURAS
Algunos llegan con su familia. Otros vinieron solos pero en todos los que emprendieron este camino de cambio, emerge un espíritu de aventura y una necesidad de conocer otras culturas. Considerada la ciudad más europea de España, aquí conviven muchos extranjeros de diversos países: alemanes, argentinos, ingleses, irlandeses, franceses, italianos, portugueses, polacos, venezolanos y uruguayos, que vienen a quedarse. Justamente esta mezcla cultural parece ser un factor seductor de la ciudad condal para los uruguayos. “Trabajo en un estudio que es muy internacional. Te diría que de quince compañeros con los que trabajo diariamente, sólo uno es catalán. Trabajo con un chino, belga, italiano, alemán, es bastante particular. Tuve la experiencia de trabajar con muchos catalanes en la obra del hotel Vela y la experiencia fue buena”, comenta Martín Cagno.
“Mucha de la gente que me he rodeado aquí no son catalanes. He conocido gente de todos lados. Eso lo voy a echar de menos. Es una ciudad cosmopolita. De los catalanes en sí, creo que no voy a echar de menos nada. Aunque agradezco la experiencia vivida. La cabeza de los catalanes me gusta pero el modo de ser de la gente es cerrado. En Uruguay, tenemos facilidad de relacionarnos pero somos cerrados en cuanto a que hay una mentalidad más de pueblo, más retrógrada. Ya sé que a veces voy a tener que escuchar discursos y comentarios, que luego de vivir tanto tiempo en Europa, te pueden chocar. Es parte de lo que uno tiene que aceptar al volver y hacer omm”, agrega Alejandra Redin, reflexionando sobre su regreso.
Otros no tienen miras en volver como Pablo Despeyroux, guitarrista de música antigua y arreglista, propietario de su propio estudio en Barcelona. Es considerado como un músico muy virtuoso en la ejecución de la vihuela, la guitarra barroca y la guitarra española. Despeyroux, hijo de un cantante de ópera y una profesora de literatura que debieron exiliarse cuando él tenía 14 años, regresó a los 25 años al país. Pero lo hizo durante nueve meses con la intención de formarse en música. “Volví en 1989 a estudiar con dos grandísimos maestros de guitarra, Abel Carlevaro y Eduardo Fernández. En Barcelona, estudié en el Conservatorio Superior Municipal (CSMMB), aunque principalmente me examiné por libre. Estudié armonía con Lluis Vergés, instrumentación con Gabriel Brncic, música antigua con Luis Gásser. No se me ocurre nada que no tenga Barcelona. Lo que echo de menos es en negativo: menos gente en la playa, menos tráfico, menos polución. Extraño los panchos de la Pasiva, pero cuando estoy en Uruguay, extraño el jamón”.

En cambio, Fernando Santullo reconoce que tiene más éxito en Uruguay que en España, pero aún así decide quedarse. Llegó en 2001 para realizar un Máster y se quedó. No vino solo. Lo acompañaba su pareja en ese momento y su hija, Agustina, que hoy tiene once años. Sociólogo de profesión, alternó durante muchos años su trabajo en la prensa escrita con las composiciones y las actuaciones musicales. “Desde hace un par de años me dedico en exclusiva a la música. En mi caso, no es demasiado relevante dónde estoy. Mi disco se editó en Argentina y Uruguay y allí es donde toco con más frecuencia. Pero mi contrato como letrista es con Universal Latin, que funciona en toda América Latina y España. Creo que Barcelona es una vitrina interesante para los músicos, con o sin crisis. Pero también creo que es un lugar que está orientado hacia lo que llega de otros lados, que no presta demasiada atención a lo que ocurre aquí. A menos que seas amigo de alguien o hijo de alguien. O que estés dentro de algún círculo cercano a festivales o salas. En eso se parece bastante a Uruguay. A los periodistas en general les recomendaría que se dedicaran a otra cosa ya que el oficio se ha puesto muy bravo económicamente. Y a los sociólogos, no se me ocurre nada para decirles aunque no creo que eso les preocupe en lo más mínimo”, ironiza Fernando.

Tanto Pablo Despeyroux que ha vivido más tiempo en Barcelona que en su ciudad natal como Martín, Alejandra y Fernando que también vivió casi diez años en México durante su infancia, se sienten uruguayos. Pero la diferencia de haber tomado vuelo y probar otras tierras, los hace sentir diferentes allá donde vayan. “Uno no es consciente lo que le va a pasar una vez que decide dejar su país. Una vez que lo dejaste, estás en una situación que no sos ni de acá ni de allá”, concluye Alejanda Redin.

UNO SIEMPRE PIENSA EN LA VUELTA CUANDO TIENE HIJOS”
Martin Cagno. Arquitecto de 38 años, casado hace cinco años con Virginia Torres y padre de Martina(3) y Joaquín(2) y espera el tercero.
“Llegué en 2004 y enseguida tenía trabajo en el estudio de Ricardo Bofill. Pensaba que estaría en Barcelona por un tiempo y luego sería otra ciudad. A los dos meses de estar aquí, mi hermana me dice que inauguraba una tienda de unas diseñadoras uruguayas en el Borne, Quiroga& Quiroga. Ahí conocí a Virginia y después de un año y medio, estábamos casados. A partir de ahí, nos afincamos aquí y tuve que abandonar la idea de moverme tanto. Desde que hemos tenido hijos, nuestra vida ha cambiado mucho y hace que pienses que el lugar ideal es tu propio país. Ahora la situación es muy mala. Mi situación es una excepción. Cuando están las crisis, la construcción es lo primero que se para y probablemente lo último que se reactiva. Por suerte, el estudio donde yo trabajo es internacional y tiene pocas obras en España salvo la remodelación del aeropuerto de Barcelona. Tiene dos proyectos muy importantes en Rusia: grandes urbanizaciones de viviendas sociales en Moscú, donde yo estoy trabajando ahora”.

“LOS CATALANES SON GENTE DE FIAR Y SERIA”
Pablo Despeyroux, 46 años, guitarrista de música antigua y arreglista. Una hija de 18 años.
“No creo que la integración sea especialmente dificultosa para un uruguayo en España y menos en Barcelona, que es una ciudad muy cosmopolita donde te encuentras gente de todas partes. Tal vez el catalán, de entrada no es una persona muy simpática o espontánea. Pero no por una cuestión de discriminación hacia los foráneos, sino por carácter. Por contrapartida, suele ser gente fiable en el trabajo y seria. También divertida, yo tengo amigos catalanes y toco con muchos músicos catalanes con los que me siento muy a gusto. Mi novia es italiana, pero tenemos previsto quedarnos en Cataluña y además instalarnos en un pueblo fuera del bullicio de la ciudad. La cultura del uruguayo medio, creo que es muy similar a la del español medio, lo que pasa que en Uruguay se lee un poco más y tal vez haya un poco más de cultura literaria. Pero si nos centramos en la música, la sociedad uruguaya es muy inculta. Aquí, tengo amigos uruguayos, argentinos, catalanes, mexicanos, españoles y toco con músicos de todas partes”.

“EN MI CASO, ES MÁS SIMPLE TOCAR EN EL RÍO DE LA PLATA”
Fernando Santullo, 42 años. Vive en pareja y tiene una hija de 11 años. Fue líder del Peyote Asesino y en 2009 salió “Bajofondo presenta Santullo”, que cosechó excelentes críticas en Uruguay.
“Primero formé Peyote, luego Kato, con quienes vine a Barcelona. Y después comencé mi colaboración con Bajofondo, aporté dos canciones para su último disco “Mar dulce” y luego saqué mi disco con ellos. Tengo manager en España y estoy en cambios en Argentina y Uruguay. En mi caso, es mucho más simple tocar en el Río de la Plata. Ahora compongo canciones para distintos proyectos y para un nuevo disco mío. Me ayudó bastante haber estado nominado al Grammy Latino hace un par de años con el tema “El mareo” que cantó Gustavo Cerati junto a Bajofondo. También hago cosas más raras, como ser el rap coach del último disco del Cuarteto de Nos. Estoy intentando editar mi disco “Bajofondo presenta Santullo” por aquí y también quiero comenzar a tocar con regularidad. Y la idea es seguir promocionándolo en Argentina y Uruguay, que son los digamos “mercados” naturales para mi música. Por otro lado hice un par de canciones para el disco solista de Juan Campodónico, productor de Jorge Drexler, el Cuarteto y Bajofondo y productor junto a Gustavo Santaolalla, de mi disco. Y estoy en estos días componiendo para el futuro nuevo disco de Bajofondo”.

“ENTIENDO LA OBLIGACIÓN DE HABLAR EN CATALÁN PERO NO LA COMPARTO”
Alejandra Redin, arquitecta de 38 años. Una hija de 5 meses. Llegó en 2002 a Barcelona y en el ínterin, vivió de 2004 a 2007 en Milán. Tras tres años trabajando como Project manager para una consultora inmobiliaria, planea regresar en diciembre de 2010 a Uruguay.
“Entiendo que ellos cuiden su idioma, una lengua que fue prohibida durante mucho tiempo en la dictadura. Pero creo que no se dan cuenta, que lo que están haciendo es cerrarse al mundo. ¿Por qué muchas empresas internacionales van a Madrid y no van a Barcelona? Porque tienen menos trabas. Al final, lo único que están haciendo es justamente con esta cosa del catalán, es cerrarse al mundo. A los niños les enseñan primero a hablar en catalán cuando el castellano es la segunda lengua más hablada en el mundo. Creo que la forma de ser del catalán es más cerrada, como que cuesta llegarles, esta falta de expresividad, ya sea para lo bueno como para lo malo, esa falta de demostración es lo que hace que en Italia me sintiera más en casa”.

También podéis leerla en la edición online de Bernik Magazine

© Bernik Magazine, 2010. Todos los derechos reservados.

Un software identifica lunares cancerígenos


Pablo Musé, responsable de la investigación por parte de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República

Verónica Psetizki
BBC Mundo, Montevideo

Los científicos hicieron su estudio a partir de 700 imágenes dermatoscópicas.

Un equipo de científicos uruguayos desarrolló un programa informático para ayudar a los dermatólogos a identificar lunares cancerígenos.

Los científicos tomaron como base unas 700 imágenes dermatoscópicas, fotografías de lesiones de piel que se obtienen usando un aparato llamado dermatoscopio, que posee una iluminación especial y un lente potente. Algunas de ellas habían sido diagnosticadas como lesiones benignas y otras malignas, mediante biopsias.

El programa analiza las imágenes y aplica reglas llamadas algoritmos, que permiten obtener ciertos resultados numéricos que indican si un lunar es o no cancerígeno.

“Medimos un montón de cosas inspiradas en lo que miden los médicos, como características del color del lunar, del borde, la textura, y con eso sacamos más de 50 medidas que nos permiten caracterizar una lesión como maligna o benigna”, explicó a BBC Mundo Pablo Musé, uno de los científicos del Instituto de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de la República, que elaboró el programa.

La ventaja del software es que permite realizar mediciones más precisas, como la asimetría de un lunar (cuanto más asimétrica la lesión es más probable que sea maligna),o las distintas tonalidades.

Instrumento para el médico

La herramienta no busca suplantar la labor del dermatólogo sino ayudarlo en el diagnóstico, usando la información como guía, aclaró a BBC Mundo la dermatóloga Anabella Bazzano, quien también participó en el desarrollo de este programa, a través de la Cátedra de Dermatología de la Facultad de Medicina.

Dentro de los cánceres de piel (el melanoma) es el tercero en frecuencia, se observa en general en pacientes jóvenes y es el que tiene mayor mortalidad. Ahí radica la importancia del diagnóstico temprano.

Anabella Bazzano, dermatóloga
“La tasa de incidencia del melanoma ha aumentado a nivel mundial. Dentro de los cánceres de piel es el tercero en frecuencia, se observa en general en pacientes jóvenes y es el que tiene mayor mortalidad. Ahí radica la importancia del diagnóstico temprano, porque en un diagnóstico tardío, por más que se extirpe el tumor, la mortalidad es muy alta”, explicó la especialista.

Bazzano indicó que hasta ahora los elementos que existen para un diagnóstico precoz son el control y la dermatoscospía, que permiten amplificar la imagen del lunar y si el médico cree que puede ser maligno se extirpa y se estudia mediante la anatomía patológica.

Sin embargo, la dermatóloga señaló que “entre que las consultas son cortas y los pacientes por lo general tienen más de 15 lunares, con la simple observación te podés perder un melanoma. Además no todo el mundo va a la consulta con el dermatólogo. Este programa facilita porque es un método automático y detecta las características que indican si la lesión es benigna o maligna, que pasaría a ser analizada por el médico”.

Detección “masiva”

El objetivo es hacer chequeos médicos a todo el que esté interesado.

Musé y Bazzano indicaron que el objetivo final es que este programa pueda ser usado en una campaña de screening, o chequeos médicos a nivel masivo, por ejemplo en camiones situados en puntos clave de una ciudad, donde la población asista gratuitamente a ser revisada por dermatólogos. De esta forma, se podría identificar a la población de riesgo y estudiar a los pacientes con más detenimiento.

La idea del programa es lograr reducir al máximo la tasa de equivocaciones a la hora de evaluar los lunares de un paciente. Musé explicó si bien el programa desarrollado en Uruguay no es el único en su tipo, ya que hay varios grupos universitarios en todo el mundo tratando de hacer un programa que clasifique lesiones con la menor tasa de error, el que ellos crearon ha dado buenos resultados.

El software todavía no está disponible en forma comercial. Para que pueda aplicarse a gran escala, resta realizar una interfaz gráfica, que sea más fácil de usar para los médicos. Eso, explicó Musé, dependerá de si consiguen financiación e interesados en comercializar el producto.

Si el programa se aplica en países donde la población es distinta a la uruguaya, deberá ampliarse la base de datos con imágenes de lunares de pacientes de ese país, para contemplar su tipo y color de piel.

Puedes leerlo en BBC

Escucha y mira más sobre esta investigación en Canal 10

Forlan,La Roja, la nación, Iker, la biblia y el calefón

Desde Single Coach cierro esta semana un nuevo curso de Líderes con Inteligencia Emocional, y aprovecho para reflexionar sobre el poder de las emociones tras los hechos acontecidos en los últimos días. Uruguay, mi país natal es el cuarto país mejor del mundo tras treinta y cuatro años de no lograr esa hazaña. Diego Forlan, sex symbol sin intención y mito nacional, gana el Balón de oro. Mientras, Cataluña se moviliza para reivindicar por el Estatut y salen niños, padres, madres, abuelas, abuelos, animales de compañía y banderas amarillas y rojas para protestar contra esa resolución antipática del Tribunal Constitucional. Y todo para concluir que siento y luego existo(y sólo si quiero, pienso)…

Queja, amargura, modestia exagerada, nobleza son algunos de los denominadores que suelen endilgarle al ser uruguayo. Mis colegas de psicología podrían definir como baja autoestima esta particularidad ciudadana de evitar la ostentación. Será por esa idiosincrasia que todos los uruguayos reaccionaron sorprendidos y agradecidos al alcanzar el cuarto puesto en el último Mundial de Sudáfrica 2010. ¿Nosotros ganadores? ¿Cómo es eso? Es verdad, tenemos carne como Argentina pero ellos exportan más al mundo. Es verdad, tenemos músicos geniales como Jorge Drexler, Fernando Cabrera, Jaime Roos, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Estela Magnone, Peyote Asesino, Luciano Supervielle. Pero estamos al lado de Brasil. Ellos tuvieron, tienen y tendrán siempre a su santidad Caetano Veloso, a su diosa Maria Bethânia, Gal Costa, Gilberto Gil, la inefable Elis Regina, Vinicius de Moraes. Mitos vivientes y muertos que viven porque los talentosos nunca mueren.

Entonces llega un extranjero, seguro de sí mismo que visita este pequeño país, llamado Uruguay y le recuerda a su habitante que ciertamente, los brasileños crearon la bossa nova y expandieron la samba pero los uruguayos han perfeccionado el candombe y comparten los orígenes del tango junto a los argentinos. ¿Tanto cuesta ver las propias proezas en el ánimo uruguayo? Ciertamente que sí. Por eso, elevo las cejas, abro la boca y se me estira la piel ante la sorpresa de ver a los habitantes de mi pequeño país exponiendo su dicha ante los triunfos de sus futbolistas. Un país, definido como la Suiza de América, con gente de ánimo tranquilo y tímido exponiendo el orgullo de ser. Puestos de fruta decorados para la ocasión. Toda la ciudad decorada con los colores de la celeste. Coches que no cesan de dar bocinazos y vitorean a sus jugadores. Tenían que venir unos chicos sudados, con camiseta celeste y gestos apasionados para devolvernos la ilusión de ser y sin caer en el egocentrismo argentino, parece que todo esto ha subido una pizca la autoestima nacional.

Del lado de acá, observo una España dividida. Los catalanes nacionalistas se muestran reacios al triunfo de España en el Mundial. Finalmente la Roja triunfa. España, campeón del mundo. De la emoción de la sorpresa por la flamante autoestima uruguaya, observo ira, celos, tristeza de los catalanes ante los jugadores que triunfan por la madre patria. Resulta que España es una entelequia. Existe Aragón, Andalucía, Cataluña, Cantabria, Galicia, País Vasco, Islas Canarias, Islas Baleares, Navarra, Extremadura, La Rioja, Valencia pero parece que España unida no existe. Eso pregonan los nacionalistas. Distintas imágenes nos muestran los festejos de los jugadores en Madrid. Un río de gente. Cascadas de muchedumbres se largan a las calles y gritan “viva la Roja”, “Iker, todas somos Sara, bésame a mí también”, “San Iker”, rezan los carteles y el supuesto espejismo de país se erige como una fuerza poderosa. Al fin, España existe. ¿Qué tiene el fútbol que no tienen otros deportes? ¿Qué provoca tanta convocatoria de ánimos? ¿Qué hace que hasta los catalanistas no se pierdan un partido, aunque sea a escondidas y para criticar?
La respuesta está en un valor, una emoción y un sentimiento. Tan sólo el amor logra esto. El amor por el fútbol hace que los jugadores avancen con pasión, coraje y entusiasmo y venzan a sus contrincantes. El amor de la afición motiva a estos ídolos de multitudes que expresan su propio amor a través de abrazos, gestos, goles dedicados como la camiseta de Andrés Iniesta(Dani Jarque siempre con nosotros). Y la emoción por el triunfo hacen que Iker Casillas corte las preguntas de su novia, la periodista Sara Carbonero, la coja y la bese en los labios. “Madre mía”, exclama ella emocionada y con voz temblorosa ruega, “luego seguimos, J”. Justamente le comentaba sobre este expresión emocional a Carles Lamelo, el director del espacio del programa “Noches de radio” de Onda Cero, que comienzo el 28 de julio. Iker rompió el encuadre de la entrevista, quebró las convenciones y expresó el sentimiento. Cuando algunas creían que ese hombre con iniciativa y pasión era un cuento chino de nuestras madres, vemos a Iker, puro arrebato y ternura. El portero dejó la figura, se quitó las vestiduras del personaje y mostró la inteligencia del corazón. Besó a su amada con fuerza y suavidad. Ese hombre es el que algunas mujeres parecen decir a gritos que quieren que vuelva. Y versionando a mi manera al enorme Enrique Santos Discépolo en su célebre Cambalache , no quiero la biblia y el calefón, sólo espero que el siglo veintiuno sea un despliegue de amor insolente, que vivamos revolcados en una pasión merengue o en un romance blaugrana, que la celeste siga intensa con o sin Forlán y que todos juntos estemos manoseados por la fuerza del amor y del honor.

©Leticia Brando, 2010
Share

La amistad o el arte de compartir la vida

Borja Vilaseca,periodista de El País, director del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo y autor de “El principito se pone la corbata” ha sido el disparador para que se me ocurriera escribir esto sobre la amistad que hoy comparto en mi blog. Ahí va:

“Toda la vida he estado bien rodeada. La amistad es una de las formas que adquiere el amor y nos conecta con nuestra pulsión vital. Por lo demás, creo firmemente que un gran amor puede ser además tu mejor amigo.

Nuestros momentos de soledad son muy disfrutables pero cuando compartimos, la dicha puede llegar a ser inmensa. Somos mejores cuando damos y recibimos. Cuando tenemos un amigo al lado, los vaivenes del corazón se vuelven llanos y el intercambio calma la agitación momentánea. Los amigos nos permiten darnos cuenta que la omnipotencia es ineficaz por más que eso quiera decir el individualismo imperante. La necesidad de una palabra amiga en momentos duros nos conecta con nuestra humildad y acrecienta nuestro poder. Cualquier sueño tiene mayores posibilidades cuando se suman más de una mente.

Me considero muy afortunada en el ámbito de las amistades. Conservo aun amigos desde la niñez, la adolescencia y la Universidad. Mi avidez de conocimiento me hizo estudiar tres carreras universitarias: Psicología, Letras y Comunicación y esto no me aisló a centrarme a estudiar sino que acrecentó mis redes sociales. Solía organizar reuniones donde mezclaba a mis amigos de las diferentes facultades y así se creaban ambientes de lo más diversos.

En realidad, el mundo es cada vez más plural y cuando nos mezclamos es una forma de aprender de la peculiaridad del otro y ejercitar nuestra tolerancia. Quizá por la ausencia de hermanos varones y por la muerte temprana de mi padre, desde niña cultivo una sana y provechosa amistad con el género masculino. No digo que no he tenido algún dolor de cabeza porque algunos de estos amigos eran conquistadores encubiertos, o mejor dicho personas que tras su intención amistosa, ocultaban un deseo de conquista amatoria. Pero aun estos chicos, luego resultaron ser amigos entrañables. En el fondo, todos en esta vida queremos lo mismo: ser felices y descubrir los beneficios que implican el vínculo con los otros.

En suma, todo el mundo, sin importar raza, cultura, religión, sexo, es susceptible de ser mi amigo. Por ello, cuando critican este apogeo de las redes sociales, en mi caso, estoy encantada de tener más de 700 amigos en Facebook, que están cambiando el mundo. Creo que el mundo 2.0 es la gran revolución social y todos podemos hacer muchas acciones positivas desde estas redes. Las redes sociales aumentan nuestro horizonte de posibilidades en relación a la amistad y hasta los negocios. Pienso también en amigas mías tan queridas que están recuperándose de una dura enfermedad y la existencia de las redes sociales, les permite momentos de distracción y de entretenimiento. Pienso en una persona que no puede salir de su casa por estar convalesciente y que conecta en estas redes con sus amistades del pasado, algunos que viven a varios kilómetros de distancia, personas de su presente cercano y personas susceptibles de ser grandes amigos en el futuro.

Y pienso también un poco en este exhibicionismo que algunos practican escribiendo en el muro de alguien. Muchos lo critican pero en algunas ocasiones, esto puede tener el mismo poder didáctico que un graffiti removedor que sacude conciencias. Ahora no basta con el abrazo que damos en vivo y en directo. También podemos previamente decir las declaraciones más bonitas en segundos y para beneplácito de los voyeurs, estamparlo en el muro de alguien. En el último tiempo, me he reencontrado con gente fantástica, con amigos de mi adolescencia que me cuentan sus dichas y sus pesares. Algunos viven en Londres, Chicago, Miami, Montevideo, Brasil, Buenos Aires, México, Paris. El asunto reciente más bonito que me ha pasado es que opinando en la foto del bebé de un amigo, que vive en Miami, debato con su madre sobre la privacidad de las redes sociales. Tras intercambiar opiniones, me comenta que echa de menos a su hijo, su nuera y su nieto. Finalmente, nos damos cuenta que compartimos similar sensibilidad, no sólo porque las dos tenemos la familia lejos sino que a ambas nos apasiona el arte. Al final, tengo una amiga más en Facebook y una nueva persona para visitar cuando vaya a Montevideo.

Claro que uno no se hace amigo de alguien en segundos. La amistad como el amor requiere tiempo. Aunque siempre hay un comienzo y ahora tenemos más vías para estar más unidos y menos solos. Siendo una forastera en Barcelona, gracias a mi don para hacer amigos, he roto esquemas y prejuicios con respecto a Cataluña, a la que se le suele definir como una comunidad poco integradora. Puedo decir que además de tener amigos de distintos países, mis mejores amigos son catalanes. Ellos me escuchan, me apoyan en mis emprendimientos, me aceptan sin juzgarme, me desean lo mejor, celebran mi originalidad y son ellos unos de los motivos por los que sigo viviendo en esta ciudad”.

Amando la trama tendida por Drexler o el día que el Auditori se transformó en el cielo

Concierto de Jorge Drexler: 10 de junio de 2010. Auditori
La intención era presentar su último disco “Amar la trama” pero reforzando su peculiaridad, el cantautor terminó evocando viejos éxitos y volviendo a conectar visceralmente con su audiencia.

Al igual que Jorge Drexler, vengo de un país con nombre de río, donde la gente dice buenos días y nunca se olvida de decir gracias. Un país con sólo 3 millones de habitantes, con una Universidad pública, gratuita y obligatoria, con una salud privada incluida en la nómina y con un cielo que mezcla la grisura con el celeste intenso. Quizá por culpa del cielo, a veces estamos animados y otros días, solemos estar nostálgicos de nuestras glorias pasadas. Un país donde los hombres cortejan y las mujeres deciden. Un país donde la gente prefiere dar y recibir antes que usar y tirar. Un país donde la familia es más importante que el individuo. Un país donde se aplican los valores y no te preguntan cuánto vales. Un país donde la melancolía de sus habitantes contrasta con el egocentrismo argentino y el optimismo brasileño. Ellos son nuestros vecinos mayores que a veces nos quieren y otras veces nos desprecian, tratándonos como la metrópoli trata a las aldeas pequeñas, con cierta indiferencia salvo cuando tienen que venir a playas como Punta del Este y Cabo Polonio o buscan el glamour de Colonia de Sacramento y ahí se acuerdan que existimos. Y así va creciendo el uruguayo, al lado de dos hermanos grandes, creyendo que se debe ser buena gente pero que nunca uno es lo suficientemente grande para decirlo. Pero Drexler es enorme y tanto o más que muchos artistas argentinos, brasileños, españoles, catalanes, franceses, cubanos. El hijo de un forastero y de una estrella del alba, casi como el gran Caetano sigue susurrando canciones que hablan de la vida y el amor. Canta y acaricia su guitarra y salen murmullos de poesía y logra que el ánimo adusto de los catalanes se vuelva cálido y demostrativo. En realidad, hay algo de filosófico y existencial en sus letras cotidianas, con juegos de palabras a lo Julio Cortázar. Por otro lado, este pasajero, que confiesa estar aquí de paso, también es generoso y permite el lucimiento de sus músicos y será porque sabe de la fuerza del instante, apoyado en esa potente banda, el artista logra momentos memorables. Así vemos en un momento a sus saxofonistas y trompetista tocando sus instrumentos desde uno de los palcos del Auditori, o se da el lujo de presentar a sus virtuosos músicos con el mismo respeto que lo hace Keith Jarrett o Chick Corea, por orden de lucimiento y demostrando que el todo es mucho más que las partes. En realidad, el sonido de Drexler ahora viene más limpio y despojado, menos electrónico, vuelve su guitarra a brillar, no sólo cuando hace una versión memorable de “Guitarra y vos” sino en la mayoría de los temas. Salvo en Disneylandia, donde aparece la voz en off de su hijo Pablo, el resto de los temas muestra muchos toques de jazz y mucho ensayo en el estudio. Tan gigantes como el cantautor, su banda crea sonidos atmosféricos y son parte esencial de la felicidad que nos deja y la sensación de vacío que tenemos los apasionados de su música cuando se baja el telón. La banda que lo acompaña está integrada por Borja Barrueta(batería), Sebastián Merlín, Matías Cella(bajo, guitarras acústicas), Roc Albero(trompeta), Santiago Cañada, Carlos Campón y Fabrizio Scarafile(saxo tenor).

No puedo dejar de comentar la fuerza y el arte de su telonera, la Shica(que él define como una de las sorpresas de la noche, y nos pregunta al público, “la vieron, es impresionante”). Justamente con la Shica que terminé a los abrazos al final del concierto de Drexler porque se quedó conmovida cuando elogié su brillante actuación. Qué decirles, esta chica es una mezcla entre bailaora, rebelde de la copla, chica de café concert y virtuosa cantante. La Shica canta y se te eriza la piel. Su versión de la Bien Paga fue mágica. Baila y te vienen ganas de coger los tacones de salón y salir a taconear por las aceras. Es garra, pasión, energía celestial y gracia terrenal. Y entonces tenía que venir Jorge luego y debía superar a esa telonera gigante. Pero claro que cuando ya estás en el Olimpo, no cuesta tanto dar lugar a otros grandes. No existe la mezquindad ni el ego y el artista se vuelve generoso.

Por un momento, Drexler logra hechizar a su auditorio y parece que ha tirado polvos mágicos que te hacen gritar “Gigante”, “Enorme”, “Cásate conmigo”, “Qué afortunada es Leonor”, “Cada día estás mejor”. Y entonces aparece la susodicha. Leonor Watling, actriz y cantante de Marlango y también pareja del cantautor y madre de su segundo hijo, Luca. Un rato antes, su pequeño hijo se escapó de las manos de mamá o la niñera y apareció desde la puerta de salida de los músicos riendo y dando honor a su nombre. Discretamente los que lo vimos(solamente los que estábamos sentados en la platea lateral izquierda), observamos la risa y cara de travesura del pequeño ser. Pronto algún adulto quitó de nuestra vista a la criatura que inspiró la tierna canción “Noctiluca”, perteneciente al último disco “Amar la trama”. Además de expresar el poder de las noctilucas o luciérnagas de mar como señales de su segunda paternidad, escribió la milonga “Toque de queda” para la voz grave de su Leonor. La chica más envidiada del Auditori aparece entonces delgadísima, enfundada en unos pantalones negros y camiseta y comparten dúo. El artista reconoce cierta emoción por compartir música y amor al mismo tiempo. Entonces ya hacía rato que Drexler nos tenía hechizados porque siempre conmueve alguien que habla con la inteligencia del corazón, ya estamos presos en sus redes, hombres y mujeres le gritamos que no tenemos prisa y que esto no puede tener un final. Los catalanes ya están prácticamente derretidos. Ni que hablar de los que somos de Sudamérica. Las comparaciones son odiosas pero a esta altura, el público se vuelve un todo casi perfecto. Nos transformamos en su séquito y sólo queremos sentir su música, meditar sus letras y escuchar sus anécdotas. Ya sé que sueno como groupie ciega de amor por el artista de mis sueños pero me acompañó alguien de un país frío que jamás había escuchado a Drexler y se quedó cautivado por su charme, su conexión con el público y principalmente porque canta y conecta con el público desde el corazón.
Y casi el final con un candombe junto a La Candombera, con Leonor Watling que reaparece y se pone a tocar la marimba con el resto de músicos y Drexler con la cara de agradecido y extasiado y seguramente él que sabe que siempre das lo que recibes y luego recibes lo que das, regresará transformado en estos días a Madrid mientras nosotros seguiremos tarareando sus canciones por unos días y creeremos que tiene algo de encantador esto de ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase y todo finalmente para amar la trama, más que el desenlace.

© Leticia Brando, 2010